Archivo | agosto, 2016

CESACIONISMO, “LOS DONES DE SANIDADES,” Y LA SANIDAD DIVINA

16 Ago

Este artículo fue escrito por Richard L. Mayhue quien sirvió como Vice Presidente y Profesor Decano de Teología y Ministerios Pastorales en The Master’s Seminary

El estudio de la sanidad divina debe incluir la abundancia trágica de maestros falsos con enseñanzas y prácticas falsas, quienes afirman autoridad bíblica, pero en un examen más detallado claramente no son de Dios. ¿Están aún en operación hoy “los dones de sanidades” mencionados en 1 Cor 12:9, 28, 30 como en los tiempos del Nuevo Testamento? Este don-señal cesó con el fin del canon del NT. ¿Sana Dios todavía como lo hizo tanto en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento? Un estudio inductivo del registro bíblico (incluyendo el AT, los Evangelios, Hechos, y las epístolas del NT) establecen características inconfundibles de sanidad divina genuina.

Los estándares bíblicos se vuelven el estándar por el cual supuestas afirmaciones de sanidades divinas contemporáneas deberían ser juzgadas, ya sea si son de Dios o no lo son. Seguidamente, la promesa final de sanidad de salvación de Dios en 1 Pedro 2:24 merece atención. En el contexto, el pasaje habla de sanidad espiritual (la salvación), y no de sanidad física. Finalmente, una serie de observaciones teológicas conducen a la conclusión práctica de que los cristianos deberían enfocarse en lo espiritual/eterno en vez de lo físico/temporal. Cuando Dios sana hoy, no será a través de una agencia humana, y será caracterizada como fueron Sus sanidades registradas en la Escritura.

* * * *

Referente a la idea del cesacionismo, una publicación reciente contenía este comentario notable. ¿Cuál es su reacción a eso?

Si usted toma a un nuevo convertido, quién previo a su conversión no sabía nada de la historia del Cristianismo o del Nuevo Testamento, y usted lo encierra en un habitación con una Biblia por una semana, él saldrá de allí creyendo que él forma parte de un cuerpo que tiene un amor apasionado por el Señor Jesucristo y un cuerpo que consistentemente experimenta milagros y hace milagros. Se necesitaría un teólogo astuto sin experiencia en lo milagroso para hacer cambiar de opinión a este joven creyente.[1]

A primera vista y sin pensarlo mucho, podríamos estar de acuerdo. Pero mire la declaración de nuevo. Para mí, esto rápidamente se convierte en una situación de acuerdo/desacuerdo.

Estoy de acuerdo que un nuevo convertido que desconoce completamente la historia, quien no tiene experiencia en interpretar la Biblia, y quien no tiene las herramientas de estudio podría concluir que la iglesia de hoy experimenta milagros como la iglesia del primer siglo.
Pero estoy completamente en desacuerdo, y sospecho que usted también, que el nuevo convertido estaría en lo correcto. ¿Desde cuándo le pedimos a un nuevo convertido que sin nada más que una Biblia determine la expresión teológica correcta de un tema tan complejo como los milagros? Más aun, ¿por qué el teólogo tendría que tener experiencia en lo milagroso para ser creíble si creemos que las Escrituras son suficientes para articular la sana doctrina (2 Tim 3:16-17)?

Esto hace surgir una pregunta aún mayor: ¿Por qué los teólogos preparados, que tienen un conocimiento de historia y que tienen las capacidades para usar buenas herramientas de estudio de la Biblia, proponen la misma conclusión inmadura que un nuevo creyente que no sabe nada? ¿Puede ser que ellos han utilizado una combinación de experiencia y una teología predeterminada para anular de otro modo conclusiones razonables?

El cesacionismo implica la creencia de que los dones milagrosos de señales del NT (cf. Hechos 2:22; 2 Cor 12:12; Heb 2:3-4) cesaron con la muerte de los apóstoles y la terminación del canon del NT.[2] En general, los no-cesacionistas creen que todos los dones espirituales del NT han permanecido operativos, incluso hasta hoy.[3]

Este ensayo presenta la perspectiva cesacionista. Los “dones de sanidades” del NT (1 Cor 12:9, 28, 30) en particular y la sanidad bíblica en general son abordados. El tema de la sanidad es tan vasto que un artículo es muy insuficiente para hacer justicia al tema. Por consiguiente, el lector debería consultar la obra exhaustiva de este escritor, La Promesa de Sanidad,[4] para una cobertura más cabal de este amplio tema y para un trasfondo suficiente para entender cómo las partes guardan relación con el todo.

LA PERSPECTIVA

Con el tema de la sanidad, el debate y las conclusiones adjuntas van mucho más allá de la pureza del simple debate teológico y doctrinal. Cualquier cosa que uno crea sobre este tema dramáticamente influencia sus expectativas cuándo una enfermedad seria o una lesión afecta a un ser querido o incluso a uno mismo. No importa qué posición teológica uno tome sobre el tema, es imperativo que sea fuertemente corroborado por la Escritura, no sea que él sinceramente crea en promesas que Dios nunca realmente hizo. Cuando esto sucede, puede dar lugar a un desánimo tremendo, depresión, e incluso a una decepción con el Cristianismo.

El Falso Maestro

Uno de los exponentes más visibles y elocuentes del no-cesacionismo y un supuesto practicante de sanidad es Benny Hinn.[5] Sus libros recientes han sido éxitos de librería; él también regularmente es invitado al Trinity Broadcasting Network. Hinn da a entender que él ha tomado el lugar que Kathryn Kuhlman dejó.[6]

Debido a su influencia inusualmente extendida y debido a que él ha tratado de expresar una teología de sanidad en su libro “Señor, Necesito un Milagro”, cobra una particular importancia el examinar lo que enseña Benny Hinn. Este análisis breve compara lo que Hinn cree acerca de la sanidad con lo que las Escrituras enseñan. Usted luego puede hacer sus propias conclusiones acerca de la credibilidad de la enseñanza de Hinn (vea Hechos 17:11).

  1. Benny Hinn no ora “Señor, Hágase Tu Voluntad.” [7] Jesucristo si lo hizo (Lucas 22:42).
  2. Hinn cree que Dios siempre tiene la intención que los creyentes sean sanados.[8] En contraste, la Biblia enseña que algunos de los grandes santos, incluyendo a Jacob y Pablo, tuvieron enfermedades físicas de las cuales nunca fueron sanados.
  3. Hinn enseña que los creyentes le deberían ordenar a Dios sanar.[9] La Biblia enseña que le pidamos (1 Juan 5:14-15).
  4. Hinn sugiere que la sanidad milagrosa de Dios es gradual.[10] Las sanidades por Cristo y los apóstoles ocurrieron instantáneamente.
  5. Hinn enseña que la fe de la persona enferma es esencial para la sanidad.[11] Lázaro y la hija de Jairo no pudieron haber ejercido fe cuando resucitaron de entre los muertos.
  6. Hinn escribe que debemos hacer nuestra parte para que Dios pueda sanar.[12] La Biblia enseña que Dios es soberano.
  7. Hinn cree que los cristianos no deberían enfermarse.[13] La Biblia enseña que el cristiano puede enfermarse y que todos eventualmente morirán.
  8. Benny Hinn implica que la sanidad de una persona puede perderse y que la persona sanada debe hacer ciertas cosas para que la sanidad continúe.[14] La Biblia en ninguna parte enseña algo semejante.

Asombrosamente, Hinn no sólo contradice las Escrituras respecto al tema de la sanidad, sino que también se contradice a sí mismo. En 1992 Hinn escribió:

Esto me hace recordar un día, hace años, cuando oí a Kathryn Kuhlman profetizar, de una forma inimitable que el día llegaría, antes de la venida del Señor, cuando el poder de Dios sería tan grande que todo el mundo sería sanado. “No habrá un santo enfermo en todo el cuerpo de Cristo,” declaró.

Con su dramatismo acostumbrado, señalando con el dedo, y la mano en la cadera, preguntó: “¿Pudiera ser hoy?” Por supuesto, ella nunca lo vio venir, pero vendrá. El Espíritu Santo me ha convencido de ello.[15]

Más tarde, en una entrevista en 1993, la revista Carisma le preguntó a Hinn: “Usted ha mencionado otros cambios en su teología. ¿Ha cambiado usted su punto de vista sobre la sanidad?” Compare su respuesta de 1993 a lo que supuestamente el Espíritu Santo le dijo en 1992:

Huldah Buntain, misionera en la India, estuvo en nuestra iglesia recientemente, y ella habló cómo murió su marido, Mark. La historia me partió el corazón porque me percaté de que algunos de los santos más grandes de la tierra se han enfermado.

Jacob cojeaba al andar. Eliseo murió de una enfermedad, aunque el poder de Dios permaneció mucho tiempo en sus huesos. Incluso el apóstol Pablo tenía una enfermedad – aunque no estamos seguros de lo que era.
¿Por qué Dios no los sanó? ¿Sabe algo?, mi papá murió de cáncer.
Tristemente, en el pasado, lo dije públicamente: si mi papá hubiera sabido entonces lo que sé ahora, él no habría muerto. ¡Qué cruel!
No voy a volver a decir eso acerca de nadie.

Pero todavía creo que la sanidad es ofrecida a todos nosotros como hijos de Dios. La Palabra de Dios es clara sobre eso. El salmo 103 dice: “Bendice alma mía al Señor, y no olvides ningunos de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.”

Así es que creo con todo mi corazón que la sanidad es una parte de nuestra herencia como creyentes. Es una provisión del pacto de Dios con nosotros. Pero ahora me he dado cuenta de que Dios es soberano, y que hay cosas que simplemente no comprendo.”[16]

O bien el Espíritu Santo habló correctamente en 1992 y Hinn decidió corregir al Espíritu en 1993, o el Espíritu no habló lo que Hinn afirmó en 1992 y él tuvo que reparar los daños en 1993. Toda la evidencia señala a la última conclusión.

Las Enseñanzas Falsas

Las enseñanzas falsas acerca de la sanidad han tomado formas diversas pero casi siempre contienen una mezcla de verdad y error. Las verdades a medias acerca de la sanidad divina le dan combustible a los errores dañinos de nuestro día. Déjeme advertirle de algunas de estas medias verdades más frecuentes a fin de que usted pueda estar preparado para rechazarlas.[17]

  1. Ya que Dios quiere que los cristianos disfruten Sus bendiciones, la enfermedad demuestra que usted está fuera de Su voluntad.
  2. El pecado es la causa de fondo de la enfermedad; por eso usted debe resistir la enfermedad como usted lo haría con el pecado.
  3. Puesto que Cristo murió por su enfermedad y su pecado, usted puede ser liberado de ambos.
  4. Si usted tiene suficiente fe, usted será sanado.
  5. Lo que usted confiesa es lo que usted posee; así que declare enfermedad y usted se enfermará; declare salud y usted la obtendrá también.
  6. Toda adversidad se origina en Satanás; así que la enfermedad, al igual que Satanás, debe ser reprendida.
  7. Si usted sólo supiese la realidad secreta del poder sanador de Dios, usted puede ser sanado.
  8. Puesto que Cristo y los apóstoles sanaron en su día, los cristianos pueden sanarse hoy.
  9. Puesto que la enfermedad proviene de Satanás, ningún bien puede venir de la enfermedad.
  10. Puesto que Dios quiere su bien, nunca ore, “Hágase tu voluntad” con respecto a la sanidad.
  11. Puesto que el pecado es la causa de la enfermedad, si usted está enfermo, entonces usted tiene un patrón de pecado en su vida.
  12. Dios le ha sanado, pero el diablo no deja que los síntomas se vayan.

Las Prácticas Falsas

Miles de personas podrían brindar testimonio de qué tan dolorosas pueden ser estas medias verdades. El Dr. C. Everett Koop recuerda en particular un episodio brutal.

Contratamos a un escritor investigador para analizar algunas de las sectas y específicamente a los sanadores de fe. Nuestro investigador viajó a una ciudad del Suroeste donde una campaña de sanidad había sido anunciada con semanas de anticipación…

Entre los que acudieron buscando sanidad estaba un hombre cristiano entrado en años que vivía en el campo. Su vista se había nublado, y lo más probable era que tenía cataratas. La única luz en la pequeña cabaña donde él vivía era una lámpara de parafina. Él era un cristiano devoto, leía su Biblia diariamente – o trataba de leerla – y tenía toda la fe necesaria para sanarse, si la fe ciertamente garantiza la sanidad. Su queja principal era que su vista se había deteriorado hasta el punto donde él ya no podía leer su Biblia.

En la noche en que acudió a ver al sanador, el anciano fue presentado dentro de la atmósfera de un espectáculo. El sanador por fe dijo: “Bien, abuelo, usted no puede ver más ya. Usted ha envejecido, usted incluso no puede ver con sus gafas. Su visión está fallando.” Entonces él extendió su mano y le quitó las gafas al anciano, las tiró en la plataforma, las pisó, y las rompió. Él entonces le entregó al anciano una Biblia de letra grande, la cual, bajo las luces necesarias para televisión de aquellos días, le permitió al caballero leer Juan 3:16 en voz alta, para asombro y aplauso de la audiencia.

El anciano alabó a Dios, el sanador alabó a Dios, la audiencia alabó a Dios, y el anciano volvió a su cabaña pobremente iluminada y no podría encontrar su Biblia, porque sus gafas fueron destruidas. El hombre volvió al sanador pero se le dijo la cosa más desalentadora que un hombre piadoso posiblemente podría escuchar: “Usted no tuvo suficiente fe, porque de haberla tenido, la sanidad hubiese sido permanente.”[18]

Trágicamente, todos los ejemplos anteriormente citados involucran a personas que son no-cesacionistas. Ni su teología ni sus ministerios armonizan con lo que la Escritura enseña en general acerca de los dones de señales milagrosos diseñados para autentificar a Cristo y a los apóstoles o lo que enseña en particular acerca de la sanidad.

LOS DONES DE SANIDADES

“Los dones de sanidades” es la frase más enigmática que trata con el tema de la sanidad en toda la Biblia. ¿Por qué? Porque esa frase es mencionada sólo tres veces en el NT, y las tres veces aparecen en 1 Corintios 12. Los versículos no proveen ninguna explicación de lo que implicaron las manifestaciones. Ni aparece el don en alguna de las otras listas de dones del NT. Eso quiere decir que hay muy poca evidencia bíblica a la cual echar mano.[19]

No obstante, varias observaciones bíblicas pueden ayudar. Primero, ambas palabras en la expresión están en plural – “dones de sanidades.” El plural seguramente no requiere que el don se manifieste en más de una ocasión por la misma persona, pues eso significaría “que la palabra de sabiduría” en 1 Cor 12:8 fuese una que ocurriese una sola vez. Uno debe pensar más allá.

Podría ser que “los dones” se refieren a: (1) Diversos métodos de sanidad; (2) Ocasiones diversas de sanidad; o (3) Diversas variedades del don. Porque no hay ningún otro texto del NT o contextos, nadie lo sabe con seguridad. “Sanidades” probablemente se refiere a diversas enfermedades.

Los plurales paralelos, “los que hacen milagros,” “discernimiento de espíritus,” y “géneros de lenguas,” bien podrían señalar que las manifestaciones fueron temporales (una sola vez) y tenían que ser renovadas por Dios según Su voluntad.[20] Por Ejemplo, Pablo sanó a multitudes (Hechos 19:11-12), pero no podría sanarse a sí mismo (Gal. 4:13), Epafrodito (Fil. 2:25-30), o Trófimo (2 Tim 4:20). Eso también explicaría por qué Pablo no dirigió a Timoteo (1 Tim 5:23) a una persona con este don. Alguien que lo había ejercitado en una ocasión no tendría razón para sospechar que se manifestaría de nuevo. Santiago 5:13-18 se puede entender en forma semejante; esta temprana epístola (alrededor de A.D. 50) exhortó a los enfermos a llamar a los ancianos y no a una persona que manifestara “los dones de sanidades.”

Fuera de su asociación con los apóstoles, los “dones de sanidades” aparecen raras veces. Sólo Felipe es mencionado específicamente (Hechos 8:6-7). Esteban (Hechos 6:8) y Bernabé (Hechos 14:3) también podrían haber ejercido este don de señales. Eso explicaría por qué Bernabé, quien pudo haber sanado a otros con Pablo en Iconio (Hechos 14:3), no sanó al mismo Pablo cuando casi lo matan apedreado en Listra (Hecho 14:19-20).

Los “dones de sanidades” parecen ser una señal que fue dada para autenticar a los apóstoles (Heb 2:4). Por consiguiente, no es sorprendente descubrir su ausencia de la lista de dones de Romanos 12, la cual fue escrita después que 1 Corintios. Una vez que los apóstoles fueron autenticados y la iglesia temprana se estableció, las señales apostólicas gradualmente desaparecieron, pues habían servido al propósito de Dios.

Tampoco nos sorprende ver la ausencia de dones de señales de las Epístolas Pastorales escritas por Pablo a Timoteo y Tito. Si esos dones debían ser perpetuados, ciertamente Pablo habría mencionado eso, cuanto más debido a que Timoteo padecía problemas estomacales y otras aflicciones frecuentes (1 Tim 5:23).
Si Dios pretendiese que “los dones de sanidades” funcionaran como algo más que un don de señal milagrosa, esperaríamos verlo manifestado en las vidas de los numerosos compañeros de Pablo. Pero allí no hay el menor indicio de su manifestación después del año 59 d.C. El argumento del silencio no es conclusivo, pero es una porción más de evidencia que necesita ser seriamente considerada, porque es consistente con las otras indicaciones mencionadas arriba.

Lo más probable es que “los dones de sanidades” fuesen un don temporal de señal que fue usado por Dios para autenticar a los apóstoles y se evidenció esporádicamente con la excepción de Pedro y Pablo, fue otorgado una sola vez, y debía ser renovado por la voluntad soberana de Dios. Por consiguiente, no fue la intención de Dios de que los “dones de sanidades” en 1 Cor. 12:9, 28, 30 fuesen operativos hoy.

La naturaleza temporal de los “dones de sanidades” no quiere decir que Dios no sane hoy. Este ensayo distingue entre la “sanidad divina” humana real del Antiguo Testamento y el NT, al ser comparada a la posibilidad de la “sanidad divina” directa de Dios para hoy. Porque el número escaso de sanidades en el Antiguo Testamento y las sanidades innumerables de Cristo no dependían de los “dones de sanidades,” ni la sanidad divina está bajo la dependencia de esa señal/don hoy.

Puesto que el término “dones de sanidades” y su contexto siguen siendo ambiguos, una persona no debería construir una superestructura teológica sobre este débil fundamento. Aquellos que desarrollan su teología de sanidades para la iglesia de hoy de este pasaje lo hacen imponiendo sus conclusiones en el texto en lugar de hallar otras indicaciones evidentes de otras cartas del NT.

Primera de Corintios 12 parece ser un refugio de rescate para los defensores de la sanidad quienes comprenden lo peligroso que sería su caso si descansara solamente sobre el patrón de sanidad de Cristo y los apóstoles. J. Sidlow Baxter correctamente concluye que ni los milagros de sanidad de Cristo ni de los apóstoles continuaron después de la edad apostólica.

Ni de los milagros de sanidad del Señor ni de los de los apóstoles podemos deducir en forma segura que los tales deberían continuar hoy, ni deberíamos suponer que sí. Si tales sanidades tenían la intención divina de continuar de la misma manera hoy, entonces todos los que acuden a sanarse hoy estarían sanados sin excepción, como lo fue en el caso de los días de nuestro Señor y los apóstoles. Pero miles que vienen buscando hoy sanidad no son sanados. Por consiguiente, por ese texto sencillo y práctico sabemos que las sanidades de hoy no tienen la misma base que en aquellos lejanos días.[21]

Sin embargo, Baxter entonces acude a las epístolas del NT y desarrolla la idea – primordialmente de Rom 8:11, 1 Corintios 12, y Santiago 5:13-16 – de que la sanidad corporal ha sido prometida por las Escrituras para hoy.[22] Lo hace, sin embargo, con esta franca salvedad:

Aquellas parecen ser las únicas promesas o declaraciones que están en las epístolas con respecto a la sanidad divina o renovación del cuerpo humano para esta edad presente. ¿Cuál es el primer pensamiento considerado que salta a la mente? ¿No es el muy pequeño espacio dado a la sanidad física? En cierto modo, parece decepcionantemente pequeño. Dejemos que esto nos diga la importancia comparativamente pequeña que Dios le asigna. Permítale señalar su lugar comparativamente menor en comparación al énfasis principal de las cartas del Nuevo Testamento a los creyentes cristianos.[23]

Jack Deere también considera 1 Corintios 12 como un texto bíblico principal para explicar la sanidad para hoy.[24] El concluye que puesto que (1) los apóstoles fueron los más dotados de todas las personas en la iglesia, (2) los dones espirituales varían en fuerza e intensidad, y (3) los dones milagrosos no fueron limitados a los apóstoles sino distribuidos a toda la iglesia, entonces (1) hay una distinción entre señales/maravillas y “dones de sanidades,” y (2) es incorrecto insistir en que los milagros apostólicos establecieron la pauta por la cual evaluar las sanidades hoy. Él concluye que: (1) las sanidades hoy no serán tan espectaculares como las de Pablo o Pedro, (2) que las sanidades no podrían ser tan abundantes como en la era apostólica, y (3) que esto abre la posibilidad de que existan intentos fracasados en las sanidades.

Mi respuesta sería que el Dr. Deere ha desarrollado una teoría más de lo que la Escritura no dice que lo que claramente dice. Su teoría fracasa, a mi parecer, para varias razones:

  1. La frase “dones de sanidades” es tan ambigua en sus contextos que nadie realmente puede saber con seguridad lo que quiere decir. Ciertamente algo así de importante como una teología de sanidad física no debería ser edificada sobre tal cimiento poco profundo.
  2. Su teoría no explica la disminución en la calidad y la cantidad de incluso las sanidades apostólicas a medida que la era apostólica se acercaba a su conclusión.
  3. Su teoría no explica adecuadamente porque los “dones de sanidades” aparecen sólo en la lista de dones de 1 Corintios 12.
  4. Su teoría no anticipa la falta total de instrucción en las epístolas en materia de la sanidad (con la excepción de lo que es encontrado en Santiago 5). Sugeriría que Santiago 5 y 1 Corintios 12 no están relacionados.
  5. Su teoría asume completamente que si la Escritura no prohíbe sanarse o no habla directamente de la cesación de la sanidad apostólica, entonces implícitamente las Escrituras enseñan al don de sanidad para hoy.[25]
  6. El Dr. Deere parece contradecir su teoría cuándo escribe: “creo que Dios está haciendo milagros de la calidad del NT en la iglesia hoy, y creo que Él los ha hecho a todo lo largo de la historia de la iglesia.”[26] Los únicos milagros que conocemos de la calidad de Hechos son aquellos realizados por los apóstoles. Incluso el Dr. Deere en otro sitio teorizó que los milagros de la iglesia fueron de bajo nivel comparado a los de los apóstoles. Ambas cosas no pueden ser verdaderas.

 

EL REGISTRO BÍBLICO

Puesto que “los dones de sanidad” no son operativos hoy, como lo fueron en los tiempos del NT, ¿cómo debe la iglesia distinguir entre lo verdadero y lo falso de una supuesta sanidad divina? Lo que sigue es un estudio inductivo de sanidades tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que ayudará a contestar la pregunta mencionada más arriba. Lo que caracterizaba a la sanidad divina entonces validaría la sanidad divina de hoy, si la naturaleza de la sanidad fuese de la misma calidad bíblica.

La comunidad cristiana debe enfrentarse con el hecho de que es sumamente raro cuando una sanidad reportada coincide con el modelo bíblico. Cuando Dios milagrosamente sanó a través de los profetas, Cristo, o los apóstoles, estas cualidades, entre otras, caracterizaron la sanidad:

  1. Fue inmediata.
  2. Fue pública.
  3. Tuvo lugar en ocasiones ordinarias no planeadas.
  4. Incluyó enfermedades que la comunidad médica no podía tratar.
  5. Fue completa e irreversible.
  6. Fue innegable, incluso para los detractores.

Tomando la sanidad contemporánea un paso más adelante, la mayoría de las sanidades reportadas de hoy se diferencian poco de las sanidades reportadas por las sectas y otras religiones del mundo. El siguiente patrón bíblico separa lo verdadero de lo falso.[27]

EL REGISTRO DE SANIDADES DEL ANTIGUO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento tiende un puente desde la Creación hasta Cristo. Sería ingenuo suponer que cada ejemplo de enfermedad o sanidad haya sido registrado. Sin embargo, parece razonable que Dios incluyó la mayor parte de los casos especiales en el registro sagrado. Moisés escribió la declaración central sobre sanidad divina en Deut 32:39 (cf. Job 5:18):

Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir,
y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.

El testimonio es claro: Dios lleva la responsabilidad final para la vida o para la muerte y para la salud o la enfermedad.

Afligido por Dios

Dios físicamente afligió a más personas, más a menudo que las que Él físicamente sanó. Por ejemplo:

Gen 12:17 – La casa de Faraón

Gen 16:2 – Sara

Gen 20:18 – La casa de Abimelec

Gen 30:2 – Raquel

Gen 32:22-32 – Jacob

Exod 4:6-7 – Moisés

Exod 12:29-30 – Los primogénitos de Egipto

Lev 10:1-2 – Abiú y Nadab

Núm 12:1-15 – Miriam

Núm 16:41-50 – Israel

Núm 21:4-9 – Israel

Núm 25:1-9 – Israel

1 Sam 1:5-6 – Ana

1 Sam 5:6, 9, 12 – Filisteos

2 Sam 12:1-23 – El pequeño hijo de David

2 Sam 24:1-17 – Israel

1 Rey 13:4 – Jeroboam

1 Rey 14:12,17 – El hijo de Jeroboam

2 Rey 5:20-27 – Giezi

2 Rey 19:35 – El ejército de Senaquerib

2 Cron 21:16-20 – Joram

2 Cron 26:16-21 – Uzias

Ezeq 24:16 – La esposa de Ezequiel

Dan 4:28-37 – Nabucodonosor

 

Los Métodos de Sanidad Variaban

Dios honró y, a veces, personalmente usó técnicas diversas para sanar físicamente.

  1. Oración

Gen 20:1-18 – Abraham

Núm 12:1-15 – Moisés

1 Sam 1:19-20 – Ana

1 Reyes 13:6 – Un hombre de Dios

1 Reyes 17:17-24 – Elías

 

  1. La mano en su pecho

Éxodo 4:6-7 – Moisés

 

  1. El límite de tiempo predeterminado por Dios

Dan 4:28-37 – Siete años

 

  1. Metiéndose siete veces en el río Jordán

2 Rey. 5:1-14 – Naamán

 

  1. Actos inexplicables

1 Reyes 17:17-24 – Elías

2 Reyes 4:18-37 – Eliseo

 

  1. Sin ninguna cosa

Gen 21:1-2 – Sara

Gen 29:31 – Lea

Gen 30:22 – Raquel

 

  1. Combinación de eventos

1 Reyes 17:17-24 – Oración y actos inexplicables
2 Reyes 20:1-11 – Oración y actos inexplicables
2 Reyes 4:18-37 – Oración y la medicina

 

  1. Mirando a una serpiente elevada

Num 21:4-9 – Israel

 

  1. Plaga bloqueada, pero sin sanidad física

Num 16:41-50 – Incienso ofrecido

Num 25:1-9 – Dos personas muertas

1 Sam 5:6, 9, 12 – Obediencia

2 Sam 24:1-17 – Tiempo límite predeterminado

 

  1. Medios desconocidos

Job 42:1-17 – Job

 

Enfermedad relacionada con el pecado

Dios directamente causó aflicción física en ocasiones por el pecado personal, aunque la persona físicamente afectada no sea siempre el pecador.

  1. El pecador no fue castigado

Éxodo 32:22-32 – Aarón

Num 12:1-15 – Aarón

 

  1. El pecador fue castigado

Lev 10:1-2 – Nadab y Abiú

Num 12:1-15 – Miriam

Num 16:1-50 – Coré

1 Reyes 13:4 – Jeroboam

Dan 4:28-37 – Nabucodonosor

 

  1. Alguien aparte del pecador fue castigado

Gen 12:17 – Toda la casa de Faraón

Gen 20:1-18 – La casa de Abimelec

2 Sam 12:1-23 – El pequeño hijo de David

2 Sam. 24:1-17 – La casa de Israel

1 Reyes 14:12, 17 – El hijo de Jeroboam

 

Enfermedades Inexplicables

Gen 27:1 – Isaac

Gen 32:22-32 – Jacob

2 Sam 4:4 – Mefi-boset

1 Rey 17:17-24 – El hijo de la viuda

2 Rey 4:18-37 – El hijo de la sunamita

Dan 7:28; 8:27 – Daniel

 

Dios Sanó A los Incrédulos

Gen 12:10-20 – La casa de Faraón

Gen 20:1-18 – La casa de Abimelec

1 Reyes 13:6 – Jeroboam

2 Reyes 5:1-14 – Naamán

2 Cron. 30:20 – Israel

Dan 4:34-37 – Nabucodonosor

 

Dios Restauraba la Vida

En el Antiguo Testamento, sólo tres personas experimentaron resurrección.

1 Reyes 17:17-24 – El hijo de la viuda de Sarepta

2 Reyes 4:18-37 – El hijo de la mujer sunamita

2 Reyes 13:21 – El hombre desconocido cuyo cuerpo tocó los huesos de Eliseo

 

Satanás Causó Enfermedad

Dios utilizó a Satanás como un agente para la enfermedad sólo una vez.

Job 1–2

 

Santos se Enfermaron

Algunos de los grandes santos del Antiguo Testamento estaban enfermos, pero no por causa directa del pecado personal.

Gen 27:1 – Isaac (no sanado)

Gen. 32:25 – Jacob (no sanado)

Gen 48:1 – Jacob (no sanado)

Éxodo 4:6-7 – Moisés (no sanado)

1 Reyes 14:4 – Ahías (no sanado)

2 Reyes 13:14 – Eliseo (no sanado)

Job 1-21; 42:10 – Job (sanado)

Dan 8:27 – Daniel (sanado)

Sin embargo esto podría tener la apariencia de un gran número de incidentes de sanidades, recuerde que ocurrieron en un período de tiempo que excede a dos mil años. Significativamente, una cantidad mucho menor de sanidades ocurrieron en miles de años en el AT que las que fueron experimentadas durante simplemente algunas décadas en el NT.

EL REGISTRO DE SANIDADES DE LOS EVANGELIOS

Nunca en la historia humana tantas personas han sido sanadas de semejante multitud de enfermedades en un tiempo tan breve como durante el ministerio público de tres años de Cristo. Este despliegue de sanidades nunca ha sido repetido. El ministerio sanidad de Cristo es verdaderamente único porque permanece inigualable.

Los Propósitos de la Sanidad

El ministerio de sanidad de Cristo sirvió para varias cosas; todas ellas primordialmente contribuyeron a autenticar a la persona de Jesús como el Mesías verdadero. Los milagros de sanidad nunca fueron realizados simplemente para el beneficio físico de las personas.
Mat 8:17 – Un cumplimiento de la profecía mesiánica en Isa 53:4

Mat 9:6 (también Marcos 2:10; Lucas 5:24) – De esta forma las personas sabrían que Cristo tuvo autoridad para perdonar pecados

Mat 11:2-19 (también Lucas 7:18-23) – Para autenticar el ministerio mesiánico a Juan el bautista, que estaba en prisión

Mat 12:15-21 – Para cumplir con la profecía mesiánica en Isa 42:1-4

Juan 9:3 – Para que las obras de Dios pudieran manifestarse en Cristo

Juan 20:30-31 – Para que la gente creyera que Jesús es el Cristo

Hechos 2:22 – Para que Dios autenticara a Cristo

La Sanidad tuvo un Propósito

Aunque los milagros de Jesús abundaron, Él no los realizó indiscriminadamente, ni tampoco sanó siempre a todo el que necesitaba sanidad (vea Juan 5:3-5); ni realizó señales cuando se le solicitaron (vea Mat 12:38-40); ni usaría Sus poderes para evitar la cruz (vea Mat. 26:52-53). Dios siempre dirigió los milagros hacia los propósitos previamente documentados.

 Mat 4:1-11 Mat 16:1-4 Mat. 27:40 Lucas 11:16
Mat 12:38-40 Mat 26:52-53 Marcos 6:5 Juan 5:3-5

La Sanidad fue Inmediata

Con tres excepciones, todas las sanidades de Jesús ocurrieron instantáneamente. No requirieron en absoluto un período recuperativo porque los enfermos inmediatamente recobraron la salud completamente. La ausencia de recaídas o malentendidos de los que fueron sanados, fue una marca de las sanidades de Cristo.

Mat 8:3 Mat 9:22 Mat 17:18 Lucas 13:13
Mat 8:13 Mat 9:29-30 Mat 20:34 Juan 4:53
Mat 8:15 Mat 15:28 Mar 3:1-6 Juan 5:8-9
Mat 9:6-7 Mat 15:30-31 Mar 7:33-35

Algunas Sanidades tuvieron Retrasos de Tiempo

Los únicos tres retrasos de una sanidad total incluyeron algunos minutos y no más. Los hombres involucrados recibieron sanidad total.

Marcos 8:22-26 Lucas 17:11-19 Juan 9:1-7

Las Sanidades fueron Abundantes

Los milagros de Jesús abundaron; Él sanó en número y alcance ilimitado.

Mat 4:23-25 Mat 14:35-36 Lucas 6:17-19 Juan 7:31
Mat 8:16 Mat 15:30-31 Lucas 7:21 Juan 12:37
Mat 9:35 Mar 1:32-34 Lucas 9:11 Juan 20:30
Mat 12:15 Mar 3:7-11 Juan 6:2 Juan 21:25

Sanidad en Ausencia

La sanidad ocurrió sin la presencia física de Jesús.

Mat 8:5-13 Mat 15:21-28 Lucas 7:1-10 Juan 4:46-54

 

Los Métodos de Sanidad Variaron

Al igual que con las sanidades del Antiguo Testamento, Jesús usó una colección variada de métodos para sanar. ¡Recuerde, el poder de Dios sanó! No había nada mágico en el método mismo que produjera sanidad.

  1. Cristo tocó (Mat 8:15; Mat 20:34; Lucas 13:13).
  1. Cristo habló (Mat 9:6-7; Mar 10:52; Juan 5:8-9).
  1. La enferma tocó el manto de Jesús (Mat 9:20-22; Mat 14:36; Lucas 8:44).
  1. Cristo usó saliva (Mar 8:22-26).
  1. Cristo tocó los oídos del hombre con Sus dedos y le puso saliva en la lengua (Mar 7:33-35).
  1. Cristo untó barro (Juan 9:6)

 

Cristo Aprobó a los Doctores

Jesús reconoció los medios normales de sanidad física: el médico y la medicina.

Mat 9:12 – “los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.”

Lucas 10:30-37 – El samaritano usó aceite, vino, y vendajes para ayudar al judío abandonado.

 

Sanidad para la Gloria de Dios

Aunque la enfermedad puede directamente resultar del pecado personal, como se evidencia en el Antiguo Testamento, en ninguna parte de los relatos de los Evangelios se atribuye la enfermedad directamente al pecado personal. Sin embargo, la Escritura indica dos veces que la enfermedad ocurrió con el propósito de que Dios fuera glorificado.

Juan 9:1-41 – el hombre con ceguera congénita

Juan 11:1-53 – Lázaro

El Ministerio de Sanidad de Cristo fue Único

Otro ministerio de sanidad como el ministerio de Cristo nunca ha ocurrido.

Mateo 9:32-33 Marcos 2:12 Lucas 10:24 Juan 9:32

Cristo Esquivó la Aclamación

Jesús se esforzó en evitar la aprobación o recompensa pública por Sus milagros de sanidad. En Lucas 10:20, Jesús dijo explícitamente a los discípulos que no debían regocijarse en el poder que habían recibido, sino más bien que se regocijaran en el hecho de que sus nombres estaban escritos en el cielo.

Mat 8:4 Mar 1:44 Mar 8:26
Mat 9:30 Mar 5:43 Lucas 5:14
Mat 12:16 Mar 7:36 Lucas 8:56

 

Las Sanidades fueron Innegables

Las sanidades de Cristo generaron una reacción fenomenal del espectador. Todos, incluyendo sus enemigos, se alejaron asombrados, pasmados, e incapaces de negar o desacreditar los milagros.

Mat 9:1-8 Mar 3:6 Lucas 18:43
Mat 9:33 Mar 3:10 Juan 9:1-41
Mat 12:23 Mar 5:20 Juan 11:47-48
Mat 15:31 Mar 7:37
Mar 2:12 Lucas 11:14

Reacciones Nacionales

El rango geográfico de reacción alcanzó proporciones a escala nacional. Marcos 1:45 describe el hecho de que las noticias del ministerio de sanidad de Cristo se propagaron hasta el punto de que no podía entrar a la ciudad. Si bien Él se quedó en las áreas deshabitadas, la gente venía a Él de todas partes.

Mat 4:23-25 Mat 9:31 Mat 15:30 Mar 1:45
Mat 9:26 Mat 14:35 Mat 19:2 Mar 6:2

 

La Santidad No Necesariamente Salvó

Aunque los milagros de Cristo no podían ser negados, no llevaron necesariamente a la fe.

  1. Fueron innegables (Juan 3:2; Juan 7:25-46; Juan 11:4-48)
  1. No condujeron a la fe (Mat 11:21-23; Mat 12:38-45; Lucas 10:12-15; Juan 6:26-36; Juan 12:37-43)

Cristo Sanó a Incrédulos

Dondequiera que Él sanó a las multitudes, puede ser asumido que la mayoría, si no es que todos, eran incrédulos.

Mateo 8:1-4 – El leproso

Lucas 17:11-19 – Diez leprosos

Juan 5:1-9 – El cojo en la piscina


La Fe No Era Necesaria

Jesús no requirió una fe personal para sanar. Además de los siguientes ejemplos, es obvio que Lázaro, la hija de Jairo, y el hijo de la viuda fueron incapaces de manifestar fe. Aun así, todos ellos fueron resucitados de la muerte.

Mat 8:14 Mat 12:22 Mar 8:22 Lucas 22:51
Mat 9:32 Mat 20:30 Lucas 14:4 Juan 5:8
Mat 12:13 Mar 7:35 Lucas 17:14 Juan 9:1

Se Honra la Fe de Otro

A veces, Cristo sanó cuando otro aparte del afligido exhibió fe. Note especialmente Mateo 17:19-20. Los discípulos habían sido incapaces de expulsar a un demonio y vinieron a Jesús en privado para mayor instrucción. Él les dijo que era debido a su falta de fe. El pasaje paralelo en Marcos agrega que la oración habría provisto éxito (9:29). Los que afirman que una persona no es sanada por su falta de fe deben ser alertados y corregidos.

 Mat 8:10-11  Mat 15:28  Mar 9:23-24  Juan 4:50
 Mat 9:2  Mar 2:1-5  Lucas 8:50

La Fe del Afligido Honrada

Ocasionalmente, Cristo alabó la fe del afligido.

Mat 9:22 Mat 9:29 Mar 10:52

 Las Sanidades No Estaban Planeadas de Antemano

  1. Él sanó desde el principio de Su ministerio (Mat 4:23-25) hasta el fin (Juan 11:1-44)
  2. A menudo Jesús se acercó a la persona (Lucas 13:10-17; Juan 5:1-9).
  3. Jesús siempre sanó durante el curso normal de Su ministerio (Mat 9:27-31; Mat 12:10-14; Lucas 13:10-17; Juan 5:1-9).

Satanás y los Demonios Causaron Enfermedad

          No toda enfermedad es causada directamente por Satanás o los demonios, sino que las personas poseídas por demonios son susceptibles a tener enfermedades físicas. Lucas 13:10-17 sirve de ejemplo clásico – donde una señora que había sido atada por Satanás (probablemente a través de un demonio) y había estado encorvada por dieciocho años.

 Mat 4:24  Mat 12:22  Mar 1:32-34  Lucas 13:10-17
 Mat 8:16-17  Mat 15:21-28  Mar 9:25  Hechos 10:38
 Mat 9:32-33  Mat 17:14-18  Lucas 8:2

El Poder Celestial de Sanidad

Debido a que Cristo había abandonado voluntariamente el ejercicio independiente de Sus atributos divinos, Su poder sanador se originó del Padre Eterno.

Mat 12:28 – Él expulsó a demonios por el Espíritu de Dios

Lucas 5:17 “Y el poder del Señor estaba con él para sanar”

Lucas 11:20 – Él expulsó demonios por el dedo de Dios

Juan 5:19 – “…no puede el Hijo hacer nada por sí mismo”

Hechos 2:22 – “…prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él”

Hechos 10:38 – Cristo sanó porque Dios estaba con Él

La Sanidad por los Discípulos

Otras personas aparte de Cristo sanaron en los relatos de los Evangelios.

Mat 10:1-15 – Yendo sólo a la ovejas perdidas de la casa de Israel (vea 10:6), todas las necesidades de los discípulos fueron satisfechas sobrenaturalmente por Dios. No debían llevar nada en sus excursiones de predicación y sanidad.

Lucas 10:1-16 – Otros setenta fueron comisionados de modo semejante a los doce.

Tan espectaculares como se leen en los capítulos anteriores en Hechos respecto a la sanidad, parecen nada cuando son comparados a las sanidades interminables por Jesús. El registro de sanidad de los Evangelios incuestionablemente está en una liga propia. Las sanidades de Cristo superan en mucho, en cantidad, a todos los demás sanidades en la Biblia en su conjunto.

 EL REGISTRO DE SANIDAD EN HECHOS

El ministerio sanador en Hechos se lee con menos intensidad cuándo es comparado al de Cristo, aunque Hechos cubre aproximadamente treinta años. Sin embargo, en una base de comparación de tiempo, Hechos tiene mucho más sanidades que todo el Antiguo Testamento. Las epístolas del NT parecen casi áridas de sanidades cuando se comparan a Hechos.

Las Técnicas de Sanidad Variaron

Las técnicas de sanidad fueron variadas en Hechos, como también lo fueron en el Antiguo Testamento y los Evangelios.

  1. Mediante mandato (Hechos 3:6; 9:32-35; 14:8-10)
  2. Por la sombra del sanador (Hechos 5:15)
  3. Al tocar la prenda de vestir del cuerpo del sanador (Hechos 9:11, 12)
  4. Por oración o la imposición de manos (Hechos 28:8-9)
  5. Al hablar (Hechos 9:17-18)

La Sanidad fue Inmediata

Todas las sanidades en Hechos ocurrieron instantáneamente; no requirieron de un período de recuperación. El afligido experimentó restauración inmediata de la salud total.

 Hechos 3:7-8  Hechos 14:8-10  Hechos 14:19-20  Hechos 20:9-12

 Incrédulos Sanados

 Hechos 5:16  Hechos 8:6-7  Hechos 19:11-12  Hechos 28:8-9

 Se Honró la Fe del Enfermo

 Hechos 3:16  Hechos 14:8-10

 La Fe No Fue Necesaria

Los sanadores apostólicos no necesariamente demandaron una fe personal del enfermo.

 Hech 5:16  

Hech 9:36-43

 

 

Hechos 19:11-12

 

 Hechos 20:9-12  Hechos 28:8-9

La Sanidades Fueron Innegables

Los milagros de sanidad no pudieron negarse – aun por el sanedrín.

 Hechos 2:43  Hechos 4:15-17  Hechos 14:3

Los Demonios Causaron Enfermedades

 Hechos 8:7  Hechos 10:38

Enfermedad Relacionada con el Pecado

Algunas veces Dios afligió debido a pecado personal

 Hechos 5:1-11  Hechos 9:8  Hechos 12:23  Hechos 13:4-12

Vida Restaurada

Ocurrieron dos resurrecciones.

Hechos 9:36-43 – Dorcas (por Pedro)

Hechos 20:9-12 – Eutico (por Pablo)

Enfermedad Impedida

 Hechos 28:1-6

 Poder Celestial de Sanidad

 Hechos 4:30

 Los Santos Tuvieron Enfermedades

Hechos 9:36-43 – Dorcas

Hechos 14:19 – Pablo

 Sanidad en Ausencia

 Hechos 19:11-12

 Todos Fueron Sanados

 Hechos 28:9

Como era de esperarse, la calidad de las características de estas sanidades correspondió a las de Cristo. Sin embargo, la cantidad ni siquiera se aproximó a las sanidades, tan numerosas para contar, hechas por Jesús.

 

EL REGISTRO DE SANIDADES DE LAS EPÍSTOLAS

Dios usó señales, milagros, y prodigios para autenticar a los apóstoles y su ministerio (Rom 15:18-19; 2 Cor 12:12; Heb 2:4). La certificación de los apóstoles primordialmente explica las acciones milagrosas de hombres, no la simple sanidad de los santos.

Las sanidades sobrenaturales espectaculares estaban entre las señales exhibidas por los apóstoles y por aquellos con quienes personalmente ministraron. Si los apóstoles mismos o aquellos con quienes ministraron hicieron señales, estas fueron diseñadas para atestiguar la autoridad de los apóstoles como reveladores de la verdad (vea Hechos 2:42, 43).

Si se suponía que todos los cristianos realizarán tales acciones, esas acciones no pudieron haber servido de señales de apostolado (vea 2 Cor. 12:12). Las señales atestiguaron que las palabras de los apóstoles tenían igual autoridad que la de Jesús mismo, pues Él los había escogido como Sus portavoces (vea Mat 10:11-15, 20, 40; 1 Cor 14:37).

Medicina Aprobada

Pablo reconoció y recomendó la medicina.

 1 Tim 5:23

 

Enfermedad Relacionada con el Pecado

Santiago 5:14-20 da la respuesta bíblica para las enfermedades severas o inoportunas y físicas que probablemente, pero no necesariamente, pudieran tener su fuente en el castigo de Dios por el pecado personal.

El Declive de la Sanidad

La frecuencia de la sanidad de Pablo declinó con el paso del tiempo.

Gal 4:13-15 – Pablo estaba enfermo

Fil 2:25-30 – Epafrodito estaba enfermo

1 Tim 5:23 – Timoteo estaba enfermo

2 Tim 4:20 – Trófimo estaba enfermo

Ni Juan ni Pedro mencionan ejemplos de sanidad históricos del primer siglo en sus epístolas y Apocalipsis.

La sanidad es notable en el Antiguo Testamento (por 4,000 años), impresionante en los Evangelios (aproximadamente tres años), ocasional en Hechos (aproximadamente treinta años), e insignificante en las epístolas (aproximadamente cuarenta años). La era apostólica terminó y la sanidad milagrosa por intervención directa humana cesó. Las subsiguientes y supuestas sanidades señaladas por historiadores antiguos de la iglesia no se comparan con el registro bíblico con relación a la calidad milagrosa de la sanidad, instantánea, total e innegable.

LAS EXPECTATIVAS PROFÉTICAS DE SANIDAD

Cuando Juan el Bautista dudó si Jesús verdaderamente era el Mesías o si él debería esperar a alguien más, Juan envió a sus discípulos a Jesús por una respuesta (Mat 11:2-19; Lucas 7:18-23). En respuesta, Cristo primero sanó, y luego les dijo a los hombres de Juan que informaran estos acontecimientos milagrosos a Juan, recordando a Isa. 35:5-6.

En otra ocasión, Jesús sanó para cumplir Isa. 42:1-4 (Mat 12:15-21). La sanidad en Marcos 7:31-37 se refiere a Isa. 35:5-6. En esas ocasiones, Jesús sanó para ver con antelación el poder de Su reino como una credencial adecuada con el fin de ser correctamente reconocido como el Rey de Israel.

Estos despliegues abruptos breves de poder en los Evangelios señalaron algo aun a futuro que el Antiguo Testamento (especialmente Isaías) había predicho. La Biblia anticipa dos períodos futuros cuándo la sanidad humana será dramáticamente mejorada – El Milenio y la Eternidad Futura.

  El Milenio

 Isa 29:18-19  Isa 33:24  Isa 42:7-16  Miq 4:6-7
 Isa 32:3-4  Isa 35:5-6  Isa 65:19-20, 22  Zac 3:19

La Eternidad Futura

 Isa 25:8  1 Cor 15:54  Apoc 21:4  Apoc 22:2

 

LA PROMESA DE DIOS DE SANIDAD

          Mientras este estudio no podría decidir cada asunto concluyentemente, una cosa si es cierta – la Biblia contiene una promesa de sanidad. Muchos la han malentendido. Vea 1 Pedro 2:24 cuidadosamente:

Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia;
y por cuya herida fuisteis sanados.

¿Lo puede ver? “Por cuya herida fuisteis sanados.”[28] ¿Qué quiere decir Pedro? ¿Cómo se aplica esto a usted y a mí en esta vida? Si tiene aplicación físicamente, entonces ¿por qué no están todos los cristianos sanados? ¿Ha fallado la Palabra de Dios? ¿Ha perdido Dios Su toque sanador? ¿Están equivocadas las Escrituras?

Dos verdades fundamentales nos dan una base correcta para entender a Pedro y a la sanidad divina. Primero, cada ser humano, cuándo es concebido, posee un defecto espiritual congénito – una discapacidad de pecado que necesita ser sanada. Segundo, Pedro se refiere a nuestra necesidad de restauración espiritual en 1 Pedro 2:24 con su argumento de la provisión de Cristo de la sanidad de la salvación.

Con esos dos pensamientos en mente, mire de cerca las partes de 1 Pedro 2:24-25. Luego, siendo re-ensambladas, usted podrá comprender el todo porque las partes han sido identificadas. Nuestro texto explica cinco elementos de la salvación:

  1. El hecho de la salvación (verso 24a): “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”
  2. Los propósitos de la salvación (verso 24b): “…a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia (LBLA).”
  3. El medio de salvación (verso 24c): “…por cuya herida fuisteis sanados.”
  4. La necesidad para la salvación (verso 25a): “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas.”
  5. El resultado de la salvación (verso 25b): “…pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas (LBLA).”

Primera de Pedro 2:24 tiene todo que ver con la sanidad espiritual, la cuál la Biblia llama salvación. De hecho, 1 Pedro 2:18-25 quiere decir simplemente lo opuesto de lo que la mayoría de los defensores de la sanidad enseñan. Pedro sostiene la opinión de que puesto que Cristo físicamente y espiritualmente sufrió por nuestra sanidad espiritual (vv. 21-24), entonces deberíamos estar dispuestos a sufrir físicamente en esta vida a manos de los  hombres (vv. 18-21), porque ya hemos recibido la promesa de sanidad de Dios para la salvación eterna (vv. 24-25). Pedro realmente valida el propósito divino en el sufrimiento humano en vez de eliminarlo.

A menos que comencemos con esta perspectiva eterna, nunca comprenderemos bíblicamente cómo Dios obra en los asuntos físicos del género humano en esta vida. Las buenas noticias son que los cristianos verdaderos están seguros en su salvación. La otra noticia importante para saber es que no todos los beneficios de la salvación serán recibidos hasta que nuestros cuerpos hayan sido resucitados de la tumba (1 Cor 15:42-44, 52-54). Después de que Dios comienza nuestra salvación, todos los cristianos aun pecan, aun sufren de mala salud, y eventualmente morirán. Sin embargo, al final, los creyentes divinamente perfeccionados morarán por siempre en presencia de un Dios santo (Apoc 21:1-8).

CONCLUSIÓN

Después de todo lo que ha sido estudiado y ha sido escrito, creo que la Biblia enseña que Dios puede soberanamente elegir sanar a quienquiera y cuando quiera, pero eso no será un suceso frecuente ni se hará a través de sanadores humanos porque:

  1. El evangelio son buenas noticias acerca de nuestro problema del pecado, no de nuestras enfermedades (Rom 3:23; 6:23).
  2. La expiación de Cristo enfoca primordialmente la atención en nuestros pecados (iniquidades), y no en nuestras enfermedades (Lev 16:1-34; Isa 53:5-6, 11-12; 1 Ped 2:24).
  3. Cristo murió por nuestros pecados y no por nuestras enfermedades (1 Cor 15:3).
  4. Cristo fue hecho pecado, no enfermedad (2 Cor 5:21).
  5. Cristo perdonó nuestros pecados, no nuestras enfermedades (1 Juan 2:12).
  6. Cristo se dio por nuestros pecados, no por nuestras enfermedades (Gal. 1:4).
  7. Nuestros cuerpos son corruptibles y, así, sujetos a enfermedad (1 Cor 15:42-44).
  8. Todos moriremos físicamente (Heb 9:27).
  9. La “promesa de sanidad” del NT se refiere a la salvación, no a la sanidad física (1 Ped 2:24).
  10. Nuestra esperanza en la tierra está en el cielo, no en la sanidad (Rom 8:24-25).

Aunque la señal/autenticación del NT de “dones de sanidades” ha cesado, la posibilidad de que Dios sane sin sanadores humanos es ciertamente posible hoy. Sin embargo, cuando Él sana, será caracterizado en una manera similar a Sus sanidades registradas en la Escritura.[29]

[1] Jack Deere, Surprised By the Power of the Spirit (Grand Rapids: Zondervan, 1993) 114. Vea a Richard L. Mayhue, “Who Surprised Whom? The Holy Spirit or Jack Deere?,” The Master’s Seminary Journal 5:2 (Fall 1994):123-40, para una crítica y revisión más a fondo de la posición no-cesacionista de Deere.

[2] Las siguientes obras, totalmente o en parte, desarrollan el debate histórico, la evidencia, la exégesis, y el argumento teológico que conduce a la perspectiva del cesacionismo. Walter J. Chantry, Señales de los Apóstoles: Observaciones sobre el Pentecostalismo Antiguo y Nuevo, 2d ed. (Edimburgo: El Estandarte de Verdad, 1976); Thomas R. Edgar, Miraculous Gifts: Are they For Today? (Neptune, N.J.: Loizeaux, 1983); John F. MacArthur, Los Carismáticos (Casa Bautista); Richard Mayhue, La Promesa de Sanidad (Portavoz 1995); Robert L. Thomas, Comprendamos los Dones Espirituales, ed. Rev. (Grand Rapids: Kregel, 1999) 154-204; B. B. Warfield, Milagros Falsificados, 1918 reimpresión (Edimburgo: Estandarte de Verdad, 1972).

[3] Para una presentación representativa del caso para el no-cesacionismo, lea a Wayne Grudem, Teología Sistemática (Grand Rapids: Zondervan, 1994) 1031-46.

[4] Richard Mayhue, La Promesa de Sanidad, (Editorial Portavoz, 1995).

[5] Para un resumen bien documentado del ministerio y enseñanzas de Hinn, lea a Hank Hanegraaff, Cristianismo en Crisis (Eugene, Ore.: Harvest House, 1993) 33-34, 339-45. También a William Lolodell, “The Price of Healing,” Los Angeles Times Magazine (27 de Julio, 2003):20, 30-32.

[6] Benny Hinn, The Anointing (Nashville: Thomas Nelson, 1992) 59-60.

[7] Benny Hinn, Señor Necesito un Milagro (Nashville: Thomas Nelson, 1993) 63.

[8] Ibid.

[9] Ibid. 74-75.

[10] Ibid.,79, 81, 83-84.

[11] Ibid., 85-87.

[12] Ibid., 58-62.

[13] Ibid. 67, 72.

[14] Ibid., 100-102.

[15] Benny Hin, La Unción, p.148.

[16] Stephen Strang, “Benny Hinn Speaks Out,” Charisma (Agosto, 1993):28.

[17] Este debate ha sido modelado de William C. Moore, “Nine half-truths on Healing,” Eternity (Mayo, 1983): 36-38.

[18] C. Everett Koop, “Faith-Healing and the Sovereignty of God,” en The Agony of Deceit, ed. Michael Horton, (Chicago: Moody Press, 1990) 179-80.

[19] Para una discusión completa vea a Robert L. Thomas, Understanding Spiritual Gifts (Chicago: Moody Press, 1978), pp. 40-42, 82-83.

[20] J. Sidlow Baxter llegó esencialmente a esta misma conclusión en Divine Healing of the Body (Grand Rapids: Zondervan, 1979) 281-83, así como D.A. Carson, Showing the Spirit (Grand Rapids: Baker, 1987) 39-40.

[21] Ibid., 123.

[22] Ibid., 155-80.

[23] Ibid., 157.

[24] Jack Deere, Surprised, 64-68.

[25] Ibid., 18-19, 99-115.

[26] Ibid., 58.

[27] La siguiente información ha sido tomada de The Biblical Pattern from Divine Healing de Richard L. Mayhue (Sun Valley, Clif.: Grace Books Int’l, 2002).

[28] Vea a Richard Mayhue, “For Whom Did Christ Atone Isaiah 53:4-5?”, The Master’s Seminary Journal 6:2 (Fall 1995): 121-41 para un tratamiento mas completo del texto del AT el cual 1 Pedro 2:24 cita.

[29] Artículo original en Inglés: https://www.tms.edu/m/tmsj14j.pdf

Nota: Puedes bajar este artículo en formato PDF haciendo clic aquí: Dones de Sanidades – Mayhue

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