CESACIONISMO, “LOS DONES DE SANIDADES,” Y LA SANIDAD DIVINA

16 Ago Caucasian man in wheelchair sitting on dock

Este artículo fue escrito por Richard L. Mayhue quien sirvió como Vice Presidente y Profesor Decano de Teología y Ministerios Pastorales en The Master’s Seminary

El estudio de la sanidad divina debe incluir la abundancia trágica de maestros falsos con enseñanzas y prácticas falsas, quienes afirman autoridad bíblica, pero en un examen más detallado claramente no son de Dios. ¿Están aún en operación hoy “los dones de sanidades” mencionados en 1 Cor 12:9, 28, 30 como en los tiempos del Nuevo Testamento? Este don-señal cesó con el fin del canon del NT. ¿Sana Dios todavía como lo hizo tanto en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento? Un estudio inductivo del registro bíblico (incluyendo el AT, los Evangelios, Hechos, y las epístolas del NT) establecen características inconfundibles de sanidad divina genuina.

Los estándares bíblicos se vuelven el estándar por el cual supuestas afirmaciones de sanidades divinas contemporáneas deberían ser juzgadas, ya sea si son de Dios o no lo son. Seguidamente, la promesa final de sanidad de salvación de Dios en 1 Pedro 2:24 merece atención. En el contexto, el pasaje habla de sanidad espiritual (la salvación), y no de sanidad física. Finalmente, una serie de observaciones teológicas conducen a la conclusión práctica de que los cristianos deberían enfocarse en lo espiritual/eterno en vez de lo físico/temporal. Cuando Dios sana hoy, no será a través de una agencia humana, y será caracterizada como fueron Sus sanidades registradas en la Escritura.

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Referente a la idea del cesacionismo, una publicación reciente contenía este comentario notable. ¿Cuál es su reacción a eso?

Si usted toma a un nuevo convertido, quién previo a su conversión no sabía nada de la historia del Cristianismo o del Nuevo Testamento, y usted lo encierra en un habitación con una Biblia por una semana, él saldrá de allí creyendo que él forma parte de un cuerpo que tiene un amor apasionado por el Señor Jesucristo y un cuerpo que consistentemente experimenta milagros y hace milagros. Se necesitaría un teólogo astuto sin experiencia en lo milagroso para hacer cambiar de opinión a este joven creyente.[1]

A primera vista y sin pensarlo mucho, podríamos estar de acuerdo. Pero mire la declaración de nuevo. Para mí, esto rápidamente se convierte en una situación de acuerdo/desacuerdo.

Estoy de acuerdo que un nuevo convertido que desconoce completamente la historia, quien no tiene experiencia en interpretar la Biblia, y quien no tiene las herramientas de estudio podría concluir que la iglesia de hoy experimenta milagros como la iglesia del primer siglo.
Pero estoy completamente en desacuerdo, y sospecho que usted también, que el nuevo convertido estaría en lo correcto. ¿Desde cuándo le pedimos a un nuevo convertido que sin nada más que una Biblia determine la expresión teológica correcta de un tema tan complejo como los milagros? Más aun, ¿por qué el teólogo tendría que tener experiencia en lo milagroso para ser creíble si creemos que las Escrituras son suficientes para articular la sana doctrina (2 Tim 3:16-17)?

Esto hace surgir una pregunta aún mayor: ¿Por qué los teólogos preparados, que tienen un conocimiento de historia y que tienen las capacidades para usar buenas herramientas de estudio de la Biblia, proponen la misma conclusión inmadura que un nuevo creyente que no sabe nada? ¿Puede ser que ellos han utilizado una combinación de experiencia y una teología predeterminada para anular de otro modo conclusiones razonables?

El cesacionismo implica la creencia de que los dones milagrosos de señales del NT (cf. Hechos 2:22; 2 Cor 12:12; Heb 2:3-4) cesaron con la muerte de los apóstoles y la terminación del canon del NT.[2] En general, los no-cesacionistas creen que todos los dones espirituales del NT han permanecido operativos, incluso hasta hoy.[3]

Este ensayo presenta la perspectiva cesacionista. Los “dones de sanidades” del NT (1 Cor 12:9, 28, 30) en particular y la sanidad bíblica en general son abordados. El tema de la sanidad es tan vasto que un artículo es muy insuficiente para hacer justicia al tema. Por consiguiente, el lector debería consultar la obra exhaustiva de este escritor, La Promesa de Sanidad,[4] para una cobertura más cabal de este amplio tema y para un trasfondo suficiente para entender cómo las partes guardan relación con el todo.

LA PERSPECTIVA

Con el tema de la sanidad, el debate y las conclusiones adjuntas van mucho más allá de la pureza del simple debate teológico y doctrinal. Cualquier cosa que uno crea sobre este tema dramáticamente influencia sus expectativas cuándo una enfermedad seria o una lesión afecta a un ser querido o incluso a uno mismo. No importa qué posición teológica uno tome sobre el tema, es imperativo que sea fuertemente corroborado por la Escritura, no sea que él sinceramente crea en promesas que Dios nunca realmente hizo. Cuando esto sucede, puede dar lugar a un desánimo tremendo, depresión, e incluso a una decepción con el Cristianismo.

El Falso Maestro

Uno de los exponentes más visibles y elocuentes del no-cesacionismo y un supuesto practicante de sanidad es Benny Hinn.[5] Sus libros recientes han sido éxitos de librería; él también regularmente es invitado al Trinity Broadcasting Network. Hinn da a entender que él ha tomado el lugar que Kathryn Kuhlman dejó.[6]

Debido a su influencia inusualmente extendida y debido a que él ha tratado de expresar una teología de sanidad en su libro “Señor, Necesito un Milagro”, cobra una particular importancia el examinar lo que enseña Benny Hinn. Este análisis breve compara lo que Hinn cree acerca de la sanidad con lo que las Escrituras enseñan. Usted luego puede hacer sus propias conclusiones acerca de la credibilidad de la enseñanza de Hinn (vea Hechos 17:11).

  1. Benny Hinn no ora “Señor, Hágase Tu Voluntad.” [7] Jesucristo si lo hizo (Lucas 22:42).
  2. Hinn cree que Dios siempre tiene la intención que los creyentes sean sanados.[8] En contraste, la Biblia enseña que algunos de los grandes santos, incluyendo a Jacob y Pablo, tuvieron enfermedades físicas de las cuales nunca fueron sanados.
  3. Hinn enseña que los creyentes le deberían ordenar a Dios sanar.[9] La Biblia enseña que le pidamos (1 Juan 5:14-15).
  4. Hinn sugiere que la sanidad milagrosa de Dios es gradual.[10] Las sanidades por Cristo y los apóstoles ocurrieron instantáneamente.
  5. Hinn enseña que la fe de la persona enferma es esencial para la sanidad.[11] Lázaro y la hija de Jairo no pudieron haber ejercido fe cuando resucitaron de entre los muertos.
  6. Hinn escribe que debemos hacer nuestra parte para que Dios pueda sanar.[12] La Biblia enseña que Dios es soberano.
  7. Hinn cree que los cristianos no deberían enfermarse.[13] La Biblia enseña que el cristiano puede enfermarse y que todos eventualmente morirán.
  8. Benny Hinn implica que la sanidad de una persona puede perderse y que la persona sanada debe hacer ciertas cosas para que la sanidad continúe.[14] La Biblia en ninguna parte enseña algo semejante.

Asombrosamente, Hinn no sólo contradice las Escrituras respecto al tema de la sanidad, sino que también se contradice a sí mismo. En 1992 Hinn escribió:

Esto me hace recordar un día, hace años, cuando oí a Kathryn Kuhlman profetizar, de una forma inimitable que el día llegaría, antes de la venida del Señor, cuando el poder de Dios sería tan grande que todo el mundo sería sanado. “No habrá un santo enfermo en todo el cuerpo de Cristo,” declaró.

Con su dramatismo acostumbrado, señalando con el dedo, y la mano en la cadera, preguntó: “¿Pudiera ser hoy?” Por supuesto, ella nunca lo vio venir, pero vendrá. El Espíritu Santo me ha convencido de ello.[15]

Más tarde, en una entrevista en 1993, la revista Carisma le preguntó a Hinn: “Usted ha mencionado otros cambios en su teología. ¿Ha cambiado usted su punto de vista sobre la sanidad?” Compare su respuesta de 1993 a lo que supuestamente el Espíritu Santo le dijo en 1992:

Huldah Buntain, misionera en la India, estuvo en nuestra iglesia recientemente, y ella habló cómo murió su marido, Mark. La historia me partió el corazón porque me percaté de que algunos de los santos más grandes de la tierra se han enfermado.

Jacob cojeaba al andar. Eliseo murió de una enfermedad, aunque el poder de Dios permaneció mucho tiempo en sus huesos. Incluso el apóstol Pablo tenía una enfermedad – aunque no estamos seguros de lo que era.
¿Por qué Dios no los sanó? ¿Sabe algo?, mi papá murió de cáncer.
Tristemente, en el pasado, lo dije públicamente: si mi papá hubiera sabido entonces lo que sé ahora, él no habría muerto. ¡Qué cruel!
No voy a volver a decir eso acerca de nadie.

Pero todavía creo que la sanidad es ofrecida a todos nosotros como hijos de Dios. La Palabra de Dios es clara sobre eso. El salmo 103 dice: “Bendice alma mía al Señor, y no olvides ningunos de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.”

Así es que creo con todo mi corazón que la sanidad es una parte de nuestra herencia como creyentes. Es una provisión del pacto de Dios con nosotros. Pero ahora me he dado cuenta de que Dios es soberano, y que hay cosas que simplemente no comprendo.”[16]

O bien el Espíritu Santo habló correctamente en 1992 y Hinn decidió corregir al Espíritu en 1993, o el Espíritu no habló lo que Hinn afirmó en 1992 y él tuvo que reparar los daños en 1993. Toda la evidencia señala a la última conclusión.

Las Enseñanzas Falsas

Las enseñanzas falsas acerca de la sanidad han tomado formas diversas pero casi siempre contienen una mezcla de verdad y error. Las verdades a medias acerca de la sanidad divina le dan combustible a los errores dañinos de nuestro día. Déjeme advertirle de algunas de estas medias verdades más frecuentes a fin de que usted pueda estar preparado para rechazarlas.[17]

  1. Ya que Dios quiere que los cristianos disfruten Sus bendiciones, la enfermedad demuestra que usted está fuera de Su voluntad.
  2. El pecado es la causa de fondo de la enfermedad; por eso usted debe resistir la enfermedad como usted lo haría con el pecado.
  3. Puesto que Cristo murió por su enfermedad y su pecado, usted puede ser liberado de ambos.
  4. Si usted tiene suficiente fe, usted será sanado.
  5. Lo que usted confiesa es lo que usted posee; así que declare enfermedad y usted se enfermará; declare salud y usted la obtendrá también.
  6. Toda adversidad se origina en Satanás; así que la enfermedad, al igual que Satanás, debe ser reprendida.
  7. Si usted sólo supiese la realidad secreta del poder sanador de Dios, usted puede ser sanado.
  8. Puesto que Cristo y los apóstoles sanaron en su día, los cristianos pueden sanarse hoy.
  9. Puesto que la enfermedad proviene de Satanás, ningún bien puede venir de la enfermedad.
  10. Puesto que Dios quiere su bien, nunca ore, “Hágase tu voluntad” con respecto a la sanidad.
  11. Puesto que el pecado es la causa de la enfermedad, si usted está enfermo, entonces usted tiene un patrón de pecado en su vida.
  12. Dios le ha sanado, pero el diablo no deja que los síntomas se vayan.

Las Prácticas Falsas

Miles de personas podrían brindar testimonio de qué tan dolorosas pueden ser estas medias verdades. El Dr. C. Everett Koop recuerda en particular un episodio brutal.

Contratamos a un escritor investigador para analizar algunas de las sectas y específicamente a los sanadores de fe. Nuestro investigador viajó a una ciudad del Suroeste donde una campaña de sanidad había sido anunciada con semanas de anticipación…

Entre los que acudieron buscando sanidad estaba un hombre cristiano entrado en años que vivía en el campo. Su vista se había nublado, y lo más probable era que tenía cataratas. La única luz en la pequeña cabaña donde él vivía era una lámpara de parafina. Él era un cristiano devoto, leía su Biblia diariamente – o trataba de leerla – y tenía toda la fe necesaria para sanarse, si la fe ciertamente garantiza la sanidad. Su queja principal era que su vista se había deteriorado hasta el punto donde él ya no podía leer su Biblia.

En la noche en que acudió a ver al sanador, el anciano fue presentado dentro de la atmósfera de un espectáculo. El sanador por fe dijo: “Bien, abuelo, usted no puede ver más ya. Usted ha envejecido, usted incluso no puede ver con sus gafas. Su visión está fallando.” Entonces él extendió su mano y le quitó las gafas al anciano, las tiró en la plataforma, las pisó, y las rompió. Él entonces le entregó al anciano una Biblia de letra grande, la cual, bajo las luces necesarias para televisión de aquellos días, le permitió al caballero leer Juan 3:16 en voz alta, para asombro y aplauso de la audiencia.

El anciano alabó a Dios, el sanador alabó a Dios, la audiencia alabó a Dios, y el anciano volvió a su cabaña pobremente iluminada y no podría encontrar su Biblia, porque sus gafas fueron destruidas. El hombre volvió al sanador pero se le dijo la cosa más desalentadora que un hombre piadoso posiblemente podría escuchar: “Usted no tuvo suficiente fe, porque de haberla tenido, la sanidad hubiese sido permanente.”[18]

Trágicamente, todos los ejemplos anteriormente citados involucran a personas que son no-cesacionistas. Ni su teología ni sus ministerios armonizan con lo que la Escritura enseña en general acerca de los dones de señales milagrosos diseñados para autentificar a Cristo y a los apóstoles o lo que enseña en particular acerca de la sanidad.

LOS DONES DE SANIDADES

“Los dones de sanidades” es la frase más enigmática que trata con el tema de la sanidad en toda la Biblia. ¿Por qué? Porque esa frase es mencionada sólo tres veces en el NT, y las tres veces aparecen en 1 Corintios 12. Los versículos no proveen ninguna explicación de lo que implicaron las manifestaciones. Ni aparece el don en alguna de las otras listas de dones del NT. Eso quiere decir que hay muy poca evidencia bíblica a la cual echar mano.[19]

No obstante, varias observaciones bíblicas pueden ayudar. Primero, ambas palabras en la expresión están en plural – “dones de sanidades.” El plural seguramente no requiere que el don se manifieste en más de una ocasión por la misma persona, pues eso significaría “que la palabra de sabiduría” en 1 Cor 12:8 fuese una que ocurriese una sola vez. Uno debe pensar más allá.

Podría ser que “los dones” se refieren a: (1) Diversos métodos de sanidad; (2) Ocasiones diversas de sanidad; o (3) Diversas variedades del don. Porque no hay ningún otro texto del NT o contextos, nadie lo sabe con seguridad. “Sanidades” probablemente se refiere a diversas enfermedades.

Los plurales paralelos, “los que hacen milagros,” “discernimiento de espíritus,” y “géneros de lenguas,” bien podrían señalar que las manifestaciones fueron temporales (una sola vez) y tenían que ser renovadas por Dios según Su voluntad.[20] Por Ejemplo, Pablo sanó a multitudes (Hechos 19:11-12), pero no podría sanarse a sí mismo (Gal. 4:13), Epafrodito (Fil. 2:25-30), o Trófimo (2 Tim 4:20). Eso también explicaría por qué Pablo no dirigió a Timoteo (1 Tim 5:23) a una persona con este don. Alguien que lo había ejercitado en una ocasión no tendría razón para sospechar que se manifestaría de nuevo. Santiago 5:13-18 se puede entender en forma semejante; esta temprana epístola (alrededor de A.D. 50) exhortó a los enfermos a llamar a los ancianos y no a una persona que manifestara “los dones de sanidades.”

Fuera de su asociación con los apóstoles, los “dones de sanidades” aparecen raras veces. Sólo Felipe es mencionado específicamente (Hechos 8:6-7). Esteban (Hechos 6:8) y Bernabé (Hechos 14:3) también podrían haber ejercido este don de señales. Eso explicaría por qué Bernabé, quien pudo haber sanado a otros con Pablo en Iconio (Hechos 14:3), no sanó al mismo Pablo cuando casi lo matan apedreado en Listra (Hecho 14:19-20).

Los “dones de sanidades” parecen ser una señal que fue dada para autenticar a los apóstoles (Heb 2:4). Por consiguiente, no es sorprendente descubrir su ausencia de la lista de dones de Romanos 12, la cual fue escrita después que 1 Corintios. Una vez que los apóstoles fueron autenticados y la iglesia temprana se estableció, las señales apostólicas gradualmente desaparecieron, pues habían servido al propósito de Dios.

Tampoco nos sorprende ver la ausencia de dones de señales de las Epístolas Pastorales escritas por Pablo a Timoteo y Tito. Si esos dones debían ser perpetuados, ciertamente Pablo habría mencionado eso, cuanto más debido a que Timoteo padecía problemas estomacales y otras aflicciones frecuentes (1 Tim 5:23).
Si Dios pretendiese que “los dones de sanidades” funcionaran como algo más que un don de señal milagrosa, esperaríamos verlo manifestado en las vidas de los numerosos compañeros de Pablo. Pero allí no hay el menor indicio de su manifestación después del año 59 d.C. El argumento del silencio no es conclusivo, pero es una porción más de evidencia que necesita ser seriamente considerada, porque es consistente con las otras indicaciones mencionadas arriba.

Lo más probable es que “los dones de sanidades” fuesen un don temporal de señal que fue usado por Dios para autenticar a los apóstoles y se evidenció esporádicamente con la excepción de Pedro y Pablo, fue otorgado una sola vez, y debía ser renovado por la voluntad soberana de Dios. Por consiguiente, no fue la intención de Dios de que los “dones de sanidades” en 1 Cor. 12:9, 28, 30 fuesen operativos hoy.

La naturaleza temporal de los “dones de sanidades” no quiere decir que Dios no sane hoy. Este ensayo distingue entre la “sanidad divina” humana real del Antiguo Testamento y el NT, al ser comparada a la posibilidad de la “sanidad divina” directa de Dios para hoy. Porque el número escaso de sanidades en el Antiguo Testamento y las sanidades innumerables de Cristo no dependían de los “dones de sanidades,” ni la sanidad divina está bajo la dependencia de esa señal/don hoy.

Puesto que el término “dones de sanidades” y su contexto siguen siendo ambiguos, una persona no debería construir una superestructura teológica sobre este débil fundamento. Aquellos que desarrollan su teología de sanidades para la iglesia de hoy de este pasaje lo hacen imponiendo sus conclusiones en el texto en lugar de hallar otras indicaciones evidentes de otras cartas del NT.

Primera de Corintios 12 parece ser un refugio de rescate para los defensores de la sanidad quienes comprenden lo peligroso que sería su caso si descansara solamente sobre el patrón de sanidad de Cristo y los apóstoles. J. Sidlow Baxter correctamente concluye que ni los milagros de sanidad de Cristo ni de los apóstoles continuaron después de la edad apostólica.

Ni de los milagros de sanidad del Señor ni de los de los apóstoles podemos deducir en forma segura que los tales deberían continuar hoy, ni deberíamos suponer que sí. Si tales sanidades tenían la intención divina de continuar de la misma manera hoy, entonces todos los que acuden a sanarse hoy estarían sanados sin excepción, como lo fue en el caso de los días de nuestro Señor y los apóstoles. Pero miles que vienen buscando hoy sanidad no son sanados. Por consiguiente, por ese texto sencillo y práctico sabemos que las sanidades de hoy no tienen la misma base que en aquellos lejanos días.[21]

Sin embargo, Baxter entonces acude a las epístolas del NT y desarrolla la idea – primordialmente de Rom 8:11, 1 Corintios 12, y Santiago 5:13-16 – de que la sanidad corporal ha sido prometida por las Escrituras para hoy.[22] Lo hace, sin embargo, con esta franca salvedad:

Aquellas parecen ser las únicas promesas o declaraciones que están en las epístolas con respecto a la sanidad divina o renovación del cuerpo humano para esta edad presente. ¿Cuál es el primer pensamiento considerado que salta a la mente? ¿No es el muy pequeño espacio dado a la sanidad física? En cierto modo, parece decepcionantemente pequeño. Dejemos que esto nos diga la importancia comparativamente pequeña que Dios le asigna. Permítale señalar su lugar comparativamente menor en comparación al énfasis principal de las cartas del Nuevo Testamento a los creyentes cristianos.[23]

Jack Deere también considera 1 Corintios 12 como un texto bíblico principal para explicar la sanidad para hoy.[24] El concluye que puesto que (1) los apóstoles fueron los más dotados de todas las personas en la iglesia, (2) los dones espirituales varían en fuerza e intensidad, y (3) los dones milagrosos no fueron limitados a los apóstoles sino distribuidos a toda la iglesia, entonces (1) hay una distinción entre señales/maravillas y “dones de sanidades,” y (2) es incorrecto insistir en que los milagros apostólicos establecieron la pauta por la cual evaluar las sanidades hoy. Él concluye que: (1) las sanidades hoy no serán tan espectaculares como las de Pablo o Pedro, (2) que las sanidades no podrían ser tan abundantes como en la era apostólica, y (3) que esto abre la posibilidad de que existan intentos fracasados en las sanidades.

Mi respuesta sería que el Dr. Deere ha desarrollado una teoría más de lo que la Escritura no dice que lo que claramente dice. Su teoría fracasa, a mi parecer, para varias razones:

  1. La frase “dones de sanidades” es tan ambigua en sus contextos que nadie realmente puede saber con seguridad lo que quiere decir. Ciertamente algo así de importante como una teología de sanidad física no debería ser edificada sobre tal cimiento poco profundo.
  2. Su teoría no explica la disminución en la calidad y la cantidad de incluso las sanidades apostólicas a medida que la era apostólica se acercaba a su conclusión.
  3. Su teoría no explica adecuadamente porque los “dones de sanidades” aparecen sólo en la lista de dones de 1 Corintios 12.
  4. Su teoría no anticipa la falta total de instrucción en las epístolas en materia de la sanidad (con la excepción de lo que es encontrado en Santiago 5). Sugeriría que Santiago 5 y 1 Corintios 12 no están relacionados.
  5. Su teoría asume completamente que si la Escritura no prohíbe sanarse o no habla directamente de la cesación de la sanidad apostólica, entonces implícitamente las Escrituras enseñan al don de sanidad para hoy.[25]
  6. El Dr. Deere parece contradecir su teoría cuándo escribe: “creo que Dios está haciendo milagros de la calidad del NT en la iglesia hoy, y creo que Él los ha hecho a todo lo largo de la historia de la iglesia.”[26] Los únicos milagros que conocemos de la calidad de Hechos son aquellos realizados por los apóstoles. Incluso el Dr. Deere en otro sitio teorizó que los milagros de la iglesia fueron de bajo nivel comparado a los de los apóstoles. Ambas cosas no pueden ser verdaderas.

 

EL REGISTRO BÍBLICO

Puesto que “los dones de sanidad” no son operativos hoy, como lo fueron en los tiempos del NT, ¿cómo debe la iglesia distinguir entre lo verdadero y lo falso de una supuesta sanidad divina? Lo que sigue es un estudio inductivo de sanidades tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que ayudará a contestar la pregunta mencionada más arriba. Lo que caracterizaba a la sanidad divina entonces validaría la sanidad divina de hoy, si la naturaleza de la sanidad fuese de la misma calidad bíblica.

La comunidad cristiana debe enfrentarse con el hecho de que es sumamente raro cuando una sanidad reportada coincide con el modelo bíblico. Cuando Dios milagrosamente sanó a través de los profetas, Cristo, o los apóstoles, estas cualidades, entre otras, caracterizaron la sanidad:

  1. Fue inmediata.
  2. Fue pública.
  3. Tuvo lugar en ocasiones ordinarias no planeadas.
  4. Incluyó enfermedades que la comunidad médica no podía tratar.
  5. Fue completa e irreversible.
  6. Fue innegable, incluso para los detractores.

Tomando la sanidad contemporánea un paso más adelante, la mayoría de las sanidades reportadas de hoy se diferencian poco de las sanidades reportadas por las sectas y otras religiones del mundo. El siguiente patrón bíblico separa lo verdadero de lo falso.[27]

EL REGISTRO DE SANIDADES DEL ANTIGUO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento tiende un puente desde la Creación hasta Cristo. Sería ingenuo suponer que cada ejemplo de enfermedad o sanidad haya sido registrado. Sin embargo, parece razonable que Dios incluyó la mayor parte de los casos especiales en el registro sagrado. Moisés escribió la declaración central sobre sanidad divina en Deut 32:39 (cf. Job 5:18):

Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir,
y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.

El testimonio es claro: Dios lleva la responsabilidad final para la vida o para la muerte y para la salud o la enfermedad.

Afligido por Dios

Dios físicamente afligió a más personas, más a menudo que las que Él físicamente sanó. Por ejemplo:

Gen 12:17 – La casa de Faraón

Gen 16:2 – Sara

Gen 20:18 – La casa de Abimelec

Gen 30:2 – Raquel

Gen 32:22-32 – Jacob

Exod 4:6-7 – Moisés

Exod 12:29-30 – Los primogénitos de Egipto

Lev 10:1-2 – Abiú y Nadab

Núm 12:1-15 – Miriam

Núm 16:41-50 – Israel

Núm 21:4-9 – Israel

Núm 25:1-9 – Israel

1 Sam 1:5-6 – Ana

1 Sam 5:6, 9, 12 – Filisteos

2 Sam 12:1-23 – El pequeño hijo de David

2 Sam 24:1-17 – Israel

1 Rey 13:4 – Jeroboam

1 Rey 14:12,17 – El hijo de Jeroboam

2 Rey 5:20-27 – Giezi

2 Rey 19:35 – El ejército de Senaquerib

2 Cron 21:16-20 – Joram

2 Cron 26:16-21 – Uzias

Ezeq 24:16 – La esposa de Ezequiel

Dan 4:28-37 – Nabucodonosor

 

Los Métodos de Sanidad Variaban

Dios honró y, a veces, personalmente usó técnicas diversas para sanar físicamente.

  1. Oración

Gen 20:1-18 – Abraham

Núm 12:1-15 – Moisés

1 Sam 1:19-20 – Ana

1 Reyes 13:6 – Un hombre de Dios

1 Reyes 17:17-24 – Elías

 

  1. La mano en su pecho

Éxodo 4:6-7 – Moisés

 

  1. El límite de tiempo predeterminado por Dios

Dan 4:28-37 – Siete años

 

  1. Metiéndose siete veces en el río Jordán

2 Rey. 5:1-14 – Naamán

 

  1. Actos inexplicables

1 Reyes 17:17-24 – Elías

2 Reyes 4:18-37 – Eliseo

 

  1. Sin ninguna cosa

Gen 21:1-2 – Sara

Gen 29:31 – Lea

Gen 30:22 – Raquel

 

  1. Combinación de eventos

1 Reyes 17:17-24 – Oración y actos inexplicables
2 Reyes 20:1-11 – Oración y actos inexplicables
2 Reyes 4:18-37 – Oración y la medicina

 

  1. Mirando a una serpiente elevada

Num 21:4-9 – Israel

 

  1. Plaga bloqueada, pero sin sanidad física

Num 16:41-50 – Incienso ofrecido

Num 25:1-9 – Dos personas muertas

1 Sam 5:6, 9, 12 – Obediencia

2 Sam 24:1-17 – Tiempo límite predeterminado

 

  1. Medios desconocidos

Job 42:1-17 – Job

 

Enfermedad relacionada con el pecado

Dios directamente causó aflicción física en ocasiones por el pecado personal, aunque la persona físicamente afectada no sea siempre el pecador.

  1. El pecador no fue castigado

Éxodo 32:22-32 – Aarón

Num 12:1-15 – Aarón

 

  1. El pecador fue castigado

Lev 10:1-2 – Nadab y Abiú

Num 12:1-15 – Miriam

Num 16:1-50 – Coré

1 Reyes 13:4 – Jeroboam

Dan 4:28-37 – Nabucodonosor

 

  1. Alguien aparte del pecador fue castigado

Gen 12:17 – Toda la casa de Faraón

Gen 20:1-18 – La casa de Abimelec

2 Sam 12:1-23 – El pequeño hijo de David

2 Sam. 24:1-17 – La casa de Israel

1 Reyes 14:12, 17 – El hijo de Jeroboam

 

Enfermedades Inexplicables

Gen 27:1 – Isaac

Gen 32:22-32 – Jacob

2 Sam 4:4 – Mefi-boset

1 Rey 17:17-24 – El hijo de la viuda

2 Rey 4:18-37 – El hijo de la sunamita

Dan 7:28; 8:27 – Daniel

 

Dios Sanó A los Incrédulos

Gen 12:10-20 – La casa de Faraón

Gen 20:1-18 – La casa de Abimelec

1 Reyes 13:6 – Jeroboam

2 Reyes 5:1-14 – Naamán

2 Cron. 30:20 – Israel

Dan 4:34-37 – Nabucodonosor

 

Dios Restauraba la Vida

En el Antiguo Testamento, sólo tres personas experimentaron resurrección.

1 Reyes 17:17-24 – El hijo de la viuda de Sarepta

2 Reyes 4:18-37 – El hijo de la mujer sunamita

2 Reyes 13:21 – El hombre desconocido cuyo cuerpo tocó los huesos de Eliseo

 

Satanás Causó Enfermedad

Dios utilizó a Satanás como un agente para la enfermedad sólo una vez.

Job 1–2

 

Santos se Enfermaron

Algunos de los grandes santos del Antiguo Testamento estaban enfermos, pero no por causa directa del pecado personal.

Gen 27:1 – Isaac (no sanado)

Gen. 32:25 – Jacob (no sanado)

Gen 48:1 – Jacob (no sanado)

Éxodo 4:6-7 – Moisés (no sanado)

1 Reyes 14:4 – Ahías (no sanado)

2 Reyes 13:14 – Eliseo (no sanado)

Job 1-21; 42:10 – Job (sanado)

Dan 8:27 – Daniel (sanado)

Sin embargo esto podría tener la apariencia de un gran número de incidentes de sanidades, recuerde que ocurrieron en un período de tiempo que excede a dos mil años. Significativamente, una cantidad mucho menor de sanidades ocurrieron en miles de años en el AT que las que fueron experimentadas durante simplemente algunas décadas en el NT.

EL REGISTRO DE SANIDADES DE LOS EVANGELIOS

Nunca en la historia humana tantas personas han sido sanadas de semejante multitud de enfermedades en un tiempo tan breve como durante el ministerio público de tres años de Cristo. Este despliegue de sanidades nunca ha sido repetido. El ministerio sanidad de Cristo es verdaderamente único porque permanece inigualable.

Los Propósitos de la Sanidad

El ministerio de sanidad de Cristo sirvió para varias cosas; todas ellas primordialmente contribuyeron a autenticar a la persona de Jesús como el Mesías verdadero. Los milagros de sanidad nunca fueron realizados simplemente para el beneficio físico de las personas.
Mat 8:17 – Un cumplimiento de la profecía mesiánica en Isa 53:4

Mat 9:6 (también Marcos 2:10; Lucas 5:24) – De esta forma las personas sabrían que Cristo tuvo autoridad para perdonar pecados

Mat 11:2-19 (también Lucas 7:18-23) – Para autenticar el ministerio mesiánico a Juan el bautista, que estaba en prisión

Mat 12:15-21 – Para cumplir con la profecía mesiánica en Isa 42:1-4

Juan 9:3 – Para que las obras de Dios pudieran manifestarse en Cristo

Juan 20:30-31 – Para que la gente creyera que Jesús es el Cristo

Hechos 2:22 – Para que Dios autenticara a Cristo

La Sanidad tuvo un Propósito

Aunque los milagros de Jesús abundaron, Él no los realizó indiscriminadamente, ni tampoco sanó siempre a todo el que necesitaba sanidad (vea Juan 5:3-5); ni realizó señales cuando se le solicitaron (vea Mat 12:38-40); ni usaría Sus poderes para evitar la cruz (vea Mat. 26:52-53). Dios siempre dirigió los milagros hacia los propósitos previamente documentados.

 Mat 4:1-11 Mat 16:1-4 Mat. 27:40 Lucas 11:16
Mat 12:38-40 Mat 26:52-53 Marcos 6:5 Juan 5:3-5

La Sanidad fue Inmediata

Con tres excepciones, todas las sanidades de Jesús ocurrieron instantáneamente. No requirieron en absoluto un período recuperativo porque los enfermos inmediatamente recobraron la salud completamente. La ausencia de recaídas o malentendidos de los que fueron sanados, fue una marca de las sanidades de Cristo.

Mat 8:3 Mat 9:22 Mat 17:18 Lucas 13:13
Mat 8:13 Mat 9:29-30 Mat 20:34 Juan 4:53
Mat 8:15 Mat 15:28 Mar 3:1-6 Juan 5:8-9
Mat 9:6-7 Mat 15:30-31 Mar 7:33-35

Algunas Sanidades tuvieron Retrasos de Tiempo

Los únicos tres retrasos de una sanidad total incluyeron algunos minutos y no más. Los hombres involucrados recibieron sanidad total.

Marcos 8:22-26 Lucas 17:11-19 Juan 9:1-7

Las Sanidades fueron Abundantes

Los milagros de Jesús abundaron; Él sanó en número y alcance ilimitado.

Mat 4:23-25 Mat 14:35-36 Lucas 6:17-19 Juan 7:31
Mat 8:16 Mat 15:30-31 Lucas 7:21 Juan 12:37
Mat 9:35 Mar 1:32-34 Lucas 9:11 Juan 20:30
Mat 12:15 Mar 3:7-11 Juan 6:2 Juan 21:25

Sanidad en Ausencia

La sanidad ocurrió sin la presencia física de Jesús.

Mat 8:5-13 Mat 15:21-28 Lucas 7:1-10 Juan 4:46-54

 

Los Métodos de Sanidad Variaron

Al igual que con las sanidades del Antiguo Testamento, Jesús usó una colección variada de métodos para sanar. ¡Recuerde, el poder de Dios sanó! No había nada mágico en el método mismo que produjera sanidad.

  1. Cristo tocó (Mat 8:15; Mat 20:34; Lucas 13:13).
  1. Cristo habló (Mat 9:6-7; Mar 10:52; Juan 5:8-9).
  1. La enferma tocó el manto de Jesús (Mat 9:20-22; Mat 14:36; Lucas 8:44).
  1. Cristo usó saliva (Mar 8:22-26).
  1. Cristo tocó los oídos del hombre con Sus dedos y le puso saliva en la lengua (Mar 7:33-35).
  1. Cristo untó barro (Juan 9:6)

 

Cristo Aprobó a los Doctores

Jesús reconoció los medios normales de sanidad física: el médico y la medicina.

Mat 9:12 – “los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.”

Lucas 10:30-37 – El samaritano usó aceite, vino, y vendajes para ayudar al judío abandonado.

 

Sanidad para la Gloria de Dios

Aunque la enfermedad puede directamente resultar del pecado personal, como se evidencia en el Antiguo Testamento, en ninguna parte de los relatos de los Evangelios se atribuye la enfermedad directamente al pecado personal. Sin embargo, la Escritura indica dos veces que la enfermedad ocurrió con el propósito de que Dios fuera glorificado.

Juan 9:1-41 – el hombre con ceguera congénita

Juan 11:1-53 – Lázaro

El Ministerio de Sanidad de Cristo fue Único

Otro ministerio de sanidad como el ministerio de Cristo nunca ha ocurrido.

Mateo 9:32-33 Marcos 2:12 Lucas 10:24 Juan 9:32

Cristo Esquivó la Aclamación

Jesús se esforzó en evitar la aprobación o recompensa pública por Sus milagros de sanidad. En Lucas 10:20, Jesús dijo explícitamente a los discípulos que no debían regocijarse en el poder que habían recibido, sino más bien que se regocijaran en el hecho de que sus nombres estaban escritos en el cielo.

Mat 8:4 Mar 1:44 Mar 8:26
Mat 9:30 Mar 5:43 Lucas 5:14
Mat 12:16 Mar 7:36 Lucas 8:56

 

Las Sanidades fueron Innegables

Las sanidades de Cristo generaron una reacción fenomenal del espectador. Todos, incluyendo sus enemigos, se alejaron asombrados, pasmados, e incapaces de negar o desacreditar los milagros.

Mat 9:1-8 Mar 3:6 Lucas 18:43
Mat 9:33 Mar 3:10 Juan 9:1-41
Mat 12:23 Mar 5:20 Juan 11:47-48
Mat 15:31 Mar 7:37
Mar 2:12 Lucas 11:14

Reacciones Nacionales

El rango geográfico de reacción alcanzó proporciones a escala nacional. Marcos 1:45 describe el hecho de que las noticias del ministerio de sanidad de Cristo se propagaron hasta el punto de que no podía entrar a la ciudad. Si bien Él se quedó en las áreas deshabitadas, la gente venía a Él de todas partes.

Mat 4:23-25 Mat 9:31 Mat 15:30 Mar 1:45
Mat 9:26 Mat 14:35 Mat 19:2 Mar 6:2

 

La Santidad No Necesariamente Salvó

Aunque los milagros de Cristo no podían ser negados, no llevaron necesariamente a la fe.

  1. Fueron innegables (Juan 3:2; Juan 7:25-46; Juan 11:4-48)
  1. No condujeron a la fe (Mat 11:21-23; Mat 12:38-45; Lucas 10:12-15; Juan 6:26-36; Juan 12:37-43)

Cristo Sanó a Incrédulos

Dondequiera que Él sanó a las multitudes, puede ser asumido que la mayoría, si no es que todos, eran incrédulos.

Mateo 8:1-4 – El leproso

Lucas 17:11-19 – Diez leprosos

Juan 5:1-9 – El cojo en la piscina


La Fe No Era Necesaria

Jesús no requirió una fe personal para sanar. Además de los siguientes ejemplos, es obvio que Lázaro, la hija de Jairo, y el hijo de la viuda fueron incapaces de manifestar fe. Aun así, todos ellos fueron resucitados de la muerte.

Mat 8:14 Mat 12:22 Mar 8:22 Lucas 22:51
Mat 9:32 Mat 20:30 Lucas 14:4 Juan 5:8
Mat 12:13 Mar 7:35 Lucas 17:14 Juan 9:1

Se Honra la Fe de Otro

A veces, Cristo sanó cuando otro aparte del afligido exhibió fe. Note especialmente Mateo 17:19-20. Los discípulos habían sido incapaces de expulsar a un demonio y vinieron a Jesús en privado para mayor instrucción. Él les dijo que era debido a su falta de fe. El pasaje paralelo en Marcos agrega que la oración habría provisto éxito (9:29). Los que afirman que una persona no es sanada por su falta de fe deben ser alertados y corregidos.

 Mat 8:10-11  Mat 15:28  Mar 9:23-24  Juan 4:50
 Mat 9:2  Mar 2:1-5  Lucas 8:50

La Fe del Afligido Honrada

Ocasionalmente, Cristo alabó la fe del afligido.

Mat 9:22 Mat 9:29 Mar 10:52

 Las Sanidades No Estaban Planeadas de Antemano

  1. Él sanó desde el principio de Su ministerio (Mat 4:23-25) hasta el fin (Juan 11:1-44)
  2. A menudo Jesús se acercó a la persona (Lucas 13:10-17; Juan 5:1-9).
  3. Jesús siempre sanó durante el curso normal de Su ministerio (Mat 9:27-31; Mat 12:10-14; Lucas 13:10-17; Juan 5:1-9).

Satanás y los Demonios Causaron Enfermedad

          No toda enfermedad es causada directamente por Satanás o los demonios, sino que las personas poseídas por demonios son susceptibles a tener enfermedades físicas. Lucas 13:10-17 sirve de ejemplo clásico – donde una señora que había sido atada por Satanás (probablemente a través de un demonio) y había estado encorvada por dieciocho años.

 Mat 4:24  Mat 12:22  Mar 1:32-34  Lucas 13:10-17
 Mat 8:16-17  Mat 15:21-28  Mar 9:25  Hechos 10:38
 Mat 9:32-33  Mat 17:14-18  Lucas 8:2

El Poder Celestial de Sanidad

Debido a que Cristo había abandonado voluntariamente el ejercicio independiente de Sus atributos divinos, Su poder sanador se originó del Padre Eterno.

Mat 12:28 – Él expulsó a demonios por el Espíritu de Dios

Lucas 5:17 “Y el poder del Señor estaba con él para sanar”

Lucas 11:20 – Él expulsó demonios por el dedo de Dios

Juan 5:19 – “…no puede el Hijo hacer nada por sí mismo”

Hechos 2:22 – “…prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él”

Hechos 10:38 – Cristo sanó porque Dios estaba con Él

La Sanidad por los Discípulos

Otras personas aparte de Cristo sanaron en los relatos de los Evangelios.

Mat 10:1-15 – Yendo sólo a la ovejas perdidas de la casa de Israel (vea 10:6), todas las necesidades de los discípulos fueron satisfechas sobrenaturalmente por Dios. No debían llevar nada en sus excursiones de predicación y sanidad.

Lucas 10:1-16 – Otros setenta fueron comisionados de modo semejante a los doce.

Tan espectaculares como se leen en los capítulos anteriores en Hechos respecto a la sanidad, parecen nada cuando son comparados a las sanidades interminables por Jesús. El registro de sanidad de los Evangelios incuestionablemente está en una liga propia. Las sanidades de Cristo superan en mucho, en cantidad, a todos los demás sanidades en la Biblia en su conjunto.

 EL REGISTRO DE SANIDAD EN HECHOS

El ministerio sanador en Hechos se lee con menos intensidad cuándo es comparado al de Cristo, aunque Hechos cubre aproximadamente treinta años. Sin embargo, en una base de comparación de tiempo, Hechos tiene mucho más sanidades que todo el Antiguo Testamento. Las epístolas del NT parecen casi áridas de sanidades cuando se comparan a Hechos.

Las Técnicas de Sanidad Variaron

Las técnicas de sanidad fueron variadas en Hechos, como también lo fueron en el Antiguo Testamento y los Evangelios.

  1. Mediante mandato (Hechos 3:6; 9:32-35; 14:8-10)
  2. Por la sombra del sanador (Hechos 5:15)
  3. Al tocar la prenda de vestir del cuerpo del sanador (Hechos 9:11, 12)
  4. Por oración o la imposición de manos (Hechos 28:8-9)
  5. Al hablar (Hechos 9:17-18)

La Sanidad fue Inmediata

Todas las sanidades en Hechos ocurrieron instantáneamente; no requirieron de un período de recuperación. El afligido experimentó restauración inmediata de la salud total.

 Hechos 3:7-8  Hechos 14:8-10  Hechos 14:19-20  Hechos 20:9-12

 Incrédulos Sanados

 Hechos 5:16  Hechos 8:6-7  Hechos 19:11-12  Hechos 28:8-9

 Se Honró la Fe del Enfermo

 Hechos 3:16  Hechos 14:8-10

 La Fe No Fue Necesaria

Los sanadores apostólicos no necesariamente demandaron una fe personal del enfermo.

 Hech 5:16  

Hech 9:36-43

 

 

Hechos 19:11-12

 

 Hechos 20:9-12  Hechos 28:8-9

La Sanidades Fueron Innegables

Los milagros de sanidad no pudieron negarse – aun por el sanedrín.

 Hechos 2:43  Hechos 4:15-17  Hechos 14:3

Los Demonios Causaron Enfermedades

 Hechos 8:7  Hechos 10:38

Enfermedad Relacionada con el Pecado

Algunas veces Dios afligió debido a pecado personal

 Hechos 5:1-11  Hechos 9:8  Hechos 12:23  Hechos 13:4-12

Vida Restaurada

Ocurrieron dos resurrecciones.

Hechos 9:36-43 – Dorcas (por Pedro)

Hechos 20:9-12 – Eutico (por Pablo)

Enfermedad Impedida

 Hechos 28:1-6

 Poder Celestial de Sanidad

 Hechos 4:30

 Los Santos Tuvieron Enfermedades

Hechos 9:36-43 – Dorcas

Hechos 14:19 – Pablo

 Sanidad en Ausencia

 Hechos 19:11-12

 Todos Fueron Sanados

 Hechos 28:9

Como era de esperarse, la calidad de las características de estas sanidades correspondió a las de Cristo. Sin embargo, la cantidad ni siquiera se aproximó a las sanidades, tan numerosas para contar, hechas por Jesús.

 

EL REGISTRO DE SANIDADES DE LAS EPÍSTOLAS

Dios usó señales, milagros, y prodigios para autenticar a los apóstoles y su ministerio (Rom 15:18-19; 2 Cor 12:12; Heb 2:4). La certificación de los apóstoles primordialmente explica las acciones milagrosas de hombres, no la simple sanidad de los santos.

Las sanidades sobrenaturales espectaculares estaban entre las señales exhibidas por los apóstoles y por aquellos con quienes personalmente ministraron. Si los apóstoles mismos o aquellos con quienes ministraron hicieron señales, estas fueron diseñadas para atestiguar la autoridad de los apóstoles como reveladores de la verdad (vea Hechos 2:42, 43).

Si se suponía que todos los cristianos realizarán tales acciones, esas acciones no pudieron haber servido de señales de apostolado (vea 2 Cor. 12:12). Las señales atestiguaron que las palabras de los apóstoles tenían igual autoridad que la de Jesús mismo, pues Él los había escogido como Sus portavoces (vea Mat 10:11-15, 20, 40; 1 Cor 14:37).

Medicina Aprobada

Pablo reconoció y recomendó la medicina.

 1 Tim 5:23

 

Enfermedad Relacionada con el Pecado

Santiago 5:14-20 da la respuesta bíblica para las enfermedades severas o inoportunas y físicas que probablemente, pero no necesariamente, pudieran tener su fuente en el castigo de Dios por el pecado personal.

El Declive de la Sanidad

La frecuencia de la sanidad de Pablo declinó con el paso del tiempo.

Gal 4:13-15 – Pablo estaba enfermo

Fil 2:25-30 – Epafrodito estaba enfermo

1 Tim 5:23 – Timoteo estaba enfermo

2 Tim 4:20 – Trófimo estaba enfermo

Ni Juan ni Pedro mencionan ejemplos de sanidad históricos del primer siglo en sus epístolas y Apocalipsis.

La sanidad es notable en el Antiguo Testamento (por 4,000 años), impresionante en los Evangelios (aproximadamente tres años), ocasional en Hechos (aproximadamente treinta años), e insignificante en las epístolas (aproximadamente cuarenta años). La era apostólica terminó y la sanidad milagrosa por intervención directa humana cesó. Las subsiguientes y supuestas sanidades señaladas por historiadores antiguos de la iglesia no se comparan con el registro bíblico con relación a la calidad milagrosa de la sanidad, instantánea, total e innegable.

LAS EXPECTATIVAS PROFÉTICAS DE SANIDAD

Cuando Juan el Bautista dudó si Jesús verdaderamente era el Mesías o si él debería esperar a alguien más, Juan envió a sus discípulos a Jesús por una respuesta (Mat 11:2-19; Lucas 7:18-23). En respuesta, Cristo primero sanó, y luego les dijo a los hombres de Juan que informaran estos acontecimientos milagrosos a Juan, recordando a Isa. 35:5-6.

En otra ocasión, Jesús sanó para cumplir Isa. 42:1-4 (Mat 12:15-21). La sanidad en Marcos 7:31-37 se refiere a Isa. 35:5-6. En esas ocasiones, Jesús sanó para ver con antelación el poder de Su reino como una credencial adecuada con el fin de ser correctamente reconocido como el Rey de Israel.

Estos despliegues abruptos breves de poder en los Evangelios señalaron algo aun a futuro que el Antiguo Testamento (especialmente Isaías) había predicho. La Biblia anticipa dos períodos futuros cuándo la sanidad humana será dramáticamente mejorada – El Milenio y la Eternidad Futura.

  El Milenio

 Isa 29:18-19  Isa 33:24  Isa 42:7-16  Miq 4:6-7
 Isa 32:3-4  Isa 35:5-6  Isa 65:19-20, 22  Zac 3:19

La Eternidad Futura

 Isa 25:8  1 Cor 15:54  Apoc 21:4  Apoc 22:2

 

LA PROMESA DE DIOS DE SANIDAD

          Mientras este estudio no podría decidir cada asunto concluyentemente, una cosa si es cierta – la Biblia contiene una promesa de sanidad. Muchos la han malentendido. Vea 1 Pedro 2:24 cuidadosamente:

Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia;
y por cuya herida fuisteis sanados.

¿Lo puede ver? “Por cuya herida fuisteis sanados.”[28] ¿Qué quiere decir Pedro? ¿Cómo se aplica esto a usted y a mí en esta vida? Si tiene aplicación físicamente, entonces ¿por qué no están todos los cristianos sanados? ¿Ha fallado la Palabra de Dios? ¿Ha perdido Dios Su toque sanador? ¿Están equivocadas las Escrituras?

Dos verdades fundamentales nos dan una base correcta para entender a Pedro y a la sanidad divina. Primero, cada ser humano, cuándo es concebido, posee un defecto espiritual congénito – una discapacidad de pecado que necesita ser sanada. Segundo, Pedro se refiere a nuestra necesidad de restauración espiritual en 1 Pedro 2:24 con su argumento de la provisión de Cristo de la sanidad de la salvación.

Con esos dos pensamientos en mente, mire de cerca las partes de 1 Pedro 2:24-25. Luego, siendo re-ensambladas, usted podrá comprender el todo porque las partes han sido identificadas. Nuestro texto explica cinco elementos de la salvación:

  1. El hecho de la salvación (verso 24a): “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”
  2. Los propósitos de la salvación (verso 24b): “…a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia (LBLA).”
  3. El medio de salvación (verso 24c): “…por cuya herida fuisteis sanados.”
  4. La necesidad para la salvación (verso 25a): “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas.”
  5. El resultado de la salvación (verso 25b): “…pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas (LBLA).”

Primera de Pedro 2:24 tiene todo que ver con la sanidad espiritual, la cuál la Biblia llama salvación. De hecho, 1 Pedro 2:18-25 quiere decir simplemente lo opuesto de lo que la mayoría de los defensores de la sanidad enseñan. Pedro sostiene la opinión de que puesto que Cristo físicamente y espiritualmente sufrió por nuestra sanidad espiritual (vv. 21-24), entonces deberíamos estar dispuestos a sufrir físicamente en esta vida a manos de los  hombres (vv. 18-21), porque ya hemos recibido la promesa de sanidad de Dios para la salvación eterna (vv. 24-25). Pedro realmente valida el propósito divino en el sufrimiento humano en vez de eliminarlo.

A menos que comencemos con esta perspectiva eterna, nunca comprenderemos bíblicamente cómo Dios obra en los asuntos físicos del género humano en esta vida. Las buenas noticias son que los cristianos verdaderos están seguros en su salvación. La otra noticia importante para saber es que no todos los beneficios de la salvación serán recibidos hasta que nuestros cuerpos hayan sido resucitados de la tumba (1 Cor 15:42-44, 52-54). Después de que Dios comienza nuestra salvación, todos los cristianos aun pecan, aun sufren de mala salud, y eventualmente morirán. Sin embargo, al final, los creyentes divinamente perfeccionados morarán por siempre en presencia de un Dios santo (Apoc 21:1-8).

CONCLUSIÓN

Después de todo lo que ha sido estudiado y ha sido escrito, creo que la Biblia enseña que Dios puede soberanamente elegir sanar a quienquiera y cuando quiera, pero eso no será un suceso frecuente ni se hará a través de sanadores humanos porque:

  1. El evangelio son buenas noticias acerca de nuestro problema del pecado, no de nuestras enfermedades (Rom 3:23; 6:23).
  2. La expiación de Cristo enfoca primordialmente la atención en nuestros pecados (iniquidades), y no en nuestras enfermedades (Lev 16:1-34; Isa 53:5-6, 11-12; 1 Ped 2:24).
  3. Cristo murió por nuestros pecados y no por nuestras enfermedades (1 Cor 15:3).
  4. Cristo fue hecho pecado, no enfermedad (2 Cor 5:21).
  5. Cristo perdonó nuestros pecados, no nuestras enfermedades (1 Juan 2:12).
  6. Cristo se dio por nuestros pecados, no por nuestras enfermedades (Gal. 1:4).
  7. Nuestros cuerpos son corruptibles y, así, sujetos a enfermedad (1 Cor 15:42-44).
  8. Todos moriremos físicamente (Heb 9:27).
  9. La “promesa de sanidad” del NT se refiere a la salvación, no a la sanidad física (1 Ped 2:24).
  10. Nuestra esperanza en la tierra está en el cielo, no en la sanidad (Rom 8:24-25).

Aunque la señal/autenticación del NT de “dones de sanidades” ha cesado, la posibilidad de que Dios sane sin sanadores humanos es ciertamente posible hoy. Sin embargo, cuando Él sana, será caracterizado en una manera similar a Sus sanidades registradas en la Escritura.[29]

[1] Jack Deere, Surprised By the Power of the Spirit (Grand Rapids: Zondervan, 1993) 114. Vea a Richard L. Mayhue, “Who Surprised Whom? The Holy Spirit or Jack Deere?,” The Master’s Seminary Journal 5:2 (Fall 1994):123-40, para una crítica y revisión más a fondo de la posición no-cesacionista de Deere.

[2] Las siguientes obras, totalmente o en parte, desarrollan el debate histórico, la evidencia, la exégesis, y el argumento teológico que conduce a la perspectiva del cesacionismo. Walter J. Chantry, Señales de los Apóstoles: Observaciones sobre el Pentecostalismo Antiguo y Nuevo, 2d ed. (Edimburgo: El Estandarte de Verdad, 1976); Thomas R. Edgar, Miraculous Gifts: Are they For Today? (Neptune, N.J.: Loizeaux, 1983); John F. MacArthur, Los Carismáticos (Casa Bautista); Richard Mayhue, La Promesa de Sanidad (Portavoz 1995); Robert L. Thomas, Comprendamos los Dones Espirituales, ed. Rev. (Grand Rapids: Kregel, 1999) 154-204; B. B. Warfield, Milagros Falsificados, 1918 reimpresión (Edimburgo: Estandarte de Verdad, 1972).

[3] Para una presentación representativa del caso para el no-cesacionismo, lea a Wayne Grudem, Teología Sistemática (Grand Rapids: Zondervan, 1994) 1031-46.

[4] Richard Mayhue, La Promesa de Sanidad, (Editorial Portavoz, 1995).

[5] Para un resumen bien documentado del ministerio y enseñanzas de Hinn, lea a Hank Hanegraaff, Cristianismo en Crisis (Eugene, Ore.: Harvest House, 1993) 33-34, 339-45. También a William Lolodell, “The Price of Healing,” Los Angeles Times Magazine (27 de Julio, 2003):20, 30-32.

[6] Benny Hinn, The Anointing (Nashville: Thomas Nelson, 1992) 59-60.

[7] Benny Hinn, Señor Necesito un Milagro (Nashville: Thomas Nelson, 1993) 63.

[8] Ibid.

[9] Ibid. 74-75.

[10] Ibid.,79, 81, 83-84.

[11] Ibid., 85-87.

[12] Ibid., 58-62.

[13] Ibid. 67, 72.

[14] Ibid., 100-102.

[15] Benny Hin, La Unción, p.148.

[16] Stephen Strang, “Benny Hinn Speaks Out,” Charisma (Agosto, 1993):28.

[17] Este debate ha sido modelado de William C. Moore, “Nine half-truths on Healing,” Eternity (Mayo, 1983): 36-38.

[18] C. Everett Koop, “Faith-Healing and the Sovereignty of God,” en The Agony of Deceit, ed. Michael Horton, (Chicago: Moody Press, 1990) 179-80.

[19] Para una discusión completa vea a Robert L. Thomas, Understanding Spiritual Gifts (Chicago: Moody Press, 1978), pp. 40-42, 82-83.

[20] J. Sidlow Baxter llegó esencialmente a esta misma conclusión en Divine Healing of the Body (Grand Rapids: Zondervan, 1979) 281-83, así como D.A. Carson, Showing the Spirit (Grand Rapids: Baker, 1987) 39-40.

[21] Ibid., 123.

[22] Ibid., 155-80.

[23] Ibid., 157.

[24] Jack Deere, Surprised, 64-68.

[25] Ibid., 18-19, 99-115.

[26] Ibid., 58.

[27] La siguiente información ha sido tomada de The Biblical Pattern from Divine Healing de Richard L. Mayhue (Sun Valley, Clif.: Grace Books Int’l, 2002).

[28] Vea a Richard Mayhue, “For Whom Did Christ Atone Isaiah 53:4-5?”, The Master’s Seminary Journal 6:2 (Fall 1995): 121-41 para un tratamiento mas completo del texto del AT el cual 1 Pedro 2:24 cita.

[29] Artículo original en Inglés: https://www.tms.edu/m/tmsj14j.pdf

Nota: Puedes bajar este artículo en formato PDF haciendo clic aquí: Dones de Sanidades – Mayhue

¿Qué es la Predicación Expositiva?

21 Sep

Preaching 2

Por la gracia de Dios, Latinoamérica está experimentando el surgimiento de doctrinas bíblicas e históricas y junto con esto un interés en la predicación expositiva. En un artículo previo compilé una lista de los libros de predicación que más han impactado a fieles predicadores y que están disponibles en español. Mi deseo ahora es ofrecer una serie de definiciones de la predicación expositiva.

Esto es muy necesario ya que a pesar del nuevo interés por esta forma de predicación (la cual considero como la única forma de predicación auténticamente bíblica) todavía hay muchos que no han logrado comprender los elementos básicos y vitales de esta. Solo me resta decir que espero que Dios sea glorificado en la fiel exposición de su Palabra para que muchos en este continente vengan a los pies del Salvador y para que su iglesia sea correctamente edificada y ande “como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra.”


 Daniel L. Akin

Akin

“La predicación expositiva es la predicación que es impulsada por el texto y que hace honor a la verdad de las Escrituras como fue dada por el Espíritu Santo. Su objetivo es descubrir el significado inspirado por Dios a través de la investigación e interpretación histórica, teológica y gramatical. Por medio de la proclamación atractiva y convincente, el predicador explica, ilustra y aplica el significado del texto bíblico en su presentación y en el poder del Espíritu Santo, predicando a Cristo para un veredicto de vidas cambiadas.” [1]


 Juan Calvino

Calvin

“La predicación es la exposición pública de las Escrituras por el hombre enviado por Dios, en la que Dios mismo está presente en el juicio y en la gracia.” [2]


  Bryan Chapell

Chapell

“Un sermón expositivo se puede definir como un mensaje cuya estructura y pensamiento se derivan de un texto bíblico, que cubre el alcance del texto, y que explica las características y contexto del texto con el fin de divulgar los principios perdurables para un pensamiento, vida, y adoración fieles destinados por el Espíritu, quien inspiró el texto.” [3]


  Mark Dever

dever4

“La predicación expositiva es predicación en la que el punto principal del texto bíblico siendo considerado se convierte en el punto principal del sermón que se predica. No estamos diciendo que la predicación expositiva tiene que ser verso por verso a través de un libro de la Biblia. No estamos diciendo que la predicación expositiva descarta la predicación temática como una práctica legítima. No estamos diciendo que la predicación expositiva es sólo una serie de charlas, cuyo objetivo principal es la transferencia de información.” [4]


Michael Fabarez

Fabarez

“A pesar de que una buena cantidad de confusión y debate rodean la etiqueta de ‘predicación expositiva,’ es apropiado resumir la esencia de la predicación expositiva de esta manera y con estos componentes primarios:

(1) deriva claramente su contenido de la Biblia;

(2) explica con precisión lo que dice la Biblia; y

(3) efectúa el cambio que Dios quiere que la Biblia efectúe.”[5]


 Sidney Greidanus

sidney-greidanus

“La predicación expositiva, como su nombre lo indica, es exponer, establecer, el significado del texto escogido en sus contextos. Merrill Unger ha proporcionado una buena descripción de la predicación expositiva: el manejo del texto ‘de tal manera que su significado real y esencial, tal como existía en la mente del escritor bíblico en particular y como existe a la luz sobre todo el contexto de la Escritura se hace llano y se aplica a las necesidades presentes de los oyentes.” (Sidney Greidanus citando a Merrill Unger) [6]


 David Helm

david-helm

“La predicación expositiva es la predicación poderosa que somete correctamente la forma y el énfasis del sermón a la forma y el énfasis del texto bíblico.” (Baja este libro gratis en PDF aquí) [7]


Jack Hughes

Hughes

“El contenido de la predicación expositiva es la palabra de Dios. El método para obtener el sermón es la aplicación del método histórico, gramatical de interpretación y exégesis. La calidad del sermón es la precisión al texto de la Palabra de Dios. El objetivo de la predicación expositiva es representar o exponer para ver o claramente revelar lo que Dios y los autores de las Escrituras quisieron decir con lo que dijeron, exactamente y completamente. El propósito práctico de la predicación expositiva es mostrar cómo el texto de la Escritura se ha de aplicar en la vida del creyente. El sermón expositivo también debe ser aplicado personalmente por el predicador y entregado en el poder del Espíritu Santo. El modo de entrega es la predicación pública o proclamación. La predicación expositiva es ‘la predicación cristiana,’ ‘la auténtica predicación’ y ‘la predicación bíblica.’” [8]


Steve Lawson

Lawson

“Esta es la verdadera naturaleza de la predicación. Es el hombre de Dios abriendo la Palabra de Dios y exponiendo sus verdades para que la voz de Dios sea escuchada, la gloria de Dios vista, y la voluntad de Dios obedecida.” [9]


John MacArthur

MacArthur 2

“La única respuesta lógica a la Escritura infalible, es predicarla de forma expositiva. Por expositiva quiero decir predicarla de tal manera que el significado del pasaje bíblico se presente completa y exactamente como Dios quería. La predicación expositiva es la proclamación de la verdad de Dios tal y como es mediada a través del predicador.” [10]


Richard Mayhue

Mayhue

“La exposición normalmente se concentra en un texto de la Escritura, pero algunas veces es posible que un mensaje temático-teológico o histórico-biográfico sea de naturaleza expositiva.”[11]

1. El mensaje halla su única fuente en la Escritura.

2. El mensaje es sacado de la Escritura mediante una exégesis cuidadosa.

3. La preparación del mensaje interpreta correctamente la Escritura en su sentido normal y en su contexto.

4. El mensaje explica claramente el significado original que Dios procuraba para la Escritura.

5. El mensaje aplica el significado actual de la Biblia. [12]


Wayne McDill

McDill

Siete cualidades de la auténtica predicación expositiva:

(1) En la predicación expositiva el primer objetivo del predicador es descubrir el significado teológico previsto por el escritor en el texto seleccionado.

(2) La predicación expositiva es aquella en la que el predicador trata de dejar que el texto hable de nuevo a través del sermón con el mismo mensaje teológico.

(3) El predicador de sermones expositivos descubre el significado del texto a través de un análisis exegético cuidadoso del texto en todos sus detalles.

(4) La predicación expositiva requiere una cuidadosa consideración de los contextos en los que el texto fue escrito originalmente.

(5) El sermón expositivo se organiza con la debida consideración a la estructura y el género del pasaje seleccionado.

(6) El predicador expositivo tratará de influir a la audiencia a través de la utilización de elementos retóricos comunes a la persuasión. [13]


Phil Campbell y Gary Millar

Campbell & Millar

“Pablo dice en 2 Corintios 4 que debemos comprometernos con ‘la manifestación de la verdad.’ La palabra griega que usa, según el léxico griego-inglés de Louw y Nida, significa ‘hacer que algo se conozca totalmente al revelarlo con claridad y en detalle – ‘dar a conocer, hacer claro, revelar, traer a la luz, revelar, revelación.’ La clave para la predicación, entonces, es hacer que el mensaje del texto sea obvio. Ayudar a que la gente lo vea y lo sienta. Ayudar a las personas a comprender el texto. Pablo está hablando de lo que yo llamaría ‘predicación expositiva,’ en la que el mensaje del texto es el mensaje del sermón.” [14]

“Donde Dios está explicando algo, tenemos que ayudar a la gente a entenderlo. Donde Dios nos está advirtiendo, tenemos que ayudar a la gente a sentir la urgencia y el peso de eso. Cuando Dios quiere conseguir nuestro amor, tenemos que ayudar a la gente a sentir la fuerza de su amor. Cuando Dios nos está corrigiendo, tenemos que mostrar a la gente que van por el camino equivocado y ayudarles a que vuelvan al camino. Donde Dios está confortando a su gente, vamos a querer que la gente sienta la seguridad y la calidez de su consuelo. Y eso, en pocas palabras, es la predicación expositiva.” [15]


Al Mohler

Mohler

“La predicación expositiva es el método de la predicación cristiana que tiene como propósito central la presentación y aplicación del texto bíblico. Todos los otros asuntos están subordinados al deber central de presentar el texto bíblico. Como la Palabra de Dios, el texto bíblico tiene el derecho de establecer tanto la sustancia como la estructura del sermón. Una exposición genuina es aquella en la cual el predicador explica el significado y el mensaje del texto bíblico, y deja claro que la Palabra de Dios establece la identidad y la cosmovisión de la Iglesia como el pueblo de Dios.” [16]


Stephen Olford & David Olford

Olford's Edited

“La predicación expositiva es la explicación autorizada del Espíritu y la proclamación del texto de la Palabra de Dios con la debida atención al significado histórico, contextual, gramatical y doctrinal del pasaje dado, con el objeto específico de invocar una respuesta transformadora de Cristo.” [17]

“Un sermón es la proclamación de la Palabra de Dios sólo si el texto de la Palabra es expuesto con precisión y predicado. Así, en el sentido más estricto del término, auténtica predicación es la predicación expositiva.” [18]


 J.I. Packer

Packer

“La verdadera idea de la predicación [expositiva] es que el predicador debe convertirse en portavoz de su texto, desplegándolo y aplicándolo como una palabra de Dios para sus oyentes, …para que el texto pueda hablar …y ser escuchado, de tal manera que haciendo que en cada punto de su texto [su audiencia] pueda discernir [la voz de Dios].” [19]


 Haddon W. Robinson

Haddon-W-Robinson

“Predicar es un proceso vivo que involucra a Dios, al predicador y a la congregación, y ninguna definición puede pretender maniatar esa dinámica. Pero igualmente debemos intentar una definición que resulte. La predicación expositiva es la comunicación de un concepto bíblico, derivado de, y transmitido por medio de, un estudio histórico, gramatical y literario de cierto pasaje en su contexto, que el Espíritu Santo aplica, primero, a la personalidad y la experiencia del predicador, y luego, a través de este, a sus oyentes.” [20]


 John Stott

Stott

“Mi argumento es que toda predicación cristiana verdadera tiene carácter expositivo. Ciertamente, si por sermón “expositivo” se entiende una explicación versículo a versículo de un extenso pasaje de las Escrituras, ello es solo una forma posible de predicar, pero esto sería un mal uso de la palabra. En su uso debido “exposición” tiene un significado mucho más amplio. Se refiere al contenido del sermón (verdad bíblica) más que al estilo (un comentario en serie). Exponer las Escrituras es extraer lo que se encuentra en el texto y dejarlo a la vista. El expositor expone por fuerza lo que parece estar oculto, da claridad a lo que parece confuso, deshace los nudos y desarma lo que parece un paquete difícil. Lo opuesto a la exposición es la imposición, es decir, imponer sobre el texto algo que éste no incluye. El “texto” en cuestión puede ser un versículo, una oración gramatical o incluso una sola palabra. De igual forma puede tratarse de un párrafo, un capítulo o todo un libro. El tamaño del texto no tiene importancia siempre que éste sea bíblico; importa lo que hagamos con él. Ya sea breve o extenso, nuestra responsabilidad como expositores es hacer que se exponga de tal modo que transmita su mensaje clara, simple, y exactamente, en forma pertinente, sin adiciones, sustracciones o falsificación. En el contexto de la predicación expositiva, el texto bíblico no es una introducción convencional a un sermón sobre otro tema completamente diferente, ni una muletilla cómoda para colgar un montón de pensamientos diversos, sino un maestro; es quien dicta y controla lo dicho.” [21]


 Merrill F. Unger

Merrill Unger

“La Palabra de Dios hecha simple y aplicada a las necesidades actuales de los oyentes. No es (enfáticamente) predicar acerca de la Biblia, pero predicar la Biblia. ‘Lo que ha dicho el Señor’ es el alfa y el omega de la predicación expositiva. Comienza en la Biblia y termina en la Biblia y todo lo que interviene surge de la Biblia. En otras palabras, la predicación expositiva es la que se centra en la Biblia.” [22]


 Jerry Vines & Jim Shaddix

Vines & Shaddix

“Un sermón expositivo, entonces, se puede definir de la siguiente manera: Un discurso que expone un pasaje de la Escritura, se organiza en torno a un tema central y las divisiones principales que brotan del texto determinado, y luego aplica su mensaje de manera decisiva a los oyentes.” [23]


 

[1] Daniel L. Akin, Bill Curtis, and Stephen Rummage, Engaging Exposition, 2.

[2] Citado en John Blanchard, comp. Gathered Gold, 238.

[3] Bryan Chapell, Christ-Centered Preaching, 31.

[4] Mark Dever and Greg Gilbert, Preach: Theology Meets Practice, 36–37.

[5] Michael Fabarez, Preaching that Changes Lives, 15.

[6] Sidney Greidanus, Preaching Christ from the Old Testament, 231.

[7] David Helm, La predicación Expositiva, 14.

[8] Jack Hughes, Expository preaching with Word Pictures, 16.

[9] Steve Lawson, Famine in the Land: A Passionate Call for Expository Preaching, 18.

[10] John MacArthur, La Predicación: Cómo Predicar Bíblicamente, 41.

[11] Richard L. Mayhue en John MacArthur, La Predicación: Cómo Predicar Bíblicamente, 25

[12] Idem, 29.

[13] Wayne McDill, Essential Skills for Great Preaching, 8–9.

[14] Gary Millar and Phil Campell, Saving Eutychus: How to Preach God’s Word and Keep People Awake, 29.

[15] Idem., 30–31.

[16] Al Mohler, Proclame la Verdad, 66.

[17] Stephen F. Olford, David Olford, Guía de Predicación Expositiva, 70-71.

[18] Ibid, 4.

[19] J. I. Packer, “The Lost Word,” en God Has Spoken, 28.

[20] Haddon W. Robinson, La Predicación Bíblica, 18.

[21] John R. W. Stott, La Predicación: Puente entre Dos Mundos, 120.

[22] Merrill F. Unger, Principles of Expository Preaching, 33.

[23] Jerry Vines and Jim Shaddix, Power in the Pulpit: How to Prepare and Deliver Expository Sermons, 29.

 

7 Libros sobre Predicación que Todo Predicador Debe Tener

8 Sep

Hay varios libros excelentes escritos en inglés sobre predicación que aún no han sido traducidos al castellano como Engaging Exposition de Daniel L. Akin, Bill Curtis y Stephen Rummage o Christ-Centered Preaching de Bryan Chapell. También hay otros buenísimos en español que me gustaría recomendar como Predicando con Pasión de Alex Montoya o Clavos Bien Clavados de Byron Forrest Yawn. Sin embargo he decidido limitar esta lista a aquellos libros que han sido traducidos al español y que han sido considerados por muchos como muy influyentes y valiosos para todo predicador expositivo.

1. La Predicación y los Predicadores, Martyn Lloyd-Jones

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Se ha descrito a Martyn Lloyd-Jones como “el último de los predicadores.” Aunque él habría rechazado semejante afirmación, ningún predicador en Gran Bretaña atrajo a semejantes multitudes de manera tan continuada y fue tenido en tan alta estima. El autor nos muestra en su libro que la predicación es insustituible. La razón principal más que metodológica es teológica. El autor dice: “Para mí, el trabajo de predicar es el más grande y el más glorioso llamamiento al que alguien puede ser llamado jamás.”

2. La Predicación: Cómo Predicar Bíblicamente, John MacArthur

MacArthur

La bien conocida pasión del Dr. MacArthur por las Escrituras se combina con la visión y pericia de otros miembros de la facultad de “The Master’s Seminary” para presentar una exposición concluyente de cómo revelar con eficacia a la congregación de hoy en día el significado de la Palabra de Dios.

3. Guía de Predicación Expositiva, Stephen Olford & David Olford

Olford 3

El Dr. Stephen F. Oxford (ya fallecido) y su hijo el Dr. David L. Oxford, ambos respetados predicadores, definen qué es “predicación expositiva” (exposición de las Escrituras en vez de imposición), enseñan cuál es la técnica, y detallan la importancia (“la verdadera predicación cristiana es expositiva”). Este libro equipa y anima a los predicadores para que obedezcan su llamado y ministren la Palabra de Dios con el maravilloso método de los Oxford.

4. La Supremacía de Dios en la Predicación, John Piper

Piper

En la primera parte, el autor explica por qué Dios debe ser supremo en la predicación, y dice: “La razón de que la predicación sea tan esencial a la adoración corporativa de la iglesia es que es adecuada de manera única para alimentar tanto el entendimiento como el sentimiento. Es adecuada de manera única para despertar el ver a Dios y el saborear a Dios. Dios ha ordenado que la Palabra de Dios venga en una forma que enseñe a la mente y toque el corazón.” La segunda parte marca las pautas para lograr la supremacía de Dios en la predicación.

5. La Predicación Bíblica, Haddon Robinson

Robinson

La obra de Haddon Robinson, uno de los mejores expositores y profesores de homilética de los Estados Unidos, contiene los principios bíblicos esenciales de la predicación bíblica que necesita la gente en este nuevo milenio para conocer a Cristo y experimentar el gozo de la salvación. El propósito del autor es enfocar a los predicadores en la base de la predicación, la Biblia, y hacerles entender que todo otro fundamento extra-bíblico es fuego extraño en el altar del Señor.

6. Lecciones a mis Estudiantes, Charles Spurgeon

Spurgeon

Discursos a mis estudiantes consiste en las conferencias que Charles H. Spurgeon, el conocido predicador bautista inglés del siglo XIX, llamado el “príncipe de los predicadores”, dirigiera a sus estudiantes al ministerio cristiano del Tabernáculo Metropolitano. Algunos de los temas que se abarcan en esta obra son la vocación al ministerio, la vida devocional privada del ministro, la preparación de sermones, la voz, el don de hablar espontáneamente, etc., todos ellos escritos con pasión, vigor y claridad.

7. La Predicación: Puente Entre Dos Mundos, John Stott

Stott

John Stott, predicador y erudito de renombre mundial examina las objeciones contemporáneas a la predicación y establece una base teológica para la predicación contemporánea efectiva. Incluye un bosquejo histórico de la predicación y prácticas sugerencias para el estudio de la Biblia y la preparación del sermón.


Nota 1: Ministerios cristianos y predicadores como Desiring God (John Piper), H.B. Charles JrSermon CentralSugel MichelénThe HeartCry Missionary Society (Paul Washer) recomiendan varios de los libros que incluyo en mi lista.

Nota 2: Las descripciones de los libros las obtuve de diferentes editoriales y de los mismos libros.

Nota 3: El Ministerio 9 Marks permite descargar gratuitamente el libro, “La Predicación Expositiva” de David Helm en este link: http://goo.gl/FjzLIz

El dios limitado de Marcos Witt

18 Jul

En referencia a su último álbum musical titulado, “Sigues siendo Dios,” a Marcos Witt se le preguntó, “¿Dios sigue siendo Dios para el resto del mundo también?” A lo cual el cantante respondió:

“En su capacidad de ser Dios para todo el mundo, claro que es capaz, pero está limitado a la fe de cada individuo, ¿no? Si el individuo dice ‘yo quiero que Dios sea el Dios de mi vida’, Él puede hacerlo para todo el mundo, pero si la persona no lo permite, entonces Él tiene las manos atadas a la voluntad de la persona.”

En la misma entrevista Witt dijo también: “Mi deseo es apoyar a la iglesia y ser el embajador que me gusta ser.” Este es un noble deseo de Witt pero él no podrá cumplir con ambas funciones fielmente si no entiende lo que la Biblia dice sobre un tema tan importante como la soberanía de Dios.

A continuación intentaré resumir lo que las Escrituras nos dicen sobre esto.

Para evitar confusiones y dar claridad siempre es bueno definir los términos cuando se quiere explicar un tema. Entonces, ¿Cómo se puede definir la soberanía de Dios? La soberanía de Dios puede ser definida como la supremacía de Dios en la que Él reina sobre todo el universo, ejerciendo su absoluto e ilimitado poder y autoridad para hacer cualquier cosa que a Él le plazca en y por medio de Su creación. Esta definición se basa en pasajes como:

Salmo 115:3
Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.

Isaías 14:27
Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?

Job 42:2
Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti.

Daniel 4:35
Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?

Estos pasajes nos hablan muy claramente acerca de la realidad de que Dios está en control de todas las cosas. El salmista, por ejemplo, dice también que, “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Salmo 135:6). Este breve pasaje explica, en términos muy simples, que debido a que Dios es el Señor, Él tiene la autoridad absoluta y por lo tanto todo lo que Él planea, Él hace que se cumpla en Su creación. Cuando la Biblia dice que Dios es soberano sobre su creación debemos entender que Él controla:

La Naturaleza

Job 9:5-10
El arranca los montes con su furor, y no saben quién los trastornó;
Él remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas;
Él manda al sol, y no sale; y sella las estrellas;
Él solo extendió los cielos, y anda sobre las olas del mar.
Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, y los lugares secretos del sur;
Él hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número.

La Gente

Proverbios 19:21
Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá.

Las Naciones

Salmo 33:10-11
Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

– Y a sus dirigentes al establecerlos
Romanos 13:1
Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
– Y al dirigirlos
Proverbios 21:1
Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina.

La Adversidad

Amos 3:6
¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?

La Muerte

Deuteronomio 32:39
Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.

El Pecado

Proverbios 16:4
Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo.

A Satanás

Job 1:12
Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

La Salvación

Hechos 13:48
Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

En resumen, Dios lo controla todo:

Efesios 1:11
En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Bryan Chapell dijo una vez que, “Los errores más grandes de la iglesia, ocurren cuando la gente honra lo que sus pastores dicen sin examinar esas enseñanzas a la luz de las Escrituras.” Es preocupante que las palabras de alguien que se hace llamar cristiano y que a la vez sea tan popular como Witt expresen una teología tan anti bíblica.

Espero que este breve artículo nos anime a todos a examinar nuestra teología a la luz de la Biblia para que podamos responder la pregunta: ¿Quién es soberano? ¿Dios o el hombre?

Las Razones de Porque Yo No Voy al Superclásico de Dante Gebel

7 Dic

No Voy al SP

Introducción

Antes de que Dios nos diera salvación nuestra vida estaba caracterizada por la búsqueda de todos los deseos egoístas que dictaba nuestro pecaminoso corazón. Queríamos seguir nuestros propios sueños, vernos bien, sentirnos bien, ser sanos, famosos y acumular riquezas. El apóstol Pablo lo dijo de esta manera:

“Y él (Dios) os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos.” (Efesios 2:1-3).

Pon atención a lo que voy a decirte ahora. Sigue esta simple lógica conmigo.

Cuando tu escuches a una persona que pretende ser un ministro de Dios pero que sin embargo su mensaje recurrente consista en ofrecer “todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” ten por seguro que él “no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16). En otras palabras no es Dios quien lo ha enviado sino Satanás, el príncipe de este mundo (Juan 12:31). Recuerda que Satanás tentó a Cristo con los mismos elementos: todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida (Mateo 4:1-11).

¿Cómo lo hace el diablo para introducir su mensaje? Él lo hace a través de sus “falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.” (2 Corintios 11:13-15).

La Biblia está llena de advertencias sobre hombres impíos que dicen representar a Dios y que predican Su verdad, pero que en su lugar, solo le dicen a la gente lo quiere oír:

“Entonces el Señor me dijo: Mentira profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado; visión falsa, adivinación, vanidad y engaño de sus corazones ellos os profetizan” (Jeremías 14:14).

“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.” (2 Timoteo 4:3-4).

“Pues hablando con arrogancia y vanidad, seducen mediante deseos carnales, por sensualidad, a los que hace poco escaparon de los que viven en el error.” (2 Pedro 2:18)

En vista de todo lo dicho arriba, estas son las razones de porque yo no voy al Superclásico de Dante Gebel.

Razón #1: Dante Gebel Predica un Falso Evangelio

El mensaje evangelístico que Gebel usa en sus superclásicos es erróneo en su forma y en su contenido.

a. Su forma

Gebel usa el famoso pero anti-bíblico método llamado “la oración del pecador” o “el repetir una oración para recibir a Cristo en el corazón.” En el excelente video titulado, “8 Razones por las que no debes pedir que Cristo entre en tu corazón,” Josef Urban, nos da las siguientes razones para desechar esta práctica:

1. No se encuentra en la Biblia.

2. No se encuentra en la historia de la iglesia.

3. Cristo no quiere vivir en el corazón con que naciste – ese corazón sucio, perverso y depravado.

4. Practicar la oración del pecador contradice los métodos de evangelismo que Cristo practicaba.

5. Practicar la oración del pecador se basa en una falta de entendimiento acerca de la doctrina de la regeneración.

6. Practicar la oración del pecador quita el lugar del arrepentimiento y la fe en la conversión.

7. Pronunciar a alguien como salvado, por decir una oración, es juzgar con juicio injusto.

8. Decir que alguien es salvo por decir una oración da seguridad falsa.

b. Su contenido

En primer lugar, analicemos el contenido del “evangelio” de Gebel de acuerdo a las tres presentaciones más recientes de este evento:

Superclásico del 2005, en el estadio River Plate, “La Despedida.”

Superclásico 2011, en el Estadio Único, “El Regreso” Día 1 (Ver desde 20:44)

Superclásico 2011, en el Estadio Único, “El Regreso” Día 2 (Ver desde 19:24)

Si bien Gebel menciona que sus oyentes deben recibir a Cristo como Señor y como Salvador, él jamás se detiene a explicar cuáles son las condiciones que Cristo demanda de sus siervos (creer el evangelio, arrepentimiento, negación de uno mismo, etc.) ni de que necesitamos ser salvados (del pecado, del infierno eterno y de la ira de Dios). Es más, Gebel ni siquiera nombra la palabra pecado sino que su enfoque se centra en los siguientes beneficios que puede traer Cristo:

– “Cambiar tu vida a partir de hoy.”

– Tener un “año de victoria.”

– Tener un “año de los sueños cumplidos.”

– Un año que “no estará marcado por las tragedias.”

– Tener “sueños grandes.”

– Conquistar ciudades asegurando que “Dios te va a pagar todo.”

– Descubrir el propósito de la vida.

– Tener una vida digna.

– Pagar el derecho a vivir.

– Dejar una huella en la vida, para que la gente sepa que uno paso por el mundo, dejar un legado, hacer algo que el mundo no pueda olvidar (en otras palabras ser famoso).

Algunos de estos beneficios pueden ser el resultado de seguir a Cristo pero, ¿Son estas las promesas del evangelio de Cristo? ¿Es este el evangelio que Cristo y los apóstoles predicaron? La respuesta es un rotundo no.

La promesa del evangelio es salvación del infierno eterno que los pecadores merecemos por nuestros pecados. Una salvación obtenida por la muerte sustitutiva de Cristo (2 Corintios 5:21) y su resurrección (1 Corintios 15:4), la cual es un regalo de Dios para todos aquellos que están dispuestos a creer (Juan 3:16) y arrepentirse del pecado (Marcos 1:15).

Quizás tú te estás preguntando que hay de malo en dar un mensaje positivo a los inconversos que esté basado exclusivamente en el amor de Cristo o sus beneficios. O quizás piensas que hablar de arrepentimiento del pecado y del infierno hará que los no-creyentes acepten a Cristo por miedo. Pero nuestro deber es siempre procurar que hagamos lo que la Biblia dice y no “lo que funciona.”

No conozco a nadie que critique el evangelismo “moderno y amigable” mejor que Paul Washer. Mira este video de un poco más de 2 minutos:

Si quieres saber que es el evangelio y como predicarlo, mira este video de John MacArthur:

Razón #2: Dante Gebel No Predica Biblicamente

Lo que hace Gebel en sus clásicos no es predicación bíblica. Lo suyo es más bien, una charla motivacional moralista, que contiene elementos de psicología y filosofía secular, historias personales, chistes y cuentos, que para hacerla pasar como predicación, incluye una mínima cantidad de versos bíblicos sacados fuera de su contexto.

¿Qué es la predicación bíblica?

En pocas palabras es escoger un texto bíblico, leerlo, interpretarlo de acuerdo a las normas de la hermenéutica (como considerar el contexto), explicarlo y finalmente aplicarlo a la vida de los oyentes. Un ejemplo de predicación bíblica se encuentra en Nehemías 8:7-8:

“Y los levitas… hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido (explicaron), de modo que entendiesen la lectura.”

Otro ejemplo se encuentra en Hechos 2:14-40. En este discurso, Pedro siguió el mismo patrón del ejemplo anterior: citó pasajes de las Escrituras, los explicó y los aplicó para sus oyentes.

Para saber más sobre la predicación bíblica, (predicación expositiva) mira este video.

¿Cuál es el contenido de los mensajes de Gebel?

Los temas recurrentes en los tres últimos mensajes de Gebel en sus superclásicos (Míralos aquí, aquí y aquí), son fáciles de identificar:

– Dios cumplirá todos tus sueños y tus visiones.

– Dios te hará famoso en este mundo. (Esto es exactamente lo opuesto a lo que Cristo dijo: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros” [Juan 15:18].)

– Dios te va a dar todo lo que quieras.

– Dios te va a dar prosperidad material.

– Cristo vino para darte un propósito.

– “El cielo te aplaude de pie.”

– “Dios me dice que no hay ninguno en el cielo como tú.”

– “Gánate el derecho a vivir.”

– “Debes dejar un legado en el mundo para que el mundo no te pueda olvidar.”

En primer lugar, como es evidente, Gebel predica solo lo que la gente quiere oír (2 Timoteo 4:3-4) adulando a sus oyentes y elevándoles el ego.

En segundo lugar, es necesario entender que es un pecado el predicar cualquier cosa que no sea la palabra de Dios (2 Timoteo 4:1-2).

Razón #3: Dante Gebel Enseña Herejías

Antes de describir las herejías de Gebel, quiero que entiendas dos cosas.

1. Que la doctrina es de vital importancia:

“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:16).

“Habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1).

2. Que predicar herejías es un pecado grave que caracteriza a los falsos maestros:

“Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras” (2 Pedro 2:1).

a. Herejía de la Confesión Positiva

Mira este video del Superclásico 2011 (desde 20:21) donde Gebel promueve la Herejía de la Confesión Positiva

Déjame explicar brevemente lo anti-bíblico y absurdo de las palabras de Gebel.

1. Solo Dios tiene la capacidad de producir realidad con sus palabras (Génesis 1:3, 1:24, Salmo 33:6). El pretender tener un atributo que solo pertenece a Dios, es una muestra de arrogancia tremenda, lo cual es característico de los falsos maestros (2 Pedro 2:10).

2. Gebel cree que puede, con el supuesto poder creador de sus palabras, erradicar “odio, envidia, rencor, mala fe y chisme.” El problema es que estas son obras de la carne (Gálatas 5:19-21) de las cuales el cristiano debe arrepentirse. El declarar en contra de estos pecados no tiene ningún efecto sobre la gente.

3. Si Gebel realmente tiene el poder de proteger y curar “a los jóvenes argentinos de todo abuso sexual emocional, económico y psicológico,” ¿Porque fue tan egoísta de solo pensar en su país? ¿Porque no “decretó” esto para el resto de Latinoamérica o mejor para el resto del mundo? Si Gebel tiene este poder y sin embargo se niega a usarlo en beneficio de más personas, entonces él es el ser más despreciable y egoísta que existe.

4. Gebel dijo, “En uso de las facultades que me confiere el señor de las multitudes, el Señor que me llamo.” Me pregunto, ¿a qué señor hace referencia? De seguro no es a Cristo ya que él hablo de que son pocos los que vienen a él (Lucas 13:23-24), ya que el camino hacia la salvación es angosto (Mateo 7:14). En cambio cuando se habla de un “señor de las multitudes” o de muchos o incluso del mundo entero, se hace referencia a Satanás (Apocalipsis 12:9).

5. Si Gebel realmente tiene la capacidad de derogar “todo decreto de muerte, sentencia de enfermedad, plagas, pestes y cualquier iniquidad,” yo lo animaría a que vaya a “decretar” esto al  África. Sería una tremenda bendición para este continente, especialmente para los niños que mueren todos los días de enfermedades, plagas y pestes. Otra vez, si Gebel tiene este poder y sin embargo se niega a usarlo en beneficio de más personas, entonces él es el ser más vil y egoísta que existe.

6. Finalmente, quiero que notes que Gebel dice al final que sus “decretos” los publica para “que sea de conocimiento de los ciudadanos y entre en vigencia inmediatamente dejando anulada toda ley que contravenga esta presente disposición.” Pero, ¿Qué si Dios, de acuerdo a sus propósitos soberanos, desea que sus hijos pasen por algún tipo de aflicción o dificultad (1 Pedro 1:6-9)? ¿Estará impedido Dios de hacerlo ya que Gebel anuló toda ley que contravenga lo dicho por él?

Si quieres saber más sobre esta herejía, te recomiendo que escuches el sermón de Chuy Olivares llamado, “El Engaño de la Confesión Positiva.”

Nota: No estoy de acuerdo en todo lo que dice Olivares en este sermón pero si lo estoy en todo lo que dice con respecto a esta herejía .

b. Herejía del Evangelio de la Prosperidad

En la introducción de este artículo escribí razones suficientes que demuestran que un mensaje centrado en los deseos carnales (el mensaje central del herético “evangelio de la prosperidad”) no proviene de Dios sino del mundo y, por lo tanto, es satánico.

c. Herejía del Autoestima

En el video posteado arriba, donde Gebel promueve la Herejía de la Confesión Positiva en el Superclásico 2011, él dijo, “erradíquese de mi vida y de mi familia todo sentimiento de baja estima.” Esto es un error que Gebel ya ha enseñado antes:

Si quieres saber porque esta doctrina es anti-bíblica, asegúrate de leer este artículo de Miguel Rosell Carrillo. Solo quiero mencionar brevemente acá que la Palabra de Dios jamás nos manda a amarnos a nosotros mismos. Cuando Jesús dijo, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27), él no quiso decir que para amar a nuestro prójimo primero debemos amarnos a nosotros primero. Más bien, sus palabras muestran el hecho de que el hombre naturalmente se ama a sí mismo, es decir, se alimenta cuando tiene hambre, bebe cuando tiene sed, se abriga, va al doctor cuando se enferma, etc. Lo que Cristo está diciendo entonces es que lo que hacemos por nosotros mismos debemos hacerlo también por nuestro prójimo. Cabe mencionar que la Biblia incluye a la autoestima en una lista de pecados y no de virtudes.

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” (2 Timoteo 3:1-5).

d. Herejía de la Regeneración Decisional/Oración del Pecador

Estas herejías fueron explicadas arriba en Razón #1: Dante Gebel Predica un Falso Evangelio.

Razón #4: Dante Gebel Cuenta Historias Perversas

Mira a continuación en este video (desde 19:44) de la última versión del SC como Dante Gebel, cual comediante mundano, cuenta a modo de broma una historia de fornicación múltiple, enfermedades venéreas y un aborto con secuelas graves protagonizada por una menor de edad de 16 años.

¿Qué nos dice la Biblia sobre la seriedad y dignidad que debe caracterizar a un predicador fiel?

Mira lo que Pablo dijo a Timoteo:

“Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros” (Tito 2:6-8).

Y a los Efesios dijo:

“Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias…Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto” (Efesios 5:3-12).

Conclusión

Dante Gebel en sus Superclásicos no predica el evangelio verdadero sino “un evangelio diferente” que busca complacer los deseos carnales de la gente. Pablo tuvo palabras muy fuertes para aquellos que fueran culpables de esto:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:6-9).

La razón de las duras palabras de Pablo es porque un evangelio falso produce cristianos falsos que terminan siendo condenados al infierno creyendo que van al cielo (Mateo 7:21-23).

Solo la verdad tiene la capacidad para hacernos libres (Juan 8:32), por lo tanto, la mentira nos esclaviza. Y solo la verdad correctamente predicada produce santificación (Juan 17:17).

En la Biblia encontramos muchas advertencias acerca de hombres hipócritas que promueven un falso evangelio, una predicación que no es bíblica, herejías e historias perversas. Y se nos manda a alejarnos de ellos por nuestro propio bien.

“Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: !Bienvenido!” (2 Juan 1:9-10).

“Os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos” (Romanos 16:17).

Es mi oración que  Dios en su misericordia abra los ojos de muchos engañados por este falso “pastor de los jóvenes.”

Dios te bendiga

Atte.
Rodrigo Avila

No Voy al SP

Lo que hubiera dicho Charles Spurgeon sobre las visiones de Mark Driscoll

29 Oct

¿Carismático y Reformado?

Luego de ver este video, alguien que no conozca a Driscoll, podría llegar a la conclusión de que él es un carismático más de los que dicen escuchar la voz audible de Dios o recibir de Él nuevas revelaciones, visiones o sueños.

El problema es que Driscoll (un pastor y escritor estadounidense que fundó la Iglesia Mars Hill en Seattle, Washington, Estados Unidos) es conocido como una de las figuras más visibles del llamado “Nuevo Calvinismo” y como tal afirma, al menos de palabra, las doctrinas bíblicas que surgieron en la reforma.

Las bases que tuvieron estas doctrinas fueron resumidas en cinco frases en latín conocidas como, “Las Cinco Solas” (Sola Scriptura – Solo la Escritura, Sola Fide – Solo por Fe, Sola Gratia – Solo por Gracia, Solus Christus – Solo por Cristo, Soli Deo Gloria – Solo a Dios la Gloria). La frase Sola Scriptura simplemente significa que toda la verdad necesaria para la salvación de los hombres y la vida espiritual del creyente es enseñada de manera explícita o implícita en las Escrituras (2 Timoteo 3:16, 2 Pedro 1:3).

La Confesión de fe de Westminster añade que: “El consejo completo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto en las Escrituras, o se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia, y, a esta revelación de su voluntad, nada ha de añadirse, ni por nuevas relaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de los hombres.”

Es evidente, de acuerdo a este entendimiento de la Sola Scriptura, que aquellos que afirman que Dios aún sigue dando nuevas revelaciones, queriéndolo o no, niegan esta doctrina bíblica e histórica.

¿Cómo se podría determinar si las visiones de Driscoll provienen realmente de Dios?

Es posible argumentar bíblicamente e históricamente (ver este link) que los dones milagrosos (como el don de lenguas, profecía y milagros) cesaron con el fin de la era apostólica y la terminación del Nuevo Testamento. Pero es más simple razonar que es imposible que Dios haya revelado estas escenas a Driscoll por al menos cuatro razones.

1. El contenido explícito de estas imágenes (violaciones de mujeres y niños, sexo explícito entre adúlteros, violencia, niños dedicados en un grupo ocultista, etc.) contradicen el carácter santo de Dios (1 Pedro 1:16).

2. Estas perversas visiones contradicen también directamente el mandato de Dios que dice que, “fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos …porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto” (Efesios 5:3, 12).

3. Siempre es una mala señal cuando después de la era apostólica se levantan hombres diciendo que reciben visiones o sueños de parte de Dios.[1] ¿Porque? Porque Judas, hablando de las características de un falso maestro, nos dice, “No obstante, de la misma manera también estos hombres, soñando, mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las majestades angélicas” (Judas 1:8). Un comentarista sostiene que, “Judas llama a estos inicuos ‘soñadores.’ Este término puede significar o que sean místicos que pretendían tener acceso a revelaciones sobrenaturales, o que como consecuencia de su inmoralidad sexual esta gente pasaba su tiempo en vanos ensueños eróticos. Si bien los expertos no concuerdan en este asunto, las evidencias a favor de cualquiera de las interpretaciones son de peso.” [2]

4. Considerando que aquellos que han luchado con la pornografía y vencido este pecado dicen haberles llevado mucho tiempo el limpiar sus mentes de las imágenes que vieron, ¿Porque entonces un Dios santo y que exige santidad querría revelar este tipo perversiones a sus hijos?

Emoción y Preocupación al mismo tiempo

Es tremendamente emocionante ver que las doctrinas de la gracia estén comenzando a popularizarse entre miles de personas en todo el mundo. Es más emocionante aun el ver que este movimiento esté creciendo también en Latinoamérica, especialmente entre los jóvenes. Pero al mismo tiempo también es preocupante que las prácticas anti-bíblicas de extremistas  carismáticos como las falsas profecías, el falso don de lenguas y los milagros falsos, que tanto daño y confusión han causado a la iglesia, se comiencen a introducir en este movimiento que algunos han descrito como “la Nueva Reforma.”

De acuerdo al pastor Miguel Nuñez, las doctrinas de la reforma nunca llegaron a causar un impacto en Latinoamérica pero si lamentablemente lo hicieron el evangelio de la prosperidad, el pentecostalismo/carismatismo y un evangelio centrado en el hombre y no en Dios. Por estas razones es que, como dice Nuñez, Latinoamérica necesita ser re-evangelizada (Ver artículo 1 y artículo 2). Del mismo modo quisiera agregar que necesita ser advertida y corregida sobre prácticas y doctrinas erróneas. Es necesario, al final de este artículo, el darle sentido al título del mismo. Esto es lo que Charles Spurgeon hubiera dicho acerca de las visiones de Mark Driscoll:

“Nunca sueñes que eventos se revelan a ti desde el Cielo, o puedes llegar a ser como esos idiotas que se atreven a imputar sus locuras flagrantes al Espíritu Santo. Si sientes que tu lengua te pica para decir tonterías, sígueles su rastro al diablo, no al Espíritu de Dios. Lo que ha de ser revelado por el Espíritu para que cualquiera de nosotros ya está en la Palabra de Dios – Él no añade nada a la Biblia, y nunca lo hará. Que las personas que tienen revelaciones de esto, aquello y lo otro, vayan a la cama y vuelvan en sí. Sólo me gustaría que sigan el consejo y ya no insulten al Espíritu Santo colocando sus tonterías ante Su puerta.”[3]

Spurgeon estaba en lo correcto: La Biblia es suficiente. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17). Los que de verdad creen que la Escritura es suficiente van a actuar en consecuencia.


[1]El autor de este artículo no piensa que Driscoll sea un falso maestro pues no existen suficientes pruebas para llegar a esa conclusión. Solo se está indicando que el pretender tener sueños o visiones de Dios hoy en día no es una buena señal.

[2]Simon J. Kistemaker and William Hendriksen, vol. 16, Exposition of the Epistles of Peter and the Epistle of Jude, New Testament Commentary (Grand Rapids: Baker Book House, 1953-2001), 383.

[3]Charles Spurgeon, sermón titulado, “El Paracleto,” 6 de octubre, 1872, El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano (Pasadena, TX: Pilgrim Publications, 1984), 18:563. Itálicas en original.

El Cesacionismo y la Historia de la Iglesia

22 Oct

Cessacionistas historicos

El Cesacionismo viene de la palabra “cesar.” Es la posición que afirma que los dones milagrosos del Espíritu Santo (como lenguas, profecía y sanidades) dejaron de ser practicados en algún momento después del primer siglo. Los Cesacionistas creen que el fin de la era apostólica y la terminación del Nuevo Testamento provocó el cese de los milagros asociados a esa edad.

Es importante señalar que el Cesacionismo no niega la posibilidad de que Dios pueda sanar a personas o hacer milagros hoy en día (en un sentido general) como un acto especial de Su providencia divina. Sino más bien enseña que el Espíritu Santo ya no utiliza a individuos para realizar señales milagrosas como lo hizo en los tiempos de Jesús y los Apóstoles.

Aunque se puede probar bíblicamente la veracidad de esta posición, el propósito de este artículo es mostrar que el Cesacionismo ha sido afirmado por muchos cristianos a través de toda la historia de la Iglesia.
Si bien la Biblia debe ser siempre la única autoridad del cristiano en cuanto a la fe y la práctica es importante conocer como el Espíritu Santo iluminó el entendimiento de lo que la Biblia dice sobre  este tema a aquellos que vivieron antes que nosotros.

Juan Crisóstomo (344–407)
Todo este lugar [hablando de 1 Corintios 12] es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra ignorancia de los hechos mencionados y por su cesación, siendo tal como entonces solía ocurrir, pero que ahora ya no se llevan a cabo.
(Homilías sobre 1 Corintios, 36,7. Crisóstomo comenta en 1 Corintios 12:1-2 e introduce todo el capítulo. Citado de 1-2 Corintios, en la Antigua Serie de Comentarios Cristiana, 146)

Agustín de Hipona (354–430)
En los tiempos más antiguos, el Espíritu Santo descendió sobre los que creyeron y hablaron en lenguas, que no habían aprendido, según el Espíritu les daba que hablasen. Estas fueron señales adaptadas para ese tiempo. Porque había esta proclamación del Espíritu Santo en todas las lenguas [idiomas] para mostrar que el evangelio de Dios iba a ser comunicado a través de todas las lenguas sobre toda la tierra. Esto se hizo por señal y terminó.
(Homilías de la Primera Epístola de Juan, 6.10. Cf. Schaff, NPNF, Primeras Series, 7:497–98)

Teodoreto de Ciro (393–466)
En otros tiempos los que aceptaron la predicación divina y que fueron bautizados por su salvación se les dio señales visibles de la gracia del Espíritu Santo que actuó en ellos. Algunos hablaron en lenguas que no conocían, y que nadie les había enseñado, mientras que otros realizaron milagros o profetizaron. Los corintios también hicieron estas cosas, pero no utilizaron los dones como debieron haber hecho. Estaban más interesados en presumir que en usarlos para la edificación de la iglesia. …Incluso en nuestro tiempo de gracia se otorga a los que son considerados dignos del santo bautismo, pero no podría tomar la misma forma que tomó en aquellos días.
(Comentario de la Primera Epístola a los Corintios, 240-43; en referencia a 1 Cor. 12:1, 7. Citado de 1–2 Corintios, ACCS, 117)

Martín Lutero (1483–1546)
En la Iglesia primitiva, el Espíritu Santo fue enviado en forma visible. Él descendió sobre Cristo en la forma de una paloma (Mateo 3:16), y en semejanza de fuego sobre los apóstoles y otros creyentes. (Hechos 2:3). Este derramamiento visible del Espíritu Santo era necesario para el establecimiento de la iglesia primitiva, como lo fueron también los milagros que acompañaron el don del Espíritu Santo. Pablo explicó el propósito de estos dones milagrosos del Espíritu en 1 de Corintios 14:22, “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Una vez que la iglesia se había establecido y anunciado debidamente por estos milagros, el aspecto visible del Espíritu Santo cesó.
(Comentario de Gálatas 4, 150-172. Extraído de los comentarios de Lutero sobre Gal. 4:6)

Cada vez que escuches a alguien presumir de que tiene algo por inspiración del Espíritu Santo, y que no tiene ningún fundamento en la Palabra de Dios, no importa lo que sea, dile que es obra del diablo.
(Obras de Lutero, 23:173-74)

Juan Calvino (1509–1564)
Aunque Cristo no dice expresamente si tiene la intención de que este don [de los milagros] sea temporal, o que permanezca perpetuamente en la iglesia, sin embargo, es más probable que los milagros fueron prometidos sólo por un tiempo, a fin de dar realce al evangelio mientras que era nuevo o estaba en un estado de oscuridad.
(Comentario sobre los Evangelios Sinópticos, 3:389)

El don de sanidad, al igual que el resto de los milagros, que el Señor quiso producir por un tiempo, se ha desvanecido con el fin de hacer maravillosa la predicación del Evangelio para siempre.
(Institutos de la Religión Cristiana, 159)

John Owen (1616–1683)
Los dones que en su propia naturaleza exceden la plenitud del poder de todas nuestras facultades, esa dispensación del Espíritu hace ya mucho tiempo cesó y dondequiera que alguien hoy tenga pretensión a lo mismo, tal pretensión justamente puede ser sospechada como un engaño farsante.
(Obras, 4:518)

Thomas Watson (1620–1686)
Claro, hay tanta necesidad de la ordenación hoy como en la época de Cristo y en el tiempo de los apóstoles, habiendo allí entonces dones extraordinarios en la iglesia que ahora cesaron.
(Las Bienaventuranzas, 140)

Matthew Henry (1662–1714)
Lo que estos dones fueron en general es contado en el cuerpo del capítulo [1 Corintios 12], a saber, los oficios y los poderes extraordinarios, otorgados a los ministros y cristianos en las primeras épocas para la convicción de los incrédulos, y la propagación del evangelio.
(Comentario Completo de Matthew Henry, en referencia a 1 Corintios 12)

El don de lenguas fue un nuevo producto del espíritu de profecía y era otorgado por una razón particular, para que, la empalizada judía habiendo sido removida, todas las naciones pudieran ser incluidas en la iglesia. Estos y otros dones de profecía, siendo una señal, hace mucho cesaron y han sido puestos a un lado, y no tenemos motivo alguno para esperar que resurjan; sino al contrario se nos manda llamar a las Escrituras la palabra profética más segura, más segura que voces del cielo; y a ellas es que se nos exhorta a estar atentos, escudriñarlas y retenerlas, 2 Pedro 1:19.
(Matthew Henry, Prefacio del Vol. IV de su Exposición del AT & NT, vii)

John Gill (1697–1771)
Ahora bien, estos dones fueron otorgados en común, por el Espíritu, en apóstoles, profetas, pastores o ancianos de la iglesia, en aquellos primeros tiempos: la copia de Alejandría, y la versión de la Vulgata latina, leen, “por un solo Espíritu.”
(Comentario de John Gill de 1 Corintios 12:9)

No; cuando estos dones estaban en existencia, no todos los tenían. Cuando la unción con aceite, con el fin de curar a los enfermos, estaba en uso, sólo se llevó a cabo por los ancianos de la iglesia, no por los miembros comunes de la misma, quienes iban a ser enviados por los enfermos, en esta ocasión.
(Comentario de John Gill de 1 Corintios 12:30)

Jonathan Edwards (1703–1758)
En el día de su [de Jesús] encarnación, sus discípulos tenían una medida de los dones milagrosos del Espíritu, y por lo tanto habilitados para enseñar y hacer milagros. Pero después de la resurrección y ascensión, fue el derramamiento más completo y extraordinario del Espíritu en sus dones milagrosos como nunca se llevó a cabo, a partir del día de Pentecostés, después de que Cristo había resucitado y ascendido al cielo. Y en consecuencia de esto, no sólo aquí y allá, una persona extraordinaria fue dotada con los dones extraordinarios, pero que eran comunes en la iglesia, y así continuaron durante toda la vida de los apóstoles, o hasta la muerte del último de ellos, aun el apóstol Juan, que tomó lugar unos cien años desde el nacimiento de Cristo, para que los primeros cien años de la era cristiana, o el primer siglo, fuese la época de los milagros.
Pero poco después de que el canon de las Escrituras se completó cuando el apóstol Juan escribió el libro del Apocalipsis, que él no escribió mucho antes de su muerte, estos dones milagrosos ya no continuaron en la iglesia. Porque ahora estaba completa una revelación establecida por escrito de la mente y la voluntad de Dios, donde Dios había grabado totalmente una norma permanente y suficiente para Su iglesia en todas las edades. Y la iglesia y la nación judía siendo derrocada, y la iglesia cristiana y la última dispensación de la iglesia de Dios siendo establecida, los dones milagrosos del Espíritu ya no eran necesarios, y por lo tanto cesaron, porque a pesar de que habían continuado en la iglesia durante tantos siglos, sin embargo terminaron y Dios hizo que terminaran, porque no había más motivo para ellos. Y así se cumplió lo que dice el texto, “pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.” Y ahora parece que hay un fin a tales frutos del Espíritu como estos, y no tenemos ninguna razón en esperarlos nunca más.
(La Caridad y sus Frutos, 447-49)

Los dones extraordinarios del Espíritu, como el don de lenguas, de milagros, de profecía, etc., son llamados extraordinarios, debido a que tales no se dan en el curso ordinario de la providencia de Dios. No se otorgan en las forma de la providencia ordinaria de Dios con sus hijos, pero sólo en ocasiones extraordinarias, ya que fueron otorgados a los profetas y apóstoles para capacitarlos para revelar la mente y la voluntad de Dios antes de que el canon de las Escrituras fuera completado, y así en la Iglesia primitiva, con el fin de la creación y el establecimiento de la misma en el mundo. Pero ya que el canon de la Escritura ha sido completado, y la Iglesia Cristiana plenamente fundada y establecida, estos dones extraordinarios cesaron.
(La Caridad y sus Frutos, 42-43)

George Whitefield (1714-1770)
Los carismas, los dones milagrosos conferidos a la iglesia primitiva  …desde hace mucho tiempo que cesaron.
(Segunda Carta al Obispo de Londres, Obras, 4:167)

¿Qué necesidad hay de milagros, tales como sanar cuerpos enfermos y devolver la vista a los ciegos, cuando vemos más milagros hacerse cada día por el poder de la Palabra de Dios?
(George Whitefield: La Vida y los Tiempos del Gran Evangelista del Avivamiento del Siglo 18, 1:348)

James Buchanan (1804-1870)
Los dones milagrosos del Espíritu hace mucho que fueron retirados. Fueron usados para cumplir con un propósito temporal. Fueron usados como un andamiaje que Dios empleó para la construcción de un templo espiritual. Cuando el andamio no se necesitó más, fue removido pero el templo permanece en pie aún, y es habitado por el Espíritu; porque “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (1 Cor. 3:16).”
(El Oficio y la Obra del Espíritu Santo, 67)

Robert L. Dabney (1820-1898)
Luego de que la iglesia primitiva fue establecida, ya no existía la misma necesidad de “señales” sobrenaturales, y Dios, que no acostumbra derrochar sus expedientes, las descontinuó. Desde entonces, la Iglesia tendrá que conquistar la fe del mundo mediante su ejemplo y enseñanzas solamente, vigorizada por la iluminación del Espíritu Santo. Finalmente, los milagros, si se volvieran de común ocurrencia, dejarían de ser milagros, y serían considerados por los hombres como ley corriente.”
(La Prelacía, un error, Discusiones Evangélicas y Teológicas, 2:236-37).

Charles Spurgeon (1834-1892)
Querido hermano, honra al Espíritu de Dios como honrarías a Jesucristo si Él estuviera presente. Si Jesucristo morara en tu casa tú no le ignorarías, no seguirías con tus asuntos como si no estuviera allí. No ignores la presencia del Espíritu Santo en tu alma. Te ruego, no vivas como si no hubieras oído si hay un Espíritu Santo. A Él dale tus adoraciones constantes. Da reverencia al prestigioso Huésped que ha tenido a bien hacer de tu cuerpo su morada sagrada. Amalo, obedécele, adórale!
Ten cuidado de no imputar las vanas imaginaciones de tus fantasías a Él. He visto al Espíritu de Dios vergonzosamente deshonrado por personas – espero que estaban locos – que han dicho que han tenido esto y aquello revelado a ellos. No ha pasado sobre mi cabeza, desde hace algunos años, una sola semana en la que no me han molestado con las revelaciones de hipócritas o maniacos. Semi-lunáticos son muy aficionados a venir con los mensajes del Señor para mí y puede salvarles de algunos problemas si les digo de una vez por todas que no voy a poner atención a ninguno de sus mensajes estúpidos.
… Nunca sueñes que eventos se revelan a ti desde el Cielo, o puedes llegar a ser como esos idiotas que se atreven a imputar sus locuras flagrantes al Espíritu Santo. Si sientes que tu lengua te pica para decir tonterías, sígueles su rastro al diablo, no al Espíritu de Dios. Lo que ha de ser revelado por el Espíritu para que cualquiera de nosotros ya está en la Palabra de Dios – Él no añade nada a la Biblia, y nunca lo hará. Que las personas que tienen revelaciones de esto, aquello y lo otro, vayan a la cama y vuelvan en sí. Sólo me gustaría que sigan el consejo y ya no insulten al Espíritu Santo colocando sus tonterías ante Su puerta.
(Sermón titulado, “El Paracleto,” El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1872, 18:563)

Habían alcanzado la cumbre de la piedad. Habían recibido “los poderes del siglo venidero.” No dones milagrosos, que nos son negados en estos días, pero todos esos poderes con los que el Espíritu Santo dota a un cristiano.
(Sermón titulado, “La Perseverancia Final,” El Púlpito de New Park, 1872, 2:171)

Aquellas obras del Espíritu Santo que son concedidas en nuestra época a la Iglesia de Dios, son en todo sentido tan valiosas como los dones milagrosos iniciales que ya no están con nosotros. La obra del Espíritu Santo, por medio de la cual los hombres son resucitados de su muerte en el pecado, no es inferior al poder que llevó a los hombres a hablar en lenguas.”
(Sermón titulado, “Recibiendo el Espíritu Santo,” El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1884, 30:386)

Como resultado de la ascensión de Cristo al cielo, la iglesia recibió apóstoles, los hombres que fueron seleccionados como testigos porque habían visto personalmente al Salvador, un oficio que necesariamente se extinguió, y con razón, porque el poder milagroso también es retirado. Fueron necesarios de manera temporal, y fueron dados por el Señor ascendido como opción legada. Profetas, también, estaban en la iglesia primitiva.
(Sermón titulado, “La Ascensión de Cristo,” El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1871, 17:178)

Debemos tener a los paganos convertidos, Dios tiene millares de Sus elegidos entre ellos, debemos ir y  buscar por ellos de alguna manera u otra. Muchas dificultades están eliminadas ahora, todos los países están abiertos para nosotros, y la distancia es casi aniquilada. Es cierto que no tenemos las lenguas pentecostales, pero las lenguas son ahora fácilmente adquiridas, mientras que el arte de la imprenta es un equivalente completo por el don perdido.
(“Adelante,” en Un Ministerio en Todo, 55-57)

George Smeaton  (1814-1889)
Los dones sobrenaturales o extraordinarios fueron temporales, y destinados a desaparecer cuando la iglesia debió ser fundada y el canon inspirado de la Escritura cerrado, porque eran una prueba externa de una inspiración.
(La Doctrina del Espíritu Santo, 51)

Abraham Kuyper (1837-1920)
Por tanto, los carismas deben ser considerados en un sentido económico. La Iglesia es una gran familia con muchas necesidades, una institución que se ha hecho eficiente por medio de muchas cosas. Ellos son a la Iglesia lo que la luz y el combustible son al hogar, no existen para sí mismos, sino para la familia, y para ser puestos a un lado cuando los días son largos y cálidos. Esto se aplica directamente a los carismas, muchos de los cuales, dados a la Iglesia apostólica, no están al servicio de la Iglesia de nuestros días.
(La Obra del Espíritu Santo, 182)

William G. T. Shedd (1820-1894)
Los dones sobrenaturales de inspiración y milagros que poseyeron los apóstoles no fueron continuados para sus sucesores ministeriales, puesto que ya no eran más necesarios. Todas las doctrinas del Cristianismo habían sido reveladas a los apóstoles, y habían sido entregadas a la iglesia en forma escrita. No había más necesidad de una posterior inspiración infalible. Y las credenciales y autoridad dadas a los primeros predicadores del Cristianismo en actos milagrosos, no requerían repetición continua de una edad a otra. Una edad de milagros debidamente autenticados es suficiente para establecer el origen divino del evangelio. En un tribunal humano, no es necesaria una serie indefinida de testigos. “Por boca de dos o tres testigos,” los hechos se establecen. El caso que ha sido cerrado no volverá a abrirse.
(Teología Dogmática, 2:369)

Benjamin Warfield (1887- 1921)
Estos dones… eran parte de las credenciales de los Apóstoles como los agentes autorizados de Dios en la fundación de la iglesia. Su función por lo tanto se limita distintivamente a la iglesia apostólica y ellos necesariamente terminaron con ella.
(Milagros Falsos, 6)

Arthur Pink (1886-1952)
Así como hubo oficios extraordinarios (apóstoles y profetas) en el comienzo de nuestra dispensación, también hubo dones extraordinarios; y como no hubo sucesores designados para estos oficios extraordinarios, tampoco hubo intención de continuar esos dones extraordinarios. Los dones dependían de los oficios. No tenemos más a los apóstoles con nosotros, y por consiguiente los dones sobrenaturales, la comunicación de los cuales constituyó parte esencial de las señales de un apóstol (2 Cor. 12:12), están ausentes.
(Estudios en las Escrituras, 9:319)

Martyn Lloyd Jones (1899-1981)
Pero una vez que estos documentos del Nuevo Testamento fueron escritos el oficio de profeta ya no era necesario. De ahí que en las epístolas pastorales que se aplican a una etapa posterior en la historia de la Iglesia, cuando las cosas se habían vuelto más establecidas y fijas, no hay ninguna mención de profetas. Está claro que incluso para entonces el oficio de profeta ya no era necesario, y el llamado era para los maestros y pastores y otros, para exponer las Escrituras y transmitir el conocimiento de la verdad.
Una vez más, debemos señalar que a menudo en la historia de la Iglesia el problema había surgido porque la gente pensaba que eran profetas en el sentido del Nuevo Testamento, y que habían recibido revelaciones especiales de la verdad. La respuesta a eso es que en vista de las Escrituras del Nuevo Testamento no hay necesidad de verdad adicional. Esa es una proposición absoluta. Tenemos toda la verdad en el Nuevo Testamento, y no hay necesidad de revelaciones adicionales. Todo ha sido dado, todo lo que es necesario para nosotros está disponible. Por lo tanto, si un hombre asegura haber recibido una revelación de una verdad nueva debemos sospechar de él de inmediato…
La respuesta a todo esto es que la necesidad de profetas termina una vez que tenemos el canon del Nuevo Testamento. Ya no necesitamos revelaciones directas de la verdad, la verdad está en la Biblia. Nunca debemos separar el Espíritu y la Palabra. El Espíritu nos habla a través de la Palabra, de modo que siempre hay que poner en dudar y cuestionar cualquier supuesta revelación que no es totalmente coherente con la Palabra de Dios. De hecho, la esencia de la sabiduría es rechazar por completo el término “revelación” en la medida que a nosotros respecta, y hablar sólo de “iluminación.” La revelación ha sido dada una vez por todas, y lo que necesitamos y lo que por la gracia de Dios podemos tener, y tenemos, es la iluminación por el Espíritu para entender la Palabra.
(La Unidad Cristiana, 189-91)

Nota: La mayoría de las citas fueron extraídas del libro, “Strange Fire” (Fuego Extraño) de John MacArthur.

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