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Una Evaluación de la Hermenéutica Cristocéntrica

6 Jun

UNA EVALUACIÓN DE LA HERMENÉUTICA CRISTOCÉNTRICA[1]

Abner Chou

La predicación ocupa un lugar central en el ministerio del pastor. Es un encargo de Dios (2 Ti. 4:1-2) para toda época (2 Ti. 4:2b) que tiene como fin alimentar y preparar al rebaño (2 Ti. 4:2b; cp. Ef. 4:12; Jn. 21:15). Es vital para la Iglesia (Ef. 4:12-13), fundamental en el ministerio (1 Ti. 4:16) y de suprema importancia para Dios (2 Ti. 4:1; cp. 2 Ti. 2:14-15). Por esta razón, Dios demanda que su Palabra se use correctamente (2 Ti. 2:15). Se debe prestar atención a la interpretación del texto con exactitud, tal como lo hace Dios. Sin embargo, ¿qué significa esto? Algunos han argumentado que la predicación que no es cristocéntrica es sub-cristiana. No está a la altura de la declaración de Pablo respecto a sí mismo de que predica a Cristo «y a este crucificado» (1 Co. 2:2). Pero este tipo de alegato es de máxima seriedad, ya que afecta a una de las tareas más importantes del pastor.

Este dilema no solo ilustra la necesidad de ceñirse a un proceso exegético o a un entendimiento hermenéutico sino, además, a una convicción hermenéutica. Es preciso estar convencido de que el enfoque hermenéutico que se utiliza interpreta correctamente «la palabra de verdad». El objetivo de este capítulo[2] es evaluar las afirmaciones de la hermenéutica cristocéntrica con el fin de aportar confianza al hecho de que el método histórico-gramatical no solo honra el encargo de Dios, sino que también trae la mayor gloria a Cristo.

Definiciones Hermenéuticas

Antes de evaluar el método de la hermenéutica cristocéntrica, es necesario familiarizarse con dos conceptos hermenéuticos: significado e implicación. Estas ideas son críticas al articular la forma en la que cualquier enfoque cree que un texto funciona y cómo se debe entender.

El significado alude a las ideas particulares que un texto contiene dentro de un contexto determinado.[3] En primer lugar, se debe definir quién o qué establece los límites de lo que un texto comunica de forma legítima. Las opciones incluyen al autor, el texto, el lector o la comunidad.[4] En segundo lugar, también se debe definir cómo repercute la autoría dual de las Escrituras en la determinación del significado. La disyuntiva consiste en si la intención de Dios concuerda con la del escritor humano o si Él pretende más de lo que se comunicó en el contexto original. Estas cuestiones ayudan a entender las metas y los límites metodológicos dentro de cualquier enfoque hermenéutico.

La implicación es otro concepto importante en la hermenéutica. Alude a las aplicaciones y ramificaciones que puede tener un texto. Dicho de otro modo, y como cualquier idea, el significado tiene consecuencias y la implicación es la suma de todas las diversas consecuencias. El problema principal con la implicación es cómo articular su conexión con el significado. Después de todo, no cualquier implicación posible corresponde de forma legítima con el significado de un texto.[5]  Se debe demostrar que la inferencia sugerida es válida, porque se ajusta a la naturaleza de lo que se afirma y a por qué se asevera. Cómo consiga esto un planteamiento (si es que lo hace) es otro asunto clave a la hora de evaluar un punto de vista hermenéutico.

En resumen, el significado y la implicación son dos ideas importantes a la hora de evaluar un enfoque hermenéutico. Es importante determinar si un método sitúa el lugar del significado en el autor, el texto, el lector o la comunidad. También es clave entender la autoría dual dentro de este planteamiento. Cuando estas preguntas sobre el significado y la implicación se responden, se puede comprender mejor cómo funciona un método y dónde yacen los puntos de discusión.

Explicación de la Hermenéutica Cristocéntrica

Siempre es bueno recordar que los sistemas hermenéuticos no son un mero conjunto de normas interpretativas, sino que con frecuencia están dirigidos por marcos teológicos que justifican los objetivos y el método de un sistema. Por lo tanto, para comprender este planteamiento de forma adecuada, es preciso lidiar con tres cuestiones importantes: qué es la hermenéutica cristocéntrica, cómo alcanza sus metas y por qué apunta a dicha interpretación. Estas tres preguntas aportan una imagen completa de cómo funciona la hermenéutica cristocéntrica.

¿Qué es la hermenéutica cristocéntrica?

El enfoque cristocéntrico tiene una historia larga y variada. El enfoque de este capítulo concierne a los desarrollos modernos de esta perspectiva, pero aun así existen variantes de la misma.[6]  No obstante, los defensores actuales de este enfoque recalcan ciertos rasgos que distinguen su movimiento. Entender estas características ayuda a identificar las marcas distintivas y las metas de su hermenéutica. Hay al menos seis aspectos que componen el sine qua non de la hermenéutica cristocéntrica.

1.  El enfoque cristocéntrico desea, fundamentalmente, presentar cada texto en su relación con la persona y la obra de Cristo.[7]

2.  El enfoque cristocéntrico enfatiza la unidad de las Escrituras. A causa de esto, en ocasiones se la denomina como la hermenéutica histórico-redentora. Sin embargo, algunos usan este término sin referirse al método cristocéntrico.[8]

3.  El enfoque cristocéntrico enfatiza la teología de las Escrituras. Se contrapone a los «modelos morales» que predican narrativas como puramente ejemplos de una conducta ética. La perspectiva cristocéntrica desea predicar doctrina y teología, una teología de Cristo y el evangelio.[9]

4.  El enfoque cristocéntrico hace hincapié en la necesidad de la interpretación histórico-gramatical como fundamento de este método. Se contrasta a sí mismo con los sistemas alegóricos de la Iglesia primitiva, así como los de la historia reciente. Para sus defensores, considerar el cordón rojo de Rahab como símbolo de la sangre de Cristo es una interpretación y un uso ilegítimos del texto.[10]  Como se explicará más adelante, aunque desean proclamar una teología de Cristo en cada texto, quieren hacerlo con algún tipo de base expositiva.[11]

5.  Al mismo tiempo, el enfoque cristocéntrico reconoce la necesidad de ir más allá de la hermenéutica histórico-gramatical y llegar a un método teológico. Esto se contrasta con el enfoque cristotélico que permanece dentro del marco histórico-gramatical. La perspectiva cristotélica sostiene el significado original de un texto mientras que reconoce que sus implicaciones podrían llegar a vincularse, en última instancia, con Cristo.[12] El método cristocéntrico considera que esto no es suficiente.[13]  Para este último método, Cristo está en cada texto. De alguna manera, Él es el tema de cada pasaje. Los textos bíblicos prefiguran la obra de Cristo o muestran, de forma intencionada, quién Cristo es o no es.[14] Aquí es pre- ciso tener cierta cautela, porque no todos los defensores de la hermenéutica cristocéntrica concuerdan en cómo funciona esto exactamente.[15] No obstante, están de acuerdo en que el enfoque cristotélico/histórico-gramatical no es suficiente.

6.  El enfoque cristocéntrico enfatiza su naturaleza cristiana. Este planteamiento es cristiano porque se centra en el evangelio y, por ello, en ocasiones se conoce como una predicación centrada en el evangelio. Se deriva de los apóstoles y, por lo tanto, a veces se lo denomina como la predicación apostólica.[16]  Para ellos, la enseñanza cristocéntrica es lo que hace que enseñar las Escrituras sea distintivamente cristiano. Por consiguiente, también se adopta el lenguaje de predicar y enseñar la Biblia como las Escrituras cristianas.[17] Por motivos de claridad, solo porque se use tal lenguaje o terminología no significa automáticamente que uno defiende la hermenéutica cristocéntrica. Sin embargo, este tipo de fraseología se encuentra en dicho movimiento.

Estos seis aspectos contienen elementos claves de la hermenéutica cristocéntrica, la cual intenta identificar cómo se relaciona cada texto con Cristo y con su obra. Este planteamiento recalca la necesidad de un fundamento expositivo que explique una teología distintivamente cristiana (en oposición a la moralidad). Aunque reconoce la necesidad de evitar la alegoría, sigue creyendo que Cristo es el tema de cada texto. Él es la marca de la verdadera predicación cristiana.

Cómo alcanza sus metas la hermenéutica cristocéntrica

Una vez establecidas las ideas claves del enfoque cristocéntrico, ahora es posible preguntarse cómo logra de forma práctica sus metas. Esta metodología se puede estructurar en términos de significado e implicación. Como se mencionó anteriormente respecto al significado, el enfoque cristocéntrico moderno rechaza los métodos alegóricos que se encuentran a lo largo de la historia de la Iglesia.  Los defensores suelen distanciarse con frecuencia de la escuela de Alejandría, conocida por su hermenéutica «espiritualizadora».[18]  De manera similar, este planteamiento rechaza las analogías del cordón rojo de Rahab o la creación de Eva como profecía del establecimiento de la Iglesia.[19] Los defensores cristo- céntricos manifiestan una y otra vez su preocupación por la «interpretación correcta» en vez de una «interpretación forzada».[20]

En esa línea, la postura cristocéntrica asevera la necesidad de la exégesis y de la predicación expositiva. Afirma la necesidad de entender la intención del autor y, de este modo, comprenderlo en su contexto.[21] De ahí que, en lo relativo al significado, esta perspectiva defendería inicialmente la intención del autor.

En lo que refiere a la implicación, el planteamiento se vuelve más complejo y complica la definición del significado con precisión. La hermenéutica cristocéntrica se concentra en una diversidad de técnicas prácticas para conectar un texto con Cristo. Inicialmente, señalaría cómo funcionan los textos en el plan de Dios en la historia, que culmina en Cristo. Por lo tanto, se puede demostrar cómo ciertas ideas del Antiguo Testamento repercutirán en la revelación progresiva afectando así el entendimiento de Cristo. Estos métodos son técnicamente cristotélicos por naturaleza. Como ya se ha señalado, la hermenéutica cristocéntrica no hace caso omiso a estas ideas, pero sí afirma que no llegan lo suficientemente lejos. No son las únicas herramientas del arsenal de un predicador o maestro.[22]

Por esta razón, los defensores del cristocentrismo sugieren marcos adicionales para mostrar una asociación más directa con Cristo. Uno de estos marcos se ocupa en enfocarse en la condición caída, que muestra cómo trata un texto alguna clase de asunto que derive de nuestro estado caído. Como resultado de esto, ya que Cristo lidia con esa condición, se puede demostrar que todo texto apunta a Cristo y al evangelio.[23] Cada texto funciona como una ventana al evangelio.[24] Hay otro método que consiste en establecer una analogía entre un acontecimiento del pasado y la obra de Cristo. También se suele presentar un contraste entre personajes o acontecimientos particulares y quién es Cristo, y cómo Él tiene éxito cuando ellos fracasan.[25]

Un método particular que la hermenéutica cristocéntrica resalta es la tipología. Esto es ligeramente distinto a la analogía que trata de manera estricta con la implicación. Pero la tipología se ocupa tanto del significado como de la implicación. La tipología busca entender cómo una persona, un acontecimiento o un elemento reflejan cierta idea teológica o función que culmina en Cristo. Descubre patrones de las Escrituras y muestra cómo esta repetición (tipo) siempre describía la culminación de la idea (antitipo).[26] Dentro de esto, existe cierto aspecto de prefiguración intencional.[27] Por consiguiente, la tipología no es una mera implicación, sino parte de lo que los textos analizan y su propósito. Es decir, un texto tipológico debe leerse en relación a Cristo, porque de hecho lo es.

Hasta aquí se podría alegar que quizá no sea necesario oponerse demasiado fuerte ante lo que propone la hermenéutica cristocéntrica. Después de todo, la historia redentora se mueve hacia Cristo (Hch. 13:13-41; Ro. 10:4; Gá. 4:4). En ocasiones, los textos muestran la condición caída de las personas y, por implicación, su necesidad de Cristo (Gn. 3:1-15). Los sistemas veterotestamentarios —por ejemplo, el sistema sacrificial— reflejan una teología de la santidad de Dios que Cristo satisface (cp. Lv. 1–4; He. 9:1-13) —una relación tipológica—. El asunto controversial no es «cómo» se puede vincular un texto de manera general con Cristo, o incluso cómo funciona en ciertos ejemplos. Más bien, la controversia se produce cuando se aplican estos marcos interpretativos a todos los textos de las Escrituras. Como la hermenéutica cristocéntrica insiste en que todos los textos deben hablar de Cristo, su forma de interpretar o aplicar ciertos pasajes puede hacer que algunos se sientan incómodos.

Por ejemplo, un enfoque en la condición caída apunta a cómo el perdón de Dios a David en el incidente con Betsabé muestra la necesidad y la dependencia que este tenía del evangelio.[28] Su condición intensifica su necesidad de la gracia de Dios en Cristo. La literatura sapiencial indica que toda la humanidad es pecadora y necesita a Cristo, quien encarna la sabiduría misma (Pr. 8:22; cp. Col. 1:15).[29] La analogía (tanto positiva como contrastiva) y la tipología generan algunos resultados interesantes. La oscuridad que rodeaba a Abram cuando se llevó a cabo el pacto abrahámico tiene su paralelo con las propias tinieblas de Cristo en la cruz (Gn.  15:12; cp. Mt. 27:45).[30]  El éxodo de Israel es una «tenue sombra» del éxodo espiritual que los creyentes experimentan en Cristo.[31] El problema de Acán y su muerte punitiva (Jos. 7:24-25) se correlacionan con la propia muerte de Jesús en una cruz.[32] El rechazo de Sansón por parte de su tribu refleja cómo sería rechazado Jesús.[33] Su muerte victoriosa es la imagen de la muerte victoriosa de Jesús que no fracasaría como Sansón.[34]

David y Goliat se convierten en la representación de cómo el último David vencería al pecado, a Satanás y a la muerte, porque todas estas cosas son derivaciones de cómo aplastaría la simiente la  cabeza  de  la  serpiente.[35] Además,  así  como  los  valientes  de David le trajeron agua preciosa (2 S. 23:16), de la misma manera el nuevo David nos proporciona la preciosa agua de la vida (Jn. 4:10-13).[36] La negativa de David a maldecir cuando lo maldecían (2 S. 16:5-12) refleja al Mesías, quien también fue sometido a escarnio sin resistirse.[37] La muerte de Nabot a manos de falsos testigos (1 R. 21:13-14) brinda un paralelo de la propia muerte de Jesús con falsos testimonios.[38] La disposición de Ester a entregar su propia vida (Est. 4:16) prefigura la disposición de Cristo para hacer lo mismo con la suya.[39] La amonestación en Proverbios contra aceptar sobornos (Pr. 15:27) solo puede cumplirse de verdad en Cristo, quien puede redimir a la humanidad de su parcialidad.[40]  Después de todo, la propia muerte redentora de Jesús se produjo mediante soborno (Mt.  27:1-20), pero venció toda esa corrupción para darnos vida.[41]

¿Qué hay de malo con las sugerencias anteriores?  Algunos pueden argumentar que dichas afirmaciones parecen «forzadas». Pero se puede ser más específico. El problema gira en torno a cómo se relaciona la implicación con el significado. Como se ha explicado, las implicaciones válidas deben encajar con lo que dijo el autor y con su razón para expresarlo.[42] En los ejemplos anteriores, las implicaciones parecen sobrepasar los límites del propósito del autor. El autor de 2 Samuel no parece pretender que el perdón de Dios hacia David muestre cosa alguna sobre el evangelio. Más bien, su enfoque parece estar sobre la caída de la dinastía davídica (cp.  2 S. 12:11-14).[43]   Del mismo modo, el autor de Proverbios declara que sus proverbios son para instruir sobre cómo vivir una vida justa (1:1-7), no para manifestar la iniquidad de la humanidad como sugiere la hermenéutica cristocéntrica.[44]

La misma lógica se aplica a las analogías establecidas más arriba entre Cristo y Abraham, Acán, Sansón, David, Ester o Nabot. Los autores de esos textos no parecen explicar forma alguna de prefiguración o paralelismo.[45] Así, parecería que la hermenéutica cristocéntrica no deriva estas implicaciones de la intención del autor, sino de otra cosa.[46] Es por esto que tales interpretaciones o aplicaciones parecen forzadas, algo totalmente opuesto a lo que desea la hermenéutica cristocéntrica.[47]

De ahí que la hermenéutica cristocéntrica tiene un método práctico para ver cómo un texto explica a Cristo. Es precisamente aquí que se empieza a percibir el problema. En un principio, el problema no tiene nada que ver con su punto de vista sobre el significado. La hermenéutica cristocéntrica afirma la intención del autor. El problema está relacionado con la forma en que enmarca la implicación de un pasaje. Su insistencia respecto de hacer que todo texto hable de Cristo y su forma de lograr que esto produzca estas implicaciones no parecen encajar con el propósito principal de un pasaje. Esta conexión imprecisa entre significado e implicación es el dilema principal en la hermenéutica cristocéntrica. En realidad, el concepto erróneo entre estas dos ideas es, en ocasiones, tan grande que las implicaciones sugeridas parecen proporcionar un nuevo impulso al texto. En esos casos, la implicación propuesta parece reescribir el significado del texto y, de esa manera, socava el énfasis de la hermenéutica cristocéntrica sobre la intención del autor. Por lo tanto, la afirmación de la hermenéutica cristocéntrica en cuanto a adherirse a la intención del autor parece discordar con las aplicaciones que sugiere.

Por qué apunta a dicha interpretación

La forma en que el enfoque cristocéntrico resuelve la tensión entre el significado y la implicación es a través de su marco teológico. Los defensores de esta hermenéutica apelan a pasajes específicos, así como a una lógica bíblico-teológica amplia para demostrar que sus objetivos y métodos están justificados.

Enfatizan, por ejemplo, el hecho de que Pablo proclama a Cristo crucificado (1 Co. 1:23).[48] El apóstol incluso declara haberse propuesto no saber entre los corintios cosa alguna sino a Jesucristo y a Él crucificado (1 Co. 2:2).[49] Más adelante, en 2 Corintios, Pablo repite el pensamiento y afirma su proclamación de que Jesús es el Señor (2 Co. 4:5). Estas declaraciones sugieren que Cristo es la proclamación exclusiva del apóstol, lo que se ve reforzado por su aseveración en Colosenses 1:28: «A quien [Cristo] anunciamos».[50]

Todo esto parece definir la naturaleza del ministerio de Pablo. Por lo tanto, según ellos, Pablo es cristocéntrico en toda su obra y su predicación. Esto exige que todo esté relacionado con Cristo. Para los que defienden el enfoque cristocéntrico, cada texto debe leerse respecto a Cristo porque Pablo requiere que todo texto tenga que ver con Cristo y con su obra redentora.[51]

Los defensores de la hermenéutica cristocéntrica también argumentan que esto está en armonía con la propia hermenéutica de Jesús. Respecto a Lucas 24:27, ellos afirman que Jesús explicó todas las Escrituras a la luz de sí mismo. Las frases «desde Moisés» y «por todos los profetas» así como «todas las Escrituras» en ese versículo demuestran que Cristo se halla exhaustivamente a lo largo del Antiguo Testamento, que de principio a fin habla de Él.[52] En esta línea, la perspectiva cristocéntrica también argumenta a partir de Efesios 1:10. Goldsworthy sostiene que, dado que Cristo es la suma total de todas las cosas (Ef. 1:10), todo en la creación y en la historia es siempre y de forma categórica sobre Cristo.[53] Todo explica y apunta a Él que lo llena todo.[54] De ahí que las Escrituras sean tipológicas y, así, todo en la creación y la revelación refleja a Cristo.

Como se ha observado anteriormente, parte del problema de la hermenéutica cristocéntrica resulta de su determinación de encontrar a Cristo en cada texto. Su indicador es sencillamente que las declaraciones del Nuevo Testamento exigen un objetivo así. Es lo que Jesús y Pablo ordenan. Por lo tanto, esta es la forma en que la interpretación y la predicación deben funcionar en conjunto.

Las afirmaciones bíblicas respaldan el objetivo de la hermenéutica cristocéntrica.

Además, la hermenéutica histórico-redentora apela a una lógica bíblico-teológica en las Escrituras para justificar su método práctico. Por encima de todo, apunta a la unidad de las Escrituras. En última instancia, la Biblia es un libro escrito por un autor divino, que trata el tema fundamental de la redención de Dios en Cristo. Por esta razón, Dios quiere que todo texto contribuya, de algún modo, con este tema. Es algo inherente a cada pasaje como revelación bíblica.[55] Por ser esta la forma en que funcionan las Escrituras, ver implicaciones sobre Cristo y la redención en cada texto no es ajeno a la intención del autor, sino completamente compatible con el propósito de Dios en el texto.

Una lógica así sirve de base parcial para la tipología. La unidad de las Escrituras y la soberanía de Dios sobre su plan sostienen que la intención de Dios era que los acontecimientos y las personas del Antiguo Testamento funcionaran de manera tipológica. Los eruditos apuntan a patrones tipológicos como Cristo y Adán (Ro. 5:12-21) así como al sistema sacrificial de la muerte de Cristo (He. 9:9-12) para argumentar inicialmente que las Escrituras funcionan tipológicamente.[56]  Observan, asimismo, cómo funciona el Antiguo Testamento en y por sí mismo de manera tipológica. El primer éxodo conduce a un segundo éxodo (Os. 11:1-11), la circuncisión física apuntaba a una circuncisión del corazón (Dt. 30:6), la creación lleva a una nueva creación (Is. 65:17), y David conduce a un nuevo David (Os. 3:5).[57] La perspectiva cristocéntrica usa esto para argumentar a favor de la naturaleza tipológica inherente del Antiguo Testamento a modo de preparación para el Nuevo Testamento. De esta forma, los defensores de la hermenéutica histórico-redentora afirman que Dios diseñó intencionalmente todas las cosas en su plan para explicar a Cristo. Aunque el autor humano no estuviera consciente de ello, todo estaba previsto por Dios.[58] Por consiguiente, sacar inferencias tipológicas sobre Cristo es algo que permanece en la intención del autor, porque así lo ordenó Dios.

Para la hermenéutica cristocéntrica, todo esto se ve en la forma en que el Nuevo Testamento usa el Antiguo. La historia redentora, la unidad de la revelación y la operación tipológica de las Escrituras forman parte del marco interpretativo de los apóstoles. Ellos apuntan a numerosos ejemplos en los que los escritores neotestamentarios parecen reinterpretar el Antiguo Testamento y cambiar su significado para hablar de Cristo. Por ejemplo, Oseas 11:1, que habla del éxodo de Israel, alude ahora a la liberación de Cristo de manos de Herodes (Mt. 2:15). Jeremías 31:15 hablaba del exilio de Israel, pero ahora explica las circunstancias trágicas que rodearon el nacimiento de Cristo (Mt. 2:18). Y la lista puede seguir.[59]

El enfoque cristocéntrico argumenta que estos ejemplos reflejan un cambio hermenéutico que se produjo en el acontecimiento de Cristo. Su venida desvela el significado completo de un texto y permite que los apóstoles lo vean. Su explicación de las Escrituras en el camino a Emaús (Lc. 24:24-26) reorientó la cosmovisión y la hermenéutica de los discípulos. Desentrañó el sentido simbólico del Antiguo Testamento. Mostró las ramificaciones de la unidad de las Escrituras, su horizonte supremo.[60] Estableció el acontecimiento de Cristo, el evangelio, como la clave hermenéutica para toda la revelación.[61] Pablo expresa este sentimiento cuando describe el Antiguo Testamento como aquello que hace sabio para la salvación (2 Ti. 3:15).[62] Por lo tanto, el Nuevo Testamento debería ser el marco interpretativo para el Antiguo y «todo mensaje del Antiguo Testamento debe verse a la luz de Jesucristo».[63] Por consiguiente, la hermenéutica apostólica (y hasta la de Cristo mismo) muestra que la tipología y la unidad de las Escrituras no son meramente incidentales ni se limitan de forma exclusiva a ciertos ejemplos. En su lugar, estas forman la estructura de cómo leen las Escrituras los autores del Nuevo Testamento, cómo funcionan las Escrituras, y lo que Dios siempre pretendió que significaran.[64] De ahí que la hermenéutica cristocéntrica sostiene que así es como los creyentes del nuevo pacto deben leer las Sagradas Escrituras, si quieren permanecer en la intención de Dios.

En resumen, el problema del enfoque cristocéntrico radica en cómo sus implicaciones propuestas no se corresponden estrechamente con la intención del autor. Los defensores resuelven esto aclarando cómo trabaja el propósito en las Escrituras. Al hacerlo, tratan una de las cuestiones principales sobre la naturaleza del significado: la forma dual en que funciona la autoría en las Escrituras.[65] Su respuesta es que, aunque creen en la intención del autor, distinguen la intención del autor divino de la intención del escritor humano. Esto les permite sacar implicaciones que pueden no ser coherentes con el propósito del autor humano, pero que concuerdan con el programa más amplio de Dios. Para la hermenéutica cristocéntrica, este modelo se basa en lo que las Escrituras demuestran en la teología bíblica, así como en las afirmaciones de pasajes específicos. Por consiguiente, las objeciones contra dicho planteamiento ignoran las realidades teológicas establecidas en la historia de redención y son más un producto de la iluminación opuesto a lo que Dios exige.[66]

Evaluación de la Hermenéutica Cristocéntrica

Hay varios elementos de la hermenéutica cristocéntrica que son destacables. Por ejemplo, su hincapié en la necesidad de enseñar la teología de las Escrituras, lo que es importante en una era que define la Biblia como un libro de autoayuda —desprovisto de verdad y doctrina—. Su énfasis en la unidad de las Escrituras y la historia de la redención también es importante a la hora de contrarrestar la destructividad de la alta crítica, así como de respaldar el redescubrimiento positivo de la teología bíblica. Además, su hincapié en las mismas Escrituras como base para cómo deben interpretarse es un importante recordatorio.  Cualquier marco hermenéutico debería concordar con lo que la Biblia exige.

¿Qué se puede decir entonces sobre este planteamiento? Quizás, una mejor pregunta sería: ¿Existen excepciones a la norma hermenéutica? Por una parte, la hermenéutica cristocéntrica confirma la hermenéutica tradicional como la «norma» interpretativa. Corrobora de manera explícita la exposición, la exégesis y la intención del autor. Defiende la interpretación histórico-gramatical como núcleo central.

Este énfasis es loable porque es bíblico. Incluso las observaciones más básicas de las Sagradas Escrituras confirman el enfoque literal-histórico-gramatical. Las Escrituras son literales porque su significado es la intención del autor. Expresan sus ideas como «Jehová ha dicho así» (Éx. 4:22; Is. 7:7), «como dice el profeta» (Hch. 7:48) y la propia comunicación de Dios (2 Ti. 3:16). La Biblia asevera su significado, no lo que desee el lector, lo que imponga la comunidad o lo que un texto pudiera indicar. En su lugar, se trata de lo que el autor afirmó, de la intención del autor. Esta se expresa por medio del lenguaje (gramática) a la luz de los hechos de la historia. Los escritores bíblicos demuestran esto en su forma de prestar atención a las palabras (Jos. 23:14; He. 4:1-11), las frases (Jer. 26:18; Mr. 1:1-3) y hasta las características gramaticales (Gá. 3:16). Su enfoque del texto es lingüístico. De manera similar, los escritores bíblicos reconocen el trasfondo histórico de las Escrituras al analizar la historia (Dt. 1:1–3:29), al explicar los trasfondos históricos (Mr. 7:1-11), así como al ser conscientes de su lugar en el plan de la historia redentora de Dios (Neh. 9:1-38; Hch. 13:13-41). Las Escrituras afirman el principio de la interpretación histórico-gramatical. Una vez más, la hermenéutica cristocéntrica sitúa esto en su lugar central. No existe controversia con respecto a este asunto. Sus defensores reconocen el enfoque histórico-gramatical como norma hermenéutica de las Escrituras.

Por otra parte, la pregunta suscitada por el enfoque hermenéutico cristocéntrico es si puede haber excepciones o modificaciones a esta norma. Es decir, el dilema central de dicho planteamiento yace en la relación entre el significado y la implicación. La hermenéutica cristocéntrica sugiere un ajuste de la metodología tradicional. Aunque la intención del autor debe buscarse, el propósito divino puede eclipsar la intención del autor humano y facilitar así una tipología generalizada y la plenitud del significado que el Nuevo Testamento aporta al Antiguo. Por consiguiente, la implicación que se sugiere para un texto puede no corresponder del todo con el significado original del autor humano; sin embargo, sí se corresponde con la intención divina.

¿Se deben adoptar, pues, tales excepciones a la norma hermenéutica? Como ya se ha explicado, la hermenéutica histórico-redentora argumenta que las Escrituras las exigen. Esto se basa en textos específicos de las Escrituras, así como en una lógica bíblico-teológica. Para determinar si deberían existir excepciones es necesario abordar ambas líneas de pensamiento.

¿Existen excepciones a la norma? Una mirada a pasajes particulares

A la luz de esto, es necesario ocuparse primero de los textos específicos citados por la hermenéutica cristocéntrica, especialmente aquellos que hablan de predicar a «Cristo, y a Él crucificado» (1 Co. 1:23; 2:2; 2 Co. 4:5; Col. 1:28). Lo curioso es que el movimiento mismo reconoce la necesidad de cualificar sus afirmaciones sobre estos pasajes. Si solo ha de predicarse a Cristo, y a Él crucificado, ¿quiere decir esto que nunca se debe predicar sobre Él resucitado? Más adelante en 1 Corintios, el énfasis de Pablo sobre la resurrección hace que esta sugerencia sea absurda (cp. 1 Co. 15:12-14). Los defensores de esta perspectiva argumentan que Pablo hablaba contextualmente del Señor resucitado en la frase «Cristo y a Él crucificado».[67] Ese podría ser el caso, pero ni siquiera eso resuelve todos los problemas. ¿Acaso no se debería hablar jamás del pecado (1 Co. 15:3), de Cristo como Señor (Ro. 10:9) o de la segunda venida de Cristo (2 Ts. 1:7-10)? Dado que Pablo explica estos asuntos, ¿se contradice él mismo? Hasta los defensores de la hermenéutica histórico-redentora sugieren que la gente predica a Cristo de esas formas.[68] A la luz de esto, los defensores sitúan cualificaciones adicionales sobre «Cristo y a Él crucificado». Sostienen que la declaración no excluye enseñar todo el consejo de la Palabra de Dios.[69] Todo esto demuestra que la afirmación de Pablo no es en y por sí misma una declaración exhaustiva. Los defensores de la hermenéutica cristocéntrica así lo admiten.

Estas cualificaciones demandan que se considere el propósito de estas declaraciones. ¿Cuál es la intención de Pablo al exponerlas? En 1 Corintios 1:23 y 2:2 el apóstol se ocupa de quienes se basan en su orgullo y causan división (1 Co. 1:12-13).[70] Por tanto, apunta a los aspectos específicos de su mensaje para mostrar cómo el evangelio demanda justo lo opuesto. En 2 Corintios 4:5, Pablo confronta a los falsos maestros que se autoexaltan y muestra cómo el mensaje del evangelio ensalza a Cristo y no al hombre.[71] En Colosenses 1:28, el apóstol trata con quienes le restan importancia a la preeminencia de Cristo y afirma que él hace precisamente lo contrario: predica a Cristo.[72] Cristo no es alguien de quien uno debe avergonzarse. En cada uno de estos contextos, el propósito paulino es retórico y polémico. Sus declaraciones de «predicar a Cristo» luchan contra el orgullo y contra una visión rebajada de Cristo. Deben ser un llamado a defender a Cristo, cuando algunos sientan vergüenza. Son un recordatorio para abogar por el «loco» mensaje del evangelio, y a ser humildes y estar unidos (1 Co. 1:18).

Por consiguiente, el uso de estos textos por parte de los defensores de la hermenéutica cristocéntrica no tiene una precisión exacta. Entienden que estos textos muestran cómo Pablo conocía solo a Cristo en su predicación, a diferencia de todo lo demás en las Escrituras. Sin embargo, en su contexto, el apóstol contrasta el predicar a Cristo con predicar la sabiduría humana (Col. 2:8) o de uno mismo (2 Co. 4:5a). No está contrastando el predicar a Cristo con el resto de las ideas de las Sagradas Escrituras. La intención de Pablo nunca fue que estas declaraciones fueran exhaustivas respecto a todo lo que él hizo en el ministerio. En su lugar, su función consistía más en manifestar en qué se centraba su ministerio y, por tanto, con qué discrepaba. Precisamente por esta razón estas afirmaciones no contradicen ninguna de las demás declaraciones que él hace sobre predicar todo el consejo de las Escrituras (2 Ti. 2:15; 2 Ti. 4:1-2; cp. Hch. 20:27) o cómo tratan sus epístolas toda una diversidad de cuestiones aparte de Cristo y a Él crucificado. En su contexto y propósito originales, todas estas declaraciones no excluyen otras discusiones bíblicas y teológicas, y descartan la mundanalidad, el orgullo y la sabiduría humana. Por consiguiente, estos versículos no implican todo lo que la hermenéutica cristocéntrica infiere de ellos.

Del mismo modo, Lucas 24:27 no indica un cambio hermenéutico. Lucas no afirma que Jesús hable de sí mismo en cada pasaje del Antiguo Testamento. La redacción exacta declara que Jesús explicó en todas las Escrituras las cosas referentes a él mismo. La idea es sencillamente que Jesús expuso con todo detalle los textos del Antiguo Testamento que trataban sobre Él.[73] Esto no es lo mismo que reconfigurar cada texto para que hable acerca de Él. Una vez más, los defensores de la hermenéutica cristocéntrica han llevado este texto demasiado lejos. En realidad, en su contexto, Lucas 24:27 proclama lo contrario a lo que ellos aseveran. Jesús declara que los discípulos habían sido necios al no reconocer lo que los profetas habían comunicado (Lc. 24:25). Con esta declaración, Jesús no afirma un cambio hermenéutico. No reinterpreta a los profetas ni proporciona «el significado verdadero» de lo que proclamaron, sino que se limita a afirmar sencillamente lo que ellos anunciaron.[74] Sostiene lo que quisieron decir los autores humanos de las Escrituras. Es decir, Lucas 24:24-26 respalda una hermenéutica histórico-gramatical más que una hermenéutica cristocéntrica.

Finalmente, Efesios 1:10 se ha usado para demostrar que todas las cosas en el cielo y en la tierra tienen que ver con Cristo, porque en Él se reúne todo. Si toda la creación trata sobre Cristo, entonces la tipología es adecuada, porque todo lo describe de alguna manera.[75]¿Qué denota la palabra «reunir» (ἀνακεφαλαιώσασθαι)? La idea de esta palabra podría ser la de un resumen, en términos retóricos.[76] Así como un resumen muestra cómo se incorpora toda una diversidad de ideas en torno a un punto central o a una idea principal, de esa manera, todo en la creación está diseñado para apuntar a Cristo.[77] Sin embargo, esta no es la misma idea que propone el enfoque cristocéntrico. Un resumen no afirma que todas las líneas de la argumentación sean las mismas que el punto central. Solo demuestra cómo todas ellas se entrelazan con la idea principal y la respaldan. Del mismo modo, el contexto de Efesios 1:10 no describe a la creación como representaciones variadas de Cristo. En su lugar, demuestra cómo Él es la idea central, ya que sujeta todas las cosas bajo sus pies y estas le dan gloria (Ef. 1:21-23). La noción recalca la primordial importancia de Cristo. Por consiguiente, la idea de Efesios 1:10 no es simbólica sino télica. No enseña la idea cristocéntrica de que todo es un retrato de Cristo, sino más bien la noción cristotélica de que, en última instancia, todo apunta a Cristo en adoración. Una vez más, la hermenéutica cristocéntrica ha llevado demasiado lejos la implicación de Efesios 1:10.

El problema con todos estos pasajes que la hermenéutica histórico-redentora usa para respaldar su planteamiento es que se deducen ideas que van más allá de lo que se declaró y por qué fue declarado. El significado del texto no justifica todo el alcance de las implicaciones que ha sacado esta hermenéutica. Por esta razón, los pasajes particulares citados por la hermenéutica cristocéntrica no respaldan su objetivo de hacer que cada texto hable de Cristo. Por el contrario, su uso de las Escrituras solo ilustra el verdadero problema de su planteamiento.

¿Existen excepciones a la norma?: una mirada a la lógica bíblico-teológica

La hermenéutica cristocéntrica también argumenta a partir de una lógica bíblico-teológica basada en el uso que el Nuevo Testamento hace del Antiguo. Para ellos, la hermenéutica de los apóstoles justifica un cambio en el enfoque hermenéutico. Afirman que el enfoque interpretativo de los escritores neotestamentarios indica la forma definitiva en que funciona la unidad de las Escrituras en sus conexiones tipológicas. Esto justifica su método de ver a Cristo en cada pasaje.

Sin embargo, la formula introductoria de los apóstoles provee una imagen diferente. En lugar de reclamar una percepción plena o escondida en el texto, los apóstoles afirman que razonan «conforme a las Escrituras» (κατὰ τὰϛ γραφὰϛ, 1 Co. 15:3), «como está escrito» (καθὼϛ γέγραπται,  o. 1:17), «porque escrito está» (γέγραπται γὰρ, Mt. 4:6), «como dice el profeta» (καθὼϛ ὁ προφήτης λέγει, Hch. 7:48), «lo que dijo el Señor» (τὸ ῥηθὲν ὑπὸ κυρίου, Mt. 2:15), u observan cómo la Escritura «se cumplió» (τὸτε ἐπληρώθη, Mt. 2:17).[78]  Un lenguaje así indica que los apóstoles deseaban ser coherentes con el significado del Antiguo Testamento. Afirmaban que sus argumentos eran inferencias legítimas que armonizaban con lo que estaba escrito.

Además, la fórmula mencionada más arriba sugiere que los apóstoles no consideraban la intención divina como algo aparte de la intención humana. Introducen las Escrituras tanto como el mensaje de un profeta particular (Mt. 8:17) así como del autor divino (Mt. 1:22).[79]  Apelaban a los autores humanos y al autor divino de forma intercambiable, porque sabían que lo dicho por el profeta es lo que Dios dijo, y viceversa. Esto es coherente con sus aseveraciones de que los profetas hablaron de parte de Dios; el mensaje de ellos es el mismo que el de Él (2 P. 1:21; 2 Ti. 3:16; cp. Éx. 4:15-16; Is. 7:7; Am. 3:7).[80] Por lo tanto, no parece que los apóstoles creyeran que la intención divina conllevara un significado más completo que el señalado por el autor humano. Así, la fórmula introductoria de los apóstoles no apunta a un significado más profundo en las Escrituras ni indica que se produjera un cambio hermenéutico, sino lo contrario —los apóstoles continuaron con la lógica de sus predecesores—.

Los apóstoles practicaban lo que proclamaban. Para ver cómo prosiguieron con la lógica de los profetas, es necesario empezar por el trabajo hermenéutico de los profetas en el Antiguo Testamento. Los profetas mantenían el significado de la revelación anterior. Esto era lo que afirmaban (Jos. 1:8; Sal. 1:1-3; 119:15; Is. 8:20) y su trabajo así lo demandaba (Dt. 13:1-18; 18:15-22).[81]

Una diversidad de ejemplos ilustra su fidelidad a la intención del autor, incluida la forma en que los profetas condenan a Israel por su idolatría (2 R. 17:5-23; Dn. 9:5-6; Neh. 9:29-33), lo confrontan por tergiversar las Escrituras (Ez. 18:1-32) y mantenían las promesas abrahámicas de la tierra, la simiente y la bendición (Mi. 4:1-5; Ez. 36–48; Sal. 72:3-17).

A la vez que mantenían el significado de un texto, los profetas también se ocupaban de su importancia o sus ramificaciones. Al hacerlo, no solo sacaban implicaciones consistentes con el significado original, sino que también eran coherentes incluso con la forma en que sus predecesores usaban el texto. Por ejemplo, los profetas explican cómo se cumplirá el pacto davídico usando el mismo lenguaje para construir sobre lo que los profetas del pasado han desarrollado (Mi. 5:2; 7:14, 15, 20; cp. Os. 2:15; Am. 9:11-14). También apelan al éxodo como una demostración del amor de Dios (Éx. 4:22) que da esperanza al que sufre (Sal. 80:8, 15) e impulsa una nueva liberación escatológica (Os. 11:1). El Antiguo Testamento está lleno de ejemplos que demuestran cómo los profetas desarrollaron una teología sana.[82]

Por lo tanto, existe una lógica hermenéutica en el Antiguo Testamento. Los profetas mantienen el significado original de un texto y se concentran en las aplicaciones sumamente específicas del mismo, continuando con frecuencia la manera en que sus predecesores usaban un texto. Sus aplicaciones no se van ampliando a medida que la revelación progresa, sino que se van estrechando y refinando. Por consiguiente, hacia el final del canon, las implicaciones de la revelación anterior son bastante particulares.

Los apóstoles no se apartan de la lógica veterotestamentaria, sino que la retoman y la continúan. Dos importantes observaciones así lo sugieren. En primer lugar, el uso claramente contextual que hacen del Antiguo Testamento refleja su coherencia con los profetas. Los eruditos reconocen que el uso predominante del Antiguo Testamento en la  mayoría de los apóstoles es indiscutiblemente contextual por naturaleza.[83] Los escritores neotestamentarios usan el Antiguo Testamento de forma contextual para indicar el lugar de nacimiento de Jesús (Mi. 5:2; cp. Mt. 2:1), su muerte penal sustitutiva (Is. 53:5-10; cp. Mr. 10:45), su condición de rey (Nm. 24:17; cp. Mt. 2:2), así como la naturaleza de la escatología (Dn. 11:31; cp. Mt. 24:15), la santidad de Dios (Lv. 19:2; cp. 1 P. 1:16) y los tratos de Dios con su pueblo (Sal. 95:6-8; cp. He. 4:4-9).[84]  En estos casos, su uso permanece con la intención original (humana) del Antiguo Testamento. En realidad, en ocasiones los apóstoles incluso agrupan textos veterotestamentarios que los profetas conectaron con anterioridad (cp. Ro. 3:10-18; Sal. 14:1-3; Is. 59:7; cp. Gá. 3:6-11; Gn. 15:6; Hab. 2:4). Estos usos contextuales particulares prueban que los apóstoles sabían con exactitud cómo entretejieron los profetas el Antiguo Testamento. Se ciñeron a la lógica de los profetas.

En segundo lugar, la consistencia de los apóstoles entre sí también evidencia cómo continuaron con la lógica de los profetas.[85]

Todos interpretan y aplican Isaías 53 al Mesías y a su muerte (cp. Mr. 10:45; Ro. 5:19; He. 9:28). Todos entienden que la piedra rechazada es Cristo y esto tiene ramificaciones sobre el pueblo de Dios (Sal. 118:22; Mt. 21:42; Hch. 4:11; 1 P. 2:4-7). Todos comprenden que el objetivo de la ley es el amor al prójimo (Lv. 19:18; Mt. 19:19; Ro. 13:8; Stg. 2:8). Todos aplicaron el deambular de Israel por el desierto como una advertencia (1 Co. 10:1-11; He. 3:10-19; Jud. 5). Todos estos usos no solo son coherentes entre sí, sino también consistentes con la intención original de los profetas. De hecho, el uso que los apóstoles hicieron de las deambulaciones de Israel por el desierto incluso combina con la forma en que los profetas usan los mismos pasajes (Sal. 78:1-72; 95:8-11). La unidad de las conclusiones apostólicas surge del hecho de que ellos seguían el Antiguo Testamento de manera estrecha. Aplicaban las Escrituras del mismo modo, porque lo hicieron siguiendo las líneas especificadas por los profetas. Por consiguiente, los apóstoles tuvieron un método unificado, uno que era rigurosamente contextual.

El uso del Antiguo Testamento por parte de los apóstoles no avala un cambio hermenéutico, sino más bien una continuidad hermenéutica. De este modo, en el mejor de los casos la hermenéutica cristocéntrica cita excepciones a la norma para demostrar un cambio hermenéutico. No obstante, ni siquiera estas supuestas excepciones prueban su punto. Por ejemplo, los eruditos citan el uso que Mateo hace de Oseas 11:1 Para demostrar que lo interpretaba de forma tipológica y cristocéntrica. Al tratar esta cuestión surge una importante pregunta. Si Mateo solo quería comparar el éxodo de Israel con el escape de Cristo de Egipto, ¿por qué cita a Oseas? Podría haber escogido un texto más obvio como Éxodo 4:22-23 para establecer la comparación. Su cita no es aleatoria, sino estratégica, y retoma el modo en que Oseas usó el éxodo. En su contexto, Oseas 11:1 utiliza el éxodo para mostrar cómo ese mismo amor de Dios en el primer éxodo impulsará otro más (Os.  11:11) dirigido por el Mesías que operará como un nuevo Moisés (Os. 1:11; 3:5).[86] Mateo retoma esta idea a la perfección. Describe a Jesús como Aquel que dirigirá el nuevo éxodo porque Él, como Moisés, fue liberado de un rey que deseaba matar a los niños de Israel (Mt. 2:13).[87] ¿Cómo llegó Mateo, pues, a sus conclusiones? No fue sencillamente porque leyó la historia de Israel a través de un lente tipológico o porque entendió que había un sentido más profundo en el texto. En su lugar, recurre a ciertas implicaciones del éxodo resaltadas por el mismo Oseas. La exégesis de Mateo es, en última instancia, textual y no tipológica.[88]

De manera similar, algunos argumentan que Mateo usó Jeremías 31:15 de forma tipológica porque, originalmente, habla del exilio de Israel, pero ahora Mateo lo aplica a las circunstancias del Mesías.[89] Por el contrario, en el contexto de Jeremías, una diversidad de factores apunta a cómo las palabras de Jeremías buscan describir el dolor de todo el exilio. Por ejemplo, en su contexto, el llanto de Raquel prosigue hasta que el exilio acaba (Jer. 31:23-40).[90] En consecuencia, Jeremías no estaba reaplicando el exilio de Israel al Mesías. En su lugar, la masacre de los bebés encaja de manera legítima en lo que Jeremías describe sobre el período del exilio como un todo. Más aún, el texto de Jeremías se enfoca en la conclusión del exilio y en la inauguración del Nuevo Pacto. Esto también se corresponde con lo que Mateo explica en Mateo 2. Que Cristo fuera librado de la mano de Herodes permite las realidades del final del exilio y del Nuevo Pacto (cp. Mt. 26:28). De este modo, las circunstancias de su nacimiento coinciden y completan lo que Jeremías describe sobre el exilio. Jeremías 31:15 se cumple de este modo. El uso que Mateo hace de Jeremías se basa en la lógica del profeta. Mateo no se limita a interpretar un paralelo entre Israel y Cristo (aunque esto puede estar presente). Las razones por las que Mateo usa Jeremías no son tipológicas, sino la propia lógica de Jeremías.[91]

Varios eruditos ya han repasado los ejemplos más debatidos y han mostrado cómo el Nuevo Testamento da continuidad a la lógica del Antiguo.[92] En realidad, el problema no es que los apóstoles tuvieran un enfoque interpretativo revolucionario, sino más bien nuestra falta de comprensión del Antiguo Testamento.[93] Por consiguiente, ni las supuestas excepciones a la hermenéutica contextual de los apóstoles respaldan una nueva norma hermenéutica (cristocéntrica). La hermenéutica cristocéntrica ha sugerido una lógica bíblico-teológica donde los apóstoles vieron una implicación cristológica más plena en los textos veterotestamentarios. Sin embargo, este capítulo ha mostrado una lógica bíblico-teológica distinta. Los apóstoles mantienen el significado del Antiguo Testamento y siguen siendo consistentes con la implicación teológica desarrollada por los profetas. Se concentran en las implicaciones particulares que los profetas debatieron. Por ello, la hermenéutica de los apóstoles no justifica que se interprete todo el Antiguo Testamento de manera tipológica. En su lugar, exige una estrecha lectura textual del Antiguo Testamento. La forma en que este conecta con el Nuevo Testamento y con Cristo ya fue establecida por los profetas y los apóstoles. No se necesita un nuevo marco hermenéutico (tipológico) para examinar el texto. Tan solo es preciso seguir las conexiones presentadas por los escritores bíblicos e identificar sus ramificaciones cristológicas conforme se expresan textualmente en la intertextualidad de las Escrituras. Esto será desarrollado en la siguiente sección.

Dicho esto, ¿qué tan factible y seguro es que no se produjo un cambio hermenéutico en el Nuevo Testamento? La respuesta más simple a esta pregunta es Cristo mismo. Si se considera el uso que Él hizo del Antiguo Testamento, se puede observar que habla de una multitud de temas. Usa la revelación pasada para explicar la resurrección (Éx. 3:6; cp. Mt. 22:32), la escatología (Dn. 11:31; cp. Mt. 24:15), el amor a Dios (Dt. 6:5; cp. Lc 10:27), el amor al prójimo (Lv. 19:18; cp. Mr. 12:31), el matrimonio (Gn. 2:24; cp. Mt. 19:5-6), el divorcio (Dt. 24:1-4; Mt. 19:7-8), el juicio de Israel (Gn. 19:1-24; cp. Mt. 10:15) y honrar al padre y a la madre (Éx. 20:12; cp.  Mt.  15:4).  Jesús no hace que ninguno de estos pasajes hable directamente de Él. En realidad, los apóstoles siguen su ejemplo, declarando cómo el Antiguo Testamento es beneficioso (2 Ti. 3:16), cómo sirve de modelo (1 Co.  10:6) y cómo provee instrucción y esperanza (Ro. 15:4). La propia hermenéutica de Cristo es seguida por los apóstoles y todos reconocen que los textos pueden hablar de cuestiones que no son cristológicas por naturaleza. El objetivo de la hermenéutica cristocéntrica de hacer que todo texto aluda a Cristo no es la meta de Jesús ni tampoco de los apóstoles.

Además, la forma en que Jesús usa estos textos es totalmente contextual. E. Earle Ellis llega a observar lo siguiente:

Contrario a algunos intérpretes modernos desacertados, no existe ninguna sugerencia en los Evangelios de que Jesús se oponga a la Torá, a la ley de Dios o al Antiguo Testamento. Siempre es una cuestión de la verdadera exposición de las Escrituras por parte de Jesús contra la mala interpretación y/o mala aplicación de las mismas por parte de los eruditos dominantes de su época. Esto se hace patente en los encuentros de Jesús con tales rabinos en numerosos debates, algunos de los cuales conservan los evangelistas con sumo cuidado.[94]

Estas observaciones coinciden con lo que se dijo anteriormente sobre Lucas 24:25. Jesús afirma lo que hablaron los profetas. Sacó implicaciones legítimas de los textos del Antiguo Testamento, basado en su cuidadosa interpretación de frases (Éx. 3:6; cp. Mt. 22:32), palabras (Dn. 11:31; cp. Mt. 24:15), y su comprensión de la historia (Dt. 24:1-4; cp. Mt. 19:7-8) y del plan de Dios (Lc. 18:31-32).[95] Jesús tenía una hermenéutica histórico-gramatical.

En conjunto, los defensores de la hermenéutica histórico-redentora han utilizado el uso que el Nuevo Testamento hace del Antiguo para justificar su interpretación de las Escrituras.  Sin embargo, la manera en que los apóstoles usaron la Escritura hace lo opuesto. Ellos afirmaban seguir el significado de las Escrituras. Creían que la intención humana y divina funcionaban de forma confluyente. Su uso de la revelación anterior así lo confirma. No extraen implicaciones artificiales o ilegítimas mediante un entendimiento más pleno del significado de un texto. En su lugar, se concentran en las ramificaciones muy particulares de un texto en el que los escritores bíblicos pasados se han enfocado. Esto es verdad incluso en las supuestas «excepciones». Tales deducciones refinadas demuestran aún más cuán estrechamente los apóstoles conocían y entendían el Antiguo Testamento. Además, esta explicación muestra que una mentalidad hermenéutica así no solo se encuentra entre los apóstoles, sino también en Cristo y en los profetas. Ellos también practicaban un enfoque histórico-gramatical, y no veían a Cristo en cada texto, sino que explicaban toda una diversidad de temas. De ahí que la forma en que las Escrituras usan las Escrituras no respalda el método cristológico, sino que en realidad muestra la suficiencia de la hermenéutica histórico-gramatical. Expresándolo de otra forma: los escritores bíblicos, desde los profetas hasta los apóstoles, y hasta Cristo mismo, interpretaban de este modo. No hay ninguna otra hermenéutica justificada por las Escrituras.

Las ramificaciones de la hermenéutica cristocéntrica

Cabría preguntarse si esta explicación es puramente teórica y académica. ¿Qué daño resultaría de una hermenéutica defectuosa? En esencia, el problema se conoce como un «canon dentro de un canon». La frase se refiere a cómo, aunque la totalidad de las Escrituras sea el canon, se puede privilegiar una cierta porción o idea de ellas por encima de las demás. Al centrarse en una sección o tema de las Escrituras es posible excluir otras partes o temas de la Biblia. Como resultado, se crea un nuevo canon dentro del canon de las Escrituras.

Al concentrarse en Cristo como la idea controladora del significado y la importancia de un texto, la hermenéutica cristocéntrica ha creado un «canon dentro del canon». Para que quede claro, centrarse en Cristo y en el evangelio no está mal. Sin embargo, ¿qué es lo que puede excluirse y confundirse a raíz de ese enfoque? Por una parte, se puede confundir y distorsionar la Trinidad. Concentrarse solo en Cristo puede hacer que se descuide explicar al Padre y al Espíritu. Incluso puede conducir a confundir las funciones dentro de la Deidad. Más aún, puede tergiversar el evangelio que el movimiento cristocéntrico desea proclamar. Después de todo, el evangelio es por naturaleza trinitario (cp. Ef. 1:3-14). Los mismos defensores del cristocentrismo reconocen este peligro. Sidney Greidanus advierte contra el cristomonismo, donde el enfoque está «principalmente sobre Jesús, aislado de Dios Padre».[96] El cristocentrismo puede crear un canon que reste énfasis a la Trinidad.

La trinidad no es la única doctrina en riesgo. Dado que el enfoque cristocéntrico suele centrarse en Cristo y en la soteriología, cualquier otra doctrina de la teología sistemática está en peligro. Se puede pasar por alto o restar importancia a temas como la escatología, la teología propia, la eclesiología, Israel, el sufrimiento, la santificación y la vida santa.  Además, ciertas doctrinas pueden perder su equilibrio, como ilustra el reciente debate sobre la santificación «basada en la gracia/el evangelio».[97] Una vez más, quienes pertenecen al movimiento reconocen estos excesos peligrosos generados por su enfoque interpretativo. De hecho, algunos advierten que los defensores del cristocentrismo no están «lo bastante centrados en Cristo», porque no hablan de Cristo en sus otras funciones fuera de la soteriología.[98] Otros recuerdan que, aunque los «modelos morales» estén mal, sigue siendo necesario predicar los imperativos morales a la luz de Cristo y del evangelio.[99]  Tales advertencias indican que el canon dentro del canon puede eliminar la teología de las Escrituras, justo lo contrario de lo que el método cristocéntrico desea hacer.

Consistentemente, un canon dentro de un canon denigra inherentemente las Escrituras. Como Walter C. Kaiser observa con acierto, en su apresuramiento por ver a Cristo, el enfoque histórico-redentor tira por la borda los detalles de ciertos textos.[100]

Por consiguiente, un canon así dentro de otro descuida y excluye aquello que Dios ha inspirado. Puede reflejar, de forma inadvertida, una visión inferior de las Escrituras, como bien observa Daniel I. Block.[101] En esta línea, Block declara también los resultados del método cristocéntrico a la hora de exhibir «el genio creativo del predicador en lugar del mensaje divinamente diseñado de los autores bíblicos».[102] En efecto, la hermenéutica cristocéntrica ha pasado del significado basado en el autor al significado basado en el lector, justo lo contrario de lo que era su deseo. Una vez más, el movimiento cristocéntrico reconoce este peligro. Precisamente por esta razón exigen una cuidadosa atención al detalle.[103] Quieren asegurarse de que los pastores no estén saltando directamente a Cristo y descuidando la forma en que un texto amplifica o añade a la teología sobre Cristo.[104]  Estas exhortaciones reflejan el peligro de un canon dentro de otro canon: disminuir y devaluar las Escrituras de toda su belleza.

Tal vez lo más irónico de todo sea que la hermenéutica cristocéntrica puede, en realidad, menguar a Cristo. Esto puede suceder por culpa de relaciones defectuosas que pueden sesgar las verdaderas conexiones que exaltan al Salvador. Block observa cuán artificial es la vinculación entre Josué y Jesús. En realidad, impide ver cómo Dios es Aquel que salvó a Israel en la conquista y cómo Jesús es ese Dios, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21).[105] De manera similar, aunque Moisés y Cristo comparten ciertas funciones, no se puede permitir que eso obscurezca la forma en que Jesús es el Único que da la ley desde el monte (Mt. 5:1-2), como hizo Dios mismo en el Sinaí (Éx. 20:1).[106] Al realizar conexiones apresuradas se puede dejar de ver ciertas asociaciones que conducen a una alta cristología o desacreditar la manera en que Cristo está legítimamente en las Escrituras.

En esta línea, la falta de énfasis en los asuntos trinitarios, bibliológicos y otros temas doctrinales conducen a vaciar la gloria de Cristo. Dicho de una forma más sencilla, al no exponer la totalidad de las Escrituras, no se puede ver la imagen plena que Cristo completa y, por lo tanto, es menos glorioso. Por ejemplo, enfocarse meramente en su obra soteriológica en la primera venida, deja de ver la gloria escatológica de Cristo. No se contempla su majestad escatológica como Rey (Ap. 19:11-13), que es exaltado como héroe supremo por el cielo y la tierra (Ap. 4-5), ni cómo restaura sus derechos a las naciones (Is. 60:3), a Israel (Is. 2:2-4) y a la creación (Is. 11:1-10). Al no enseñarse escatología u otras doctrinas, se contempla menos de Cristo. Como se ha señalado antes, los defensores de la hermenéutica cristocéntrica han entendido este peligro, porque advierten no estar lo suficientemente «centrados en Cristo». Escriben sobre el peligro de ver a Cristo solo como Salvador, en vez de verlo también como profeta, rey, guerrero, libertador y sumo sacerdote.[107] Sus propias palabras indican que el enfoque hermenéutico cristocéntrico puede acabar produciendo una cristología raquítica, exactamente lo opuesto a lo que desean.

La Escritura es la Palabra de Dios. Por ello posee una articulación perfecta de lo que afirma y de cómo lo hace. Una hermenéutica que restringe este mensaje está abocada a producir resultados desequilibrados. Esto es precisamente lo que demuestra un canon dentro de otro canon. Aunque la hermenéutica cristológica desee enseñar teología cristiana y exaltar a Cristo, lo que sucede es que muchos no aprenden la teología de toda la Biblia y acaban teniendo una visión inferior de su Salvador. La única manera de sobrellevar la vida con todas sus demandas en el vivir cotidiano es conocer todo el consejo de la Palabra de Dios (Hch. 20:27; cp. 2 P. 1:3). Un canon dentro de otro canon no puede producir esto de forma inherente.

Estableciendo la suficiencia de la hermenéutica histórico-gramatical

De modo que, si se desea predicar a Cristo en la plenitud de su gloria, ¿cómo debería hacerse? La respuesta está en el uso de la hermenéutica histórico-gramatical. Es la que prescriben las Escrituras, y la que conduce a una exposición plena del mensaje bíblico que honra a Cristo.

Como se ha observado brevemente, los autores del Antiguo Testamento establecieron implicaciones particulares del texto que preparan para el Nuevo Testamento. En medio de esto, los profetas establecen trayectorias de pensamiento que se enlazan con Cristo. Esto es importante por dos razones. Primero, que los profetas hablen de Cristo demuestra que los autores veterotestamentarios sabían acerca del Mesías y lo explicaron con anterioridad.  Esto contrarresta nociones de la alta crítica de que el Mesías fue un concepto tardío en la historia de Israel y, así, los profetas en realidad no tuvieron la intención de hablar de Cristo.[108] En su lugar, el Antiguo Testamento es un documento que explica a Cristo. De modo que uno puede predicar a Cristo basándose en la intención de los profetas. En segundo lugar, que los profetas hablaran de Cristo en formas particulares demuestra que existen sendas establecidas para proclamar a Cristo a partir del Antiguo Testamento. Contrario a la hermenéutica cristocéntrica, no es necesario un nuevo marco para ver las conexiones entre la revelación precedente y el Salvador, sino que basta con ver lo que los autores han establecido. Esto se encuentra en el núcleo central de la hermenéutica histórico-gramatical y, al hacer esto, es posible predicar a Cristo.

En este libro, otros comentan más profundamente sobre la forma en que Cristo se encuentra en el Antiguo Testamento y en cómo proclamarlo. Además, otras obras han explicado este tema más a fondo.[109] No obstante, se pueden señalar al menos tres formas principales en las que el enfoque histórico-gramatical puede hacer aflorar a Cristo en el Antiguo Testamento.

En primer lugar, el Antiguo Testamento profetiza directamente sobre Cristo. Empezando por Génesis 3:15, los profetas han escrito de Cristo (Gn. 49:10; Nm. 24:17; Sal. 72; 110). La conexión del Antiguo Testamento puede ayudar a presentar estos textos como mesiánicos. Si un texto posterior de las Escrituras está vinculado con un texto claramente mesiánico, sin duda esa porción también alude al Mesías. De ahí que, cuando los textos posteriores hablan de un rey escatológico que aplasta la cabeza de sus enemigos como una serpiente (Nm. 24:17; Sal. 68:21; 72:9; 110:5-6; 72:9; 110:5-6; Is. 27:1; Hab. 3:13), los eruditos reconocen que esto tiene que ver con Génesis 3:15 y el Mesías.

Por consiguiente, existen numerosas profecías sobre Cristo en el Antiguo Testamento y no son un mero conjunto de predicciones aleatorias. En su lugar, muestran cómo ciertos conceptos teológicos se cumplirán en Cristo. Por ejemplo, Isaías 53 incorpora el Salmo 22 (Is. 53:3; cp. Sal. 22:6), así como el sistema sacrificial (Is. 53:8-11; cp. Lv. 5:14-19) para explicar el supremo sufrimiento redentor del rey davídico. Daniel 7 se basa en la creación (cp. Gn. 1:26-28) para mostrar cómo uno como el hijo del hombre es el gobernante supremo de todo el mundo. Esto prepara para el propio uso que Cristo hace de «Hijo del Hombre» (cp. Lc. 21:27). Zacarías habla de cómo regresará el Mesías al monte de los Olivos y lo «partirá por en medio» (Zac. 14:4). A la luz de las pasadas derrotas en el monte de los Olivos (cp. 2 S. 15:30), el profeta nos recuerda cómo el Mesías tendrá la victoria escatológica final sobre toda derrota. Él es el vencedor final y definitivo. Las profecías veterotestamentarias no son meras predicciones, sino profundamente teológicas. De este modo, las profecías directas contribuyen a una rica cristología.

En segundo lugar, una hermenéutica histórico-gramatical puede rastrear cómo prepara el Antiguo Testamento la llegada de Cristo. En esto consiste el cristotelismo. Como se ha explicado, el Antiguo Testamento se conecta a sí mismo, y esto conecta ciertos pasajes e ideas con Cristo. Esto se produce en dos niveles. En un macronivel, los autores   veterotestamentarios interconectan sus escritos para formar una historia o narrativa dominante. Diversos pasajes evidencian esta trama (Dt. 1:3–3:26; Jos. 24:1-12; Sal. 78:1-72; Neh. 9:1-37) que prepara para el Nuevo Testamento (cp. Hch. 7:1-60; 13:13-41).[110] De ahí que se pueda ver cómo se conectan los pasajes y culminan en Cristo mientras contribuyen a esta trama. Cada evento acerca más la historia a Cristo y, de este modo, prepara el camino para Él. Esto no se realiza mediante un acercamiento que fuerza detalles para que se conformen a Cristo, sino alejando el foco y viendo cómo funciona un pasaje a la luz del panorama más amplio.

En un micronivel, los profetas entretejen textos específicos del Antiguo Testamento para que se conecten con Cristo. Se puede ver cómo el sistema sacrificial y su teología se intersecan con la muerte de Cristo en Isaías 53. Hay partes de la vida de David que se recapitularán en el David último que nace en Belén (Mi. 5:2) y debe pasar por el desierto como David (Mi. 1:15; cp. 1 S. 22:1; Mt. 4:1).[111] La teología del pacto davídico se expresa en los Salmos (cp. Sal. 22; 69; 72; 109; 110) y, a su vez, tiene una aplicabilidad inherente en Cristo, el rey davídico final (Os. 3:5; Is. 11:1-10; 53:1-11; Mt. 27:24-66; Hch. 1:20).[112] Los mandamientos y las bendiciones otorgadas a Adán (Gn 1:26-28) se diseminan a Noé (Gn. 9:1), a Abraham (Gn. 12:1) y a David (2 S. 7:9-13; Sal. 8:4) que, de nuevo, conduce a Cristo (Ro. 5:14; 1 Co. 15:22; He. 2:6-9).[113] Además, se puede observar cómo el Nuevo Testamento se basa en el Antiguo para mostrar la relevancia teológica de los aspectos de la vida de Cristo. Por ejemplo, la tentación de Jesús alude a Adán e Israel en el desierto (cp. Lc. 4:1-13). Él tiene éxito donde ellos fallan. Su obra en Naín (Lc. 7:11-17) es un paralelo de la obra de Elías y Eliseo, y resalta su ministerio superior y su alcance hacia los gentiles.[114] En consecuencia, comprender mejor a Adán, Israel, Elías y Eliseo tiene implicaciones para entender mejor a Cristo, aun si los pasajes sobre estos hombres no profetizan directamente sobre Él. Todos estos casos de intertextualidad ilustran que algunos textos específicos sí se enlazan con Cristo, y que lo hacen de maneras que no dependen del lector, sino que son reveladas por los autores de las Escrituras. Si se siguen estas conexiones específicas, es posible ver cómo la teología establecida en ciertos pasajes conecta de forma legítima con Cristo.[115]

Una hermenéutica histórico-gramatical ayuda a producir una rica cristología de dos maneras. Primero, y como ya se ha explicado, es sensible a cómo los autores bíblicos establecieron conexiones entre el Antiguo Testamento y Cristo, tanto en un macronivel como en un micronivel. Esto permite conectar los puntos para mostrar que lo que se afirma es lo que las Escrituras precisamente declaran. En segundo lugar, el enfoque histórico-gramatical asegura que se ha estudiado un pasaje con el énfasis correcto que, a su vez, prepara su conexión con otros pasajes y con Cristo. Si el Antiguo Testamento no se comprende en profundidad, entonces, cuando el Nuevo Testamento se base en este para hablar de Cristo, se desconocerá toda la relevancia de lo que está sucediendo. Debido a que la cristología del Nuevo Testamento se nutre del Antiguo Testamento, comprender este último de forma superficial conduce a una cristología superficial. Más aún, sin una conciencia minuciosa y adecuada del Antiguo Testamento se pierden las conexiones más sutiles, aunque legítimas, que el Nuevo Testamento establece con el Antiguo Testamento. Como resultado, se pasa por alto el peso teológico que conduce a la majestad de Cristo. El enfoque histórico-gramatical permite ver la amplitud y la profundidad de la teología del Antiguo Testamento en un micronivel y un macronivel. Esto, a su vez, permite que la gloria de Cristo se despliegue desde una diversidad de ángulos.

Finalmente, Cristo figura en el Antiguo Testamento porque está obrando en la historia. El Antiguo Testamento no se limita a profetizar y preparar su llegada, sino que también describe al Hijo como participante en esa parte de las Escrituras. El Ángel de Jehová es un buen ejemplo de esto. Los detalles exegéticos establecen una tensión respecto a este ser. Por un lado, estos detalles sugieren que el Ángel de Jehová es Dios mismo. Él recibe adoración (Éx. 3:2-4) y Dios se identifica a sí mismo como tal (Gn. 22:11-12; Jue. 6:21-22). Por otra parte, otros detalles apuntan a cómo Dios es distinto del Ángel. Dios, presumiblemente en el cielo, mira a la tierra por medio del Ángel en la columna de nube (Éx. 14:24). Dios envía al Ángel y pone su nombre sobre él (Éx. 23:20-21). Por tanto, el Ángel de Jehová es Dios mismo, aunque a la vez distinto de sí mismo. Sin embargo, el Antiguo Testamento lo especifica aún más. Dios identifica a Aquel que guía a Israel por el desierto como la Roca (Dt. 32:4), un título que más tarde se atribuye al Mesías (Is. 8:13-14; 26:4; cp. 28:16).  Todo esto sugiere que el Ángel es Dios, aun siendo distinto a Él, porque es la segunda persona de la Trinidad, el Hijo. Si este es el caso, la gloria del Hijo se revela en el Antiguo Testamento cuando habla a Abraham, cuando llama a Moisés y cuando guía a Israel fuera de Egipto para llevarlo a la Tierra Prometida. Por consiguiente, una hermenéutica histórico-gramatical puede apuntar a Cristo no solo debido a que el Antiguo Testamento culmina en Él, sino también porque Él es parte de lo que impulsa a los acontecimientos veterotestamentarios. No se lo revela meramente al final, sino que está presente durante el proceso.

Esta lista no es, de ningún modo, exhaustiva ni en categorías ni en textos. No obstante, señala que el Antiguo Testamento habla de Cristo, y lo hace de manera particular, pero variada. En resumidas cuentas, el intérprete explica las Escrituras no las escribe (2 Ti. 4:1-2). El trabajo del intérprete hoy consiste en decir lo que los textos afirman —lo que los escritores bíblicos aseveran—. Para hablar de Cristo hay que basarse en lo que afirmaron los autores bíblicos acerca de Él en contraposición con aquello que no figura en el texto. Por esta razón es tan importante el enfoque histórico-gramatical. Capacita para ver la variedad y los detalles de la teología en el Antiguo Testamento. Permite observar las numerosas formas en que los escritores bíblicos conectan el peso de dicha teología con Cristo. De esta forma permite afirmar de Cristo lo que los escritores bíblicos dijeron de Cristo; es decir, hablar de Él en su completa gloria tal como se ha revelado a lo largo de todas las Escrituras.

Conclusión

¿Cómo se honra a Cristo en el estudio y proclamación de las Escrituras?  Se lo debe honrar tanto en los medios como en el fin. No solo se reverencia a Cristo exaltándolo en el púlpito, sino también por medio de la obediencia hermenéutica en el estudio. Después de todo, las Escrituras ordenan que el exégeta busque la intención del autor tal como se comunica por medio de un lenguaje preciso y a la luz de un trasfondo histórico. No justifican las excepciones a este método. Esto también se ve en Cristo mismo, quien confirmó lo que hablaron los profetas y usó las Escrituras para hablar de una diversidad de cuestiones según lo que estaba escrito. No demuestra una hermenéutica cristocéntrica, sino una hermenéutica histórico-gramatical o cristotélica. De esta forma, Dios muestra consistencia tanto en su cuidado por la forma en que se llega a las conclusiones como en las conclusiones mismas.

Existe una buena razón para ello. Una hermenéutica defectuosa puede crear un canon dentro del canon.  Esto conduce a formaciones desequilibradas de teología y hasta a una cristología raquítica. De forma inadvertida se puede ignorar la completa gloria de Cristo forzando los textos para que solo hablen de Él o incluso de una faceta específica de su ministerio. El enfoque histórico-gramatical permite que las Escrituras traten todas las cuestiones, algo que no solo produce equilibrio en el ministerio y en la teología, sino en la gloria total del Salvador tal como la revelan las conexiones de las Escrituras.

Por lo tanto, es necesario confiar en que el método prescrito en las Escrituras es suficiente para exhibir la gloria completa de Cristo. También es preciso invertir el tiempo y el esfuerzo requeridos para ver cómo conectaron los escritores bíblicos la Palabra de Dios con el Verbo. Entonces, cuando se exponga todo el consejo de Dios, se podrá glorificar a Cristo en obediencia hermenéutica mientras se lo proclame plenamente.


[1] Este artículo fue obtenido del libro, “La hermenéutica de Cristo: Hacia Una Interpretación Cristotélica del Antiguo Testamento.” Puedes encontrarlo aquí.

[2] Este capítulo es una adaptación autorizada al español del artículo de Abner Chou, «A Hermeneutical Evaluation of the Christocentric Hermeneutic» [Una evaluación hermenéutica de la hermenéutica cristocéntrica], TMS 27 (2016), pp. 113-139.

[3] E. D. Hirsch, Validity in Interpretation [La validez en la interpretación] (New Haven, CT: Yale University Press, 1967), pp. 11-13; Robert L. Thomas, «The Principle of Single Meaning» [El principio del significado único], en Evangelical Hermeneutics [Hermenéutica evangélica], ed.  por Robert L. Thomas, pp. 141-164 (Grand Rapids: Kregel, 2002), pp. 155-156; Kevin J. Vanhoozer, Is There a Meaning in this Text? The Bible, the Reader, and the Morality of Literary Knowledge [¿Hay algún significado en este texto? La Biblia, el lector y la moralidad del conocimiento literario] (Grand Rapids: Zondervan, 1998), pp. 252-253.

[4] Roland Barthes, El placer del texto, trad. por Nicolás Rosa (Madrid, España: Siglo XXI de España Editores, 2007), p. 27 (de la versión original en inglés); Jacques Derrida, De la gramatología, trad. por Oscar del Barco y Conrado Ceretti (Madrid, España: Siglo XXI de España Editores, 1971), pp. 206-207 (de la versión original en inglés); H. G. Gadamer, Verdad y método, vol. 1, trad. por Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito (Salamanca, España: Ediciones Sígueme, 1977), p. 388 (de la versión original en inglés); P. B. Payne, «The Fallacy of Equating Meaning with the Human Author’s Intention» [La falacia de equiparar el significado con la intención del autor humano], JETS 20 (1977): p. 249.

[5] Por ejemplo, no se puede afirmar sencillamente que la inferencia válida de «amarse los unos a los otros» es respaldar a las personas en su pecado porque eso es lo que hace el amor. La definición que Juan hace del amor no toleraría esta extrapolación (cp. 1 Jn. 4:8-10). Otra cosa podría ser que, dado que la Biblia describe a Dios con «mano» (cp. Dt. 4:34), entonces debe tener un cuerpo físico (cp. Jn. 4:24). El propósito del autor al aludir a la mano de Dios no pretende dicho tipo de inferencia.

[6] Véanse Graeme Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology: Hermeneutical Foundations and Principles [Teología bíblica cristocéntrica: Fundamentos y principios hermenéuticos] (Downers Grove, IL:  InterVarsity Press, 2012), pp. 76-99; Timothy Keller, La predicación: Compartir la fe en tiempos de escepticismo (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 2017), pp. 63-84.

[7] Bryan Chapell, La predicación cristocéntrica: Rescatando el sermón expositivo (Medellín, Colombia: Poiema Publicaciones, 2019), p. 302; Sidney Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament: A Contemporary Hermeneutical Method [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento: Un método hermenéutico contemporáneo] (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), pp. 203-205.

[8] Ibid.; Walter C. Kaiser, «Walt Kaiser on Christ-Centered Hermeneutics» [Walt Kaiser, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], en Christ-Centered Preaching and Teaching [La predicación y enseñanza cristocéntricas], ed.  por Ed Stetzer, pp. 14-17 (Nashville:  LifeWay, 2013), pp.  14-15; David Murray,

«David Murray on Christ-Centered Hermeneutics» [David Murray, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], en Christ-Centered Preaching and Teaching [La predicación y enseñanza cristocéntricas], ed. por Ed Stetzer, pp. 9-13 (Nashville: LifeWay, 2013), p. 9.

[9] Chapell, La predicación cristocéntrica, p. 327; Murray, «David Murray on Christ-Centered Hermeneutics» [David Murray, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], p. 9.

[10] Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], p. 88.

[11] Chapell, La predicación cristocéntrica, pp. 71-75; Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], pp. 279-285.

[12] Daniel I. Block, «Daniel Block on Christ-Centered Hermeneutics» [Daniel Block, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], en Christ-Centered Preaching and Teaching [La predicación y enseñanza cristocéntricas], ed. por Ed Stetzer, pp. 5-8 (Nashville: LifeWay, 2013), p. 6.

[13] Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristocéntrica], pp. 24-30; Murray, «David Murray on Christ-Centered Hermeneutics» [David Murray, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], p. 10.

[14] Edmund P. Clowney,  Predica  a  Cristo  desde  toda  la  Escritura  (Barcelona, España: Andamio, 2016), p. 21; Graeme Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia: Cómo aplicar la teología bíblica en una predicación expositiva (Colombia: Torrentes de Vida, 2012), pp. 114-119; Aunque algunos podrían querer cualificar cómo uno ve a Cristo en cada texto, Greidanus resume bien el sentimiento: «Dado que el contexto literario del Antiguo Testamento es el Nuevo Testamento, esto significa que el Antiguo Testamento debe entenderse en el contexto del Nuevo. Y como el corazón del Nuevo Testamento es Jesucristo, esto significa que cada mensaje del Antiguo debe verse a la luz de Cristo». Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], p. 51.

[15] Véase la explicación en Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristocéntrica], pp. 76-99.

[16] Bryan Chapell, «Bryan Chapell on Christ-Centered Hermeneutics» [Bryan Chapell, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], en Christ-Centered Preaching and Teaching [La predicación y enseñanza cristocéntricas], ed. por Ed Stetzer, pp. 18-22 (Nashville: LifeWay, 2013), pp. 18-19; Dennis E. Johnson, Him We Proclaim: Preaching Christ from All the Scriptures [Lo proclamamos a Él: Predicar a Cristo desde todas las Escrituras] (Phillipsburg, NJ: P&R, 2007), pp. 62-238.

[17] Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, pp. 33-44; Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], pp. 39-43.

[18] Chapell, La predicación cristocéntrica, pp. 71-73; Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], pp. 76-90; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 103-105.

[19] Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], p. 76.

[20] Ibid., p. 36.

[21] Chapell, La predicación cristocéntrica, pp. 71-72.

[22] Ibid.

[23] Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristocéntrica], p. 106; Murray, «David Murray on Christ-Centered Hermeneutics» [David Murray, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], pp. 9-10.

[24] Chapell, «Bryan Chapell on Christ-Centered Hermeneutics» [Bryan Chapell, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], p. 19.

[25] Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristo- céntrica], pp. 106-108; Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], pp. 191-205; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 310-312.

[26] Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, pp. 150-162; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 200-215.

[27] Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, p. 115.

[28] Chapell, La predicación cristocéntrica, pp. 341-342.

[29] Edmund P. Clowney, El misterio revelado: Descubriendo a Cristo en el Antiguo Testamento (Medellín, Colombia: Poiema Publicaciones, 2014), pp. 167-168.

[30] Ibid., pp. 50-51.

[31] Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 298-299.

[32] Ibid., p. 311. Técnicamente, esto forma parte de una explicación mayor de cómo Proverbios 15:27 se interrelaciona con la vida de Cristo. No obstante, las relaciones entre ese texto, Acán y Cristo son difíciles de mantener.

[33] Clowney, El misterio revelado, p. 134.

[34] Ibid., p. 17.

[35] Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristocéntrica], p. 30. El Antiguo Testamento no establece relación entre Génesis 3:15 y otros textos mesiánicos. Curiosamente, para ello usa un lenguaje consistente (cp. Nm. 24:17; Sal. 68:21; 110:5-6; Hab. 3:13). En otras palabras, no se puede ver meramente el aplastamiento de la cabeza y establecer la asociación. El listón tiene que estar más alto ya que el Antiguo Testamento en sí mismo contiene un lenguaje formulaico para indicar una referencia mesiánica.

[36] Clowney, El misterio revelado, p. 149.

[37] Ibid., p. 153.

[38] Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], p. 311. Johnson apela a Nabot como parte de una cadena de textos que tratan el soborno y la enlazan con la muerte de Cristo que redime al creyente de semejante corrupción.

[39] Ibid., p. 279.

[40] Ibid., p. 311. Técnicamente, Johnson apela aquí a otras historias del Antiguo Testamento que involucran el soborno para demostrar su idea. La pregunta es si el autor de dichos textos incorpora Proverbios 15:27 y si, en realidad, esos textos (como el de Nabot) cuentan con vínculos intencionados con el Nuevo Testamento. En otras palabras, Johnson ha apelado a una serie de correlaciones (implicación) que son cuestionables. Esto es, de hecho, el problema principal de la hermenéutica cristocéntrica.

[41] Ibid.

[42] El enfoque sobre la intención del autor se debe a que la hermenéutica cristocéntrica misma aboga por una postura así. Véase la explicación más arriba.

[43] Robert D. Bergen, 1, 2 Samuel, NAC 7 (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 1996), pp. 371-373.

[44] Bruce K. Waltke, The Book of Proverbs, Chapters 1–15 [El libro de los Proverbios, Capítulos 1–15], NICOT (Grand Rapids: Eerdmans, 2004), pp. 176-180.

[45] Como se explica más adelante, con esto no se pretende afirmar que no pueda haber paralelos. Por ejemplo, se podría hablar del vínculo de David con el pacto davídico que tiene relación con Cristo. Esta podría ser la forma en que Judas está relacionado con Salmos 69:25 y 109:8. Esos pasajes se edifican contextualmente a partir del pacto davídico (cp. 2 S 7:9-14; Sal. 69:13, 16; 109:21, 26).  Más aún, los profetas usaron el lenguaje de estos salmos acerca del Mesías (cp. Sal. 69:13; Is. 49:8). De ahí que se pueda demostrar un establecimiento intencionado de la teología davídica originalmente en esos salmos, que no solo tiene potencialmente implicaciones legítimas sobre el Mesías, sino que los profetas también así lo han confirmado. Los puntos se conectan hacia el Nuevo Testamento. Si se pudiera demostrar que una narrativa expone una cierta idea teológica con ramificaciones sobre la revelación posterior, sería legítimo. Sin embargo, no es así como enmarca la hermenéutica cristocéntrica la argumentación de estas cuestiones. Véase la siguiente nota al pie como ejemplo. Además, la argumentación en esta nota resultará en un énfasis diferente sobre el Antiguo Testamento. El énfasis principal estaría sobre dominar los conceptos teológicos que el autor estableció, de manera que, cuando sus implicaciones están relacionadas con Cristo, se pueda ver la importancia plena que tiene en la cristología. En otras palabras, sin estudiar a fondo el texto del Antiguo Testamento, de manera exegética, se reduce el peso teológico que se atribuye a Cristo cuando se establece una conexión.

[46] En realidad, este es el caso. Al predicar sobre 1 Samuel 17 (David y Goliat), Goldsworthy argumenta que tanto un enfoque moral (David como modelo) como uno tipológico (la victoria de David es una imagen de la de Cristo) son válidos. La razón que proporciona es que «la abrumadora prueba del Nuevo Testamento es que el testimonio que el Antiguo Testamento da de Cristo tiene prioridad sobre el de la auténtica vida cristiana en el mundo actual […] Jesús es, por lo tanto, la meta principal de todas las promesas y las profecías veterotestamentarias». Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristocéntrica], pp. 30-31. Cabe destacar que el razonamiento de Goldsworthy no está basado en algo dentro de 1 Samuel 17 mismo que establezca paralelo alguno, sino en un marco teológico deductivo mayor que produce dicho resultado. Esto se explicará con mayor amplitud en la siguiente sección.

[47] Véase la explicación anterior sobre las prioridades de la hermenéutica cristocéntrica.

[48] Chapell, La predicación cristocéntrica, pp. 76-77; Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, pp. 19, 59.

[49] Ibid.; Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], p. 5.

[50] Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], p. 75.

[51] Chapell lo matiza diciendo: «Al Pablo tratar todos estos temas de la vida diaria, él siempre estaba conectándolos con la obra redentora de Dios, la cual culminó en el ministerio de Jesús. Este debe ser el objetivo de la predicación expositiva. Los particulares de un pasaje deben estar relacionados con el pro- pósito general de las Escrituras». Chapell, La predicación cristocéntrica, p. 76.

[52] Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, pp. 76-78, 123-126.

[53] Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristocéntrica], pp. 187-88.

[54] Ibid.

[55] Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, pp. 102-129; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 3-5.

[56] Ibid., pp. 224-229.

[57] Ibid., 226.

[58] Ibid., 228-229.

[59] Robert L. Thomas, «The New Testament Use of the Old Testament» [El uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento], MSJ 13 (2002): pp. 79-98. Thomas proporciona una lista de cuando los apóstoles potencialmente releyeron el Antiguo Testamento.

[60] Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 138-139.

[61] Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, p. 124.

[62] Ibid.

[63] Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], p. 51; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], p. 153.

[64] Ibid.

[65] Véase la explicación más arriba. Existen dos preguntas críticas respecto al significado: el determinante del significado de un texto y la relación de la autoría dual en el texto bíblico.

[66] Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 138-140.

[67] Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], p. 6.

[68] Clowney, El misterio revelado, pp. 19-86; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 178-182, 239-271.

[69] Ibid., p. 75.

[70] Anthony C. Thiselton, The First Epistle to the Corinthians: A Commentary on the Greek Text [La primera epístola a los corintios: Un comentario al texto griego], NIGTC (Grand Rapids: Eerdmans, 2000), pp. 172, 211.

[71] Ralph P. Martin, 2 Corinthians [2 Corintios], WBC 40 (Dallas, TX: Word Books, 1998), p. 79; Murray J. Harris, The Second Epistle to the Corinthians: A Commentary on the Greek Text [La Segunda Epístola a los Corintios: Un comentario del texto griego], NIGTC (Grand Rapids: Eerdmans, 2005), p. 331.

[72] F. F. Bruce, The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians [Las Epístolas a los Colosenses, a Filemón y a los Efesios], NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1998), p. 86. Bruce observa también que incluso Colosenses 1:28 mantiene la centralidad de Cristo en tensión con toda la enseñanza de las

Escrituras. Después de todo, Cristo puede ser el centro del mensaje de Cristo, pero Pablo sigue necesitando proporcionar instrucciones adicionales ya que los participios en el versículo están relacionados. Véase también, Peter T. O’Brien, Colossians [Colosenses, Philemon [Filemón], WBC 44 (Dallas, TX: Word Books,

1998), p. 88. La explicación que O’Brien hace de la sabiduría debe cualificar ciertas declaraciones de predicar a Cristo. La idea es de naturaleza más télica.

[73] Joel B. Green, The Gospel of Luke [El Evangelio de Lucas], NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1997), p. 848. Green recalca la naturaleza télica del Antiguo Testamento relativa a Cristo, su sufrimiento y su gloria.  I.  Howard Marshall, Gospel of Luke [El Evangelio de Lucas], NICNT (Grand Rapids: Eerd- mans, 1978), p. 897.

[74] D. A. Carson, Collected Writings on Scripture [Recopilación de escritos acerca de la Escritura] (Wheaton, IL: Crossway, 2010), p. 283. «Los escritores del Nuevo Testamento, porque todos ellos entienden que la aceptación de quién es Jesús viene como un don del Espíritu (1 Co. 2:14), no se limitan jamás a la hora de proporcionar razones para la esperanza que yace en ellos, incluidos los motivos para leer la Biblia como lo hacen.  La terminología del “cumplimiento” que despliegan es demasiado rica y variada para permitirnos imaginar que están leyendo meramente algo que en realidad no está ahí. Serían los primeros en admitir que en su propia historia psicológica el reconocimiento de Jesús les llegó antes que su entendimiento del Antiguo Testamento; pero lo considerarían una prueba de ceguera moral. Como resultado, serían los primeros en insistir, con su hermenéutica transformada (sobre todo la lectura de los textos sagrados en una secuencia histórico-salvífica), que las Escrituras mismas anticipan a un Rey-Siervo sufriente, a un Rey-Sacerdote, a un nuevo Sumo Sacerdote, etc.». La cita de Carson ilustra que el cambio en la hermenéutica no es metodológico per se, sino más bien ontológico. Es el cambio de quienes leen con ceguera moral a aquellos que pueden ver lo que las Escrituras pretenden. El cambio hermenéutico empuja al creyente a leer las Escrituras según la intención del autor, de acuerdo con lo que de verdad se pretendió originalmente.

[75] Goldsworthy, Christ-Centered Biblical Theology [Teología bíblica cristocéntrica], pp. 187-188.

[76] Peter O’Brien, The Letter to the Ephesians [La carta a los Efesios], PNTC (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), p. 111.

[77] Ibid.; Bruce, The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians [Las Epístolas a los Colosenses, a Filemón y a los Efesios], p. 261; A. T. Lincoln, Ephesians, WBC 42 (Dallas, TX: Word Books, 1990), p. 33.

[78] El verbo «cumplir» no siempre indica la categoría técnica de profecía y su cumplimiento. En los casos de «cumplir la ley» (Gá. 6:2) o el casi sacrificio que Abraham hizo de Isaac «cumpliendo» Génesis 15:6 (Stg. 2:23), no conllevan esta idea. En su lugar, esta palabra denota la realización o la maduración de un concepto. El cumplimiento de una profecía en un subconjunto dentro de esa categoría, y tener esta idea permite que se vean correctamente las afirmaciones de los apóstoles. Véanse Robert L. Thomas, «The New Testament Use of the Old Testament» [El uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento], en Evangelical Hermeneutics [Hermenéutica evangélica], ed. por Robert L. Thomas, pp. 241-270 (Grand Rapids: Kregel, 2002), pp. 262-264; Douglas Moo, The Letter of James [La carta de Santiago], PNTC (Grand Rapids: Eerdmans, 2000), p. 138; Douglas J. Moo, «The Problem of Sensus Plenior» [El problema del Sensus Plenior], en Hermeneutics,  Authority,  and  Canon  [Hermenéutica, Autoridad y Canon], ed. por D. A. Carson y J. D. Woodbridge, 175-212 (Grand Rapids: Zondervan, 1986), p. 191.

[79] En el caso de Mateo 1:22 y 8:17, Mateo cita de Isaías y, en uno de los casos, afirma que Isaías pronunció esas palabras, pero en otra ocasión señala que fue Dios. Esto da a entender que ambos proclamaron el mensaje de Isaías y que sus intenciones son intercambiables y, por tanto, idénticas.

[80] El lenguaje que los hombres «hablaban por Dios» (ἐλάλησαν άπὸ θεοῦ) indica que el hablar de los profetas era el propio mensaje de Dios mismo. Véase Richard J. Bauckham, 2 Peter, Jude [2 Pedro, Judas], WBC 50 (Dallas, TX: Word Books, 1998), p. 233.

[81] Bruce K. Waltke, An Old Testament Theology: An Exegetical, Canonical, and Thematic Approach [Una teología del Antiguo Testamento: Un enfoque exegético, canónico y temático] (Grand Rapids: Zondervan, 2007), p. 126. «En ningún caso los escritores veterotestamentarios posteriores revierten la enseñanza

de Moisés (cp. Dt. 13, 18)». La idea central de Deuteronomio 13 y 18 es que Israel y los profetas debían defender la ley de Dios.

[82] Aunque estos ejemplos están lejos de ser exhaustivos, la naturaleza de la revelación progresiva y la teología del Antiguo Testamento respaldan la forma en que los profetas desarrollan aplicaciones particulares. La revelación progresiva pasa de lo general a lo específico del mismo modo en que los profetas

desarrollan implicaciones específicas a partir de las declaraciones generales de la revelación anterior. La teología veterotestamentaria traza la progresión de diferentes temas, y esto solo es posible si el desarrollo que los profetas hicieron de estas ideas es sistemático y compuesto. Véase Paul R. House, Old Testament

Theology [Teología del Antiguo Testamento] (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1998), p. 55. Todo esto sugiere que los profetas no tomaron ideas veterotestamentarias en direcciones aleatorias, inconexas y dispersas. Las implicaciones de los conceptos del Antiguo Testamento no se volvieron más amplias

conforme progresó la revelación, sino más estrechas y refinadas.

[83] G. K. Beale, «A Surrejoinder to Peter Enns» [Una réplica a Peter Enns], Them 32 (2007): p. 18.

[84] Para más ejemplos, véase Thomas, «The New Testament Use of the Old Testament» [El uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento], pp. 243-247.

[85] C. H. Dodd, According to the Scriptures: The Substructure of New Testament Theology [Según las Escrituras: La subestructura del Nuevo Testamento] (Inglaterra: Fontana Books, 1965); B. Lindars, New Testament Apologetic: The Doctrinal Significance of the Old Testament Quotations [Apologética del Nuevo

Testamento: El significado de las citas del Antiguo Testamento] (Londres: SCM Press, 1961). Lindars argumentó en favor de una especie de testimonia que catalogaban y sistematizaban el uso que la Iglesia hace del Antiguo Testamento. Sin embargo, no existe prueba alguna de esos testimonia.

[86] G. K. Beale, «The Use of Hosea 11:1 in Matthew 2:15: One More Time» [El uso de Oseas 11:1 en Mateo 2:15: Una vez más], JETS 55 (2012), pp. 703-705; Duane A. Garrett, Hosea, Joel [Oseas, Joel], NAC 19A (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 1997), p. 222.

[87] Dale C. Allison, The New Moses: A Matthean Typology [El nuevo Moisés: Una tipología de acuerdo a Mateo] (Mineápolis: Fortress, 1993), pp. 166-169.

[88] Véase más abajo. Es importante establecer el esquema hermenéutico adecuado de causalidad detrás de las conclusiones de los apóstoles. Sin lugar a duda, Mateo establece un paralelo entre Cristo, Moisés e Israel. Sin embargo, la pregunta es por qué lo hace. La respuesta no es porque tuviera un marco tipológico, sino porque entendía a Oseas y sus implicaciones. El profeta realizó estos paralelos y Mateo está exponiendo sobre estas ideas.  Identificar lo que está sucediendo ayuda no solo a determinar la lógica bíblico-teológica de Mateo, sino también a ver que él no está validando necesariamente el enfoque cristocéntrico. Más bien, su hermenéutica es, por naturaleza, mucho más textual e histórico-gramatical.

[89] Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], p. 209. Johnson considera que el sufrimiento de Israel se recapitula en Cristo de tal manera que existe una relación tipológica entre Cristo e Israel.

[90] 89. F. B. Huey, Jeremiah, Lamentations [Jeremías, Lamentaciones], NAC 16 (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 1993), p. 274. La geografía mencionada respecto al exilio se usa a lo largo del Antiguo Testamento en alusión al exilio en su comienzo y su final. El participio para el llanto de Raquel implica una acción continua. Estos factores indican que la descripción de Jeremías es endémica de toda la era del exilio, del cual el nacimiento de Cristo forma parte y es su apogeo.

[91] Aunque la recapitulación tipológica y la solidaridad corporativa puedan ser una parte de lo que está sucediendo en Mateo, no es todo lo que sucede. Mateo no está citando meramente a Jeremías como descripción del sufrimiento exílico y de Jesús como repetición del mismo. Si este fuera el caso, Mateo podría haber escogido otros textos más pertinentes (cp. Os. 10:14; 13:16). En su lugar, Mateo cita Jeremías 31:15, no solo para explicar el sufrimiento exílico que, a continuación, y de forma legítima, se relaciona con que Cristo naciera en el exilio, sino también para explicar cómo el nacimiento de Cristo en el exilio concluye dicho sufrimiento, como profetizó Jeremías. Esta es la idea contextual tanto en Jeremías 31:15 como en Mateo. Como tal, la única relación entre Mateo y Jeremías es mucho más precisa que una mera tipología entre Israel y Jesús. El uso que Mateo hace de Jeremías no consiste tan solo en leer una correspondencia de una cosa con otra (ni siquiera de una elevada correspondencia personalizada) entre la historia de Israel y Cristo. Mateo usa Jeremías reconociendo el papel de Jesús en la historia de Israel como Aquel que cumple lo que Jeremías predice. Existen más razones y factores implicados a la hora de relacionar a Jesús con el exilio de Israel que el mero «Israel tipifica a Jesús». Por consiguiente, el uso que Mateo hace de Jeremías no acaba de sustanciar un marco tipológico sobre la historia de Israel. En su lugar, fundamenta el entender la función de Cristo en la historia de Israel.  Muestra, asimismo, que la comprensión que Mateo tenía de Jeremías no era tipológica, sino de acuerdo con su intención, y la aplicó con precisión a la intención del profeta. El enfoque tipológico reivindicado por este texto es demasiado simplista, y omite la intención completa de lo que está ocurriendo en el Antiguo y el Nuevo Testamento.

La misma lógica sucede con David y el nuevo David (Os. 3:5). En su contexto, Oseas y sus predecesores narran de nuevo la caída de la dinastía davídica (cp. Am. 9:11). De ahí que, al caer la dinastía davídica, es necesario que un nuevo David levante el linaje real. En otras palabras, la lógica detrás de un David a un nuevo David no es sencillamente la pretensión de que sea una prefiguración de Cristo. En su lugar, la historia redentora y el plan de Dios desencadenaron acontecimientos que pavimentaron el camino para que Jesús asumiera el rol de David. Además, viendo cómo se desarrolla la revelación progresiva, técnicamente David no está prediciendo a Jesús, tanto como Jesús está recapitulando a David. Dicho de otro modo, en las Escrituras no se denomina a David como un proto-Jesús, sino que más bien se cataloga a Jesús como un segundo David. David no es creado para representar a Jesús, tanto como Jesús representa y cumple a David. De esta forma, la tipología tiene también una especie de direccionalidad inversa frente a cómo articula la Biblia las categorías y la dirección de la revelación progresiva. Véase también Eugene H. Merrill, «The Sign of Jonah» [La señal de Jonás], JETS 23 (1980), pp. 23-30. La misma lógica es aplicable incluso a la señal de Jonás (cp. Mt. 12:39). Merrill observa, con razón, que Jesús no afirma que Jonás mismo sea un tipo o una analogía de Cristo, sino que más bien ambos ofrecen la misma señal. El énfasis no está en que Jonás sea una prefiguración, sino sobre la naturaleza de la señal que confirmaba su ministerio. Como la liberación de Jonás fue un testimonio de su validez, así también la resurrección de Jesús será un testimonio de que Él es el Mesías. En este caso, Jesús no provee una lectura tipológica de Jonás per se, sino una que ve un punto de analogía entre las señales que ambos ofrecen. En realidad, este es el lenguaje que usa nuestro Señor. Habla de ofrecer la señal de Jonás. Proporcionará la misma señal que Jonás. Aquí no hay connotación de presagio tipológico, sino más bien una analogía y un paralelo.

[92] G. K. Beale y D. A. Carson, eds., Commentary on the New Testament Use of the Old Testament [Comentario del uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento] (Grand Rapids: Baker Books, 2007). Véase también Abner Chou, La hermenéutica de los escritores bíblicos: Los profetas y los apóstoles nos enseñan a interpretar las Escrituras (Grand Rapids: Portavoz, 2019) para una ampliación de la argumentación hallada a lo largo de esta sección.

[93] Beale, «Hosea 11:1 in Matthew» [Oseas 11:1 en Mateo], pp. 697-715. Beale demuestra que la resolución del problema de Oseas 11:1 consiste en entender el contexto del Antiguo Testamento plenamente y de forma adecuada.

[94] E. Earle Ellis, «How Jesus Interpreted His Bible» [La forma en la que Jesús interpretó Su Biblia], CTR 3 (1989), p. 350.

[95] En el caso de Éxodo 3:6, Jesús entendió la frase «Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» en su contexto del pacto. Véase Darrell L. Bock, Luke Volume 2: 9:51–24:53 [Lucas, Volumen 2: 9:51–24:53], BECNT (Grand Rapids: Baker Books, 1996), p. 1624. Cuando trató el tema de la escatología en Mateo 24:15, Jesús prestó atención al término «abominación» tal como se usa en Daniel. Comprendió la situación histórico-redentora de Israel cuando Moisés dio la ley respecto al divorcio en Deuteronomio 24:1-4. También basó su punto de vista de la cruz en las Escrituras, declarando explícitamente que su llegada a Jerusalén marcaba el cumplimiento de lo que fue escrito por los profetas en Lucas 18:31 (τὰ γεγραμμένα διὰ τῶν προηφητῶν).

[96] Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], p. 178.

[97] Tullian Tchividjian, Jesus + Nothing = Everything [Jesús + Nada = Todo] (Wheaton, IL: Crossway, 2011), pp. 137, 188-192. Si uno tiene una hermenéutica centrada en el evangelio, uno puede excluir los mandamientos de obediencia y de labor personal requeridos en la santificación. Como resultado, la presentación de la santificación pierde su equilibrio. Un canon dentro de un canon descarta, básicamente, ciertas verdades respecto a algún tema en particular, y el resultado es una teología sin equilibrio.

[98] Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], pp. 179-181; Murray, «David Murray on Christ-Centered Hermeneutics» [David Murray, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], p. 11.

[99] Chapell, La predicación cristocéntrica, p. 327.

[100] Kaiser, «Walt Kaiser on Christ-Centered Hermeneutics» [Walt Kaiser, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], p. 15.

[101] Block, «Daniel Block on Christ-Centered Hermeneutics» [Daniel Block, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], pp. 6-7.

[102] Ibid., p. 7.

[103] Chapell, La predicación cristocéntrica, pp. 62-77; Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament [La predicación de Cristo a partir del Antiguo Testamento], pp. 279-285; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 379-403.

[104] Goldsworthy, Cómo predicar de Cristo usando toda la Biblia, pp. 176-178; Johnson, Him We Proclaim [Lo proclamamos a Él], pp. 276-277.

[105] Block, «Daniel Block on Christ-Centered Hermeneutics» [Daniel Block, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], p. 7.

[106] Ibid.

[107] Clowney, El misterio revelado, pp. 87-100; Murray, «David Murray on Christ-Centered Hermeneutics» [David Murray, acerca de la hermenéutica cristocéntrica], p. 11.

[108] Tremper Longman, «The Messiah: Explorations in the Law and Writings» [El Mesías: Exploraciones en la Ley y los Escritos], en The Messiah in the Old and New Testaments [El Mesías en el Antiguo y Nuevo Testamento, ed. por Stanley E. Porter, pp. 13-34 (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), pp. 16-23.

[109] Véanse James M. Hamilton, God’s Glory in Salvation Through Judgment [La gloria de Dios en la salvación a través del juicio] (Wheaton, IL: Crossway, 2010); Walter C. Kaiser, The  Messiah  in  the  Old  Testament  [El  Mesías  en  el Antiguo Testamento], SOTBT (Grand Rapids: Zondervan, 1995); Philip E. Satterthwaite, «David in the Books of Samuel» [David en los Libros de Samuel], en The Lord’s Anointed: Interpretation of Old Testament Messianic Texts [El Ungido del Señor: Una interpretación de los textos mesiánicos del Antiguo Testamento], ed. por Philip E. Satterthwaite, pp. 41-65 (Grand Rapids: Baker Books, 1995).

[110] Paul R. House, «Examining the Narratives of Old Testament Narrative: An Exploration in Biblical Theology» [Examinando las narrativas de la narrativa del Antiguo Testamento: Una exploración en teología Bíblica], WTJ 67 (2005), pp. 229-245.

[111] Kenneth L. Barker, Micah, Nahum, Habakkuk, Zephaniah [Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías], NAC 20 (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 1999), pp. 60, 96.

[112] 111. Walter C. Kaiser, «Psalm 72: An Historical and Messianic Current Example of Antiochene Hermeneutical Theoria» [Salmo 72: Un ejemplo actual histórico y mesiánico de las teorías hermenéuticas de Antioquía], JETS 52 (2009), pp. 257-270; Waltke, Old Testament Theology [Teología del Antiguo Testamento], pp. 888-889.

[113] Stephen G. Dempster, Dominion and Dynasty: A Theology of the He- brew Bible [Dominio y dinastía: Una teología de la Biblia hebrea], NSBT (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2003), pp. 71-72, 77-78, 147.

[114] Darrell L. Bock, Luke, Volume 1:  1:1–9:50 [Lucas, Volumen 1:1:1– 9:50], BECNT (Grand Rapids: Baker Books, 1994), p. 653.

[115] En estos casos, las aplicaciones posteriores de los textos no alteran el significado fundamental de la revelación previa. En realidad, los usos posteriores dependen de ese significado original con el fin de conseguir que la teología del texto se aplique a Cristo. Incluso en el ejemplo de Jonás, la afirmación de Lucas no es que Jonás sea una profecía de Cristo. En su lugar, los usos posteriores aplican la información ya establecida a Cristo. En este contexto, los ejemplos de arriba muestran cómo las conexiones no son arbitrarias, sino legítimas. No se producen porque el lector las haya observado, sino porque se explican de forma lógica en las Escrituras mismas. Como se ha declarado antes, la lógica de las conexiones se encuentra textualmente a través de la intertextualidad de las Escrituras. Cuando en ellas se usa un texto una y otra vez, se explica por qué y cómo se aplica, proporcionando la lógica por la que dicha implicación es acertada. Rastrear las conexiones de esta forma funciona bien, porque opera del mismo modo en que operan la intención del autor y la revelación progresiva.

POR QUÉ TODO CALVINISTA QUE SE RESPETE DEBE SER PREMILENIALISTA – John MacArthur

17 May

Tengo una sincera preocupación por un área de la teología que requiere una atención más cuidadosa de la que se le ha dado. El tema es la elección soberana, Israel y la escatología. Una de las extrañas ironías en la iglesia, y en la teología reformada, es que aquellos que están más enamorados de la doctrina de la elección soberana, que son más inquebrantables en su devoción a la gloria de Dios, la honra a Cristo, la obra del Espíritu en la regeneración y en la santificación, que son firmes en cuanto a la veracidad e inerrancia de la Escritura, que son meticulosos en la hermenéutica, que son los más cuidadosos en lo que respecta a la doctrina, que son guardianes de la verdad bíblica y que trabajan con todos sus poderes para determinar la verdadera interpretación de cada texto en la revelación divina, al mismo tiempo les interesa poco aplicar esas pasiones y habilidades para determinar el final de la historia, y se contentan con estar en desacuerdo lúdico con los vastos datos bíblicos sobre la escatología. 

¿IMPORTA LA ESCATOLOGÍA?

¿Le importa el fin a Dios, debería importarnos a nosotros? La culminación de toda la historia redentora es importante. La historia se dirige a una conclusión divinamente diseñada y es bastante significativo que Dios nos la haya revelado. Dios llenó las Escrituras con profecías de los últimos tiempos, por lo que se ha calculado que casi un cuarto de la Biblia, en el momento en que fue escrita, se relacionaba con el escatón.

¿Acaso Dios, en este importante volumen de revelación, de alguna manera enturbió sus palabras tan irremediablemente que la instancia suprema para los teólogos es simplemente reconocer la confusión y abandonar cualquier pensamiento de la claridad de la Escritura con respecto a la escatología? ¿Es acaso innecesario e imposible trabajar duro para entender pasajes proféticos porque requieren un conjunto de interpretaciones espiritualizadas o alegorizadas? ¿Se sienten cómodos con la noción de que los principios probados y verdaderos de la interpretación tienen que ser abandonados cada vez que llegan a un texto profético?

RECUPERACIÓN DE UNA INTERPRETACIÓN LITERAL

Hay una serie de amilenialistas y posmilenialistas que afirman que muchos pasajes proféticos requieren una interpretación espiritualizada o alegorizada. La opinión común sostenida por estos dos campos es que nunca fue la intención que el reino prometido a Israel, según lo identificado en el Antiguo Testamento, se cumpliera en un sentido literal. O. T. Allis, un conocido amilenialista, reconoce que una interpretación simple y literal de estas profecías del Antiguo Testamento requeriría que las promesas a Israel sean hechas por el Israel nacional: “Las profecías del Antiguo Testamento, si son interpretadas literalmente, no pueden considerarse cumplidas todavía o que puedan cumplirse en la época actual.”[1]

Floyd Hamilton, en su libro The Basis of Millennial Faith, elabora:

“Ahora, debemos admitir francamente que una interpretación literal de las profecías del Antiguo Testamento nos da tal imagen de un reino terrenal del Mesías como lo describe el premilenialista.”[2]  Lorraine Boettner escribió: “En el significado del milenio, se conviene en general— que si las profecías se toman al pie de la letra, predicen una restauración de la nación de Israel en la tierra de Palestina, con judíos ocupando un lugar prominente en ese reino y gobernando sobre las otras naciones.”[3]

Los tres casos anteriores requirieron una alteración severa en la hermenéutica para evitar una conclusión premilenialista, que aparentemente —en opinión de sus proponentes—, es un destino peor que la muerte. Para proteger algún tipo de posición teológica preconcebida, les es necesario cambiar las reglas de interpretación. Sin embargo, si vamos a cambiar esas reglas debemos tener claridad del Señor de que necesitan ser cambiadas. Pero no hay evidencia de que Dios quiera que cambiemos las reglas interpretativas.

Por ejemplo, cuando vamos a los primeros tres capítulos de Génesis, Dios no se agrada cuando nos topamos con el creacionismo progresista, la evolución teísta o cualquier tipo de teoría del día-era. Al contrario, Dios es exaltado como Creador en la plena gloria de su poder creativo cuando tenemos una interpretación literal de los primeros capítulos de Génesis. Nada en el texto ordena indicar que este relato descriptivo sea algo distinto del lenguaje específico, literal, normal y factual. No se puede justificar llamarlo poesía puesto que un estudio reciente realizado por uno de nuestros profesores en The Master’s College, utilizando un programa electrónico lingüístico para comparar la diferencia entre prosa y poesía, llegó a la conclusión de que el relato narrativo es claramente prosa, no poesía. No queremos que nadie manipule el principio; ¿por qué somos tan tolerantes con las personas que alteran el fin?

No queremos permitir que alguien introduzca arbitrariamente su propia hermenéutica en Génesis; sin embargo, nos satisface permitir que la gente introduzca su propia hermenéutica en pasajes proféticos a través de la Biblia y particularmente en el libro de Apocalipsis. ¿Dónde está el mandato divino en las páginas de la Escritura para hacer tal cosa? ¿En qué capítulo y versículo se encuentra eso? ¿Quién decide las nuevas reglas al respecto?

UNA LLAMADA DE ALERTA ANTE EL CAMBIO

De vuelta a mi pensamiento introductorio, es irónico que aquellos que celebran la gracia soberana de Dios en cuanto a la elección unilateral, divina, incondicional e irrevocable para los cristianos, nieguen sin vergüenza lo mismo para el elegido Israel. Esta es una división extraña, porque la Escritura enseña la perpetuidad de la iglesia elegida a la gloriosa salvación y, en un lenguaje similar, la Escritura afirma la perpetuidad del Israel étnico a una futura salvación de una generación de judíos que cumplirán todas las promesas divinas que les ha dado Dios. En ambos casos, este es el trabajo y el resultado de la divina elección soberana.

De todas las personas que podrían ser premilenialistas, los calvinistas deberían ser los que más amen la elección soberana. Los arminianos son muy buenos amilenialistas debido a que los dos puntos de vista son congruentes: Dios elige y no preserva a nadie. Podemos dejar el amilenialismo a los teólogos del proceso o a los teístas sinceros, que creen Dios se está mejorando progresivamente, porque a medida que pasa cada día, obtiene más información para averiguar si de hecho puede cumplir algunas de las promesas que hizo anteriormente. Dejemos el amilenialismo a los carismáticos, a los semipelagianos, y a otros que rechazan la seguridad de la salvación, ya que eso es coherente con su posición teológica: Israel pecó, se convirtió en apóstata, mató al hijo de Dios y lo perdió todo.

¿Cómo es posible reconciliar la idea de que Dios es el único que puede determinar quién será salvo y, sin embargo, proclamar que la iglesia hereda todas las promesas de Israel porque actúan mejor que Israel? El amilenalismo no calcula porque básicamente dice que Israel, basado en su desobediencia, perdió todas las promesas. ¿Cree usted que ellos podrían haber hecho algo, por su cuenta, para garantizar que recibirían esas promesas? Si piensa que Israel perdió su lugar en la economía de Dios porque no hicieron lo que se suponía, entonces ha rechazado la elección y ha abrazado la teología arminiana. En Isaías 45:4 (RVR 60), Dios llamó a Israel “mi escogido.” Él dijo: “Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre.” Isaías 65:9 se refiere a Israel como los escogidos de Dios y dice que ellos heredarán la promesa. En Isaías 65:22, una vez más el Israel nacional es llamado escogidos de Dios. Dios repitió este título varias veces en el Antiguo Testamento. Ahora bien, eso nos lleva a la conclusión de que, si la interpretación de la elección de Dios y las promesas de Israel son exactas, entonces su escatología también lo será. Nunca migrarán de un punto de vista a otro dependiendo solo del último libro que hayan leído, la última conferencia que hayan escuchado o la última persona influyente con la que interactuaron.

¿Cómo se tiene una visión apropiada de Israel? Para lograr entender a Israel correctamente, hay que comprender los pactos y las promesas del Antiguo Testamento de modo correcto. Para entender los pactos y las promesas del Antiguo Testamento exactamente, hay que realizar la interpretación exacta de las Escrituras. Para realizar la interpretación correcta de las Escrituras, usted permanece fiel a una hermenéutica legítima. El resultado final de ello es que la integridad de Dios se mantiene.

La Biblia llama a Dios “el Dios de Israel” más de doscientas veces. Hay más de dos mil referencias a Israel en las Escrituras con setenta y tres usos de Israel en el Nuevo Testamento. Ninguna de esas referencias significa algo más que Israel nacional. Eso incluye Romanos 9:6 y Gálatas 6:16, que son los dos únicos pasajes a los que hacen referencia en su intento por convencernos de que los dos anulan los otros 1998. Sin embargo, esos dos pasajes pueden ser fácilmente interpretados como una referencia a los judíos que eran creyentes.

Debe también observarse que los judíos todavía existen. Eso se convierte en un hecho interesante cuando uno reflexiona en si ha conocido alguna vez a un hitita, a un amorreo o a un jebuseo. ¿Alguien conoce a alguna de esas personas? ¿Saben que la oficina de inmigrantes israelíes en la tierra de Israel requiere pruebas de ADN en las que la ascendencia judía es cuestionada y realmente saben cómo es el ADN judío? Alguien le preguntó a John Stott en una conferencia europea cuál era el significado de la existencia de Israel hoy, a lo que él respondió: “No tiene ningún significado bíblico.” Es una respuesta extraña, porque tres cuartas partes de la Escritura tratan acerca de la historia de Israel y la nación todavía existe. La base para una comprensión precisa de la escatología es tener un concepto de la elección y de Israel con los que se pueda trabajar. Los dos conceptos van juntos y son inseparables. ¿Cómo es que hemos llegado a entender la elección y hemos pasado totalmente por alto a Israel? Estoy seguro de que Dios no reveló la verdad profética de tal manera que ocultara u oscureciera la verdad, sino que la reveló para nuestra bendición, nuestra motivación y, en definitiva, su gloria. Mis palabras aquí son un llamado a reconectar estas dos verdades. Devolver la soberanía de Dios en la elección a su lugar legítimo y, por lo tanto, devolver a la nación de Israel a su lugar legítimo en la historia redentora de Dios. Como resultado, toda la escatología se desarrollará con magnífica belleza a través de la hermenéutica normal que usted puede llevar a cada pasaje.

Ahora que el Espíritu de Dios está moviendo a la iglesia para restablecer la gloriosa instancia suprema de la gracia soberana en la salvación, es hora de restablecer la instancia igualmente suprema de la gracia soberana para una futura generación del Israel étnico durante el reino terrenal mesiánico con el cumplimiento completo de todas las promesas de Dios a Israel.

UNA ESCATOLOGÍA PROBADA

He pensado con detenimiento estas grandes realidades durante casi cincuenta años. Cuanto más claro comprendo la gracia de la elección soberana, más claro es el lugar de Israel en el plan redentor de Dios. No me he apartado de la escatología bíblica de la que estaba convencido cuando empecé en el ministerio. Uno de los beneficios de ser pastor de Grace Community Church por casi cuarenta años es que estoy obligado a seguir en movimiento, ya que no puedo predicar sermones viejos. Estas queridas personas, ¿se imaginan escuchar al mismo predicador durante cuarenta años? No es muy bueno para ellos, pero es beneficioso para mí porque he tenido que enseñar continuamente todas las partes de la Biblia. Me estoy acercando a completar la predicación de todo el libro de Lucas, lo que deja a nuestra familia de la iglesia con solo el Evangelio de Marcos antes de haber predicado a través de todo el Nuevo Testamento. Durante cuarenta años he enseñado y predicado a través de cada verso, cada frase, cada palabra del Nuevo Testamento, luego he vuelto y he escrito comentarios. A través de todo eso mi escatología ha tenido que soportar la prueba de cada versículo del Nuevo Testamento. Mi convicción no ha cambiado; solo se ha fortalecido y refinado. También he predicado a través de muchos libros del Antiguo Testamento. Al principio de mis años aquí en Grace Community Church comencé en Génesis. He predicado acerca de los libros proféticos. He pasado a través de Daniel, Ezequiel, Isaías, Zacarías y los profetas menores. Una prueba justa de una escatología cohesiva es arrastrarla a través de cada texto, y he hecho todo lo posible para hacer exactamente eso. Estoy firmemente comprometido con la elección soberana de una futura generación de judíos para la salvación y la plena herencia de todas Promesas y pactos de Dios que se les dieron en el Antiguo Testamento. Esto no es una ambición personal; la Palabra de Dios está en juego.

¿DISPENSACIONALISMO?

Ahora, en este punto me imagino que algunos de ustedes dirán: “Oh no, vinimos a una conferencia de pastores y se convirtió en una conferencia dispensacional. Lo siguiente que va a hacer es sacar las tablas de Clarence Larkin, distribuir copias de cuero de la Biblia de estudio de Scofield, y luego todos tendremos la serie Dejados Atrás. Probablemente nos va a decir que hay siete dispensaciones, dos reinos, dos nuevos pactos, dos maneras de salvación.” Mi respuesta: Cálmense y olvídense del dispensacionalismo, porque no estoy hablando de eso. Aunque, como una nota lateral, cada uno de ustedes es dispensacionalista. Permítanme probar esta hipótesis. ¿Cree usted que Dios trató con el hombre de una manera antes de la caída, después de la caída, antes de la ley, después de la ley, antes de la cruz, después de la cruz, ahora y en la eternidad? Exactamente.

Sin embargo, rechazo la escatología tipo comiquitas y las locas interpretaciones de las langostas de Apocalipsis 9 como helicópteros. No creo que Henry Kissinger sea el anticristo ni que Hillary Clinton sea la ramera de Babilonia. Aunque no estoy de acuerdo con todo lo del dispensacionalismo, eso no es más peculiar que la interpretación de muchos amilenialistas, que han hecho ficción de todo lo que Jesús expone en el contexto de los eventos del año 70 D.C. Otra objeción común es: “Bueno, ¿no inventaron los dispensacionalistas el premilenialismo?” En la era moderna, dos libros reintrodujeron visiones premilenialistas, ninguno de ellos escrito por un dispensacionalista. El primero se llamó The Pre-Millennial Advent of Messiah. Fue escrito en 1836 por un anglicano llamado William Cuninghame.[4] El segundo fue una publicación inglesa de 1827 escrita por el jesuita Manuel Lacunza y Díaz.[5] Es erróneo concluir que existe una conexión directa y necesaria entre todo lo extraño en el dispensacionalismo y una clara comprensión del reino.

TODA LA VERDAD

Cuando Federico el Grande le pidió a su capellán prueba de la veracidad de la Biblia, dijo: “Dame una breve defensa.” Su capellán respondió: “Puedo hacerlo en una palabra. Israel.” Israel, entendido como un pueblo preservado por Dios para un reino escatológico, tiene un inmenso valor apologético. Tenemos que acertar todo el consejo Dios. Tenemos que darle al mundo la verdad sobre el final de la historia, la gloria culminante de Cristo y el cumplimiento de las promesas de Dios a Israel y a la iglesia. Profundicemos la discusión con una serie de preguntas.

¿Es el Antiguo Testamento amilenialista?

No es legítimo interpretar el Antiguo Testamento como secundario al Nuevo Testamento. Si usted dice eso, el Antiguo Testamento no puede ser interpretado correctamente aparte del Nuevo Testamento, y usted ha negado la nitidez de una gran parte de la Palabra de Dios. Walter Kaiser resume esto bien cuando escribe que se termina teniendo “un canon dentro de otro canon.” Sin usar el Nuevo Testamento para reinterpretar el Antiguo, ¿propugna el Antiguo Testamento por sí solo una visión amilenialista?

Es inapropiado revocar el verdadero significado contenido en el Antiguo Testamento y todas sus promesas relacionadas con la iglesia. Incluso Pablo reconoció que la iglesia es un misterio no mencionado claramente en la revelación anterior (Efesios 3:1-6). La idea de que el Nuevo Testamento es el punto de partida para comprender el Antiguo Testamento es de donde proviene el amilenialismo. Una vez más, si esto se hace, daña la perspicuidad o la claridad del Antiguo Testamento en sí mismo. Ello lleva a la espiritualización exegética que va más allá de los textos proféticos y justifica que el intérprete lleve los principios cristianos del Nuevo Testamento a los textos del Antiguo Testamento, donde no pertenecen.

Un ejemplo de esto es lo que algunos individuos hacen con el libro de Nehemías. Ellos interpretan a Nehemías como el Espíritu Santo, las murallas caídas de Jerusalén como las paredes caídas del corazón humano, y dicen que el Señor quiere reconstruir el corazón caído con el uso del mortero, que es hablar en lenguas. La espiritualización pone al lector en una pendiente resbaladiza.

Es raro encontrar un pastor que predique el Antiguo Testamento con la lente interpretativa de una persona que vivía en el momento en que fue escrito. Por favor, no malinterpreten lo que quiero decir: podemos usar el Antiguo Testamento para ilustraciones, podemos usarlo para dar ejemplos, y tiene que tener aplicación práctica para las personas en nuestro contexto cultural. Sin embargo, la interpretación debe comenzar con la claridad y nitidez que los lectores originales habrían tenido.

La Teología del Reemplazo ignora ese principio y exige que las promesas del Antiguo Testamento sean vistas a través de la óptica del Nuevo Testamento. También se produce una extraña dicotomía ya que todas las maldiciones prometidas a Israel llegaron a Israel y todavía se derraman sobre ellos. Si se está preguntando si las maldiciones del Antiguo Testamento fueron literales, puede ver la evidencia tangible de la nación de Israel que lleva esas maldiciones. Sí, Israel está experimentando la promesa de Dios de que serán perpetuados como un pueblo étnico; sin embargo, este grupo actual de judíos que viven en el mundo de hoy, y en la nación de Israel, están soportando una maldición. Son apóstatas, han rechazado a su Mesías, y están bajo la disciplina divina. Todas las maldiciones prometidas a Israel por desobediencia a Dios se hicieron y se están haciendo realidad.

Sin embargo, ¿ahora, de repente, se supone que debemos dividir todos los pasajes de bendiciones y maldiciones, y decir que Israel está experimentando maldiciones literales, pero que las promesas de bendición han sido espiritualizadas y dadas a la iglesia? ¿Dónde está la justificación textual para una interpretación tan dividida? ¿No creería usted que cualquiera que haya sido la manera en que las maldiciones se cumplieron establecería el estándar para que se cumplan las bendiciones? Además, ¿no esperaría usted que todas las profecías que literalmente pasaron durante el advenimiento de Jesús establecerían el patrón del modo en que con su Segunda Venida llegarían a pasar?

¿Es el Antiguo Testamento amilenialista? Por supuesto que no. Si usted afirma la hermenéutica normal y la perspicuidad del Antiguo al Antiguo. La totalidad de la Escritura debe ser interpretada, como una clara revelación de Dios que debe ser creída y aplicada por la gente a quien fue dada.

¿Cuáles son los pactos?

Para entender mejor este tema, debernos hacer una segunda pregunta: ¿Qué pactos se hacen en el Antiguo Testamento? El objetivo principal de esta investigación es contemplar la conexión entre estos pactos y la soberanía de Dios. Leemos en Génesis 12:1 (RVR60): “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.” En este pasaje tenemos una gran ilustración de la elección. ¿Qué hizo Abram para poner esto en movimiento? Nada, porque Abram no jugó parte en la institución de ese pacto. Ahora sigan el uso de la expresión tácita “Yo”: “Y [yo] haré de ti una nación grande, y [yo] te bendeciré, y [yo] engrandeceré tu nombre, y serás bendición. [Yo] bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren [yo] maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (versículos 2-3). La expresión se utiliza cinco veces. Vemos aquí una elección soberana, unilateral e incondicional.

En Génesis 15, Abram quería la confirmación de que ese pacto llegara a buen término. “Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?” (Génesis 15:8, RVR60). La respuesta de Dios fue: “Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves” (versículos 9-10). Entonces las aves de rapiña descendieron sobre los cadáveres, pero Abram los echó.

Ahora, ¿qué hizo Dios aquí? Tomó esos animales, los cortó por la mitad, los puso unos opuestos a los otros; además, había un sendero que pasaba por medio de esos animales partidos y los dos pájaros muertos, un pájaro a cada lado. Esto se relaciona con el término en hebreo: “cortar un pacto.” Cuando se corta o se hace un pacto, se colocan sacrificios de sangre como una manera de demostrar la seriedad de la promesa. Dios preparó lo que sería una manera muy tradicional y típica de participar en un pacto. Solo que en esta ocasión es diferente porque leemos: “Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años” (versículos 12-13).

Bueno, “¿cuatrocientos años” en realidad significa cuatrocientos? ¡Si! Nuestra hermenéutica nos obliga a tomarlo literalmente. Y es perfectamente preciso porque es una profecía de lo que ocurrirá. “Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez” (versículos 14-15).

Entonces leemos en el versículo 17: “Y sucedió que, puesto el sol, y ya oscurecido. se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.” Dios anestesió a Abram y solo Dios pasó por entre las piezas, indicando visualmente que se trataba de una promesa unilateral, incondicional e irrevocable que Él hizo consigo mismo. No había condiciones que Abraham tuviera que cumplir. Porque en aquel día el Señor hizo un pacto con Abraham, un pacto que nunca termina.

Saltamos a Génesis 17:7 (RVR60): “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.” Dios eligió a Abraham, eligió la nación que saldría de sus lomos, e hizo el pacto y la promesa de ser su Dios. Este es el pacto fundacional en la Biblia, una promesa unilateral e incondicional del Señor.

El Pacto Mosaico

Avanzamos con rapidez hasta cuando Dios le dio el pacto mosaico a Israel: se había hecho muy evidente cuán pecaminosos eran. Sin embargo, incluso en medio del flagrante pecado de Israel, la apostasía, la idolatría y violación de la ley de Dios, la nación siguió siendo el objeto de su pacto de amor. En Ezequiel 16 hay una crónica asombrosa de su elección de Israel. Habla de Israel en términos gráficos, comparando su elección con el hecho de encontrar un bebé en un campo. “Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal [que hacían para desinfectar a los niños], ni fuiste envuelta con fajas. No ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste” (Ezequiel 16:4-5, RVR60). Dijo Dios: “Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!” (versículo 6). Nuevamente vemos la elección soberana de Dios. La historia continúa mostrando el modo en que Dios tomó a Israel como esposa infiel, la limpió y la hizo suya. “Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste” (versículo 28). Entonces, en el versículo 36, leemos: “Por cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste.” Acusación tras acusación, vemos que Dios está furioso con ellos. Sin embargo, leemos:

“Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno. Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu pacto, sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová; para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová el Señor” (versículos 60-63, RVR60).

Esta es una reiteración de los términos del pacto frente a la historia de defección, desobediencia y apostasía de Israel. La decisión de Dios de fijar su amor en Israel no estaba determinada de ninguna manera por la actuación ni por la dignidad nacional de Israel, sino únicamente por la gracia independiente de Dios, no influenciada y soberana (Deuteronomio 7:7-8). Solo el Señor es el único responsable de cumplir las obligaciones, y no hay condiciones que Abram o cualquier otro judío pueda cumplir por sí mismo.

Puede hacerse un paralelo con la experiencia del cristiano. Los creyentes no vienen a Cristo por sí solos, sino que les es dada vida por el Espíritu de Dios según su voluntad. Y solo el Señor es el único responsable de cumplir las obligaciones. La obediencia no es la condición que determina el cumplimiento. Más bien, el divino poder soberano es la condición que determina la obediencia, que conduce al cumplimiento. Por lo tanto, cuando Dios hizo el pacto unilateral, sabía que tendría que producir la obediencia en el futuro para cumplir ese plan.

El Pacto Davídico

Después del pacto mosaico, Dios estableció el pacto davídico, que fue instituido en 2 Samuel 7. Es ahí que Dios le prometió a David que tendría el hijo más grande, que tendría un reino eterno. Ese pacto es una expansión del pacto abrahámico: “Yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino” (2 Samuel 7:12-13, RVR60). Dios le prometió a Abraham una simiente, una tierra y una nación; por supuesto, eso encarna al reino y la promesa de un rey perfecto. Al establecer el pacto davídico, una vez más vemos a Dios usar el “yo” tácito. Dios es el que realiza su obra.

Es importante aclarar que esto no quiere decir que el pacto abrahámico sea solo para Israel. Todos participamos en sus bendiciones espirituales. Cuando se trata de los pactos abrahámico y davídico, todos los creyentes participarán, incluso aquellos que no son de Israel, porque experimentamos la salvación y somos ciudadanos del reino.

El Nuevo Pacto

El pacto final es el Nuevo Pacto. No puede haber cumplimiento de las promesas que Dios diera a Abraham o a David aparte de la salvación. Y a lo largo de la historia siempre ha habido un remanente fiel de Israel: los que no doblaron la rodilla ante Baal. Dios siempre ha tenido un pueblo, su escogido. Y no todo Israel es el verdadero Israel de Dios. Isaías 6:13 nos recuerda que Dios tendrá un remanente santo, pero en el futuro habrá una salvación del Israel étnico a nivel nacional. Ese es precisamente el mensaje de Jeremías 31: el Nuevo pacto dado a Israel.

Disfrutamos al discutir sobre este pacto porque participamos en la provisión salvífica del Nuevo Pacto ratificado en la muerte y resurrección de Cristo. Sin embargo, es esencial recordar que la aplicación del Nuevo Pacto es dada de una manera especial a una futura generación de judíos. “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová” (Jeremías 31:31-32, RVR60). El pacto mosaico no era uno que pudiera salvar, pero este Nuevo Pacto del Señor lo cambiará todo. ¿Qué garantía tienen los amilenialistas para decir que la referencia directa a “Israel” no significa Israel nacional?

“Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (versículo 33). “Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (versículo 34). ¿Es posible que Dios haya cambiado de opinión en cuanto a hacer esto por su pueblo? “Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente” (versículos 35-36). No he notado que esto haya sucedido todavía. ¿Lo ha notado usted? No hay otra manera de entender este pasaje aparte del significado claro y literal. Si este texto no significa lo que acaba de decir, entonces es incomprensible.

El Nuevo Pacto promete la salvación que incorpora todas las promesas del pacto abrahámico, el pacto davídico y todas las promesas extendidas a lo largo de todo el Antiguo Testamento. ¿Cuál es la característica clave? Dios pondrá su ley dentro de ellos; la escribirá en su corazón. Él será su Dios, y perdonará su iniquidad.

El pasaje paralelo de esta promesa se encuentra en Ezequiel 36:24-27 (RV60):

“Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

La única manera en que un individuo es capaz de caminar en los estatutos de Dios y de obedecer sus ordenanzas es si Dios mismo lo hace hacerlo. Cuando Dios le dio promesas unilaterales, incondicionales, soberanas y llenas de gracia a un pueblo elegido, garantizó que cumpliría esas promesas a través de su poder divino. Cuando Dios dijo que tales promesas del pacto son irrevocables, no podemos, sin impunidad y culpa, por ninguna idea o suposición aparentemente conveniente, decir que son nulas.

Está bien, ¿y la apostasía de Israel? ¿Eso no revoca las promesas? Entiendan que las promesas del Nuevo Pacto dadas en Jeremías y Ezequiel fueron dadas a Israel en el momento en que la nación estaba bajo juicio divino por apostasía. Estas bendiciones no fueron dadas cuando todo estaba bien y la gente vivía en obediencia a Dios. En el tiempo de esta profecía Israel era apóstata, vivía fuera de la tierra, y Dios todavía dice que incluso esa rebelión no revoca sus promesas. Otra pregunta justa que surge es: “¿No rechazó Israel a su Mesías?” Una de las extrañas teorías del dispensacionalismo es que Jesús vino y ofreció el reino, y porque los judíos incrédulos no lo aceptaron y lo mataron, Él salió con un plan B, que implicó darle el reino a la iglesia. Eso es completamente incorrecto porque la cruz no era el plan B.

Podemos leer la descripción de lo que sucedería en la cruz en el Salmo 22. Isaías 53 proféticamente describió la crucifixión y al Siervo Sufriente, Jesús. La cruz siempre ha sido parte del plan. Sin embargo. ¿cómo se relaciona el Israel nacional con la cruz? En Zacarías 12:10 (RVR60), leemos: “Y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” Luego, en Zacarias 13:1 (RVR60): “En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia” ¡Vendrá un día en que Israel será salvo y la totalidad del nuevo pacto se cumplirá! Y si siguen leyendo en Zacarías 14, aprenderán sobre la venida del reino. Los capítulos 12 a 14 de Zacarías no tienen sentido aparte de una visión premilenialista.

¿Fueron los israelitas en el tiempo de Jesús amilenialistas?

En un esfuerzo por responder a esta tercera pregunta, Emil Schurer escribió un útil estudio de la escatología judía del primer siglo. Fue publicado por primera vez en 1880, y una edición más reciente fue publicada por Hendrickson Publishers.[6] Schurer declaró que los antiguos israelitas creían que la venida del Mesías sería precedida por un tiempo de angustia. Ellos pensaban que antes de que el Mesías llegara, Elías vendría como precursor. También creían que el Mesías sería el hijo personal de David, que tendría poderes especiales para establecer reino, y que todas las promesas de los pactos abrahámico y davídico serían cumplidas en Él.

Además, creían que Israel se arrepentiría y se salvaría en la venida del Ungido, el reino se establecería en Israel con Jerusalén como centro, y la influencia mesiánica se extendería por todo el mundo. Como resultado, el mundo sería renovado, la paz y la justicia dominarían, y todas personas adorarían al Mesías. Esta adoración implicaría un templo reinstituido. La culminación de este reino sería el juicio final y, después eso, el estado eterno. Eso es la escatología judía anterior al Nuevo Testamento. Y se alinea perfectamente con la visión premilenialista.

Schurer no es la única evidencia de esto. Zacarías, el padre sacerdotal de Juan el Bautista, creía eso. En la última parte de 1, la proclamación de Zacarías proviene de los pasajes del Antiguo Testamento sobre los pactos abrahámico, davídico y el nuevo. Zacarías sabía lo que estaba sucediendo: que el Mesías venidero significaba que los pactos debían cumplirse.

¿Era Jesús amilenialista?

Esta cuarta pregunta es una de las más importantes que debemos responder. Hemos leído lo que Lucas escribió acerca del Cristo resucitado:

Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darles instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. (Hechos 1:1-3).

Jesús pasó sus últimos cuarenta días con los discípulos hablando acerca de las cosas concernientes al reino de Dios. Si Jesús hubiera sido amilenialista, este hubiera sido su momento para poner en marcha el amilenialismo. Pero vemos que después de cuarenta días de instrucción sobre el reino, los discípulos todavía estaban seguros de que el reino, para el Israel nacional, era aún un acontecimiento futuro. No preguntaron si el reino vendría a Israel. En vez de eso, preguntaron cuándo: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?” (versículo 6). ¿Cómo respondió Jesús? ¿Acaso preguntó: “¿De dónde sacaron una idea tan absurda? ¿De dónde sacaron ese concepto? ¿No me han estado escuchando durante los últimos cuarenta días? Soy amilenialista. Qué extraño pensar que voy a restaurar el reino a Israel. ¿No me escucharon: la iglesia es el nuevo Israel?”

Jesús, sin embargo, no dijo que no iba a haber un reino. Más bien, respondió: “No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con su propia autoridad” (versículo 7, NBLH).

En Hechos 1:7, el verbo griego “fijar” está en la voz media, por lo que es mejor traducir “el Padre se ha fijado para sí mismo.” Se trata de la gloria del Padre, la exaltación y el mundo finalmente experimentando el paraíso recuperado. El objetivo final aquí es singular y unilateral. No hay Teología del reemplazo en la teología de Jesús; no hay supercesionismo. Este movimiento para establecer que no hay un reino terrenal para Israel es absolutamente ajeno al Antiguo Testamento, ajeno al Nuevo Testamento y ajeno a Jesucristo.

¿Fueron los apóstoles amilenialistas?

Si los israelitas en el tiempo de Jesús y el mismo Jesús no se aferraron a la visión amilenialista, ¿qué ocurre con Pedro? ¿Fue acaso el primer amilenialista? Para responder a esta quinta pregunta, leamos el sermón de Pedro:

El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos (Hechos 3:13-15, RVR60).

“Pero Dios ha Cumplido así lo que había antes anunciado por boca Sus profetas, que su Cristo había de padecer” (versículo 18). Esta es una declaración que tomamos al pie de la letra; por lo tanto, la siguiente frase que sale de la boca de Pedro debe tomarse literalmente también: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (versículo 19). “Tiempos de refrigerio” se refiere al futuro reino. “Y él a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (versículos 20-21). Me encanta especialmente el versículo 25: “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres.”

Pedro no canceló el pacto; reforzó su validez: “Diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad” (versículos 25-26). Pedro tuvo la oportunidad perfecta para anular esas promesas y, sin embargo, recordó a sus oyentes judíos que ellos eran los hijos del pacto.

¿Era Jacobo amilenialista? Lea lo que dijo:

Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer esto desde tiempos antiguos (Hechos 15:14-18, RVR60).

La aceptación de los gentiles no canceló las promesas de Israel. Al contrario, después de la conversión gentil, Dios reconstruirá el tabernáculo de David, el cual ha caído, implicando que el pacto davídico y las promesas se cumplirán.

¿Tal vez fue el apóstol Pablo el primer amilenialista? Él escribió en Romanos 3:1-4 (RV60): “¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios. ¿Pues qué, si alguno de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera.” Si Pablo hubiera mantenido la posición amilenialista, habría escrito: “Absolutamente, eso anula la promesa de Dios.” Pero no lo hizo. Considere lo que dijo:

No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes (Romanos 9:6-8, RVR60).

El hecho de que algunos judíos no hubieran llegado a creer no significaba que la fidelidad de Dios habría sido anulada. Y solo porque hay algunos a quienes Dios elige no significa que no va a elegir una generación entera y debidamente constituida de judíos para cumplir sus promesas.

Por tanto, tal vez sea más notable ver lo que dice Romanos 11:26 (RVR60): “Y luego todo Israel será salvo.” ¿De qué otra manera se puede interpretar eso? Una forma es decir que Pablo no estaba refiriéndose al Israel nacional. Pero, ¿dónde dice el texto que no es Israel? “Como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados” (versículos 26-27). Los israelitas son enemigos en el tiempo presente, pero eso es por el bien de los gentiles. ¿Por qué podemos estar seguros de que finalmente Dios los salvará? “Porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables” (versículo 29). Si dependiera del pueblo de Israel obedecer a Dios por su propia iniciativa, entonces la suya sería una tarea imposible desde el principio. Solo aquel que hizo la promesa puede permitir la obediencia que está relacionada con el cumplimiento de la misma.

EL PELIGRO DE LA TEOLOGIA DEL REEMPLAZO

Ronald Diprose escribió una excelente obra titulada Israel and the Church.[7] Apareció por primera vez como una disertación doctoral en italiano y no tiene ninguna conexión con el dispensacionalismo tradicional. La exposición muestra cómo el efecto de la Teología del reemplazo ayudó a formar la iglesia de la Era Oscura; y explica cómo pasó la iglesia del concepto del Nuevo Testamento al sistema institucional sacramental de la Era Oscura, que conocemos como catolicismo romano.

Diprose asigna gran parte de la culpa a los pies de la Teología del reemplazo, que se deriva de Agustín, Orígenes y Justino. ¿Por qué la iglesia implementó altares, sacrificios, un signo paralelo a la circuncisión, un sacerdocio, rituales ceremoniales y reintrodujo el misterio al hablar en un lenguaje que la mayoría de la gente no podía entender? Diprose afirma que la eclesiología católica romana influyó de tal forma que la iglesia fuese considerada la nueva Israel. La Teología del reemplazo justifica traer todas las trampas del judaísmo.

Otro efecto negativo de la Teología del reemplazo es el daño que hace a la evangelización del pueblo judío. Imagínese que está hablando con una persona judía y usted dice: —Jesús es el Mesías—.

—¿En serio? ¿Dónde está su reino establecido? —responde.

—Ya está aquí —dice usted.

La persona judía replica:

—Si ese es el caso, ¿por qué seguimos siendo asesinados y perseguidos? ¿Por qué no tenemos la tierra que nos fue prometida? ¿Por qué no reina el Mesías en Jerusalén, y por qué la paz, la alegría y el gozo no dominan al mundo? ¿Por qué no florece el desierto?

Entonces usted le dice:

—Oh no, no entiendes. Todo eso no va a ocurrir literalmente. En realidad, ya no eres el pueblo de Dios; somos nosotros.

Entonces el judío responderá con este devastador comentario:

—Si este es el reino de Jesús, entonces no es el Mesías que el Tanaj promete.

Sin embargo, si usted le dice a ese judío no creyente que Dios cumplirá todas las promesas hechas a Israel, y que Dios se está preparando para un gran día de restauración para el pueblo judío, entonces tendrá la oportunidad de comunicarse con ese individuo. Pero debe mirar el salmo 22, Isaías 53 y Zacarías 12:10 para entender que primero el Mesías tuvo que venir, morir y ser resucitado al tercer día para ratificar el Nuevo Pacto, de manera que pudiera perdonar los pecados de las personas e inaugurar el reino.

UNA ÚLTIMA SÚPLICA

Como pastores, tenemos que obtener el derecho divino, soberano, misericordioso, incondicional, unilateral e irrevocable, y tenemos que acertar correctamente los conceptos de Dios, Israel y la escatología. Cuando lo hagamos, entonces podremos abrir nuestras Biblias y predicar con el corazón sobre cualquier texto y decir lo que dice sin tener que revolver y encontrar alguna interpretación extraña que se ajuste a un sistema teológico específico.

Hágalo bien y Dios se ha de glorificar. Hágalo bien y Cristo será exaltado. Hágalo bien y el Espíritu Santo será honrado. Hágalo bien y la Escritura mostrará que es clara. Hágalo bien y la más grande ilustración histórica de la obra de Dios en el mundo se hará visible. Hágalo bien y se ha de mantener el significado del misterio en el Nuevo Testamento. Hágalo bien y el significado directo del texto quedará intacto; la Escritura no fue escrita para místicos. Hágalo bien y la cronología de la literatura profética quedará intacta. Hágalo bien y su cosmovisión histórica estará completa. Hágalo bien y el beneficio práctico de la escatología se liberará en su congregación. ¡Hágalo bien!

Un reino milenial literal, como el que plantea la escatología, es el único punto de vista que honra la gracia de la elección soberana, la veracidad de las promesas de Dios, las enseñanzas de los profetas del Antiguo Testamento, las enseñanzas de Jesús y las enseñanzas de los escritores del Nuevo Testamento. Haga de su congregación una iglesia de la Segunda Venida y haga de su existencia una vida de la Segunda Venida.

ORACIÓN

Padre, qué glorioso y trascendente tema. Que vivamos a la luz de la venida de Cristo. Que sepamos que tu Palabra es confiable, que podemos predicar cada versículo y proclamar lo que afirma claramente. Gracias por estos preciosos hombres que están aquí en la conferencia. Señor, llénanos de gozo con la verdad y el privilegio de servirte. En el nombre de Cristo. Amén.


Nota: Este sermón fue predicado en la Conferencia de Pastores del 2007 y fue obtenido del libro “El Pastor como Teólogo” el cual puede comprarse aquí.


[1] Oswald T. Allis, Prophecy and the Church (Philadelphia: P&R Publishing, [1945]

[2] Floyd E. Hamilton, The Basis of Millennial Faith (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1955), 38-39.

[3] Herman Bavinck, Reformed Dogmatics: Abridged in One Volume (Grand Rapids, MI: Baker, 2011), 658.

[4] William Cuninghame, The Pre-Millennial Advent of Messiah Demonstrated from the Scriptures (London: Nisbet, 1836).

[5] Manuel Lacunza y Diaz, The Coming of Messiah in Glory and Majesty (London: L.B. Seeley and Sons, 1827).

[6] Emil Schurer, A History of the Jewish People in the Time of Jesus, 5 volumes (Peabody, MA: Hendrickson, 1993).

[7] Ronald Diprose, Israel and the Church (Downers Grove, IL: Inter Varsity Press, 2004).

El Dr. James Rosscup ha partido a casa con su Señor

6 Nov

Tuve el gran privilegio de haber tomado Exposición del Apocalipsis con este querido profesor durante mi tiempo en el The Master’s Seminary.

El mismo John MacArthur tomó una clase de Gálatas con el Dr. Rosscup hace muchos años. Tuve la oportunidad de hablar con él en la última Shepherds’ Conference de este año.

Rosscup era de la vieja escuela. Así se sentía tomar clases con él. En sus clases te daba fotocopias de sus notas escritas. Casi nunca te mandaba material por email. Era un verdadero caballero. Era pausado para hablar pero inspiraba mucho respeto. Fue conocido por ser un hombre de oración. Era dulce y humilde a pesar de tener dos doctorados, uno del Seminario de Dallas y otro de la Universidad de Aberdeen, en Escocia.

Fue alumno de reconocidos teólogos como Dwight Pentecost y John F. Walvoord.

Antes de llegar a TMS sirvió en Talbot Theological Seminary y Grace Theological Seminary.

Algunas de sus obras incluyeron:

Comentarios para Expositores Bíblicos – Una bibliografía comentada de más de 1000 comentarios del Antiguo y Nuevo Testamento, y clasifica en tres categorías: Exegético detallado; Expositivo; y Devocional: https://amzn.to/36dEoYX

Mi esposa – Su vida Brillante – Un recuento de la vida de su difunta esposa: https://amzn.to/2Ibi5LI

Una Exposición sobre la Oración – Cuatro volúmenes con comentarios que exploran cada oración de la Biblia: https://amzn.to/3k6PGDg

Estas son dos de las clases que dio en TMS:

Exposición Bíblica de la Oración: https://bit.ly/38ijCKz

Hermenéutica: https://bit.ly/3evQTmH

Cuando pienso en el dulce Dr. Rosscup estas palabras del Salvador me vienen a la mente: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”

Que Dios nos dé más hombres como el Dr. Rosscup: humildes, que oren sin cesar, trabajadores y que busquen la gloria de Dios y la edificación de la iglesia.

Soli Deo Gloria

Los Cristianos, la Conciencia y las Elecciones que se Avecinan en 2020

30 Oct

26 de Octubre, 2020

Al Mohler

Samuel Johnson una vez bromeó que cuando un hombre sabe que va a enfrentar la horca, “concentra su mente maravillosamente.” La misma concentración de mente a menudo viene con los últimos días de una elección. Este ciclo electoral no es una excepción. Las campañas ahora pasan a sus estrategias finales y los candidatos hacen cualquier discurso persuasivo final que se pueda hacer. En este insólito año, más de 50 millones de estadounidenses ya han votado.

El presidente Donald J. Trump y el ex vicepresidente Joe Biden ya son muy conocidos por el pueblo estadounidense. Donald Trump se hizo conocido a través de décadas de autopromoción hiperactiva y negocios, y ahora casi cuatro años tumultuosos en la Casa Blanca, mientras que Joe Biden es conocido por su carrera de más de cuatro décadas ocupando cargos públicos. Después de haberse postulado para presidente en 1988 y 2008, Biden quería postularse para la nominación del Partido Demócrata en 2016, pero carecía del apoyo adecuado. Él está de vuelta y, si es elegido, sería el individuo más longevo jamás elegido Presidente de los Estados Unidos. Ambos candidatos son mayores de 70 años. Eso hace que la vicepresidencia sea aún más importante. No tengo que parpadear al decidir entre la perspectiva de un presidente Mike Pence contra una presidenta Kamala Harris.

Sabemos quiénes son Donald Trump y Joe Biden, cómo se comportan, la forma de su auto-presentación y el fondo de sus políticas. El acto de votación está ante nosotros, y para muchos de nosotros ya ha terminado. ¿Qué opinan los cristianos de todo esto?

Trataré de resumir cómo veo los asuntos, haciendo todo lo posible para pensar y actuar de acuerdo con mis propias convicciones cristianas y cosmovisión.

Está la cuestión del carácter. He tenido que luchar con esto a través de medio siglo de compromiso político. En el caso de Donald Trump, la realidad es que es tristemente deficiente en muchas de las cuestiones más cruciales de carácter y virtud moral. Se ha jactado de muchos de sus vicios, ha escrito libros promocionándolos y ha dado un completo desahogo a algunos de los instintos más básicos del cuerpo político. Parece estar estimulado por un impulso narcisista que anula casi todas las oportunidades de demostrar virtudes morales en público. Ha estado casado con tres mujeres y se ha jactado de la infidelidad. Es divisivo, arrogante, mordaz y a veces cruel.

Joe Biden es generalmente más calmado en temperamento, y, al igual que Trump, también es conocido por los estadounidenses. Biden es la esencia de un político de carrera. Ha sobrevivido tanto tiempo por ser parte del sistema, incluyendo años de servicio en el Partido Demócrata como senador y vicepresidente. Sus principios han sido… flexibles… pero ha servido a su partido obedientemente. Su compromiso con una dirección liberal del país ha sido claro, aunque a veces fue calculado. Como presidente del Comité Judicial del Senado, supervisó personalmente la destrucción del juez Robert Bork en las audiencias de confirmación de la Corte Suprema. Tuvo que abandonar la carrera de 1988 por la nominación demócrata cuando fue sorprendido contando las historias de otra persona como suyas. Parece haber tenido repetidamente problemas para decir la verdad y se somete al ala izquierdista en ascenso de su propio partido mientras afirma ser un moderado. Más importante aún, es un entusiasta defensor de muchas de las políticas más miserables que amenazan la supervivencia moral de nuestra nación.

Si tuviera que elegir a un vecino, sin duda elegiría a Biden. Biden siempre estaría listo para comerse una hamburguesa con sus amigos, y siempre estaría listo para entretener con una historia, ya sea que la historia sea verdadera o no. Biden parece pensar que son verídicas en ese momento. No elegiría a Donald Trump como vecino. No me gusta el alboroto. Prefiero un barrio tranquilo.

Pero no voy a votar por quién será mi vecino, voy a votar por quién será el Presidente de los Estados Unidos.

Soy cristiano, bautista por convicción. Soy un teólogo cristiano que ha abordado temas de política pública, teoría política, historia y análisis cultural durante décadas. Estoy sólidamente dentro de la tradición agustina, y por lo tanto veo la política y la cultura como un algo temporal, pero sin embargo muy real para los seres humanos y las comunidades que construimos. Creo que la dignidad humana y los derechos humanos se basan en las verdades trascendentes de Dios, que es la fuente de todo ser y verdad. Me aferro al evangelio de Jesucristo y a las verdades salvadoras de la gracia redentora, pero también estoy agradecido por la gracia común por la cual toda la humanidad, formada a imagen de Dios, es responsable de las verdades universales incrustadas por el Creador en su creación, incluidos los bienes del matrimonio y la familia y la comunidad y la economía y la cultura. Creo que negar estas verdades universales es destructivo para la civilización.

Creo que, en un mundo caído, toda política es una mezcla de bien y mal, todas las ganancias políticas son parciales, y lo perfecto es, a menudo trágicamente, el enemigo del bien. Como cristiano, creo que el amor debe ser la motivación que anima la acción política, pero entiendo que el amor tal como se revela en las Escrituras se manifiesta en acciones concretas que se miden en un efecto moral. En otras palabras, el amor no es simplemente un estado de ánimo o una emoción. El amor conduce a políticas que tienen buenos efectos morales, no necesariamente a acciones que se ganan el aplauso del mundo.

Por lo tanto, también soy un conservador clásico en la tradición occidental. Estoy firmemente en la tradición de Edmund Burke, afirmando las responsabilidades reales pero limitadas del gobierno, la importancia del Estado de derecho, la defensa clásica de la libertad, la importancia vital de las asociaciones libres y la necesaria alineación del gobierno humano con la naturaleza humana.

En la estructura de la política partidista en los Estados Unidos durante mi vida adulta, me he identificado abiertamente con el Partido Republicano. Trabajé como voluntario adolescente en la campaña presidencial de Ronald Reagan en 1976 y, habiendo alcanzado la edad para votar, mi primer voto fue para Reagan en 1980. Para ese año, la división en la nación sobre las principales cuestiones morales —y el aborto con mayor urgencia— era evidente en la división entre los dos principales partidos políticos. El Partido Demócrata se convirtió en el partido que defendía los derechos del aborto y el Partido Republicano se convirtió en el partido que se oponía a los derechos del aborto. Con el tiempo, la división se ha vuelto aún más dramática. En 2016, el Partido Demócrata había eliminado toda oposición significativa a los derechos incondicionales del aborto y exigió que los contribuyentes fueran forzados a pagar por el aborto. El Partido Republicano definió el aborto como el asesinato de un ser humano por nacer y pidió una afirmación de la santidad de la vida humana. He trabajado estrechamente con las administraciones republicanas en políticas y objetivos legislativos. No siempre he estado satisfecho, pero nunca dudé sobre qué partido defendería la vida por nacer y cuál abrazaría la Cultura de la Muerte.

No voté por Donald Trump en 2016. Sentí rechazo por su carácter y fui incapaz de verlo como un conservador, no voté por ninguno de los candidatos de los partidos principales. Hice un voto simbólico. Tenía que esperar que Hillary Clinton no fuera elegida presidenta, pero eso parecía casi definitivo. Como sabemos ahora, no fue elegida. Después de haber argumentado en voz alta por la renuncia del presidente Bill Clinton en la televisión nacional muchas veces a raíz del caso de Mónica Lewinsky, sentí que no podía votar por Donald Trump sin hipocresía. Incluso fui tan lejos como para decir que si votara por Donald Trump tendría que disculparme con Bill Clinton.

Bueno, voy a votar por Donald Trump en 2020 y no voy a pedir disculpas a Bill Clinton. Me disculpo, pero mi disculpa es por hacer una declaración tonta que no aguantó la prueba del tiempo. No voy a disculparme con Bill Clinton, quien es culpable de haber profanado la presidencia por su grosera inmoralidad sexual mientras estaba en el cargo. Sigo creyendo en la necesidad de carácter para los cargos públicos, pero he tenido que pensar más profundamente en cómo se evalúa el carácter en un contexto histórico.

Cuando se trataba de Donald Trump en 2016, tomé nota de sus promesas pro-vida, especialmente con referencia a los tribunales federales que culminaron en la Corte Suprema. Como cristiano conservador, he vivido décadas de frustración y angustia a medida que el máximo tribunal de la nación se fue transformando en una súper legislatura que inventó “derechos” recién declarados a expensas de la dignidad humana y la libertad ordenada. Pero dudé de que Donald Trump quisiera cumplir sus promesas. Me equivoqué. Como le dije al New Yorker en un artículo que se acaba de publicar, “En realidad hizo lo que dijo que haría,” y agregué: “Es lo más extraño.”

Es lo más extraño. El candidato que había estado a favor del aborto se convirtió en pro-vida. No tengo los medios para leer el corazón de Donald Trump sobre este tema, pero puedo evaluar fácilmente sus acciones. En términos de acción presidencial, Donald Trump ha sido el presidente pro-vida más eficaz y consecuente de la era moderna. Además, tanto en las acciones ejecutivas como en los nombramientos judiciales, el presidente Trump ha ido mucho más allá de lo que habría sido políticamente necesario para asegurar su base. Ha reforzado su lugar en la historia y ha desafiado la tentación de acomodarse y ha dado a los estadounidenses pro-vida más que cualquier otro presidente. En abril, dije en público lo que estaba implícito en mis comentarios y acciones desde enero de 2017— votaría por Donald Trump en 2020. Y ya lo he hecho. Espero sinceramente que Donald Trump, y no Joe Biden, sea elegido presidente de los Estados Unidos el 3 de noviembre.

Sólo considere el hecho de que una administración Biden-Harris sería, por cualquier relato honesto, la fuerza política más pro-aborto en la historia de Estados Unidos. Biden, que una vez se jactó de apoyar la Enmienda Hyde durante décadas, la abandonó a toda prisa a principios de este año cuando se requirió para obtener la nominación. Difícilmente un perfil de valentía. Biden ha intentado durante décadas seguir la línea de Mario Cuomo, Ted Kennedy y otros demócratas católicos, afirmando ser personalmente opuestos al aborto pero no estar dispuesto a “hacer cumplir” sus puntos de vista sobre la nación. Eso es una evasión patética en sí misma. Pero escuchen ahora a los principales demócratas y no encontrarán prácticamente a nadie que hable del aborto —la destrucción estratégica de la vida humana no nacida— como un mal moral. El Partido Demócrata es ahora tan pro-aborto (y sí, ese es el término correcto) que ha declarado oposición a cualquier restricción al aborto y exige que los contribuyentes financien el aborto. Dirigido por gobernadores demócratas, estados como Nueva York e Illinois han adoptado una nueva legislación sobre el aborto que permite efectivamente el aborto hasta el momento del nacimiento. Los que niegan esta realidad son deshonestos. Los medios de comunicación convencionales son importantes para los demócratas, con columnas de “verificador de hechos” que afirman que los demócratas no apoyan el aborto, hasta el momento del nacimiento. Pero la verdad fácilmente confirmada es que el Partido Demócrata se opone a cualquier restricción al aborto, hasta el momento del nacimiento. El dogma del partido permitiría el aborto sin restricciones en el caso del diagnóstico del síndrome de Down, por razones de selección de sexo, o por cualquier otra razón, o sin ninguna razón declarada en absoluto. El Partido Demócrata está vinculado mano a mano con Planned Parenthood, que no sólo es el mayor proveedor de abortos de la nación, sino que también es el motor de la Cultura de la Muerte, y que fue desenmascarado por haber seleccionado a bebés no nacidos para la extracción estratégica de órganos y tejidos específicos.

Esto me desgarra el corazón como ningún otro problema. Estoy de acuerdo en que hay muchas otras cuestiones que presionan sobre la conciencia cristiana: cuestiones de política económica y asuntos exteriores y energía y la administración de la tierra. El dolor abrasador de la injusticia racial y el desenmarañamiento de nuestro tejido social exigen una respuesta y urgencia cristianas. Los cristianos deben estar preocupados por las cuestiones de la política de inmigración y los refugiados, y estas cuestiones desafían las simplificaciones de la cultura del slogan y el tweet.

Pero la dignidad humana y la santidad de la vida humana son verdades aún más básicas, y creo que no hay esperanza para defender la dignidad humana para todos si se niega en el vientre. Ser intelectualmente responsables es reconocer el conjunto de cuestiones a las que nos enfrentamos, pero la misma responsabilidad intelectual exige que sepamos qué preguntas son anteriores a los demás y de qué verdades depende toda la superestructura de la dignidad humana y los derechos humanos.

Estamos tentados a separar el carácter personal y las pólizas políticas como si se pudieran dividir limpiamente, pero el carácter es la política y la política es el carácter.

Permítame ser lo más claro posible: el comportamiento del presidente Trump en Twitter y sus comentarios divisivos y su comportamiento indigno de la presidencia son una vergüenza para mí. Constantemente. Su arrogancia y ego y su constante necesidad de adulación me llevan a la distracción. Pero el carácter es una extraña combinación de lo personal, de principios y de lo práctico. Permítame decirlo de otra manera: no puedo aceptar el argumento de que un hombre calmado que afirma el desmembramiento de bebés en el útero tiene un carácter superior a un hombre que despotrica como Genghis Khan pero actúa para preservar esa vida. En mi mundo ideal, votaría por un candidato en el que lo personal, lo relacionado a principios y lo práctico ganarían mi admiración. No vivo en ese mundo. Vivo en este mundo, y debo actuar en consecuencia.

En la protección de la libertad, la libertad religiosa es fundamental. El presidente Trump ha corregido muchas de las infracciones a la libertad religiosa causadas por los mandatos políticos de administraciones anteriores. Ha hecho de la libertad religiosa una prioridad estadounidense en el país y en el extranjero. Bajo su administración, el Departamento de Justicia y el Fiscal General han defendido la libertad religiosa. El presidente Trump incluso extendió la protección de la conciencia a aquellos cuyas cosmovisiones no son explícitamente religiosas.

Biden, por otro lado, ya ha indicado que inmediatamente volvería a poner en marcha el mandato de anticonceptivos de la Administración Obama, despojado de las protecciones de la libertad religiosa que el presidente Trump ha establecido. Las Hermanitas de los Pobres se encontrarán una vez más bajo gran presión, sus derechos de conciencia serán negados. No estarán solas. No serán las únicas. El Partido Demócrata también ha criticado otras formas de protección de la conciencia y negaría la libertad religiosa a los pasteleros, fotógrafos de bodas y farmacéuticos cristianos. Los cristianos en muchos campos médicos se enfrentarán a la reducción o eliminación de protecciones de conciencia relacionadas con el aborto. No son amenazas inactivas. El establecimiento legal del Partido Demócrata está deseoso de presionar estas agendas. El Sr. Biden ha dejado claro que nombraría jueces para seguir la ortodoxia del partido.

Además, en otro acto de cobardía impresionante, el ex vicepresidente se ha negado a responder si apoyaría o no los llamamientos a la ampliación de la Corte Suprema para permitir el nombramiento de jueces liberales adicionales. En realidad dijo lo que no recuerdo a ningún candidato presidencial diciendo en voz alta, que respondería a la pregunta sólo después de las elecciones. Finalmente dijo que nombraría una comisión especial para considerar tales opciones. Una vez más, cualquier persona cuerda sabe lo que está diciendo. Eventualmente abogará por la expansión de la Corte. Después de todo, es el ala izquierda de su partido, claramente en el ascenso, la que controlará el debate y el resultado.

Es probable que el frente principal de la controversia sobre la libertad religiosa esté relacionado con cuestiones LGBTQ, y tanto Biden como Harris están ansiosos por avanzar en la revolución sexual en todos los frentes. Biden fue vicepresidente bajo el presidente Barack Obama, cuyo Procurador General, Donald Verrilli, cuando se le preguntó sobre si un colegio cristiano se vería obligado a renunciar a sus convicciones cristianas a la luz de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, dijo a la Corte Suprema de los Estados Unidos, “será un problema.” En una administración de Biden, cuente con que se convierta en “un problema” muy rápidamente.

En temas como la revolución transgénero, que remodelará toda la sociedad, Biden fue tan lejos en una reciente aparición en el Ayuntamiento que dijo que apoyaría las demandas transgénero sin reservaciones para apoyar la transición de género entre niños de 8 y 10 años. “Debería haber cero discriminación,” dijo Biden. Tenga en cuenta que “cero discriminación” en ese contexto significa la sumisión forzada a las reclamaciones transgénero en toda la sociedad. Eso significa su universidad cristiana, agencia de adopción, junta de misiones o escuela. La administración demócrata empujará fuertemente estos temas a través de toda la sociedad y no dejará ninguna arena intacta. Sólo escúchalos describir sus políticas y luego entienda lo que está en juego. Como senadora, Kamala Harris reprendió a un candidato por haber sido miembro de los Caballeros de Colón, una venerable organización de hombres católicos. Como organización de hombres de larga data, su membresía se limita como es de esperar a los hombres (como lo es el sacerdocio católico romano). En el mundo de la senadora Harris, eso es una discriminación escandalosa. La libertad religiosa no significa nada si ser parte de la organización de hombres católicos más famosa es ahora una descalificación para cargos federales. Cuando era niño, era un orgulloso miembro de los Embajadores del Rey, una organización bautista para niños. Si los Caballeros de Colón es una organización escandalosa, también lo son los Embajadores Reales.

Los cristianos evangélicos están casi seguros de votar en un número abrumador por la reelección del presidente Trump. Esto no es una sorpresa para nadie que haya estado despierto durante los últimos 40 años de vida estadounidense. Desde 1980, el patrón ha sido muy consistente. Los cristianos evangélicos han votado, por grandes porcentajes, por el ticket republicano. Cada cuatro años, los medios de comunicación convencionales afirman estar sorprendidos por este patrón, que resulta ser el mismo patrón que supuestamente los sorprendió cuatro años antes. La división partidista básica revela una división de la cosmovisión aún más básica, y el patrón no muestra signos de cambio. Nadie debería estar sorprendido. La mayoría de los evangélicos siguen votando en un patrón predecible que revela preocupaciones evangélicas.

En casi cada ciclo, un grupo que reclama identidad evangélica forma algo así como “los Evangélicos por Biden” y el enjambre mediático sugiere que es una gran noticia. Este año, un grupo se hace llamar “Evangélicos Pro-vida por Biden.” La locura de respaldar un ticket pro-aborto de esta magnitud mientras se afirma avanzar en la causa pro-vida es algo con lo que no puedo lidiar aquí. Pero un vistazo a los organizadores revela que muchas de las figuras principales no son exactamente nuevas en este tipo de patrón. Uno estableció “Evangélicos por McGovern” en 1972. En serio.

Rápidamente pierdo el respeto por aquellos que ahora apoyan a Joe Biden mientras afirman salvar la causa pro-vida o el movimiento conservador. Como conservador clásico, no creo que las políticas y los principios conservadores puedan sobrevivir por mucho tiempo sin virtudes conservadoras. Pero veo a algunos que dicen ser conservadores atribuir falsamente virtud a un candidato demócrata y no reconocen que una elección de Biden conduciría a amenazas directas a la conciencia y a la libertad religiosa entre los cristianos estadounidenses. La institución de Washington, en su mayor parte, encontrará una manera de llevarse bien y seguir adelante, cualquiera que sea el viento político que pueda venir. Siempre lo hace.

Habrá evangélicos que no podrán votar en buena conciencia por Donald Trump. Entiendo su situación. Pero no votar por Donald Trump, aunque es una decisión política en sí misma, no es lo mismo que votar por Joe Biden. Esto está más allá de mi imaginación moral.

También reconozco que conozco a hermanos y hermanas en Cristo que lo ven de manera diferente. La gran mayoría de los votantes negros en Estados Unidos votan regularmente y predeciblemente por el ticket demócrata, y lo han hecho desde 1960. Como el patrón del voto evangélico blanco, esto no es una sorpresa. Hay muchas razones históricas por las que ambos son así. Con mis hermanos y hermanas negros, hago mi mejor caso por cómo veo los problemas. Tienen todo el derecho a hacer lo mismo. Cada uno tiene un voto. Ambos responderemos a Dios por ese voto. Tratamos sinceramente de persuadir al otro. Es probable que al final votemos de manera diferente. Seguimos siendo hermanos y hermanas en Cristo.

¿Qué significa esto para una iglesia local o una denominación? Estoy agradecido de ser bautista del sur, y extremadamente agradecido de que los bautistas del sur hayan hablado durante casi cuatro décadas con claridad y valentía por los no nacidos, y con la misma claridad y valentía sobre el matrimonio, la sexualidad y el género. Las convicciones de los bautistas del sur son claras, y estoy seguro de que la gran mayoría de los bautistas del sur votarán de acuerdo con esas convicciones. Ese patrón ha estado en su lugar durante muchas décadas.

Pero la comunión cristiana se basa en convicciones compartidas y fe común en Cristo. En mi denominación, eso significa pasión compartida por el Evangelio, compromiso compartido con el ministerio cooperativo y convicciones compartidas sobre el matrimonio, la santidad de la vida humana, los seres humanos hechos hombres y mujeres, y la totalidad de la fe de una vez por todas entregada a los santos.

No conozco ninguna iglesia o denominación que haga que las elecciones sean una cuestión de disciplina u orden de la iglesia. Son las propias convicciones las que constituyen motivos para la disciplina de la iglesia y el orden de la iglesia. Al otro lado de esta elección, los hermanos y hermanas que comparten las mismas convicciones tendrán que encontrar una manera de trabajar juntos para forjar un camino hacia adelante. Si la política se vuelve la prioridad, la iglesia se reduce a un partido político. La política nunca está fuera del horizonte, pero si domina el horizonte, la comunión cristiana se ve socavada.

En esta etapa de un ciclo electoral, la política parece dominar todos los horizontes. Dadas las incertidumbres de esta elección pandémica, las tensiones continuarán. Pronto, esperamos, conoceremos la realidad que enfrentamos. La iglesia cristiana no puede existir en un estado constante de fervor político. Elección por elección, debatimos, organizamos, defendemos, votamos y oramos. Mucho está en juego, pero doy gracias a Dios por que el Reino de Cristo no está sometido a votación. Realmente creo que esta elección presidencial, con el control del Senado también claramente en juego, es probable que sea transformadora. Lo que está en juego sigue subiendo. La diferencia entre una administración de Trump y una administración de Biden dará forma a una generación y tendrá mucho que ver con el futuro de nuestra nación. Mis convicciones me llevan a una conclusión muy clara en estas elecciones. Espero y voto por la elección de Donald Trump y el ticket republicano para un segundo mandato y para una mayoría republicana continua en el Senado de los Estados Unidos. Lo hago precisamente por mis convicciones. Soy responsable de dejar claras esas convicciones y razones. Que Dios bendiga a los Estados Unidos de América, y que esta nación bendiga a las naciones del mundo.

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Fuente: https://albertmohler.com/2020/10/26/christians-conscience-and-the-looming-2020-election

El Diablo está en los Detalles: La Inerrancia Bíblica & la Controversia de Licona | Al Mohler

18 May

Mohler - Licona

14 de Septiembre de 2011

La afirmación de la inerrancia bíblica es nada más y nada menos que la afirmación de la veracidad y confiabilidad total de la Biblia. La afirmación de la inerrancia de la Biblia, que la Biblia está “libre de toda falsedad o error,” es una protección esencial para la autoridad de la Biblia como la misma Palabra de Dios en forma escrita. La razón para esto debe ser clara: afirmar cualquier cosa que no sea inerrancia es permitir que la Biblia contenga falsedades o errores.

Lamentablemente, el tema de la inerrancia bíblica ha sido y sigue siendo un tema de cierta controversia dentro del evangelicalismo. Para abordar esta crisis, un grupo de líderes evangélicos se reunió en Chicago en 1978 bajo los auspicios del Consejo Internacional de Inerrancia Bíblica para adoptar lo que se conoció como La Declaración de Chicago sobre Inerrancia Bíblica.

Las palabras iniciales de esa declaración establecen claramente el problema:

La autoridad de las Escrituras es un tema clave para la Iglesia cristiana en esta y en todas las épocas. Aquellos que profesan fe en Jesucristo como Señor y Salvador están llamados a mostrar la realidad de su discipulado obedeciendo humildemente y fielmente la Palabra escrita de Dios. Alejarse de las Escrituras en fe o conducta es deslealtad a nuestro Maestro. El reconocimiento de la verdad total y la confiabilidad de la Sagrada Escritura es esencial para comprender y confesar adecuadamente su autoridad.

Quienes afirman la inerrancia bíblica entienden que esta afirmación es esencial, no solo para la cuestión de la perfección de la Biblia como la Palabra de Dios, sino también para la cuestión de la coherencia evangélica. Por lo tanto, la Sociedad Teológica Evangélica requiere una afirmación de la inerrancia para la membresía, y ha adoptado la Declaración de Chicago como la definición guía de ese requisito.

La cuestión de la inerrancia bíblica ha surgido recientemente en relación con un libro escrito por Michael R. Licona y publicado por InterVarsity Press (en español por Publicaciones Kerigma) el año pasado. Licona es un conocido apologista evangélico que se desempeñó como profesor investigador del Nuevo Testamento en el Seminario Evangélico del Sur en Charlotte, Carolina del Norte, y, hasta hace poco, como empleado de la Junta de Misiones de América del Norte de la Convención Bautista del Sur, con sede en Atlanta.

El libro de Licona en cuestión, La Resurrección de Jesús: Un Nuevo Acercamiento Historiográfico, es a la vez masivo e importante. Además, prácticamente no tiene precedentes en términos de erudición evangélica. El volumen de 700 páginas es nada menos que una defensa magistral de la historicidad de la resurrección corporal de Jesucristo de los muertos. Licona es un erudito talentoso que ha hecho lo que otros eruditos evangélicos aún no han hecho: ha entrado directamente en la arena de la investigación historiográfica moderna para luchar exhaustivamente contra aquellos que rechazan la naturaleza histórica de la resurrección de Cristo de los muertos.

Y Licona lo hace con notable habilidad y gran erudición. También escribe con una honestidad intelectual encomiable y bastante transparente. Este es un erudito muy serio que presenta un caso muy serio en favor del hecho de que Jesús fue resucitado de la muerte, y que este evento está históricamente documentado y accesible para el historiador moderno.

Cuando Licona afirma la resurrección como un hecho histórico, utiliza la definición de Richard Evans, quien ha argumentado que un hecho histórico es “algo que sucedió y que los historiadores intentan ‘descubrir’ a través de procedimientos de verificación.” Licona niega que la historia de la resurrección sea inaccesible para el historiador moderno, y afirma con confianza el hecho de que los historiadores que niegan la naturaleza histórica de la resurrección simplemente están operando desde su propia preconcepción ideológica de que tales cosas simplemente no suceden.

Al presentar su caso, Licona demuestra su conocimiento de la historiografía moderna, la filosofía de la historia y el trabajo de los historiadores modernos. Enfrenta los argumentos contra la historicidad de la resurrección presentados por eruditos que van desde Bart Ehrman y Gerd Ludemann hasta John Dominic Crossan.

Al enfrentarse a Crossan, Licona documenta la negación directa de Crossan de que la resurrección puede ser un evento histórico. Crossan opera desde una cosmovisión naturalista que impide creer en algo sobrenatural, como la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Crossan, un veterano del infame “Seminario de Jesús” que trató de eliminar todos los elementos sobrenaturales del Nuevo Testamento, afirma que el cuerpo de Jesús permaneció en la tumba, donde se descompuso y finalmente fue consumido por carroñeros.

Licona ofrece una refutación poderosa a Crossan, demostrando, en primer lugar, que Crossan opera desde una visión del mundo que simplemente niega que pueda ocurrir una resurrección. Licona toma los argumentos de Crossan y, uno por uno, los responde de manera convincente. En el transcurso, documenta los propios compromisos ideológicos anti-sobrenaturales de Crossan y su uso de la psicohistoria para explicar la experiencia de los discípulos.

Pero, incluso mientras Licona analiza los argumentos en contra de la resurrección de Jesús como un hecho histórico, él hace su propio argumento impactante y desastroso. Al escribir sobre Mateo 27:51-54, Licona sugiere que encuentra material que no debe entenderse como un hecho histórico.

El texto lee:

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. [Mateo 27:51-54]

El tema de mayor preocupación con respecto al argumento de Licona es cómo trata el informe de Mateo de que “muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”

Anteriormente en su libro, Licona había sugerido que parte del material bíblico podría ser “lenguaje poético o leyenda en ciertos puntos,” mencionando específicamente Mateo 27:51-54 como ejemplo.

Esa declaración es profundamente preocupante, pero cuando dirige toda su atención a Mateo 27:51-54, su argumento empeora. Se refiere a “ese pequeño texto extraño en Mateo 27:52-53, en el que después de la muerte de Jesús los santos muertos son resucitados y caminan hacia la ciudad de Jerusalén.”

Licona luego se refiere a varios paralelos clásicos en la literatura antigua y al uso del lenguaje apocalíptico en la Biblia y, después de su estudio histórico, afirma: “me parece que una comprensión del lenguaje en Mateo 27:52-53 como ‘efectos especiales’ con textos y pensamiento escatológicos judíos en mente es muy plausible.”

¿Efectos especiales? Licona luego escribe:

“Hay más apoyo para esta interpretación. Si las tumbas se abrieron y los santos que fueron resucitados con la muerte de Jesús no fueron lo suficientemente extraños, Mateo añade que no salieron de sus tumbas hasta después de la resurrección de Jesús. ¿Qué estaban haciendo entre el viernes por la tarde y el domingo temprano por la mañana? ¿Estaban de pie en las ahora abiertas puertas de sus tumbas y esperando?” (pág. 430).

Este es un argumento muy preocupante. En primer lugar, si alguna vez aceptamos el hecho de que debemos explicar lo que alguien en la Biblia estaba haciendo cuando la Biblia no nos dice, entramos en una trampa de catástrofe interpretativa. Somos responsables de lo que la Biblia nos dice, no de lo que no dice.

Licona finalmente escribe: “Parece mejor considerar este difícil texto en Mateo como un dispositivo poético añadido para comunicar que el Hijo de Dios había muerto y que el juicio inminente esperaba a Israel.”

Incluso parece encontrarse atrapado en este punto, admitiendo que si la resurrección de estos santos, junto con otros fenómenos reportados por Mateo, es un dispositivo poético, “podemos preguntarnos con razón si la resurrección de Jesús no es más de lo mismo.”

Esta es exactamente la pregunta correcta, y las respuestas propuestas por Licona a su propia pregunta son decepcionantes en extremo. En su tratamiento de este pasaje, Licona ha entregado a los enemigos de la resurrección de Jesucristo un arma poderosa, la concesión de que parte del material relatado por Mateo en el mismo capítulo en el que informa que la resurrección de Cristo simplemente no sucedió y debe entenderse simplemente como “dispositivo poético” y “efectos especiales.”

El verano pasado, el filósofo evangélico Norman Geisler dirigió dos cartas abiertas a Michael Licona, acusándolo de violar la inerrancia de las Escrituras en su argumento sobre Mateo 27:52-53. Licona, argumentó Geisler, “deshistorizó” el texto bíblico. Como Geisler dejó en claro, esto fue una violación directa de la inerrancia bíblica. El enfoque de Licona sobre este texto, argumentó Geisler, “socavaría la ortodoxia al deshistorizar muchos pasajes cruciales de la Biblia.”

Geisler pidió a Michael Licona que cambie su posición sobre este texto y lo afirme como un hecho histórico sin reservas. Pero Geisler, miembro de la Sociedad Teológica Evangélica (ETS en inglés) durante muchos años, hizo otro punto muy importante. Le recordó a Licona que tales argumentos se habían encontrado antes dentro de la ETS y que habían llevado a la expulsión de un miembro.

Sorprendentemente, el tema de esa controversia también se centró en el Evangelio de Mateo. El erudito del Nuevo Testamento Robert Gundry había escrito Matthew: A Commentary on His Literary and Theological Art  (Mateo: Un Comentario sobre su Arte Literario y Teológico), publicado en 1982. En ese volumen, Gundry había argumentado que Mateo estaba usando la forma literaria midrash y que por lo tanto había combinado material tanto histórico como no-histórico en su Evangelio para hacer sus propios puntos teológicos. Gundry había escrito que los lectores de Mateo no deberían operar bajo el supuesto “que el estilo narrativo en la Biblia siempre implica que se está escribiendo historia.” Gundry propuso que Mateo cambió y agregó libremente detalles en su narrativa de la infancia de Cristo para adaptarse a su propósito teológico.

Los académicos, incluidos D. A. Carson y Darrell Bock, argumentaron, en respuesta, que Mateo no estaba escribiendo midrash y que sus primeros lectores nunca habrían asumido que lo había hecho. Los académicos también notaron que el enfoque de Gundry era doctrinalmente desastroso. Gundry había argumentado que Mateo “editó la historia del bautismo de Jesús para enfatizar la Trinidad.” Por lo tanto, Mateo no informaba verdaderamente lo que había sucedido en términos de hechos históricos, sino lo que quería informar para cumplir su propósito teológico. Gundry había sugerido que Mateo cambió la narrativa de la infancia de Lucas al convertir a los pastores en magos y al pesebre en una casa. Como un erudito evangélico replicó: “Para Gundry, entonces, la casa inexistente era donde las personas inexistentes llamadas Magos encontraron a Jesús en la ocasión de su visita inexistente a Belén.”

En 1983, la Sociedad Teológica Evangélica votó para solicitar que Robert Gundry renunciara a su membresía. Los argumentos para su expulsión del ETS son exactamente aquellos que ahora son directamente relevantes para el argumento que Michael Licona hace sobre Mateo 27:51-54. Las sugerencias de que estos eventos informados por Mateo son “efectos especiales” y un “dispositivo poético” son exactamente el tipo de deshistorización que llevó a la eliminación de Gundry del ETS. El argumento de Gundry sobre el uso de midrash por parte de Mateo es prácticamente paralelo al argumento de Licona de referencias clásicas y fuentes apocalípticas judías.

La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica declara explícitamente que estos enfoques son incompatibles con la afirmación de que la Biblia es inerrante. Hay muchas razones dentro del texto para creer que Mateo tiene la intención de informar hechos históricos. Mateo 27:51-54 está en el corazón mismo del informe de Mateo sobre la resurrección de Cristo como un hecho histórico. La deshistorización de este texto es nefasta e inconsistente con la afirmación de la inerrancia bíblica.

El Artículo XVIII de la Declaración de Chicago hace este punto con precisión: “Afirmamos que el texto de las Escrituras debe interpretarse por la exégesis gramática histórica, teniendo en cuenta sus formas y recursos literarios, y que las Escrituras deben ser usadas para interpretar cualquier parte de sí mismas. Rechazamos la legitimidad de cualquier tratamiento del texto de las Escrituras, o de la búsqueda de fuentes que puedan llevar a que sus enseñanzas se consideren relativas y no históricas, descartándolas o rechazando su declaración de autoría.” Además, la Declaración de Chicago requiere que “la historia debe ser tratada como historia.”

En una respuesta a Norman Geisler, Michael Licona declaró su afirmación de inerrancia pero no retiró sus argumentos sobre Mateo 27:51-54. De hecho, no hizo referencia a los “efectos especiales,” pero dijo que su posición había sido que el texto debería interpretarse como “imágenes apocalípticas.” También declaró: “Al escribir mi libro, siempre consideré la totalidad de Mateo 27 como una narración histórica que contiene alusiones apocalípticas.”

Pero, ¿qué puede significar esto realmente? En su libro, él claramente argumenta que la resurrección de los santos no debe ser tomada como un hecho histórico, sin dejar otra opción que entender que Licona entiende al menos algunas de las “alusiones apocalípticas” que él ve en Mateo 27 como algo más que histórico en esencia. Por lo tanto, “la totalidad” de Mateo 27 no debe tomarse como una narrativa histórica coherente en absoluto.

Licona también escribió: “La investigación adicional durante el último año en la literatura grecorromana me ha llevado a reexaminar la posición que tomé en mi libro. Aunque la investigación adicional ciertamente permanece, en este momento estoy igualmente inclinado a entender la narrativa de los santos resucitados en Mateo 27 como un informe de un hecho real (es decir, literal) ya que lo veo como un símbolo apocalíptico. También puede ser un informe de un evento real descrito parcialmente en términos apocalípticos. Estaré encantado de revisar la sección relevante en una futura edición de mi libro.”

Esto apenas resuelve el problema. De hecho, la única concesión real de Licona aquí es permitir que el informe de Mateo de los santos resucitados sea tan probable como su argumento publicado anteriormente. Eso no es una retracción. Además, dice que su ligero cambio de opinión sobre el tema se produjo después de una investigación en la literatura grecorromana. Como la Declaración de Chicago nos recomendaría preguntar: ¿Qué podría uno encontrar en la literatura grecorromana que valide o invalide el estatus de este informe como un hecho histórico?

Hay una diferencia crucial entre los casos de Robert Gundry y Michael Licona. Gundry había escrito un comentario importante sobre Mateo que demostró a través de su enfoque a Mateo como midrash y su argumento de que Mateo estaba cambiando hechos históricos para adaptarse a su agenda teológica. Michael Licona ha escrito una defensa masiva de la historicidad de la resurrección de Jesús de entre los muertos. Su tratamiento de Mateo 27:51-54 es manifiestamente inconsistente con su defensa magistral de la resurrección como historia y de Mateo como un fiel cronista de este hecho histórico central.

Solo podemos esperar que Michael Licona resuelva esta inconsistencia afirmando sin reservas el estatus como hecho histórico de todo lo que Mateo informa en el capítulo 27 y todo lo que el Nuevo Testamento presenta como narración histórica. Necesita repensar la pregunta que se hizo en su libro: “Si algunos o todos los fenómenos reportados en la muerte de Jesús son dispositivos poéticos, podemos preguntarnos con razón si la resurrección de Jesús no es más de lo mismo.”

En su libro, hizo exactamente la pregunta correcta, pero luego dio la respuesta incorrecta. Todos debemos esperar que se haga esa pregunta nuevamente y responda de una manera que afirme sin reservas que todo el informe de Mateo es histórico. Si no, Licona no solo ha violado la inerrancia de las Escrituras, sino que ha hecho un gran agujero en su propia defensa magistral de la resurrección.

No es suficiente afirmar la inerrancia bíblica en principio. El diablo, como dicen, está en los detalles. Eso es lo que hace que la Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica sea tan indispensable y que esta controversia sobre el libro de Licona sea tan urgente. No es suficiente afirmar la inerrancia bíblica en términos generales. La integridad de esta afirmación depende de la afirmación de inerrancia en todos los sentidos detallados.

Michael Licona es un defensor talentoso y valiente de la fe cristiana y un valiente apologista de la verdad cristiana. Nuestra esperanza compartida debe ser que él ofrecerá una corrección completa sobre esta cuestión crucial de la veracidad y confiabilidad de la Biblia. Oraré por él con el pleno conocimiento de que he sido alguien que ha sido beneficiado y ayudado por la corrección necesaria. Dejar su argumento donde está ahora no solo disminuirá la influencia de Michael Licona, sino que también presentará a quienes afirman la inerrancia de la Biblia con otra prueba de resolución.

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Fuente: https://albertmohler.com/2011/09/14/the-devil-is-in-the-details-biblical-inerrancy-and-the-licona-controversy/

Recursos Recomendados:

El Pastor y la Inerrancia Bíblica: https://amzn.to/2YPPkdA

Declaración de Chicago de la Inerrancia Bíblica – Comentario de R. C. Sproul: https://amzn.to/2WBbjC8

Nota: Si prefieres escuchar el artículo, con una breve introducción, puedes hacerlo aquí: https://bit.ly/3fZjlNZ

 

¡Farewell, Jovel!

30 Abr

Quiero decir un par de cosas sobre lo que dijo el Sr. Luis Jovel en este video. No voy tratar con su opinión sobre el rol de la mujer en la iglesia. Existen varios recursos bíblicos que ofrecen una correcta perspectiva sobre el tema.[1] Mi objetivo en este artículo se limita a refutar brevemente la errónea opinión que el Sr. Jovel tiene sobre la autoridad y la inerrancia de la Palabra de Dios.

¿Pablo se contradice?

 En el video en cuestión, Jovel asegura lo siguiente (55:58):

“En el versículo 14 de 1 Timoteo 2, Pablo dice que fue Eva la engañada y cayó en transgresión cosa que en Romanos 5, versículos 12 y 19, se contradice. Si ustedes después ven esto, allí Pablo dice que el pecado entró no por la mujer como dice en 1 Timoteo sino por Adán.”

¿Es verdad que Pablo se contradice? Por supuesto que no. Debemos rechazar tal afirmación. Una simple lectura de ambos textos niega cualquier contradicción.

Notemos que Pablo no dice en 1 Timoteo, como Jovel afirma, que el pecado entró por la mujer sino que la mujer fue engañada.

En Romanos 5:12 y 14, Pablo habla del pecado de Adán y sus consecuencias. En 1 Timoteo 2:14, por otro lado, él habla del engaño en el que Eva cayó y no Adán.

Pecado y engaño son dos palabras distintas. Por lo tanto, no hay contradicción.

Adicionalmente, sabemos con un mayor grado de certeza, que Pablo no se contradijo de acuerdo al siguiente silogismo:

Dios es santo y perfecto en todos sus atributos (Salmos 99:9) y no puede mentir o errar (Números 23:19). Pablo, al igual que todo el resto de los autores bíblicos, fue inspirado por Dios (2 de Timoteo 3:16, 2 Pedro 1:21). Por lo tanto, debemos concluir que la Biblia está totalmente libre de cualquier tipo de error en cada cosa que afirma en sus manuscritos originales.

A esta doctrina se le conoce con el nombre de Inerrancia, cuya veracidad es confirmada por las Escrituras mismas:

“Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces” (Salmos 12:6).

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo” (Salmos 19:7).

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

La Declaración de Chicago de la Inerrancia Bíblica no hace más que ratificar esto al decir que:

“Siendo completa y verbalmente dadas por Dios, las Escrituras son sin error o falta en todas sus enseñanzas, tanto en lo que declaran acerca de los actos de creación de Dios, acerca de los eventos de la historia del mundo, acerca de su propio origen literario bajo la dirección de Dios, como en su testimonio de la gracia redentora de Dios en la vida de cada persona.”

Y la Confesión de fe de Westminster coincide:

“La Biblia demuestra abundantemente que es la Palabra de Dios. Sin embargo, nuestra persuasión y completa seguridad de que su verdad es infalible y su autoridad divina proviene de la obra del Espíritu Santo.”

Como hemos visto, la Biblia no puede errar ni contradecirse. Entonces, cuando el Sr. Jovel afirma no creer en la inerrancia (1:18:53) y que Pablo se contradice, sabemos que el errado es él y no la Palabra de Dios.

¿Hay cartas de Pablo que no son de autoría de Pablo?

 Más adelante en el video, específicamente desde el 56:19 en adelante, Jovel afirma y cito:

Esto [la supuesta contradicción] es lo que lleva a pensar a muchos que tanto las pastorales como 2 Tesalonicenses, Efesios y Colosenses no son de autoría de Pablo.”

¿Es verdad lo que dice Jovel de que Pablo realmente no escribió algunas de las cartas que llevan su nombre?

Thomas Schreiner, erudito y profesor de Interpretación del Nuevo Testamento del Seminario Teológico Bautista del Sur, responde con un rotundo no.

Schreiner afirma que los evangélicos no aceptan el punto de vista de que algunas cartas de Pablo son “pseudo epigráficas” es decir, escritas falsamente. El hecho de que el estilo de la escritura y los temas de estas cartas sean un poco distintos, no es un argumento convincente en absoluto.

Este es un resumen de los argumentos que Schreiner expuso en un excelente y preciso video.

  1. El que supuestamente hayan cartas que según el texto bíblico fueron escritas por Pablo pero que en realidad fueron escritas por alguien más, correspondería a un tipo de engaño. Esto es un asunto de la veracidad de la Escritura. Algunos creen que esto “era aceptado en su cultura.” Sin embargo, en 2 Tesalonicenses 2:2, Pablo dice específicamente que él rechaza las cartas falsamente escritas en su nombre:

“No pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías, ni por mensajes orales o escritos supuestamente nuestros, que digan: ‘¡Ya llegó el día del Señor!’.”

Pablo estaba claramente preocupado por la autenticidad de las cartas.

  1. La razón por la que las cartas pastorales tienen un estilo un poco diferente se debe a la situación en la cual Pablo estaba escribiendo. Las cartas pastorales se escriben casi al final de la vida de Pablo y él está pensando sobre el futuro de la iglesia, quiénes van a ser los líderes y cómo va a ser la estructura de la iglesia. Esto nos explica lo diferente del contenido.

También es posible que Pablo se ayudó de un secretario. Esto era muy común en el mundo antiguo y eso podría explicar lo del estilo.

  1. Después del tiempo de Pablo, en el segundo siglo, hubo un libro que se escribió llamado “Hechos de Pablo y Tecla” que es parte de los Apócrifos del Nuevo Testamento. La persona que escribió este libro fue un Obispo, él era un líder en la iglesia, pero la iglesia temprana lo destituyó y lo quitaron de su Obispado, lo bajaron de su oficio porque él dijo que Pablo lo había escrito. Él escribió en nombre de Pablo.

Otro escritor temprano, Serapión que escribe sobre las cartas falsas y documentos que son atribuidos a Pedro, dice: “rechazamos esas cartas y documentos falsos y no auténticos.”

Entonces, sabemos que a los escritores de la iglesia temprana les importaba el asunto de la autenticidad. Ellos pensaban que escribir en el nombre de alguien más era un engaño.

  1. Las cartas pseudo epigráficas, las cartas falsamente escritas, o sea, cartas escritas en nombre de alguien más nunca fueron aceptadas como autoritativas o como Escritura autoritativa.

Schreiner concluye:

“Pienso que tenemos buenas razones, a pesar de las perspectivas críticas, para tener confianza en que Pablo escribió todas las cartas que se le atribuyen y pienso que eso es verdad también para todo el Nuevo Testamento. Tenemos documentos auténticos. ¡Gloria a Dios!”

No está de más decir que las palabras de Jovel están en contra de lo dicho en la Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica. En su artículo XVIII leemos:

“Rechazamos la legitimidad de cualquier tratamiento del texto de las Escrituras, o de la búsqueda de fuentes que puedan llevar a que sus enseñanzas se consideren relativas y no históricas, descartándolas o rechazando su declaración de autoría.”

 ¿Son inconsistentes los Cesacionistas?

 En el 56:29, Jovel dice lo siguiente:

“Las pastorales y las otras cartas que mencioné no son paulinas porque tienen diferente vocabulario. [Este argumento]…es similar al argumento que ocupan los Cesacionistas con respecto a Marcos 16:9 al 20. Ellos dicen que esto no puede ser original de Marcos porque el vocabulario cambia. …pero ese es el mismo argumento de los más liberales dentro del cristianismo que rechazan que estos libros sean de autoría de Pablo pero ahí si no dicen nada entonces esa es una inconsistencia que encuentro en estas personas.”

Esta es otra falsedad de Jovel.

Las razones por las que muchos eruditos rechazan el final de Marcos no tienen ninguna relación con la posición Cesacionista.

  1. A. Carson, un reconocido erudito evangélico y autor, que además es continuista, explica que “los argumentos que se han presentado para argüir que este final no es original tienen mucho peso.”[2]

Este es un resumen de los argumentos que presenta Carson:

1) No aparece en los dos manuscritos más importantes.

2) Jerónimo y Eusebio dicen que los mejores manuscritos que habían llegado a sus manos no incluían ese final más extenso.

3) Existen otros dos finales: un final más corto, y el final más extenso combinado con una interpolación. La presencia de estos otros finales sugiere que durante un tiempo hubo cierta incertidumbre sobre el verdadero final del Evangelio de Marcos.

4) El final más extenso contiene algunas palabras y expresiones que no son típicas de Marcos.

5) El final más extenso no encaja de forma natural después del 16:8.

¿Lutero y Calvino no creían en la Inerrancia?

 Para variar, esta otra mentira de Jovel.

Carl Trueman, quien fue profesor de Teología Histórica e Historia de la Iglesia del Seminario Teológico de Westminster, y que es experto en el tópico de la Reforma, rechaza la opinión del YouTuber cuando afirma que:

“Ha habido quienes afirman que la doctrina [de la inerrancia] es una innovación norteamericana, que surge de la controversia fundamentalista-modernista distintivamente estadounidense de finales del siglo XIX y XX. En respuesta, deseo argumentar simplemente que varios de los elementos básicos que formaron la doctrina de la inerrancia posterior estuvieron presentes en la iglesia desde un período muy temprano y que la doctrina es bastante compatible con la enseñanza de los reformadores clave.”[3]

R. C. Sproul está de acuerdo con Trueman:

“Los críticos de la inerrancia argumentan que la doctrina se inventó en el escolasticismo protestante del siglo XVII, donde la razón superó la revelación, lo que significaría que no era la doctrina de los reformadores magisteriales. Por ejemplo, señalan que Martín Lutero nunca usó el término inerrancia. Eso es correcto. Lo que dijo fue que las Escrituras nunca se equivocan. Juan Calvino tampoco usó el término. Dijo que deberíamos recibir la Biblia como si escucháramos las palabras audibles viniendo de la boca de Dios. Los reformadores, entonces, no usaron el término inerrancia, pero articularon claramente el concepto.”

Para evidencias adicionales recomiendo el artículo “Calvino, Lutero y la Inerrancia Bíblica” de Juan Paulo Martínez.

¿Nadie tiene más autoridad que Jesús
para interpretar el Antiguo Testamento?

 Esta es otra frase de Jovel con la que demuestra su bizarra opinión de la autoridad de las Escrituras. Jovel implica que Jesús tiene más autoridad que el resto de los escritos bíblicos inspirados. Pero la realidad es que todo escritor bíblico tiene exactamente la misma autoridad que Cristo. No hay ninguna diferencia. Como ya vimos, cada uno de ellos fue inspirado por el Espíritu Santo y es por esto que podemos decir que cuando la Biblia habla, Dios habla.

Otra prueba de la poca estimación que Jovel tiene de la Palabra de Dios se puede ver cuando dice que “Pablo, Santo Tomás de Aquino[4] y Karl Barth son los teólogos más grandes que han vivido (1:21:45).”

No se puede poner al apóstol Pablo, quien fue inspirado por Dios, en la misma categoría de  hombres no inspirados y que si pueden errar. Decir esto es una burla en contra de la autoridad de la Palabra de Dios.

Cabe señalar que Karl Barth, quien claramente ha influenciado para mal el pensamiento de Jovel, fue quien dijo que la Biblia no es la Palabra de Dios sino que meramente contenía la Palabra de Dios. En otras palabras, creía que la Biblia no puede ser la revelación de Dios en el sentido objetivo de la Palabra, sino que es “testigo” de dicha revelación. Barth tenía una defectuosa perspectiva de la Biblia. En consecuencia, está lejos de ser uno de los mejores teólogos de la historia. De hecho, el enseñó muchos errores como el universalismo. Y su carácter no fue irreprensible ya que fue un adúltero.

Una vez más las palabras de este bloguero indican su baja estima de todo el cuerpo de revelación divina cuando dice que “nadie tiene más autoridad que Jesús para interpretar el Antiguo Testamento. Entonces nosotros tenemos que leer el Antiguo Testamento y toda la Biblia conforme a la revelación que Jesús nos dio.”

Esto suena bonito pero es mentira. Pablo, cuando habló baja la inspiración divina, tiene exactamente la misma autoridad que Cristo. Pablo dijo:

“Más os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gálatas 1:11-12).

Conclusión

Cuando el Sr. Jovel vea aparentes contradicciones o errores en el texto, lo que debe hacer es seguir el consejo de Agustín de Hipona:

“De todos los libros del mundo creo que solo los autores de las Sagradas Escrituras estaban totalmente libres de errores. Y si estoy confundido por algo que parece ir en contra de la verdad, no dudo en asumir que, o bien el manuscrito es defectuoso o el traductor no ha captado el sentido de lo que se dijo o no he podido entenderlo por mí mismo.”[5]

Hay implicaciones desastrosas de creer que la Biblia tiene errores.

Si Jovel cree que la Biblia contiene errores, ¿está seguro que no hay más errores de los que él dice que hay? ¿Qué certeza tenemos de que la Biblia no está llena de errores? Y si tiene errores, ¿porque debemos confiar en lo que dice? Si la Biblia tiene errores entonces no estamos obligados a creer u obedecer todo lo que dice. Un libro con errores no tiene autoridad. Vamos a tener que preguntarle al Sr. Jovel que partes son confiables y cuáles no. Si Jovel está capacitado para decirnos donde hay errores y donde no, entonces él se convierte en la autoridad definitiva por sobre Dios. Él se ha autoproclamado a sí mismo como el editor de Dios.

Son los incrédulos y los ateos los que suelen afirmar que hay error y contradicción en la Biblia. ¿No es así?

Satanás siempre ha tratado de causar dudas sobre lo que Dios ha dicho. En el jardín del Edén dijo a Eva: “¿Conque Dios os ha dicho…?”

Satanás siempre ha querido que los hombres desconfíen de la Palabra de Dios. Pero sabemos que él es mentiroso y padre de mentira (Juan 8:44). Y los hijos de Satanás continúan con su labor de acusar a Dios de mentir o de equivocarse.

Es decepcionante enterarse por medio de este video, que Publicaciones Kerigma consulta con el Sr. Luis Jovel, quien tiene una teología tan deficiente, sobre que libros se pueden traducir (2:02:28). Ahora ya es más claro por qué esta editorial ha decidido publicar libros como “La Resurrección de Jesús: Un Nuevo Acercamiento Historiográfico” de Michael Licona que también ataca la doctrina de la inerrancia.

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[1] Recomiendo las siguientes obras que refutan el pastorado femenino. Puedes conseguirlas haciendo clic en los nombres de los libros: Recovering Biblical Manhood and Womanhood: A Response to Evangelical Feminism, por John Piper & Wayne Grudem (editores), 50 Preguntas cruciales sobre la Masculinidad & Feminidad por John Piper & Wayne Grudem y Distintos por Diseño por John MacArthur.

[2] Una Introducción al Nuevo Testamento, D. A. Carson & Douglas Moo, págs. 133-134.

[3]El Pastor y la Inerrancia Bíblica,” página 140.

[4] Es irónico que Tomás de Aquino, quien según Jovel era uno de los mejores teólogos de la historia, creía en la inerrancia. Aquino dijo, “es herético decir que cualquier falsedad está contenida en los evangelios o en cualquier Escritura canónica” (Exposición sobre Job 13, Lect. 1).

[5]El Pastor y la Inerrancia Bíblica,” página 148.

La Declaración sobre la Justicia Social y el Evangelio

28 Ene

Introducción

         En vista de las cuestionables teorías sociológicas, psicológicas y políticas que actualmente impregnan nuestra cultura y penetran en la iglesia de Cristo, deseamos aclarar ciertas doctrinas cristianas clave y principios éticos prescritos en la Palabra de Dios. La claridad en estos temas fortalecerá a los creyentes y las iglesias para resistir una avalancha de enseñanzas peligrosas y falsas que amenazan el Evangelio, tergiversan las Escrituras y alejan a las personas de la gracia de Dios en Jesucristo.

Específicamente, estamos profundamente preocupados de que los valores tomados de la cultura secular actualmente estén socavando las Escrituras en las áreas de raza y etnicidad, hombría y feminidad, y sexualidad humana. La enseñanza de la Biblia en cada uno de estos temas está siendo cuestionada bajo la rúbrica amplia y algo nebulosa de la preocupación por la “justicia social”. Si las doctrinas de la Palabra de Dios no son reafirmadas y defendidas sin transigencias en estos puntos, hay muchas razones para anticipar que estas ideas peligrosas y valores morales corruptos extenderán su influencia a otros ámbitos de doctrinas y principios bíblicos.

Sometemos estas afirmaciones y negaciones para consideración pública, sin ninguna pretensión de autoridad eclesiástica, sino con una urgencia que se mezcla con una profunda alegría y tristeza sincera. La rapidez con que estas ideas mortales se han extendido desde la cultura en general hacia las iglesias y las organizaciones cristianas, incluidas algunas que son evangélicas y reformadas, requiere la publicación de esta declaración ahora.

En el proceso de considerar estos asuntos, hemos recordado los elementos esenciales de la fe, que de una vez para siempre fue entregada a los santos, y volvemos a comprometernos a luchar por ella. Tenemos un gran Señor y Salvador, y es un privilegio defender su Evangelio, sin importar el costo o las consecuencias. Sin embargo, aunque nos regocijamos en ese privilegio, lamentamos que al hacerlo sepamos que nos oponemos a las posiciones de algunos maestros a quienes hemos considerado guías fieles y dignos de confianza.

Es nuestra ferviente oración que nuestros hermanos y hermanas se mantengan firmes en el Evangelio y eviten ser sacudidos por todas las tendencias culturales que buscan desviar a la Iglesia de Cristo. Debemos permanecer firmes, inamovibles, siempre creciendo en la obra del Señor. La advertencia del apóstol Pablo a los Colosenses es muy necesaria hoy en día: “Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que está de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo” (Colosenses 2:8).

El documento que sigue es un intento de prestar atención a ese mandato apostólico. Invitamos a otros que comparten nuestras inquietudes y convicciones a unirse con nosotros para reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con las enseñanzas de la Palabra de Dios articuladas en esta declaración. Por lo tanto, para la gloria de Dios en su Iglesia y en toda la sociedad, ofrecemos las siguientes afirmaciones y negaciones.

 

Sagrada Escritura

AFIRMAMOS que la Biblia es la Palabra de Dios, dada por el aliento de él. Es inerrante, infalible y es la autoridad final para determinar que es verdadero (que debemos creer) y que es correcto (como debemos vivir). Toda declaración de verdad y estándares éticos deben ser probados por la Palabra final de Dios, que es solo la Escritura.

NEGAMOS que las creencias, el carácter o la conducta cristiana puedan ser dictados por cualquier otra autoridad, y negamos que las ideologías posmodernas derivadas de la interseccionalidad, el feminismo radical y la teoría racial crítica sean consistentes con la enseñanza bíblica. Además, negamos que la competencia para enseñar sobre cualquier tema bíblico provenga de alguna calificación de personas espirituales que no sea la comprensión clara y la comunicación simple de lo que se revela en las Escrituras.

Escritura: Génesis 2:18-25; Salmos 19:7-10; 1 Corintios 2:14-15; Efesios 5:22-33; 2 Timoteo 3:16-4: 5; Hebreos 4:12; 13:4; 1 Pedro 1:25; 2 Pedro 1:19-21

 

Imago Dei

AFIRMAMOS que Dios creó a cada persona por igual a su propia imagen. Como portadores de la imagen divina, todas las personas tienen un valor y una dignidad inestimables ante Dios y merecen honor, respeto y protección. Todos han sido creados por Dios y para Dios.

NEGAMOS que los roles dados por Dios, el estatus socioeconómico, la etnia, la religión, el sexo o la condición física o cualquier otra propiedad de una persona niegue o contribuya al valor de ese individuo como portador de la imagen de Dios.

Escritura: Génesis 1:26-30; 2:18-22; 9:6; 2 Corintios 5:17; Colosenses 1:21-22

 

Justicia

AFIRMAMOS que, dado que él es santo, recto y justo, Dios requiere que aquellos que llevan su imagen vivan con justicia en el mundo. Esto incluye mostrar el respeto apropiado a cada persona y dar a cada uno lo que le corresponde. Afirmamos que las sociedades deben establecer leyes para corregir las injusticias que se han impuesto a través del prejuicio cultural.

NEGAMOS que la verdadera justicia pueda definirse culturalmente o que los estándares de justicia que se construyen solo socialmente puedan imponerse con la misma autoridad que aquellos que se derivan de la Escritura. Además, negamos que los cristianos puedan vivir con justicia en el mundo bajo cualquier principio que no sea el estándar bíblico de justicia. El relativismo, las normas de verdad o moralidad construidas socialmente y las nociones de virtud y vicio que están en constante cambio no pueden dar como resultado una justicia auténtica.

Escritura: Génesis 18:19; Isaías 61:8; Miqueas 6:8; Mateo 5:17-19; Romanos 3:31

 

La ley de Dios

AFIRMAMOS que la ley de Dios, tal como se resume en los diez mandamientos, resumida de manera más sucinta en los dos grandes mandamientos, y manifestada en Jesucristo, es el único estándar de justicia inmutable. La violación de esa ley es lo que constituye el pecado.

NEGAMOS que, cualquier obligación que no surja de los mandamientos de Dios pueda ser legítimamente impuesta a los cristianos como una prescripción para una vida recta. Además negamos la legitimidad de cualquier acusación de pecado o llamado al arrepentimiento que no surja de una violación a los mandamientos de Dios.

Escritura: Deuteronomio 10:4; Romanos 6:14, 10:5; Gálatas 2:16, 3:10, 12; Colosenses 2:14-17; Hebreos 10:1


Pecado

AFIRMAMOS que todas las personas están conectadas con Adam tanto de forma natural como federal. Por lo tanto, debido al pecado original, todos nacen bajo la maldición de la ley de Dios y todos quebrantan sus mandamientos a través del pecado. No hay diferencia en la condición de los pecadores debido a la edad, etnia o sexo. Todos son depravados en todas sus facultades y todos están condenados ante la ley de Dios. Todas las relaciones humanas, los sistemas y las instituciones se han visto afectados por el pecado.

NEGAMOS que, aparte de la conexión previamente establecida con Adán, cualquier persona sea moralmente culpable del pecado de otra persona. Aunque las familias, los grupos y las naciones pueden pecar colectivamente, y las culturas pueden estar predispuestas a pecados particulares, las generaciones posteriores comparten la culpa colectiva de sus antepasados solo si aprueban y abrazan (o intentan justificar) esos pecados. Delante de Dios, cada persona debe arrepentirse y confesar sus propios pecados para recibir el perdón. Además negamos que la etnia de uno establezca cualquier conexión necesaria con un pecado en particular.

Escritura: Génesis 2:16, 17, 3:12,13-15; Proverbios 29:18; Isaías 25:7, 60:2-3; Jeremías 31:27-34; Ezequiel 18:1-9, 14-18; Mateo 23:29-36; Romanos 1:16-17, 3:23, 5:12, 10:14-17; 1 Corintios 15:3-11; 2 Corintios 11:3; Gálatas 1:6-9; Tito 1:12, 13; Apocalipsis 13:8

 

Evangelio

AFIRMAMOS que el evangelio es el mensaje divinamente revelado concerniente a la persona y la obra de Jesucristo, especialmente su nacimiento virginal, vida recta, sacrificio sustitutivo, muerte expiatoria y resurrección corporal, revelando quién es él y qué ha hecho, con la promesa que salvará a cualquiera y a todos los que se vuelvan del pecado confiando en él como Señor.

NEGAMOS que cualquier otra cosa, ya sean obras que se realicen u opiniones que se tengan, pueda agregarse al evangelio sin pervertirlo en otro evangelio. Esto también significa que las implicaciones y aplicaciones del evangelio, como la obligación de vivir justamente en el mundo, aunque sean legítimas e importantes por derecho propio, no son componentes definitorios del Evangelio.

Escritura: Génesis 3:15; Proverbios 29:18; Isaías 25: 7, 60:2, 3; Romanos 1:16-17, 10:14, 15, 17; 1 Corintios 15:1-11; Gálatas 1:6-9; Apocalipsis 13:8

 

Salvación

AFIRMAMOS que la salvación es otorgada solo por la gracia de Dios recibida solo por medio de la fe en Jesucristo solamente. Cada creyente está unido a Cristo, justificado ante Dios y adoptado en su familia. Por lo tanto, a los ojos de Dios, no hay diferencia en la importancia o valor espiritual entre aquellos que están en Cristo. Además, todos los que están unidos a Cristo también están unidos el uno al otro, independientemente de su edad, etnia o sexo. Todos los creyentes están siendo conformados a la imagen de Cristo. Por la gracia regeneradora y santificadora de Dios, todos los creyentes serán llevados a un estado de perfección final, sin pecado, glorificados en el día de Jesucristo.

NEGAMOS que la salvación se puede recibir de cualquier otra manera. También negamos que la salvación haga a cualquier cristiano libre de todo pecado remanente o inmune incluso al pecado grave en esta vida. Además, negamos que la etnicidad excluya a cualquiera de entender el evangelio, ni la herencia étnica o cultural de nadie mitiga o elimina el deber de arrepentirse y creer.

Escritura: Génesis 3:15; Hechos 20:32; Romanos 3-4; Efesios 2:8-9; Gálatas 3:28-29; 1 Juan 2:1-2

 

La Iglesia

AFIRMAMOS que el papel principal de la iglesia es adorar a Dios mediante la predicación de su palabra, la enseñanza de la sana doctrina, la observación del bautismo y la Cena del Señor, refutando a los que contradicen, capacitando a los santos y evangelizando a los perdidos. Afirmamos que cuando se mantiene la primacía del evangelio, esto a menudo tiene un efecto positivo en la cultura en la que se aplacan diversos males sociales. Afirmamos que, bajo el señorío de Cristo, debemos obedecer a las autoridades gubernamentales establecidas por Dios y orar por los líderes civiles.

NEGAMOS que el activismo político o social se deben ver como componentes integrales del evangelio o primordial para la misión de la iglesia. Aunque los creyentes pueden y deben utilizar todos los medios legales que Dios ha establecido providencialmente para tener algún efecto sobre las leyes de una sociedad, negamos que estas actividades sean evidencia de fe salvadora o constituyan una parte central de la misión de la iglesia dada por Jesucristo, su cabeza. Negamos que las leyes o regulaciones posean un poder inherente para cambiar los corazones pecaminosos.

Escritura: Mateo 28:16-20; Romanos 13:1-7; 1 Timoteo 2:1-3; 2 Timoteo 4:2; Tito 1:9; 1 Pedro 2:13-17

 

Herejía

AFIRMAMOS que la herejía es una negación o desviación de una doctrina que es esencial para la fe cristiana. Afirmamos además que la herejía a menudo implica el reemplazo de verdades esenciales clave con conceptos variantes, o la elevación de lo no esencial al estado de lo esencial. Abrazar la herejía es alejarse de la fe una vez dada a los santos y así estar en el camino hacia la destrucción espiritual. Afirmamos que la acusación de herejía debe reservarse para aquellas desviaciones de la verdad cristiana que destruyen las doctrinas que soportan el peso del núcleo redentor de la Escritura. Afirmamos que las acusaciones de herejía deben ir acompañadas de una clara evidencia de tales creencias destructivas.

NEGAMOS que la acusación de herejía pueda ser legítimamente presentada en contra de cualquier falla para lograr la conformidad perfecta a todo lo que implica la fe sincera en el evangelio.

Escritura: Juan 14:6; Hechos 4:12; Gálatas 1:6-9; 1 Juan 4:1-3, 10, 14, 15; 5:1, 6-12

 

Sexualidad y Matrimonio

AFIRMAMOS que Dios creó a la humanidad masculina y femenina y que esta distinción divinamente determinada es buena, propia y celebrable. La masculinidad y la feminidad están determinadas biológicamente en la concepción y no están sujetas a cambios. La maldición del pecado resulta en afectos pecaminosos y desordenados que se manifiestan en algunas personas como atracción del mismo sexo. La salvación otorga poder santificador para renunciar a los afectos deshonrosos como pecaminosos y mortificarlos por el Espíritu. Afirmamos además que el diseño de Dios para el matrimonio es que una mujer y un hombre vivan en una relación sexual de una sola carne, pactada, hasta que se separen por la muerte. Aquellos que carecen del deseo o la oportunidad para el matrimonio están llamados a servir a Dios en soltería y castidad. Este es un llamado tan noble como el matrimonio.

NEGAMOS que la sexualidad humana es un concepto socialmente construido. También negamos que el sexo de uno pueda ser fluido. Rechazamos la expresión “gay cristiano” como una categoría bíblica legítima. Además, negamos que cualquier tipo de asociación o unión pueda denominarse matrimonio de forma distinta a un hombre y una mujer en un pacto de por vida juntos. Además, negamos que las personas se identifiquen como “minorías sexuales,” la cual sirve como una clasificación cultural en lugar de una que honre el carácter de imagen de la sexualidad humana creada por Dios.

Escritura: Génesis 1:26-27, 2:24, 4:1, 19:24-28; Mateo 19:3-6; Romanos 8:13; 1 Corintios 6:9-11; 1 Timoteo 1:10; Judas 7

 

Complementarismo

AFIRMAMOS que Dios creó a la humanidad tanto masculina como femenina con distinciones biológicas y personales inherentes entre ellos y que estas diferencias creadas son buenas, apropiadas y bellas. Aunque no hay diferencia entre hombres y mujeres ante la ley de Dios o como receptores de su gracia salvadora, afirmamos que Dios ha diseñado a hombres y mujeres con rasgos distintivos y que cumplen funciones distintas. Estas diferencias se definen más claramente en el matrimonio y en la iglesia, pero no son irrelevantes en otras esferas de la vida. En el matrimonio, el esposo debe conducir, amar y salvaguardar a su esposa, y la esposa debe respetar y ser sumisa a su marido en todo lo que sea lícito. En la iglesia, solo los hombres calificados deben conducir como pastores/ancianos/obispos y predicar y enseñar a toda la congregación. Afirmamos además que la imagen de Dios se expresa de manera más completa y bella en la sociedad humana cuando los hombres y las mujeres caminan en obediencia a sus roles ordenados por Dios y sirven de acuerdo con los dones que Dios les ha dado.

NEGAMOS que las diferencias ordenadas por Dios en los roles de hombres y mujeres menosprecien el valor o dignidad espiritual inherente de uno sobre el otro, y que esas diferencias de alguna manera impidan que hombres o mujeres prosperen para la gloria de Dios.

Escritura: Génesis 1:26-28, 2:15-25, 3:1-24; Efesios 5:22-33; 1 Corintios 11:7-9; 1 Timoteo 2:12-14; Tito 2

Raza/Etnicidad

AFIRMAMOS que Dios hizo a todas las personas a partir de un solo hombre. Aunque las personas a menudo pueden distinguirse por diferentes etnias y nacionalidades, son ontológicamente iguales ante Dios tanto en la creación como en la redención. “Raza” no es una categoría bíblica, sino más bien una construcción social que a menudo se ha utilizado para clasificar a grupos de personas en términos de inferioridad y superioridad. Todo lo que es bueno, honesto, justo y hermoso en diversos trasfondos étnicos y experiencias se puede celebrar como el fruto de la gracia de Dios. Todas las acciones pecaminosas y sus resultados (incluidos los males perpetrados entre y sobre los grupos étnicos por otros), deben ser confesados como pecaminosos y repudiados y se debe arrepentir de ellos.

NEGAMOS que los cristianos deberían segregarse en grupos raciales o considerar la identidad racial por encima, o incluso igual a, su identidad en Cristo. Negamos que cualquier división entre grupos de personas (desde una actitud no declarada de superioridad a un espíritu abierto de resentimiento) tenga un lugar legítimo en la comunión de los redimidos. Rechazamos cualquier enseñanza que aliente a los grupos raciales a verse a sí mismos como opresores privilegiados o víctimas de la opresión. Mientras que debemos llorar con aquellos que lloran, negamos que los sentimientos de ofensa u opresión de una persona prueben necesariamente que otra persona es culpable de conductas pecaminosas, opresión o prejuicio.

Escritura: Génesis 1:26-28; Hechos 17:24-26; 1 Corintios 13:4-7; 2 Corintios 12:16-18

 

Cultura

AFIRMAMOS que algunas culturas operan en suposiciones que son intrínsecamente mejores que las de otras culturas debido a las verdades bíblicas que informan esas visiones del mundo que han producido estas suposiciones distintas. Esos elementos de una cultura dada que reflejan la revelación divina deben ser celebrados y promovidos. Pero las diversas culturas de las cuales hemos sido llamados tienen características mundanas y pecaminosas, y por lo tanto, esas características pecaminosas deben ser repudiadas por el honor de Cristo. Afirmamos que cualquier influencia maligna a la que hemos sido sometidos a través de nuestra cultura puede ser -y debe ser- superada mediante la conversión y el entrenamiento de la mente y el corazón a través de la verdad bíblica.

NEGAMOS que los individuos y subgrupos en cualquier cultura no puedan, por la gracia de Dios, elevarse por encima de los defectos morales o las deficiencias espirituales que sus respectivas culturas hayan engendrado o alentado.

Escritura: Romanos 1:18-32; Efesios 4:17-24; Colosenses 3:5-11

 

Racismo

AFIRMAMOS que el racismo es un pecado arraigado en el orgullo y la malicia el cual debe ser condenado y renunciado por todos los que honrarían la imagen de Dios en todas las personas. Tal pecado racial puede manifestarse sutilmente o abiertamente como animosidad racial o vanagloria racial. Tal prejuicio o parcialidad pecaminosa no cumple con la voluntad revelada de Dios y viola la ley real del amor. Afirmamos que prácticamente todas las culturas, incluida la nuestra, a veces contienen leyes y sistemas que fomentan actitudes y políticas racistas.

NEGAMOS que tratar a las personas con parcialidad pecaminosa o prejuicio sea consistente con el cristianismo bíblico. Negamos que solo aquellos en posiciones de poder sean capaces de cometer actos de racismo, o que los individuos de cualquier grupo étnico en particular sean incapaces de cometerlos. Negamos que el racismo sistémico sea de alguna manera compatible con los principios básicos de las convicciones evangélicas históricas. Negamos que la Biblia se pueda usar legítimamente para fomentar o justificar la parcialidad, los prejuicios o el desprecio hacia otras etnias. Negamos que el movimiento evangélico contemporáneo tenga una agenda deliberada para elevar un grupo étnico y subyugar a otro. Y negamos enfáticamente que las conferencias sobre temas sociales (o el activismo dirigido a remodelar la cultura más amplia) sean tan vitales para la vida y la salud de la iglesia como la predicación del evangelio y la exposición de las Escrituras. Históricamente, tales cosas tienden a convertirse en distracciones que inevitablemente conducen a apartarse del evangelio.

Escritura: Génesis 1:26-27; Deuteronomio 10:17; Hechos 10:34; Romanos 2:11; Efesios 6:9; Gálatas 3:28; Santiago 2:4

 

Apéndice

         Para una consideración más detallada de algunos de los problemas planteados en esta declaración, recomendamos los siguientes dos documentos:

  • La Declaración de Danvers de 1987
  • La Declaración de Nashville de 2017

¿Fue Martin Luther King Jr. Cristiano?

21 Ene

El siguiente artículo es una adaptación de un video del mismo nombre. Puedes verlo aquí.

Hoy, Lunes 20 de Enero del 2020, se celebra el Día de Martin Luther King en los Estados Unidos.

Martin Luther King Jr. fue un pastor estadounidense y un activista político que lideró el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos y que, además, participó como activista en numerosas protestas pacíficas contra la guerra de Vietnam y la pobreza en general.

Fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1964. Fue asesinado el 4 de abril de 1968 en Memphis, Tennessee, cuando tenía solo 39 años. King es una figura muy importante en la historia de Estados Unidos.

Los afroamericanos en el tiempo de King, eran víctimas de la segregación. No podían usar las mismas instalaciones públicas que los blancos. Tenían prohibido vivir en ciertas ciudades. No podían estudiar en algunas escuelas. En algunas ciudades no podían usar los asientos en el transporte público.

Tenían prohibida la entrada, excepto como sirvientes, en la mayoría de los hoteles y restaurantes. Cuando se les permitía ingresar a auditorios y teatros, ocupaban secciones separadas. Muchas de las iglesias también estaban segregadas.

Martin Luther King luchó en contra de estas prohibiciones y lo hizo de una manera correcta, es decir, por medio de marchas pacíficas.

Antes de contestar la pregunta del título de este video quiero aclarar un par de cosas.

No tengo nada personal en contra de King. No estoy interesado en manchar su reputación.

Creo que hay que reconocer lo bueno que hizo.

Creo que su lucha por los derechos civiles merece reconocimiento.

Creo que fue una causa correcta y justa.

No tengo problemas en decir que en algunos aspectos fue un gran hombre.

Después de escuchar algunas de sus entrevistas y discursos me queda la impresión de que era un hombre educado, respetuoso, carismático y un excelente orador. Pero personalmente no lo considero un ejemplo a seguir por las razones que daré a continuación.

Soy un pecador salvo por gracia. Por lo tanto, espero no dar la impresión de que me siento moralmente superior a él.

Entonces, ¿Fue Martin Luther King Jr. Cristiano?

Quiero dividir mi respuesta a esta pregunta en dos partes:

  1. ¿Cuáles fueron sus creencias?
  2. ¿Cómo fue su conducta?

Examinemos la evidencia.

  1. ¿Cuáles fueron las creencias de Martin Luther King?

Para responder a esta pregunta solo necesitamos leer lo que él mismo escribió mientras estaba en el seminario. El nombre del seminario al que asistió se llamaba “Seminario Teológico Crozer.”

Estas son algunas frases de un papel que escribió en el seminario (Puedes bajarlo en inglés y español). El papel se llama, “Las Experiencias de los Cristianos que Vivieron en el Primer Siglo Cristiano y que Condujeron a las Doctrinas Cristianas de la Filiación Divina de Jesús, el Nacimiento Virginal y la Resurrección Corporal.”

“Si bien podemos argumentar con todos los grados de lógica que estas doctrinas [filiación divina, el nacimiento virginal de Cristo y la resurrección corporal y literal de Cristo] son histórica y filosóficamente insostenibles.”

“La primera doctrina de nuestra discusión que trata sobre la filiación divina de Jesús pasó por un gran proceso de desarrollo. Parece bastante evidente que los primeros seguidores de Jesús en Palestina eran muy conscientes de su genuina humanidad. Incluso los evangelios sinópticos representan a Jesús como una víctima de las experiencias humanas.”

“Experiencias humanas como el crecimiento, el aprendizaje, la oración y la derrota no son infrecuentes en la vida de Jesús.  ¿Cómo surgió entonces esta doctrina de la filiación divina? Podemos encontrar una pista parcial del surgimiento real de esta doctrina en la difusión del cristianismo en el mundo grecorromano. No necesito dar detalles sobre el hecho de que los griegos eran personas de mentalidad muy filosófica. A través del pensamiento filosófico, los griegos llegaron al punto de subordinar, desconfiar e incluso minimizar cualquier cosa física. Todo lo que poseía carne siempre fue socavado en el pensamiento griego. Y así, para recibir la inspiración de Jesús, los griegos tuvieron que apoteosizarlo.”

(Apoteosis según RAE: “En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes.” Deificar)

“Debemos recordar que el concepto de Logos tuvo su origen en el pensamiento griego. Sería (natural) que los primeros cristianos, después de entrar en contacto con los griegos, fueran influenciados por su pensamiento.”

“Pero de ninguna manera podemos designar esto como la única pista para el surgimiento de esta doctrina. San Pablo y los seguidores de la iglesia primitiva nunca podrían haber llegado a la conclusión de que Jesús era divino si no hubiera habido alguna singularidad en la personalidad del Jesús histórico.”

“La segunda doctrina en nuestra discusión postula el nacimiento virginal. Esta doctrina le da a la mente científica moderna muchos más problemas que la primera, ya que parece francamente improbable e incluso imposible que alguien nazca sin un padre humano.

Primero debemos admitir que la evidencia de la tenacidad de esta doctrina es superficial para convencer a cualquier pensador objetivo.”

“La última doctrina en nuestra discusión trata sobre la historia de la resurrección. Esta doctrina, sobre la cual descansa la Fe de la Pascua de Resurrección, simboliza la máxima convicción cristiana: que Cristo conquistó la muerte. Desde un punto de vista literario, histórico y filosófico, esta doctrina plantea muchas dudas.  De hecho, se ha determinado que la evidencia externa de la autenticidad de esta doctrina es deficiente.”

Las siguientes frases corresponden a otro papel que King escribió llamado, “Las Fuentes del Fundamentalismo y el Liberalismo consideradas Histórica y Psicológicamente”

“El uso del método crítico para abordar la Biblia es para los fundamentalistas una herejía absoluta. Él ve la Biblia como la palabra infalible de Dios, desde el punteado de una ‘i’ hasta el cruce de una ‘T.’ Encuentra que es una unidad y una coherencia de partes; ‘el Nuevo Testamento está en el antiguo contenido, y el Antiguo Testamento está en el nuevo explicado.’ De esta primera proposición (la infalibilidad de la Biblia) dependen todos los otros puntos de vista fundamentalistas. Argumentan que si la Biblia es verdadera, es decir, tan divinamente inspirada como para estar libre de errores, entonces todas las demás verdades siguen inevitablemente, porque se basan en lo que la Biblia realmente dice en un lenguaje claro e inconfundible.”

“Cuando el fundamentalista llega a la naturaleza del hombre, encuentra todas sus respuestas en la Biblia. La historia del hombre en el jardín del Edén da una respuesta concluyente. El hombre fue creado por un acto directo de Dios. Además, fue creado a imagen de Dios, pero a través de las obras del hombre demonio (fue) llevado a la desobediencia.

Luego comenzaron todos los males humanos: las dificultades y el trabajo, la agonía del parto, el odio, la tristeza, el sufrimiento y la muerte. El fundamentalista es muy consciente del hecho de que los estudiosos consideran que el jardín del Edén y la serpiente Satanás y el infierno de fuego son mitos equivalentes a los encontrados en otras religiones orientales.

Él también sabe que sus creencias son el centro del ridículo de muchos. Pero esto no sacude su fe sino que lo convence más de la existencia del demonio. Los críticos, dice el fundamentalista, nunca caerían en un pensamiento tan escéptico si el diablo no los hubiera influenciado. El fundamentalista está convencido de que este escepticismo de los eruditos y el humor barato de los laicos no puede evitar la revelación de Dios.”

“Otras doctrinas, como un plan sobrenatural de salvación, la Trinidad, la teoría sustitutiva de la expiación y la segunda venida de Cristo, son muy prominentes en el pensamiento fundamentalista. Tales son los puntos de vista del fundamentalista y revelan que él se opone a la adaptación teológica al cambio social y cultural. Él ve una era científica progresiva como una era espiritual regresiva. En medio del cambio, está dispuesto a preservar ciertas ideas antiguas a pesar de que son contrarias a la ciencia.”

En resumen, Martin Luther King negó el nacimiento virginal de Cristo, la resurrección corporal y literal de Cristo, la divinidad de Cristo, la Trinidad, la inerrancia de la Biblia y la expiación sustitutiva, lo cual es el Evangelio mismo, entre otras doctrinas esenciales de la fe cristiana. Debo añadir que también creía que la Biblia contenía mitos.

  1. ¿Cómo fue la conducta de Martin Luther King?

¿Es verdad que fue un mujeriego?

Veamos la evidencia. Tengo tres fuentes a las que haré referencia: El testimonio del FBI, la opinión de David Garrow y la biografía de Ralph David Abernathy.

El Testimonio del FBI

En febrero de 1962, el director del FBI, J. Edgar Hoover presentó alegaciones de que algunos de los confidentes y asesores cercanos de King eran comunistas.

La verdad es que no tengo la certeza si era comunista o no. No me di el tiempo para averiguar más sobre eso. Pero creo que al menos es interesante saber que, Voddie Baucham, un ex pastor, autor, profesor de seminario y conferencista, a quien yo respeto mucho, cree que Martin Luther King fue un neo-marxista y un socialista.

Entre paréntesis, si entiendes inglés, recomiendo que veas un mensaje de él llamado “Marxismo Cultural.”

Bueno, volvamos al tema de la investigación del FBI.

En octubre de 1963, se emitió una directiva escrita autorizando al FBI para realizar escuchas telefónicas a King y a otros líderes de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur.

La Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur era la organización de derechos civiles de King.

El FBI también ocultó micrófonos donde King se hospedaba.

La autorización se extendió para que los agentes del FBI tuvieran la libertad para buscar evidencia en cualquier área de la vida de King que consideraran importante.

Esta investigación, como veremos más adelante, registró muchas de sus aventuras extramatrimoniales.

Los resultados de esta investigación fueron entregados a los funcionarios del gobierno de Estados Unidos.

Ahora, quizás tú piensas que el FBI mintió sobre Martin Luther King con el fin de destruir su testimonio y así también afectar negativamente el movimiento que él lideró.

Pero no creo que eso sea verdad. Y para apoyar esto quiero hablar sobre mi segunda fuente:

La Opinión de David Garrow

¿Quién es David Garrow?

David Garrow es un respetado autor estadounidense.

Él fue miembro activo de una organización política llamada “Socialistas Democráticos de América.” Garrow dijo en una entrevista que votó ambas veces por Barack Obama.

Escribió el libro Bearing the Cross: Martin Luther King, Jr., y Southern Christian Leadership Conference que ganó el Premio Pulitzer por Biografía o Autobiografía en 1987.

También escribió, Rising Star: The Making of Barack Obama (2017), un libro biográfico sobre el ex presidente norteamericano y otras obras.

Garrow se graduó con honores de la Universidad Wesleyana en Connecticut.

Tiene un doctorado de la Universidad Duke.

Garrow escribe frecuentemente sobre la historia de la Corte Suprema de los Estados Unidos y la historia del Movimiento por los Derechos Civiles, y regularmente contribuye artículos sobre estos temas a publicaciones no académicas como The New York Times, The Nation, The Financial Times y The New Republic.

¿Por qué menciono las credenciales académicas y la inclinación política de Garrow?

Porque no quiero que algunos piensen que la opinión de este autor es parcial.

No quiero que crean que Garrow era una especie de racista, conservador, republicano que odiaba a King y lo que él logró.

Hablo de sus credenciales académicas solo para que sepan que este hombre no es un simple bloguero desconocido en el internet. Garrow es una persona seria y respetada que sabe de lo que habla.

Como ya mencioné, este autor escribió una biografía sobre Martin Luther King.

Garrow tuvo acceso a los informes del FBI y creyó sin reservas en lo que leyó.

Garrow escribió un artículo donde él habla sobre los adulterios y otras cosas peores que King cometió.

Voy a resumir y citar algunas cosas que dijo en su artículo llamado “The Troubling Legacy of Martin Luther King” que se traduce algo así como “El Preocupante Legado de Martin Luther King.”

Esta es una cita:

“Como informó un memo interno del FBI, ‘King, quien está casado, mantiene relaciones íntimas con al menos tres mujeres, una en Atlanta, una en Mount Vernon, Nueva York y una en Washington, DC. …Las aventuras extramatrimoniales de King mientras se hace pasar por ministro del evangelio lo dejan altamente susceptible a la coerción y al posible chantaje,’ presumiblemente por comunistas que están enterados sobre esto.”

El artículo dice además que en el contexto de un encuentro sexual con varias mujeres involucradas, King presenció la violación de una mujer, y en lugar de defenderla, según el informe del FBI, él, y citó, ‘miró, se rió y ofreció asesoramiento’ al abusador.

Se asegura que King participó en una orgía de aproximadamente 12 personas.

Se dice también que King engendró a una niña nacida de una mujer cuyo esposo era supuestamente estéril.

Cito:

“La niña se parece mucho a King y él contribuye al apoyo económico de este niña. Él llama a esta mujer todos los miércoles y con frecuencia se reúne con ella en distintas ciudades de todo el país.”

El artículo dice que King tuvo más de 40 amantes durante su vida.

Garrow concluye su artículo diciendo que y cito: “no hay duda de que un recuento y una reconsideración histórica [sobre la vida de Martin Luther King] deben esperarse, las cuales serán inevitablemente y profundamente dolorosas.”

Ahora quiero pasar a mi tercera fuente:

La Autobiografía de Ralph David Abernathy

¿Quién es Ralph David Abernathy?

Martin Luther King, en su último discurso, dijo que Abernathy era el mejor amigo que tenía en el mundo.

Ralph David Abernathy escribió “And the Walls Came Tumbling Down: An Autobiography” (Y los Muros se Derrumbaron: Una Autobiografía).

En las págs. 435 y 436 de este libro, (mostrar libro) Abernathy cuenta que King, la noche anterior a su asesinato, estuvo con dos mujeres y que una tercera amante llegó a verlo a su hotel en la mañana con la cual tuvo una fuerte discusión y que él luego la golpeó.

Abernathy escribe y cito: “él perdió los estribos… y la tiró al otro lado de la cama. Fue más un empujón que un verdadero golpe. Ella salió corriendo, dirigiéndose al aeropuerto cuando King le gritó que se quedara.”

En las págs. 470-475 de su libro, Abernathy reconoce abiertamente que Martin Luther King era un mujeriego. Dice que tenía una debilidad por las mujeres. No justifica su comportamiento pero dice que las razones por las que cometió adulterio repetidas veces fueron debido a sus continuos viajes lejos de casa y al hecho de que él atraía a las mujeres debido a su personalidad carismática y atrayente y a su fama y simpatía.

Ahora, ¿qué conclusión podemos sacar de estas tres fuentes?

Creo sin lugar a dudas que si las tomamos en cuenta en su conjunto, no podemos negar que lo que dicen sobre King es verdad.

Esta es mi lógica: El FBI recolectó material detallado sobre su vida privada. David Garrow creyó que el material fue verdad. Y Ralph Abernathy, el mejor amigo de King, no hizo más que confirmar esto.

Abernathy fue acusado de traidor y de ser un “Judas” por haber hablado en su libro sobre las infidelidades de su amigo. También fue amenazado de muerte.

Abernathy se defendió diciendo que y cito:

“No escribí nada por malicia.” “Martin era mi mejor amigo, mi compañero…”

“Durante años, había sido colocado en la posición de ser un santo, un Jesús, un Dios, pero era simplemente mortal, de carne y hueso. …Si no hubiera escrito sobre lo que vi, me habrían acusado de blanquear la historia. Son solo dos páginas de más de 600. El libro es un homenaje a mi amigo.”

Aquí hay otra razón por la que creo el material del FBI es creíble.

Vuelvo a citar a Garrow:

“El 31 de enero de 1977, el juez federal de distrito John Lewis Smith firmó una orden judicial extraordinaria que requiere que el FBI entregue todos los resultados de su extensa vigilancia electrónica de Martin Luther King, Jr. a los Archivos Nacionales. “Dichas cintas y documentos,” indicó Smith, serán “mantenidos por el Archivero de los Estados Unidos bajo sello por un período de cincuenta años” o hasta el 31 de enero de 2027.”

Si el FBI quería destruir a Martin Luther King y fabricó todo ese material, ¿por qué no lo hicieron público?

El hecho de que se haya decidido mantenerlo en secreto por 50 años, indica que el FBI no mintió en el material entregado.

No sé por qué se decidió ocultar el material por tanto tiempo.

Me imagino que fue para no afectar negativamente el movimiento de los derechos civiles o la reputación de una figura tan importante como la de King.

En resumen, con respecto a los elementos negativos de su carácter, King fue un mujeriego. Aunque era casado tuvo muchas amantes. No solo no intervino para detener una violación sino que “miró, se rió y ofreció asesoramiento” al abusador. La noche anterior al día que fue asesinado estuvo con dos mujeres y discutió y agredió a una tercera.

Con respecto a sus creencias, fue un hereje. Negó prácticamente todas las doctrinas esenciales de la fe cristiana.

Todo lo que he dicho anteriormente me lleva a afirmar sin lugar a dudas que Martin Luther King no fue cristiano.

Él no vivió la vida que un cristiano debe vivir. Y no creyó en las doctrinas que un cristiano debe creer.

¿Por qué decidí hablar sobre Martin Luther King?

Porque un análisis de su vida y de la influencia que tiene en la iglesia y fuera de ella, nos permite hacer varias observaciones breves pero importantes.

Observación # 1: El fruto de la vida de una persona determina si es un cristiana o no.

Un verdadero cristiano puede pecar pero no puede vivir en pecado.

Como dijo Charles Spurgeon:

“Las ovejas pueden caer en el lodo; pero sólo los cerdos se revuelcan en él.”

En Mateo 7:15-20, nuestro Señor dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.”

Creo que los frutos de una persona se pueden dividir en dos:

La doctrina que cree y la vida que vive. Sus creencias y su carácter.

Con respecto a la doctrina que se cree se puede decir que alguien puede llevar una vida externamente moral y definirse a sí mismo como cristiano pero si sus creencias son contrarias a las doctrinas esenciales de la fe cristiana, simplemente no lo es.

Es por eso que sectas como el Mormonismo o los Testigos de Jehová son consideradas como tales porque niegan doctrinas fundamentales de la fe cristiana como la Trinidad y la divinidad de Cristo.

Con respecto a la vida que se vive se puede decir que alguien puede creer todas las doctrinas correctas, sin embargo, si su vida refleja un patrón de pecado y desobediencia, y falta de arrepentimiento, esa persona simplemente no es cristiana aunque diga serlo.

1 Corintios 6:9-11

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”

Observación # 2: Existen doctrinas esenciales de la fe cristiana que deben ser creídas si uno quiere ser considerado como cristiano.

Uno pudiera dedicar todo un video o un blog solo para contestar la pregunta: ¿Cómo podemos determinar qué doctrinas son esenciales y cuáles son?

Pero creo que se puede decir como resumen que para que un cristiano sea considerado como tal, debe al menos tener una perspectiva bíblica sobre todas aquellas doctrinas que tengan que ver con la persona de Dios y con la salvación.

Observación # 3: La teología errónea siempre produce una vida inmoral.

Esto no implica que la sana doctrina solo produce vidas santas. Alguien puede creer todas las doctrinas correctas y aun así ser un hipócrita y un falso creyente.

Los demonios creen y tiemblan sin embargo no tienen una fe y un temor a Dios que salva o que santifica. Pero sin duda que no se puede ser santo sin la doctrina correcta. Las dos cosas van de la mano.

Observación # 4: Es preocupante ver a algunos ministerios ortodoxos promover a Martin Luther King como a un cristiano ejemplar o digno de imitar.

Es común ver a no creyentes o a cristianos liberales alabándolo.

Después de todo, él es considerado como un héroe por la mayoría.

Lo sorprendente es ver a cristianos que afirman seguir la sana doctrina hablando positivamente de él.

Sin duda hay buenos cristianos que lo citan o hablan bien de él porque no saben sobre sus actividades inmorales o no están al tanto de lo que creía.

Espero que este sea el caso de BITE, que según su página web es “una organización paraeclesial que buscar reflejar la imagen de Dios a través de la publicación de contenido multimedia sobre el pasado y el presente de la Iglesia del Señor en plataformas digitales.”

He visto varios videos producidos por BITE sobre distintos personajes de la historia de la iglesia. En general, sus videos me parecen muy bien hechos. Son fieles a los datos históricos y creo que son de bendición y ánimo para la iglesia.

Sin embargo, hay un video que ellos produjeron que se llama “¿Dónde están los Martin Luther King de este tiempo?

Mi pregunta para ellos sería: ¿Por qué producen un video de él que lo muestra como una especie de héroe de la fe cristiana?

¿Acaso no saben lo que creía? ¿No se han informado sobre algunos elementos preocupantes de su vida privada?

Y si lo saben, ¿Por qué decidieron enfocarse solo en lo bueno que hizo y no en los aspectos negativos de sus creencias y su carácter?

¿No se dan cuenta que esto es potencialmente peligroso y confuso para los cristianos inmaduros o mal informados que ven sus videos?

El caso más preocupante sobre esta falta de juicio y de responsabilidad es el de “The Gospel Coalition.” The Gospel Coalition es el par inglés de Coalición por el Evangelio.

Ellos produjeron una conferencia en honor a Martin Luther King.

Algunos de los pastores, predicadores y autores cristianos que participaron en este evento fueron John Piper, D. A. Carson, Matt Chandler, Beth Moore, Russell Moore, Juan Sánchez y Jackie Hill Perry, entre otros.

El único que habló abiertamente de los problemas con King fue John Piper.

En algunos paneles se trajo el tema a colación pero las defensas que se presentaron dejaron mucho que desear. Algunos hicieron alusión al pecado del rey David para justificar las inmoralidades de King. El problema es que, a diferencia de King, David se arrepintió de su pecado.

Russell Moore sugirió que King había abandonado sus creencias liberales ya que dijo una vez que había vuelto a la casa de sus padres.

Esa es una afirmación demasiado vaga como para creer que con ella rechazó las herejías que claramente expresó en sus papeles en el seminario.

Otros trataron de excusarlo diciendo que la razón por la que King fue liberal fue porque seminarios ortodoxos no lo aceptaron. Y que el único seminario que lo aceptó fue uno liberal.

Pero esa es una pobre excusa para defender sus herejías.

Recordemos que el Espíritu Santo guía a cada uno de sus hijos a la verdad.

En mi opinión, esta decisión de The Gospel Coalition, fue irresponsable y demostró una falta enorme de discernimiento.

Esta decisión demuestra que están dispuestos a limpiar la imagen de Martin Luther King con tal de avanzar la agenda de la justicia social, la cual se ha ido metiendo más y más en círculos de ministerios de sana doctrina y de tinte reformado.

Ahora quiero hacer una aclaración. No quiero que se interprete mi crítica a The Gospel Coalition por lo que no es.

Yo agradezco los buenos aportes de este ministerio. De hecho, muchas veces he compartido material de ellos en las redes sociales.

Yo tengo mucho respeto y admiración por muchos de sus miembros, como por ejemplo John Piper y D. A. Carson.

O Miguel Núñez en la versión en español.

No estoy de acuerdo con todo lo que enseñan estos hombres pero sin duda son hombres fieles que han sido una bendición para la iglesia en general.

Mi consejo es que sigan leyendo y siendo bendecidos por este ministerio.

Pero sugiero que examinen muy bien lo que leen y asegúrense de que lo que digan sea bíblico.

Y este consejo va para todo lo que leemos, especialmente en internet.

Lamentablemente, The Gospel Coalition, se ha ido acomodando a lo que el mundo dice sobre la justicia social, la homosexualidad, el feminismo y el racismo. Están de alguna manera promocionando una versión cristianizada de estas cosas. La manera en que tratan con estos asuntos no es bíblica. Y a propósito, pienso hablar de estos temas con más profundidad en el futuro.

Aun no veo que en la versión en español se esté hablando erróneamente sobre estos temas como en la versión anglosajona, pero temo que veremos más y más de esto en el futuro.

Observación # 5: El liberalismo se está introduciendo sutilmente en ministerios ortodoxos.

He notado que se está tolerando cada vez más perspectivas erradas sobre la inerrancia.

También he notado que posiciones anti-bíblicas sobre doctrinas esenciales de la fe cristiana como la justificación por fe solamente o la expiación sustitutiva, en lugar de presentarse como lo que son, esto es, herejías, simplemente se están presentando como posiciones alternativas o aceptables.

Espero explicar y profundizar y dar ejemplos sobre lo que estoy diciendo en mi blog, en un video o en mis redes sociales, especialmente en Facebook. Te recomiendo que me sigas allí para que sepas de lo que estoy hablando.

Podría hablar mucho más de estas cosas pero quiero dejarlo hasta aquí.

Espero que mis palabras hayan sido de bendición y sirvan como advertencia de lo que se viene. Y espero que sirvan también como un llamado a estar firmes en las verdades bíblicas e históricas, las cuales hemos sido llamados a proclamar y a defender, especialmente en estos tiempos difíciles.

Dios te bendiga.

¿ESTÁS LISTO? | J. C. Ryle

1 Ene

Te hago una pregunta simple al comienzo de un nuevo año: ¿Estás listo?
Es algo solemne el separarse del viejo año. Es algo aún más solemne comenzar uno nuevo. Es como entrar en un corredor oscuro: no sabemos lo que podemos encontrar antes del final.

Todo lo que tenemos ante nosotros es incierto: no sabemos lo que puede pasar en un día, mucho menos lo que puede suceder en un año.

Tú que lees, ¿estás listo?

¿Estás listo para la enfermedad? No puedes esperar estar bien siempre. Tienes un cuerpo que ha sido hecho asombrosa y maravillosamente: es horrible pensar cuántas enfermedades pueden atacarlo.

“¡Es extraño que un arpa de mil cuerdas se mantenga afinada tanto tiempo!”

El dolor y la debilidad son una prueba difícil. Pueden doblegar al hombre más fuerte y hacerlo como un niño. Pueden abatir el temperamento y agotar la paciencia, y hacer llorar a los hombres por la mañana, “Dios, si fuera de noche,” y por la noche, “Dios, si fuera de mañana.”

Todo esto puede suceder este mismo año.

Tu facultad para razonar puede hacerse pedazos, tus sentidos pueden disminuirse, tus nervios pueden debilitarse: aún el saltamontes puede convertirse en un motivo de frustración.

Tú que lees, si la enfermedad te afecta, ¿estás listo?

¿Estás listo para la aflicción? “El hombre,” dice la Escritura, “nace para sufrir.” Este testimonio es verdadero. Se te puede quitar tu propiedad, tus riquezas pueden formar alas y huir, tus amigos pueden fallarte, tus hijos pueden decepcionarte, tus empleados pueden engañarte; tu carácter puede ser asaltado, tu conducta puede estar tergiversada: problemas, molestias, vejaciones, ansiedades pueden rodearte por todos lados, como una hueste de hombres armados; ola tras ola puede estallar sobre tu cabeza; puedes sentirte desgastado y preocupado, y aplastado hasta el polvo.

Tú que lees, si la aflicción viene sobre ti, ¿estás listo?

¿Estás listo para los duelos? Sin duda hay personas en el mundo que amas. Hay aquellos cuyos nombres están grabados en tu corazón, y alrededor de los cuales están entrelazados tus afectos: hay aquellos que son la luz de tus ojos y la luz del sol de tu existencia. Pero todos son mortales: cualquiera de ellos puede morir este año. Antes de que las margaritas florezcan nuevamente, cualquiera de ellos puede estar tendido en la tumba. Tu Raquel puede ser enterrada, tu José puede ser arrebatado de ti, tu ídolo más querido puede quebrarse: las lágrimas amargas y el luto profundo pueden ser tu porción. Antes de diciembre puedes sentirte terriblemente solo.

Tú que lees, si el duelo viene sobre ti, ¿estás listo?

¿Estás listo para la muerte? Debe venir algún día: puede venir este año. No puedes vivir para siempre. Este mismo año puede ser tu último. No tienes propiedad vitalicia en este mundo, no tienes ni un contrato de alquiler: no eres nada más que un inquilino a voluntad de Dios.

Tu última enfermedad puede venir sobre ti, y avisarte que es tiempo de irte. El médico puede visitarte y decirte que no hay nada que pueda hacer por ti, tus amigos pueden sentarse junto a tu cama y verte lucir más y más grave cada día: puedes sentir que tu propia fuerza se pierde gradualmente y encontrar algo dentro de ti que dice: “No bajaré de esta cama, sino para morir.”

Es posible que veas el mundo deslizarse debajo de tus pies, y todos tus proyectos y planes se detengan de repente. Puedes sentirte acercándote al ataúd, a la tumba, al gusano, a un mundo invisible, a la eternidad y a Dios.

Tú que lees, si la muerte te llega, ¿estás listo? ¿Estás listo para la segunda venida de Cristo?

Él vendrá nuevamente a este mundo algún día. Así como vino la primera vez, hace 1800 años, de seguro vendrá por segunda vez. Él vendrá a recompensar a todos sus santos, quienes han creído en él y lo confesaron en la tierra. Él vendrá a castigar a todos sus enemigos, los negligentes, los impíos, los impenitentes y los incrédulos. Él vendrá muy repentinamente, a una hora cuando nadie piensa: como un ladrón en la noche. Él vendrá en majestad terrible, en la gloria de su Padre, con los santos ángeles.

Un fuego llameante irá delante de él. Los muertos serán resucitados, el juicio será establecido, los libros serán abiertos. Algunos serán exaltados al cielo: muchos, muchos, serán arrojados al infierno. El tiempo para el arrepentimiento habrá pasado. Muchos clamarán: “¡Señor, Señor, ábrenos!” pero encontrarán la puerta de la misericordia cerrada para siempre. Después de esto no habrá cambios.

Tú que lees, si Cristo viniera por segunda vez este año, ¿estás listo?

¡Oh tú que lees, estas son preguntas solemnes! Deberían hacer que te examines a ti mismo. Deberían hacerte pensar. Sería terrible ser tomado por sorpresa. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

¿Pero debo dejarte aquí? No lo haré. ¿Debo plantear que se examine el corazón sin presentar el camino de la vida? No lo haré. Escúchame por unos momentos, mientras trato de mostrarte al hombre que está listo.

El hombre que está listo tiene un Salvador listo. Él tiene a Jesús siempre listo para ayudarlo. Vive la vida de fe en el Hijo de Dios. Descubrió su propia pecaminosidad y huyó a Cristo por paz. Ha comprometido su alma y todas sus preocupaciones a la custodia de Cristo. Si tiene amargas copas de aflicción para beber, sabe que se mezclan con la mano que fue clavada en la cruz por sus pecados.

Si es llamado a morir, sabe que la tumba es el lugar donde yació el Señor. Si a quienes ama son quitados de él, recuerda que Jesús es un amigo más cercano que un hermano y un esposo que nunca muere.

Si el Señor vuelve, él sabe que no tiene nada que temer. El Juez de todos será ese mismo Jesús que ha lavado sus pecados. Feliz es aquel hombre que puede decir, con Ezequías, “El Señor me salvará” (Isaías 38:20).

El que está listo tiene un corazón listo. Ha nacido de nuevo y ha sido renovado en el espíritu de su mente. El Espíritu Santo le ha mostrado el verdadero valor de todo lo que está aquí abajo, y le enseñó a expresar su afecto en las cosas de arriba. El Espíritu Santo le ha mostrado sus propios desiertos y le hizo sentir que debería estar agradecido por todo; y satisfecho con cualquier condición.

Si la aflicción se apodera de él, su corazón susurra: “Debe haber una necesidad. Merezco corrección. Tiene el propósito de enseñarme una lección útil.” Si la aflicción viene sobre él, su corazón le recuerda que el Señor dio y que el Señor debe quitar, siempre que lo crea conveniente.

Si la muerte se acerca, su corazón dice: “Mis tiempos están en tu mano: como quieras, cuando quieras y donde quieras.” Si el Señor viniera, su corazón lloraría: “Este es el día por el que he orado por mucho tiempo: por fin el reino de Dios ha llegado.”

Bienaventurado el que tiene un corazón listo.

El que está listo tiene un hogar listo para él en el cielo. El Señor Jesucristo le ha dicho que se ha ido “para prepararle un lugar.” Una casa no hecha con manos, eterna en los cielos, lo espera. Todavía no ha llegado a su herencia completa: sus mejores cosas están por venir.

Él puede soportar la enfermedad, porque dentro de poco tiempo él tendrá un cuerpo glorioso.

Puede soportar pérdidas y cruces, porque sus tesoros más selectos están mucho más allá del alcance del daño. Puede soportar decepciones, porque las fuentes de su mayor felicidad nunca pueden secarse. Puede pensar con calma sobre la muerte: le abrirá una puerta desde la cámara baja hasta la cámara superior, incluso a la presencia del Rey. Él es inmortal hasta que su trabajo esté terminado. Él puede esperar la venida del Señor sin alarmarse. Él sabe que los que estén listos entrarán con él a la cena de las bodas del Cordero. Feliz es aquel hombre cuyo alojamiento está preparado para él en el reino de Cristo.

Tú que lees, ¿sabes algo de lo que acabo de hablar? ¿Conoces algo de un Salvador listo, un corazón listo y un hogar listo en el cielo?

Examínate honestamente. ¿Cómo evalúas tu situación?

¡Oh, sé misericordioso con tu propia alma! Ten compasión de esa parte inmortal de ti. No descuides su interés, por el mero hecho de objetos mundanos. Los negocios, el placer, el dinero, la política, pronto se acabarán para siempre. No te niegues a considerar la pregunta que te hago: ¿ESTÁS LISTO? ¿ESTÁS LISTO?

Tú que lees, si no estás listo, te ruego que te prepares sin demora. Te digo, en el nombre del Señor Jesucristo, que todas las cosas están listas de parte de Dios para tu salvación. El Padre está listo para recibirte, el Señor Jesús está listo para lavar tus pecados, el Espíritu está listo para renovarte y santificarte, los ángeles están listos para regocijarse por ti, los santos están listos para extenderte la mano derecha. Oh, ¿por qué no estar listo este mismo año?

Tú que lees, si tienes razones para esperar que estás listo, te aconsejo que te asegures.

Camina más cerca con Dios, acércate a Cristo, busca intercambiar esperanza por seguridad. Procura sentir el testimonio del Espíritu más cercano y claramente cada año.
Despójate de todo peso y del pecado que tan fácilmente te asedia.

Prosigue hacia la meta con mayor seriedad.

Pelea una mejor pelea, y disputa una mejor guerra cada año que vivas. Ora más, – lee más, -mortifícate más, – ama más a los hermanos. ¡Oh, que puedas esforzarte para crecer en gracia cada año, para que tus últimas cosas sean mucho más que las primeras, y el final de tu recorrido cristiano sea mucho mejor que al principio!

*******************************************Ryle Estas Listo

Puedes leer el sermón original en inglés aquí: https://bit.ly/2u44TAM

La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica

30 Jul

Baja los 19 artículos de la declaración aquí:
La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica

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Comentario de la Declaración de Chicago de la Inerrancia Bíblica de R. C. Sproul: https://amzn.to/2VlPAyO

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