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¿Qué hacemos con este músico? Una evaluación del evangelio según Marcos Witt

23 Feb

Marcos Witt es un reconocido músico, cantante y compositor. Es fundador y presidente del Grupo CanZion, la mayor productora y distribuidora de música cristiana en español. Ha grabado más de 30 álbumes y vendido múltiples millones de copias de sus discos. Además, es autor de 13 libros best sellers. Fue pastor de la congregación hispana de Lakewood en Houston, Texas. Ha recibido cinco premios Latin Grammy y dos Premios Billboard. Gracias a estos logros, Witt es considerado como uno de los cristianos más influyentes en la historia del cristianismo latinoamericano.

Sin embargo, ¿representa fielmente al Dios de la Biblia? ¿Predica el evangelio verdadero? Realmente, ¿enseña una doctrina ortodoxa? Y como resultado, ¿demuestra un comportamiento piadoso? Las respuestas a estas preguntas nos ayudarán a determinar si Marcos Witt es un fiel cristiano para imitar o un falso maestro para evitar.

Para seguir leyendo haz clic en este link: https://goo.gl/CLZY3H

Sencillez en la Predicación por J. C. Ryle

4 Dic

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Sinclair Ferguson dijo de este librito:

“‘¿Qué recomienda usted por lo que se refiere a la predicación?’ es una pregunta que suele hacerse con frecuencia y que puede responderse de diversas maneras. Siempre hay mucho que aprender en este asunto, y existen muchos libros que nos pueden ayudar a lograrlo. Pero, independientemente del resto de cosas que lea el predicador, esta pequeña obra maestra de J.C. Ryle, Sencillez en la predicación, es de lectura obligada. Ryle condensa más experiencia y sentido común santificado en poco más de dos docenas de páginas de lo que muchos otros consiguen en un larguísimo tratado. Y, como toda su obra, este librito es un ejemplo de esa misma sencillez que el autor recomienda a los demás. En nuestras manos tenemos, de hecho, una obra cuyo valor y utilidad superan con creces su extensión.”

J. C. Ryle escribió “Sencillez en la Predicación” hace casi 130 años, sin embargo, sigue siendo un libro relevante el día de hoy. Ryle ofrece a sus lectores cinco breves indicaciones con respecto a lo que considera el mejor método para alcanzar la sencillez en la predicación.

  1. Debes tener un conocimiento claro de lo que vas a predicar.
  2. Debes utilizar palabras sencillas.
  3. Debes tratar de adquirir un estilo de redacción sencillo.
  4. Intenta ser directo.
  5. Utiliza abundantes ejemplos y anécdotas.

Solo me resta decir que este es el mejor libro breve que he leído sobre la predicación y no puedo recomendarlo con más entusiasmo.

Cierro con mi cita favorita del libro:

“No olvidemos nunca que toda la sencillez del mundo es inútil sin la oración para que Dios derrame su Espíritu Santo y nos conceda su bendición, y sin una vida que se corresponda en cierta medida con aquello que predicamos. ¡Mostremos un ferviente anhelo por las almas de los hombres, mientras perseguimos la sencillez al predicar el evangelio de Jesucristo, y nunca olvidemos acompañar nuestros sermones con una vida santa y una oración ferviente!”

Puedes escuchar este libro haciendo clic aquí.

Puedes bajar este libro GRATIS en formato PDF aquí.

O puedes comprar este libro en formato impreso aquí o aquí.

Los Falsos Milagros y la Enseñaza Aberrante de Benny Hinn

27 Nov

hinn

Cuando usted nació de nuevo, la Palabra fue hecha carne en usted. Y usted se convirtió en carne de su carne y hueso de sus huesos. No me diga que usted tiene a Jesús. Usted es todo lo que Él era, y todo lo que Él es y será… Él [el nuevo hombre] dice: «Yo soy como Él es». Eso es lo que dice. Como Él es, así somos nosotros en este mundo. Jesús dijo: «Vayan en mi nombre». No diga: «Yo tengo». Diga: «Yo soy, yo soy, yo soy, yo soy, yo soy». Por eso nunca, nunca, nunca debería decir: «Yo soy un pecador». La nueva criatura no es pecadora. Yo soy la justicia de Dios en Cristo.[1]

—BENNY HINN

«La presencia misma de Dios» es exactamente lo que miles de personas piden cuando asisten a una de las «cruzadas de milagros» de Benny Hinn. Ellos esperan ver a Dios moverse de forma poderosa por medio de un derramamiento de milagroso poder de sanidad. Después de asistir personalmente a varias de las cruzadas de Hinn, puedo decir por experiencia que la probabilidad de salir herido es mucho más grande que la de ser sanado. Yo observé con gran angustia a multitudes de hombres, mujeres y niños que no pudieron ni siquiera acercarse a la plataforma para ser sanados por Hinn. El escenario podría describirse mejor como una vulgar exhibición de «la supervivencia del más fuerte», con personas corriendo locamente para llegar a la plataforma a fin de poder experimentar caerse ante los pies de Hinn.

En Houston, Texas, una mujer que asistía a una cruzada de Hinn aplastó a otra persona cuando ella cayó y en su caída no fue agarrada por uno de los ujieres. La mujer sobre la cual aterrizó le rogaba: «Levántese, levántese», pero sin resultado alguno. Lo único que ella podía decir como respuesta era: «No puedo, no puedo».[2] En la ciudad de Oklahoma, una mujer que asistía a una cruzada de Hinn no fue meramente aplastada; murió. Ella murió por complicaciones que sufrió después de que alguien cayera en el Espíritu encima de ella. La subsiguiente demanda fue zanjada fuera de los tribunales.[3]

Trágicamente quienes asistieron a la reunión en sillas de ruedas terminaron saliendo en ese mismo estado físico. Algunos se fueron llorando; otros me dijeron que se fueron sintiendo que Dios ni se interesaba por ellos ni tenía tiempo para considerar sus necesidades. Para aplacar la desilusión, Hinn promete: «Llega el día, les digo esto, y lo sé como sé cuál es mi nombre, llega el día en que no habrá un sólo santo enfermo en el cuerpo de Cristo. Nadie será, nadie va a ser raptado en una silla de ruedas. Nadie será raptado en una cama de hospital. Todos van a ser sanados antes del rapto».[4]

Hinn afirma que Dios le indicó que comenzase a realizar cruzadas mensuales en 1990.[5] Dice Hinn: «Yo inmediatamente comencé a recibir poder para expulsar espíritus de enfermedad y aflicción y a recibir dirección concreta en cuanto a lo que el Espíritu Santo estaba haciendo entre las multitudes de doce mil a quince mil personas que asistían cada noche. Se han producido cientos de sanidades verificadas y miles de conversiones, incluyendo a personas que se han levantado de sillas de ruedas y que han dejado sus muletas. Varios ojos ciegos y oídos sordos han sido abiertos y verificados».[6]

Hinn no sólo afirma haber levantado a personas de sillas de ruedas, haber dado la vista a ojos ciegos y haber abierto los oídos de los sordos, sino que también afirma que ha sanado al menos a cuatro personas de SIDA.[7] Cuando se insiste en recibir verificación a Susan Smith, quien ayuda a documentar tales sanidades para Hinn, se vuelve extrañamente esquiva.[8] Con respecto al SIDA, su respuesta fue que las pruebas finales no habían llegado aún. Cuando se le preguntó por una mujer en Orlando que supuestamente había sido curada de ceguera debido a la diabetes, Susan no divulgó el nombre de la mujer. Subsiguientemente ella afirmó que la visión de la mujer puede que aún sea borrosa y que aún tiene diabetes, lo cual, bastante irónicamente, precipitó el problema en un principio. «Me gustaría que ella dejase la insulina», dice Susan; «eso es lo que hace que no tengan vista».[9]

Para empeorar más las cosas, Hinn apila culpabilidad sobre las cabezas de quienes, o bien no son sanados o pierden su sanidad. En el libro Lord, I Need a Miracle [Señor, necesito un milagro], Hinn culpa a los creyentes de su falta de fe;[10] de su forma equivocada de pensar;[11] y de no seguir de modo coherente sus tres principios,[12] sus cuatro leyes de la sanidad,[13] y sus siete pautas.[14] Su libro no sólo está repleto de textos torcidos y declaraciones dogmáticas, sino que también está lleno de tentadores testimonios camuflados por una delgada capa de sustanciación científica. Aunque el prefacio, escrito por el Dr. Donald Colbert, parece proporcionar autentificación médica para las afirmaciones de Hinn, en realidad no se proporciona casi ninguna documentación real. Según el Dr. Colbert, dos casos fueron extremadamente impresionantes. El primero de ellos implica a David Lane, quien supuestamente fue sanado de cáncer de colon.[15] Un cuidadoso examen de los informes médicos, sin embargo, indica que el tumor maligno parece que había sido eliminado por cirugía (antes de una apendectomía), en lugar de haber sido sanado milagrosamente.[16]

El segundo caso concierne a la paciente de lupus Marsha Brantley, de quien el Dr. Colbert afirma que experimentó una dramática sanidad que sólo puede explicarse como un toque milagroso de Dios.[17] En realidad, este caso es difícil de verificar, ya que el lupus es bien conocido por remitir de forma espontánea. Sin embargo, lo que puede verificarse son los efectos del lupus, que, en este caso, implicaban daño en la articulación sacroilíaca: una enfermedad que, definitivamente, no fue sanada.[18] Esta información crítica en el informe médico fue convenientemente omitida.

De los cientos de sanidades que afirma Hinn, él me proporcionó pruebas de un caso adicional que implicaba un tumor espinal y varios cánceres. Según el consultor médico, Preston Simpson, MD, este caso, al igual que los otros, estaba mal documentado y era confuso.[19] En primer lugar, las cintas del escáner TAC de la espina fueron «borradas antes de que pudieran evaluarse los huesos».[20] Además, los informes revelan que el tumor espinal comenzó a disminuir unos tres meses antes de la concentración de Hinn, Miracle Invasion Rally. Finalmente, el tumor seguía estando presente, y no sanado, meses después de la supuesta «sanidad».[21]

No se confunda: yo creo en el poder de Dios para sanar. Pero si Dios está sanando por medio de Hinn, la evidencia es llamativa debido a su ausencia. Si «evidencia» como esta es lo mejor que Hinn puede reunir tras años de «cruzadas de milagros», con un personal que trabaja para documentar casos de sanidad, entonces no hay evidencia creíble de que él haya estado implicado alguna vez en un milagro auténtico. Ni un sólo veterano de guerra que haya perdido un brazo o una pierna ha pasado al frente nunca para mostrar al mundo que Hinn representa el verdadero poder del Espíritu.

Por el contrario, al igual que los hipnotizadores y los gurúes hindúes, Hinn utiliza el poder de la sugestión para crear placebos para síntomas y enfermedades psicosomáticas. Ciertamente no hay nada sobrenatural con respecto a este tipo de «sanidad». Hinn puede «sanar» asma, alergias y artritis, pero lo mismo pueden hacer hipnotizadores y médicos. De hecho, la diferencia entre lo «mágico» de las manipulaciones mentales y los milagros genuinos es dramática. Cuando Jesús y los apóstoles sanaban a personas, los milagros eran siempre en un cien por ciento exitosos e inmediatos, y no había recaídas.[22]

Mientras que Hinn puede crear la ilusión de «estirar» piernas, no puede recrear un miembro amputado; mientras que Hinn puede crear la ilusión de hacer caer a personas por el Espíritu, no puede resucitar a los caídos; y mientras que Hinn puede crear la ilusión de que la visión de alguien ha sido restaurada, no puede sustituir un globo ocular que falta. Al final, él crea desilusión y autoengaño. El poder del Espíritu crea vida y miembros. El poder de sugestión de Hinn solamente crea una lamentable mentira.[23]

La ilusión de que el poder de hacer milagros de Hinn viene de Dios es una cosa; el engaño de que su teología le es dada vía Espíritu Santo es otra diferente. A la vez que afirmaba estar «bajo la unción», Hinn ha pronunciado algunas de las frases más de improviso imaginables. Recordemos, por ejemplo, que Hinn afirma que el Espíritu Santo le reveló que las mujeres fueron originalmente creadas para dar a luz a través de sus costados.[24] Hinn también admite que frecuenta las tumbas de Kathryn Kuhlman y Aimee Semple McPherson para obtener la «unción» de sus huesos.[25] En una ocasión, Hinn obtuvo más de lo que podía razonablemente manejar. Dijo Hinn: «Oh, yo estaba borracho, aún borracho».[26]

En esa ocasión, Hinn estaba tan «intoxicado» que ni siquiera podía recordar la profecía que acababa de pronunciar. Tristemente, tuvo que pedir a su audiencia que le dijese lo que él acababa de decir bajo la «unción». A pesar de todo esto y más, Hinn se las ha arreglado para obtener una amplia aceptación en la comunidad evangélica. Él alcanza a millones por televisión y a más millones con éxitos de ventas como Good Morning, Holy Spirit [Buenos días, Espíritu Santo] y The Anointing [La unción].[27] En el púlpito y en la página impresa él crea la ilusión de que se le han dado poderes místicos especiales desde lo alto. En Good Morning, Holy Spirit, recuerda una escena en la cual su madre estaba limpiando el pasillo de fuera de su cuarto mientras él estaba dentro manteniendo una charla habitual con el Espíritu Santo. (Si ha de creerse a Hinn, esas charlas son tan importantes que el Espíritu Santo de Dios le rogó «“cinco minutos más. Sólo cinco minutos más”. El Espíritu Santo anhelaba la comunión conmigo».)[28] Cuando Hinn salió al pasillo, la presencia del Señor era tan fuerte que su madre salió despedida hacia la pared. Hinn añade que sus «hermanos le dirán de las veces en que se acercaban a mí y no sabían lo que estaba sucediendo; pero ellos sentían algo extraño».[29]

Pueden citarse multitud de ilustraciones para documentar los métodos de Hinn para crear la ilusión de una unción especial de Dios. El siguiente es un caso como ejemplo. La fecha era 7 de diciembre de 1974. El lugar era Oshawa, Ontario. La ocasión era la primera vez que Hinn se había puesto detrás de un púlpito.[30] Tras predicar un mensaje repleto de perspectivas que continúan sorprendiéndolo hasta el día de hoy, Hinn levantó sus manos y llamó al Espíritu Santo. Escribe Hinn: «Al instante, el poder de Dios llegó al lugar. La gente comenzó a llorar y muchos cayeron al piso». El poder era, según se dice, tan increíble que Hinn terminó clamando: «Oh, querido Dios, ¿qué hago ahora?» Hinn intentó entregar la dirección del servicio al «hombre que dirigía la reunión, esperando que él pudiese llegar y tomar el servicio de mis manos. Pero cuando me volví hacia él y lo señalé, él cayó hacia atrás varios pies. Yo trataba de hacer que se acercase y de repente él estaba más lejos».[31] El poder bruto que emanaba del joven Hinn era supuestamente tan potente que cada vez que el líder se esforzaba por acercarse a él, era despedido hacia la pared. Aquel fue sólo el comienzo de un ministerio caracterizado por la unción del Espíritu Santo y la poderosa predicación. Dice Hinn: «Milagrosamente mi ministerio comenzó y al instante creció vertiginosamente».[32]

El libro de Hinn, The Anointing, podría ser mejor caracterizado como con demasiadas promesas y poco rendimiento.[33] Su mensaje a los cristianos carismáticos es: Si lo único que han experimentado hasta la fecha es «el bautismo del Espíritu Santo» y hablar en lenguas, entonces no han tenido mucho. Tal como él lo expresa: «Si esto es todo lo que hay, no estoy seguro de que haya mucho».[34] Su solución es «la unción». Hinn relata historia tras historia sobre cómo ese poder (supuestamente de Dios) se muestra por medio de él, a la vez que refuerza el tema de que sin ese poder uno no tiene nada.

Dice Hinn: «No exagero los argumentos. La unción es obligatoria si es usted llamado a servir al Señor. Sin ella no habrá crecimiento, no habrá bendición, no habrá victoria en su ministerio».[35] Observe que Hinn no califica su afirmación. No dice: «Sin ella su crecimiento estará limitado». Él dice: «Sin ella no habrá ningún crecimiento». La unción ha empapado tanto a Hinn que él ha perdido todos los deseos terrenales. Dice Hinn: «En mi caso, sé que he perdido todo el deseo por cualquier cosa que tenga que ver con el mundo. Mis deseos terrenales se han ido… ya no tengo ninguna rebelión en mí».[36] En otra ocasión, sin embargo, Hinn exclamó: Estoy harto de oír sobre calles de oro. Yo no necesito oro en el cielo; ¡tengo que tenerlo ahora! Quiero decir que, cuando llegue a la gloria, todas mis facturas estarán pagadas, hermano. ¡Yo no tendré facturas en la gloria! ¡No tendré que preocuparme por facturas en la gloria! ¡Tengo que tenerlo aquí! Usted dice: «Bien, Benny Hinn, ¿no es maravilloso tener calles de oro en el cielo?» Bueno, desde luego, pero si oigo eso una vez más o cómo será y cómo era, ¡le daré una patada a alguien![37]

A pesar de errores y extravagancias, yo era cautelosamente optimista en cuanto a que Hinn rechazaría algunas de sus doctrinas y prácticas más atroces después de mi reunión inicial con él el día 5 de diciembre de 1990. Hinn prometió eliminar errores doctrinales de su libro Good Morning, Holy Spirit y prometió refrenarse de lanzar su chaqueta a los devotos que afirmaban estar «derribados en el Espíritu». En una entrevista en 1991 para Christianity Today, él admitió que su afirmación de que había «nueve de ellos» en la Trinidad (porque Padre, Hijo y Espíritu Santo tenía cada uno de ellos su propio espíritu, alma y cuerpo) fue «una frase muy tonta».[38] Hinn también expresó lamento por haber deseado tener «una ametralladora del Espíritu Santo» a fin de poder volar la cabeza de sus críticos.[39]

La guinda del pastel llegó cuando Hinn comentó: «Yo realmente ya no creo el mensaje de la fe. No creo que tenga sentido».[40] ¿Era Hinn sincero o fue solamente control de daños? La respuesta parece ser la segunda. Semanas después él había regresado a sus viejos caminos. En la World Charismatic Conference en Anaheim, California, el 7 de agosto de 1992, él desató su amenaza más escalofriante hasta la fecha. Hinn dijo:

«Estoy señalando con mi dedo con el poder de Dios sobre mí. Oigan esto: hay hombres y mujeres en el sur de California que me están atacando. Les digo bajo la unción ahora que lo cosecharán en sus hijos a menos que dejen de hacerlo… Me atacan en la radio cada noche: ustedes pagarán, y sus hijos pagarán. Oigan esto de labios del siervo de Dios. Ustedes están en peligro. ¡Arrepiéntanse! O el Dios Todopoderoso moverá su mano. No toquen a mi Ungido».[41] El 23 de octubre de 1992, en un maratón patrocinado por TBN de ataques televisados a «cazadores de herejía», Hinn hizo otra amenaza más: «Ustedes me han atacado a mí, y sus hijos pagarán por ello».

En cuanto a la renuncia de Hinn a su enseñanza de la fe, también eso puede descartarse. Hinn ha dado un cambio radical. No sólo ha continuado enseñando su propia marca de teología de la fe, sino que también ha pasado a defender a maestros de la fe como Hagin y Copeland, cuya International Convention of Faith Churches and Ministers lo ordenó en un principio.[42] Meses después, Hinn advirtió: «Quienes atacan la confesión están del lado del diablo».[43] Poco después de eso, Hinn declaró dogmáticamente: «Las palabras crean realidad».[44] Hinn se descubrió por completo cuando proclamó: «La fe se libera cuando yo pronuncio la Palabra de fe».[45] A lo largo de los últimos quince años, Hinn ha continuado añadiendo a su letanía de falsas profecías y pronunciamientos. El 19 de octubre de 1999, él predijo que en lugar de enterrar a los muertos, las personas en todo el mundo pondrían en fila ataúdes alrededor de aparatos de televisión, pondrían las manos de los muertos sobre las pantallas de televisión, y se maravillarían cuando sus seres queridos resucitasen de la muerte. Hinn dijo: Esto es lo primero que veo para TBN. Ustedes van a tener a personas resucitadas de la muerte viendo esta red. Van a tener a personas resucitadas de la muerte viendo TBN… Les digo que veo eso en el Espíritu. Va a ser tan increíble, Jesús te alabo por esto, que personas en todo el mundo, quizá no tantas en Norteamérica, personas en todo el mundo que hayan perdido a seres queridos, dirán a las funerarias: «Aún no. Quiero llevar a mi ser querido y ponerlo delante de ese aparato de televisión durante veinticuatro horas»… Veo filas de ataúdes delante de esta pantalla de televisión, y los veo acercándolos a la pantalla, y a medida que las personas se van acercando, realmente veo a personas agarrando las manos de los muertos para que toquen la pantalla, y resucitan personas cuando sus manos tocan esa pantalla.[46]

El 1 de enero de 1990, Hinn intentó engañar a los devotos para que creyesen que Dios le habló y le reveló el destino de Castro en Cuba y de los homosexuales en Norteamérica: «El Espíritu me dice que Fidel Castro morirá en los años noventa». No sólo eso, afirmó Hinn, sino que «él no permanecerá en el poder».[47] (Al escribir este libro Fidel está vivo y su régimen represivo continúa sin disminución.) Con respecto a la comunidad homosexual en Norteamérica, Hinn afirmó que el Todopoderoso le reveló tanto el momento como el medio de su desaparición. Dijo Hinn: «El Señor también me dice que les diga que a mitad de los años noventa, alrededor del 94, 95, no más tarde, Dios destruirá a la comunidad homosexual de Norteamérica. Pero Él no la destruirá con lo que muchas mentes han pensado [sic]. Él la destruirá con fuego».[48] En 1993, Hinn aseguró que debido a que Jesús prometió que Él regresaría la generación después de la restauración de Israel en el año 1948, y debido a que una generación era «51,4» años, quedaban seis años antes de que Cristo regresara a raptar a sus santos.[49] Siete años después, el 29 de marzo de 2000, Hinn predijo que Jesús aparecería «físicamente en una de nuestras cruzadas en los próximos meses».

Según Hinn, el Señor había hablado audiblemente a la ahora fallecida Ruth Heflin, diciendo: «Dile a Benny que voy a aparecer físicamente en la plataforma en su reunión».[50] Un mes después, Hinn reiteró su afirmación de que Jesús iba a hacer apariciones físicas antes de su segunda venida. Dijo Hinn: «Profetizo esto: “Jesucristo, el Hijo de Dios, está a punto de aparecer físicamente en algunas iglesias y algunas reuniones, y a muchos de sus hijos por una razón: para decirles que Él está a punto de regresar”».[51] Lo que es particularmente notable sobre esta profecía es que Hinn aquí está profetizando que «Jesús, el Hijo de Dios, está a punto de aparecer físicamente en reuniones» y que ese acontecimiento sobrenatural iba a tener lugar en Nairobi, Kenia. Tengo cuidado en la forma de decirlo ahora porque sé que hay personas en Kenia que están escuchando. Sé en lo profundo de mi alma que algo sobrenatural va a suceder en Nairobi, Kenia. Siento que yo bien puedo regresar; y tú [Paul] y Jan vendrán; Paul y Jan van a ir a Nairobi conmigo. Pero, Paul, bien puede ser que regresemos con imágenes de Jesús en la plataforma.[52]

¿Por qué merece esto una observación particular? Porque apenas semanas antes de la profecía de Hinn, un periódico de Florida atrajo la atención a la predicción del gurú de la Nueva Era, Benjamin Creme, de que la segunda venida de Cristo había tenido lugar en Nairobi, Kenia, en 1988. El Florida Today informaba que en una fotografía utilizada por Creme, «un hombre de tez morena y espesa barba, vestido con ropa blanca y una túnica blanca parece flotar por encima de una multitud de adoradores» en un servicio de sanidad en Nairobi. El Florida Today no sólo destacó las sanidades en masa que supuestamente tuvieron lugar, sino que también informó de que, aunque los cristianos presentes «creen firmemente que Jesucristo se apareció a ellos aquel día», Creme sostenía que Maitreya, la quinta y final encarnación de Buda, se había materializado.[53] En cualquier caso, otros ocho años han llegado y han pasado desde que el profeta Hinn predijese que Jesús aparecería físicamente en iglesias y en cruzadas. Con el año 2009 casi finalizando, su profecía sigue sin cumplirse. Como escribió el apóstol Pedro hace dos mil años: «Es necesario que él [Jesús] permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas» (Hechos 3.21).

Material Adicional

Benny Hinn: Falsos Milagros y Amor por el Dinero

Falsas profecías de Benny Hinn

El Engaño de las “Cruzadas de Sanidad”

Nota: Este artículo fue obtenido enteramente del libro “Cristianismo en Crisis: Siglo 21” de Hank Hanegraaff. Puedes comprar este libro aquí.

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[1] Benny Hinn, Our Position in Christ #2: The Word Made Flesh (Orlando, FL: Orlando Christian Center, 1991), cinta de audio #A031190-2, cara 2.

[2] Benny Hinn, The Anointing (Nashville: Thomas Nelson, Inc., 1992), p. 98, citado en Hank Hanegraaff, Counterfeit Revival: Looking for God in All the Wrong Places, ampliado y actualizado (Nashville: Thomas Nelson, Inc., 2001), p. 189.

[3] G. Richard Fisher, Stephen F. Cannon y M. Kurt Goedelman, “Benny Hinn’s Anointing: Heaven Sent or Borrowed?” The Quarterly Journal, Personal Freedom Outreach 12, 3 (julio–septiembre 1992):12, citado en Hanegraaff, Counterfeit Revival, p. 189.

[4] Benny Hinn, Praise the Lord, Trinity Broadcasting Network, 8 julio 1996, cinta de audio.

[5] Hinn, The Anointing, pp. 86, 94.

[6] Ibid., pp. 94–95.

[7] White, “Congregation Keeps the Faith”, F6: «Hinn afirma que… él ayudó a sanar hasta a quienes tienen SIDA… No dice a quién ha sanado ni presenta pruebas documentadas». Véase también Mike Thomas, “The Power and the Glory”, p. 12; Michael McAteer, “Debunkers Put No Faith in Healer’s ‘Miracles’”, Toronto Star, 24 septiembre 1992, p. A2; cf. «cientos de sanidades verificadas» de Hinn, Anointing, pp. 94–95.

[8] Mike Thomas, “The Power and the Glory”, p. 12. Hinn y su portavoz y ayudante personal, Gene Polino, administrador del Orlando Christian Center, negó más adelante que Susan Smith documente sanidades para la iglesia, afirmando que ella meramente trabaja en el departamento de vídeo, y que Kent Mattox, por el contrario, es quien realiza la documentación de los milagros (reunión de Benny Hinn y Gene Polino con el presidente de CRI, Hanegraaff, y el vicepresidente de investigación, Robert Lyle, 21 agosto 1992; Gene Polino entrevistado por Renee Munshi, reportero independiente para el Bookstore Journal, 1 septiembre 1992; entrevista de CRI con Munshi, 1 septiembre 1992; Renee Munshi, “Benny Hinn: An Enigma”, borrador revisado de artículo enviado por fax a CRI y Hinn Ministries, 2 septiembre 1992). Sin embargo, el 4 de septiembre de 1992, Hinn proporcionó a CRI algunos informes médicos supuestamente documentando tres de sus milagros de sanidad, y entre ellos estaban formularios estandarizados que el Ministerio Hinn utiliza para registrar información en entrevistas con personas que se cree que han sido sanadas. El nombre de Susan Smith aparece en el formulario como la entrevistadora (el papel exacto que afirmaba la revista Florida en un principio y admitido por Polino ante Munshi). Así, Smith sí parece ayudar a documentar milagros para el ministerio de Hinn.

[9] «Pero a pesar de los miles de milagros que Hinn afirma, la iglesia parece muy presionada a presentar alguno que convenza a un escéptico serio… [Susan] Smith también dijo que había una cura de SIDA documentada, pero cuando se le presionó para que diera detalles, más adelante dijo que aún no habían llegado las pruebas finales», según Mike Thomas en “The Power and the Glory”, Florida, p.12. Ninguno de esos resultados de las pruebas demostrando la cura del SIDA estaban llegando casi un año después, cuando Hinn habló sobre el tema y dio la sensación de que él estaba comenzando a investigarlo por primera vez: «Hinn dijo que no sabe si hay documentación que autentifique la sanidad de personas con SIDA, pero prometió una “investigación precisa” para ver si existe tal documentación» (McAteer, “Debunkers Put No Faith in Healer’s Miracles”, p. A2). Informes médicos y otros documentos remitidos con carta de explicación de Benny Hinn, 4 septiembre 1992.

[10] Benny Hinn, Lord, I Need A Miracle (Nashville: Thomas Nelson, Inc., 1993), pp. 61, 77, 80, 82, 85–86.

[11] Ibid., pp. 79, 96.

[12] Ibid., pp. 60–62.

[13] Ibid., pp. 72–73.

[14] Ibid., pp. 99–102.

[15] Ibid., p. vii.

[16] Preston Simpson, MD, informe de análisis médico, 28 octubre 1992; entrevistas telefónicas de CRI al Dr. Preston Simpson, 6 y 23 octubre 1992. Aunque el asistente de documentación médica de Hinn, o «pastor para seguimiento”, Kent Mattox, afirma que él ha recopilado «pruebas» de las sanidades de Hinn por los informes de médicos que han realizado «exámenes antes y después», el Dr. Simpson descubrió que no había casi ningún informe médico antes del milagro para hacer una comparación de «antes y después» (entrevista a Mattox por Renee Munshi para el Bookstore Journal, 1 septiembre 1992; entrevista de CRI con Munshi, 1 septiembre 1992; Munshi, “Benny Hinn: An Enigma”, borrador de artículo revisado [2 septiembre 1992]). «No sabemos si este hombre fue curado por un milagro o por el tratamiento quirúrgico estándar», según Simpson, análisis médico, 28 octubre 1992. Cf. entrevistas telefónicas de CRI con el Dr. Simpson, 6 y 23 octubre 1992. Tampoco está claro si el tumor comenzó a disminuir de tamaño antes o después de la Cruzada de milagros de Hinn.

[17] Hinn, Lord I Need a Miracle, p. viii.

[18] Simpson, análisis médico, 28 octubre 1992. Para los efectos del lupus, véase Robert Berkow, ed., The Merck Manual, 15a ed. rev. (Rahway, NJ: Merck, 1987), pp. 1276–77.

[19] Este caso implica un tumor de tres pulgadas que invadía la parte baja de la espina vertebral y causó que dos de las vértebras se fracturasen y se hundiesen. El resultado neto fue que la mujer de cuarenta años en cuestión al parecer era incapaz de caminar, pero los informes médicos proporcionados no documentan explícitamente ese hecho. En casi dos años de duración del caso, sus doctores no parecían saber qué diagnósticos o pruebas se le habían realizado anteriormente o qué tratamientos se le habían administrado. Ni siquiera está claro por los informes proporcionados si el tumor era canceroso o estaba causado por una infección viral o bacteriana. Un informe médico (de fecha 30 diciembre 1991) sugería polio o infecciones por tuberculosis como posibles causas; sin embargo, esto fue casi dos años después de que supuestamente se diagnosticase algún tipo de cáncer el 19 de enero de 1990 (al parecer en el sistema linfático). Aunque no está claro por los informes dónde se descubrió exactamente el tumor espinal, ciertamente debería haber sido diagnosticado como cáncer o no después de que los rayos X espinales de 19 de noviembre de 1991 mencionados en los informes incompletos proporcionados por Hinn. (No hay en realidad ningún informe radiológico para esa fecha. Los rayos X se mencionan en informes posteriores.) (Informes médicos proporcionados a CRI por Benny Hinn, 4 septiembre 1992).

[20] Informe radiológico, 2 julio 1992.

[21] La Cruzada de milagros de Hinn fue el 14 de mayo de 1992 en Tulsa, Oklahoma, pero el tumor seguía estando presente en el examen del 2 de julio de 1992.

[22] Incluso la aparente excepción de la sanidad en dos partes del hombre ciego en Marcos 8:22–25 constituyó una parábola representada que ilustraba el lento despertar espiritual de los discípulos (vv. 27ss).

[23] Para una completa discusión sobre el sutil poder de la sugestión, véase el capítulo 25 de Hanegraaff, Counterfeit Revival.

[24] Benny Hinn, Our Position in Christ # 5: An Heir of God (Orlando, FL: Orlando Christian Center, 1990), cinta de audio #A031190-5, cara 2, citado en Hank Hanegraaff, Christianity in Crisis (Eugene, OR: Harvest House, 1993), p. 380.

[25] Hinn, Double Portion Anointing, parte 3 (Orlando, FL: Orlando Christian Center, s.f.), cinta de audio #A031791-3, caras 1 y 2; emitido en TBN, 7 abril 1991.

[26] Benny Hinn, sermón dado en Orlando Christian Center, 31 diciembre 1989; transcripción parcial en Albert James Dager, “Special Report: Benny Hinn Pros & Cons”, Media Spotlight (mayo 1992).

[27] Cf. Ken Garfield, “Faith Healer from Florida Draws Crowds, and Questions”, Charlotte Observer (15 octubre 1992), p. 1C (más de 1 millón de ejemplares de Good Morning, Holy Spirit); Randy Frame, “Same Old Benny Hinn, Critics Say”, Christianity Today, 36:11 (5 octubre 1992):54 (1,7 millones de ejemplares de ambos libros combinados).

[28] Benny Hinn, Good Morning, Holy Spirit (Nashville: Thomas Nelson, Inc., 1990), p. 56.

[29] Ibid., p. 42.

[30] Este relato del sermón Oshawa de Hinn el 7 de diciembre de 1974 está tomado de Hinn, Anointing, pp. 23–27; y Hinn, Good Morning, Holy Spirit, pp. 44–46.

[31] Hinn, Anointing, p. 26.

[32] Ibid., p. 27.

[33] Véase la detallada reseña del autor, “The Anointing by Benny Hinn”, Christian Research Journal, 15, 2 (otoño 1992):38.

[34] Hinn, Anointing, p. 31.

[35] Ibid., p. 79.

[36] Ibid., pp. 177–78.

[37] Benny Hinn, Praise the Lord, Trinity Broadcasting Network, 8 noviembre 1990.

[38] Randy Frame, “Best-Selling Author Admits Mistakes, Vows Changes”, Christianity Today (28 octubre 1991), pp. 44–45.

[39] Ibid.

[40] Ibid.

[41] Hinn, “Miracle Invasion”, Anaheim, California, Centro de Convenciones (22 noviembre 1991). Hinn estaba respondiendo a la revelación de la noche anterior en la ABC PrimeTime Live de Robert Tilton, Larry Lea y W. V. Grant, pero parecía ser inconsciente del momento inadecuado de hacer amenazas directas en el aniversario de un asesinato presidencial.

[42] White, “Congregation Keeps the Faith”, p. F-6.

[43] Benny Hinn, Trinity Broadcasting Network, 8 junio 1992.

[44] Ibid., 29 junio 1992.

[45] Ibid., 6 julio 1992.

[46] Hinn, Praise the Lord, Trinity Broadcasting Network, 19 octubre 1999.

[47] Benny Hinn, Prophecy for the ’90s, Orlando Christian Center, cinta de audio, 1 enero 1990.

[48] Ibid.

[49] Benny Hinn, Orlando Christian Center, 10 octubre 1993.

[50] Benny Hinn, “This is Your Day”, 29 marzo 2000.

[51] Benny Hinn, Praise the Lord: Praise-a-Thon, Trinity Broadcasting Network, 2 abril 2000.

[52] Ibid.

[53] Rita Elkins, “Meditating on Maitreya”, Florida Today, 12 marzo 2000, People, p. 1.

La Doctrina Herética de Morris Cerullo

24 Nov

cerullo

El siguiente artículo fue obtenido enteramente del libro “Cristianismo en Crisis: Siglo 21” de Hank Hanegraaff. Puedes comprar este libro aquí.

¿Sabía usted que desde el principio del tiempo todo el propósito de Dios era reproducirse a sí mismo? ¿Quiénes son ustedes? Vamos, ¿quiénes son ustedes? Vamos, díganlo: «¡Hijos de Dios!» ¡Vamos, díganlo!…Y cuando nos ponemos en pie aquí, hermano, no está usted mirando a Morris Cerullo; está usted mirando a Dios. Está usted mirando a Jesús.[1]

—MORRIS CERULLO

Morris Cerullo afirma que él tuvo su primer encuentro con Dios cuando tenía ocho años de edad. Supuestamente estaba él de pie en una cornisa, preparándose para poner fin a todo, cuando Dios milagrosamente intervino, llenando el cuarto que estaba a las espaldas de Morris con su presencia y diciendo palabras de seguridad al joven Cerullo.[2] Tal como Cerullo relata la historia, su vida desde aquel momento en adelante ha sido un sorprendente maratón de milagros.

A la edad de catorce años, después de haber sido educado por «los principales rabinos» de una ciudad de Nueva Jersey,[3] Cerullo fue conducido fuera de un orfanato judío «por dos seres angélicos hasta un refugio que había sido preparado para él».[4] Menos de un año después, Cerullo fue transportado al cielo, donde tuvo un encuentro con Dios cara a cara.[5] Según el relato: «como Moisés contempló la gloria de Dios en la zarza ardiente, Cerullo fue llevado en el espíritu a los lugares celestiales, donde contempló la presencia de Dios y le fue claramente detallado el ministerio de su vida».[6]

Dios, a quien Cerullo describió con una altura de casi dos metros y dos veces más corpulento que un cuerpo humano,[7] tomó, por así decirlo, «la tapa del infierno y me permitió ver desde el cielo los portales infernales».[8] Después, dice Cerullo, el Señor le habló por primera vez. El Creador le dijo a Cerullo precisamente lo que le había dicho anteriormente a Isaías, es decir: «¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti! Porque la multitud del mar de los gentiles se convertirá a ti».[9]

Así, Cerullo se convirtió en un portavoz de Dios, capaz de «revelar cosas que aún no han sucedido, comunicando de modo precisamente directo palabras de Dios: “Así dice el Señor”».[10] Por eso Cerullo renunció un día a su «impulsora ambición de convertirme algún día en gobernador de mi estado de Nueva Jersey» para convertirse en «un ministro del evangelio».[11] Cerullo proporciona este relato como prueba indisputable de que él es, de hecho, «el vaso escogido de Dios».[12]

¿Pero lo es realmente? Consideremos la aseveración de Cerullo con respecto al propósito de Dios de reproducirse a sí mismo:

¿Sabía usted que desde el principio del tiempo todo el propósito de Dios era reproducirse a sí mismo? ¿Quiénes son ustedes? Vamos, ¿quiénes son ustedes? Vamos, díganlo: «¡Hijos de Dios!» ¡Vamos, díganlo!…Y cuando nos ponemos en pie aquí, hermano, no está usted mirando a Morris Cerullo; está usted mirando a Dios. Está usted mirando a Jesús.[13]

En un artículo promocional, Cerullo reconoce que «la verdadera prueba de un profeta es si lo que él dice llega a suceder».[14] Sin embargo, hasta un examen superficial de sus predicciones demuestra que la apaleante media cuando se trata de profecía, es poco menor que la de la organización de los Testigos de Jehová. En 1972, Cerullo afirmó que Dios le dijo que «Estados Unidos está a punto de ser testigo de un gran avivamiento».[15] Ahora ya han transcurrido tres décadas y media, y el «gran avivamiento» no ha ocurrido.

En septiembre de 1991, el Espíritu Santo supuestamente habló a Cerullo y dijo: «Hijo, el mundo será alcanzado con el evangelio para el año 2000».[16] Mientras escribo, el año 2009 surge en el horizonte, y la profecía que Cerullo atribuyó a Dios sigue sin cumplirse.

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[1] Morris Cerullo, The Endtime Manifestation of the Sons of God (San Diego: Morris Cerullo World Evangelism, Inc., s.f.), cinta de audio 1, caras 1 y 2.

[2] Morris Cerullo, The Miracle Book [edición especial] (San Diego, CA: Morris Cerullo World Evangelism, 1984), p. ix.

[3] “God’s Faithful, Anointed Servant, Morris Cerullo” [folleto] (San Diego, CA: Morris Cerullo World Evangelism, s.f.)

[4] 7 Point Outreach—World Evangelism and You (San Diego: Morris Cerullo World Evangelism, s.f.), [4].

[5] Cerullo, Miracle Book, p. xi.

[6] 7 Point Outreach, [4].

[7] Cerullo, Miracle Book, p. xi.

[8] Ibid.

[9] Ibid., p. xii.

[10] “God’s Faithful, Anointed Servant, Morris Cerullo”.

[11] Cerullo, Miracle Book, p. x.

[12] Morris Cerullo, “Few Are Chosen”, Deeper Life 21:5 (junio 1981), p. 2.

[13] Cerullo, The Endtime Manifestation of the Sons of God, caras 1 y 2.

[14] “God’s Faithful, Anointed Servant, Morris Cerullo”.

[15] Laura Monteros, “The Rebirth of Morris Cerullo”, Los Angeles Herald-Examiner, 18 noviembre 1978.

[16] Morris Cerullo, “From the Heart”, Victory (enero-febrero 1992), p. 6, énfasis en el original.

Los Errores de T. D. Jakes

21 Nov

jakes

El siguiente artículo fue obtenido enteramente del libro “Cristianismo en Crisis: Siglo 21” de Hank Hanegraaff. Puedes comprar este libro aquí.

Mientras Jesús hablaba en la cruz no podía morir. Solamente cuando cerró su boca e inclinó su cabeza hacia su hombro pudo llegar la muerte y tomarlo, porque Él tenía tanta vida en su boca que, mientras estuviera hablando, la muerte no podía acercarse a Él.[1]

—T. D. JAKES

Cuando la conversación es sobre dinero, Theodore Dexter Jakes tiene pocos iguales. «Que alguien saque su cartera», ordena. «Sáquela ahora mismo, sáquela ahora mismo, sáquela ahora mismo, sáquela ahora mismo, téngala en su mano y sosténgala. Aleluya. Su cartera, su chequera, Dios dijo: Yo sanaré su dinero».[2]

La pregunta es: ¿cómo? Respuesta: Sólo saque su cartera. Sólo entregue su semilla. Jakes «orará por su semilla» y, dice Jakes, usted «experimentará aumento» Según Jakes: «Hay ciertas verdades que trascienden a todos los principios»,[3] y ofrendar para obtener es una de ellas: «Sería ridículo para mí orar que Dios le devolviera a usted su dinero, porque si lo único que Él fuese a hacer fuera devolvérselo, entonces usted debiera quedárselo… ¡Eso es ridículo! Si usted tuviera cien dólares, o mil dólares, y fuese a obtener mil dólares, le digo que ya está sin nada. Podría haberse guardado los mil dólares y no pasar ningún problema».[4] Esto, sin embargo, está lejos de lo que Jakes califica de «cierta verdad». Como Moisés comunicó a los hijos de Israel, damos para aprender «a temer siempre al Señor tu Dios» (Deuteronomio 14:23). Damos a fin de poder satisfacer las necesidades físicas de los menos afortunados. En última instancia, damos a fin de poder extender su reino. En breve, sugerir que es «ridículo» dar sin esperar nada, contrariamente a dar para recibir, es ridículo en sí mismo.

A pesar de recorrer toda la gama desde lo ridículo hasta lo extraño, el obispo Jakes (él es viceprelado de la Junta Ejecutiva Nacional de Obispos en Oneness Pentecostal, organización de iglesias conocida como Higher Ground Always Abounding Assembly)[5] se las ha arreglado para obtener aclamación internacional. Un artículo en el New York Times llegó hasta el extremo de situarlo en la lista como uno de los cinco posibles candidatos a suceder a Billy Graham como el «evangelista nacional» de Estados Unidos.[6] Él fue el tema de una historia de portada del Christian Research Journal en 1999 y también en 2007.[7] Y un artículo en Time lo calificó como «uno de los eruditos más prodigiosos de la religión». El artículo pasó a observar que «sus libros, comenzando con su importante volumen inspiracional, Woman, Thou Art Loosed! [Mujer, ¡eres libre!], han vendido millones de ejemplares. Su mega iglesia, Potter’s House, con 26.000 miembros en el sur de Dallas atrajo a George W. Bush y a Al Gore antes de las elecciones de 2000. Jakes es cantante nominado a los premios Grammy y tiene un acuerdo con Hallmark para una línea de tarjetas inspiracionales con el tema «Libera tu espíritu». Predica regularmente a millones de personas en los canales Black Entertainment Television y Trinity Broadcasting Network.[8]

Jakes es igualmente prolífico en proclamaciones con respecto al poder de la lengua. Dice Jakes:

«Tienen que tener cuidado con lo que dicen, porque el poder de la vida y la muerte está en su lengua».[9] Por tanto, el ciego Bartimeo fue sanado no por el poder de Cristo sino por el poder de la confesión. De hecho, según Jakes, «Jesús estaba diciendo: “Mis manos están atadas porque no puedo hacer nada más por ti que lo que tú dices”».[10] A la inversa, dice Jakes: «Si el poder de la vida y la muerte está en la lengua y uno puede tener cualquier cosa que diga, es momento que usted ¡lo declare! ¡lo diga! ¡lo confiese! ¡saque su lista!»[11] Aun el Jesús de Jakes parece sujeto al poder de la lengua:

«Mientras Jesús hablaba en la cruz no podía morir. Solamente cuando cerró su boca e inclinó su cabeza hacia su hombro pudo llegar la muerte y tomarlo, porque Él tenía tanta vida en su boca que, mientras estuviera hablando, la muerte no podía acercarse a Él».[12] En otras palabras, Jesús no dejó de hablar porque murió; murió porque dejó de hablar.

A pesar de sus convicciones con respecto al poder de las palabras, Jakes reduce las diferencias entre pentecostales trinitarios y unitarios a una mera «cuestión de semántica».[13] Esto a pesar de la creencia de los pentecostales unitarios de que, a menos que uno sea bautizado utilizando la fórmula correcta, ni siquiera es salvo. Su convicción de que hay que bautizar solamente en el nombre de Jesús no sólo los llevó a distanciarse del pentecostalismo ortodoxo, sino que también ha llevado al mayor error de que Jesús es Él mismo Padre, Hijo y Espíritu Santo; o como acostumbra a decir Jakes: un Dios en tres «manifestaciones». Además, los seguidores del unionismo menosprecian la doctrina de la Trinidad considerándola una filosofía pagana politeísta.

Ciertamente, la Trinidad ni es politeísmo pagano ni filosofía pagana. Por el contrario, tiene base bíblica. La Escritura revela claramente distinciones personales dentro de la Deidad. Por tanto, el Padre dice del Hijo: «Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos» (Hebreos 1:8); y el Hijo dice del Padre: «Uno de mis testigos soy yo mismo, y el Padre que me envió también da testimonio de mí» (Juan 8:18). Además, el hecho mismo de que Jesús ore al Padre demuestra que Jesús no puede ser reducido meramente a una manifestación del Padre. Aunque seguidores del unitarismo frecuentemente me dicen que eso se explica por la idea de que la naturaleza humana de Jesús ora a su naturaleza divina, ese, con toda claridad, no es el caso; las naturalezas no pueden orar, solamente pueden hacerlo las personas.

Jakes de inmediato destaca que su creencia en un sólo Dios, que se manifiesta a sí mismo como Padre en la creación, como Hijo en la redención y como Espíritu Santo en la regeneración (contrariamente a ser un Dios revelado en tres personas que son eternamente distintas), no se deriva de sus asociaciones con el unitarismo sino más bien se deriva del texto de la Escritura. Por tanto, afirma:

«El apóstol Pablo mismo utilizó este término [“manifestaciones”] refiriéndose a la Deidad en 1 Timoteo 3:15 [sic], 1 Corintios 12:7 y 1 Juan 3:5-8 [sic]. Pedro también utilizó el término en 1 Pedro 1:20».[14] Este, sin embargo, es un claro caso de ofuscación. A primera vista puede sonar plausible, pero al examinarlo queda claro que Jakes ha sacado de contexto los textos en cuestión y los ha utilizado como pretextos para sus inclinaciones hacia el unitarismo. Además, ninguno de esos textos se relaciona con deshacer la naturaleza de la Deidad. Tres de los cuatro hablan de la manifestación de Cristo en forma corporal, y el cuarto (1 Corintios 12:7) habla de la manifestación del Espíritu mediante los dones espirituales.

Jakes no sólo cree que Dios se manifiesta como Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino que también afirma que Dios «se manifiesta a sí mismo de muchas formas diferentes». Dice Jakes: «Él siguió convirtiéndose en materia… Se hizo codorniz y comenzó a volar por el aire… Se hizo agua, salió a borbotones de una roca… Se hizo árbol y endulzó el agua amarga. Quiero decir que Él siguió convirtiéndose en materia. ¡Un Dios manifestándose en muchas formas!»[15]

En resumen, Jakes, en consonancia con la mayoría de maestros de la fe, promueve una mentalidad de dar para obtener, tiene el hábito de distorsionar los claros significados de los pasajes, y considera la palabra hablada como aun más poderosa que la Palabra hecha carne. Como observamos anteriormente, él llega hasta a poner las siguientes palabras en boca del Mesías: «Mis manos están atadas porque no puedo hacer nada más por ti que lo que tú dices». Quizá su mayor error, sin embargo, es utilizar lenguaje trinitario a la vez que adjudica significados indudablemente no bíblicos a las palabras.

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[1] T. D. Jakes, Potter’s House, Trinity Broadcasting Network, 7 junio 2004.

[2] T. D. Jakes, Potter’s House, Trinity Broadcasting Network, 23 febrero 2004.

[3] T. D. Jakes, Praise the Lord: Praise-a-Thon, Trinity Broadcasting Network, 5 noviembre 2003.

[4] T. D. Jakes, Praise the Lord: Praise-a-Thon, Trinity Broadcasting Network, 12 noviembre 2001, énfasis añadido.

[5] Véase http://w ww.highergroundaaa.com/listing.htm, acceso obtenido 1 agosto 2008.

[6] Gustav Niebuhr y Laurie Goodstein, “The Preachers: A Special Report: New Wave of Evangelists Vying for National Pulpit”, The New York Times, 1 enero 1999, archivado en http://www.nytimes.com.

[7] Jerry L. Buckner, “The Man, His Ministry, and His Movement: Concerns About the Teachings of T. D. Jakes”, Christian Research Journal, vol. 22, no. 2 (1999), en http://www.equip.org; Bob Hunter, “Christianity Still in Crisis: A Word of Faith Update”, Christian Research Journal, vol. 30, no. 3 (2007), en http://www.equip.org. Véase también Elliot Miller, “T. D. Jakes Responds to the Journal”, Christian Research Journal, vol. 22, no. 3 (1999), en http://www.equip.org.

[8] David Van Biema, “Spirit Raiser”, Time, 17 septiembre 2001, en http://www.time.com/time/printout/0,8816,1000836,00.html, acceso obtenido 16 julio 2008.

[9] T. D. Jakes, The Potter’s House, Trinity Broadcasting Network, 7 junio 2004.

[10] T. D. Jakes, The Potter’s House, Trinity Broadcasting Network, 3 diciembre 2001.

[11] Ibid.

[12] T. D. Jakes, The Potter’s House, Trinity Broadcasting Network, 7 junio 2004.

[13] Véase Elliot Miller, “T. D. Jakes Responds to the Journal”, Christian Research Journal, vol. 22, no. 3 (1999), en

http://www.equip.org.

[14] T. D. Jakes, “My Views on the Godhead: Jakes Responds to Christianity Today Article, Apologetics Journal Criticizes Jakes”, christianitytoday.com, 1 febrero 2000 (http://www.christianitytoday.com/ct/2000/februaryweb-only/13.0b.html, acceso obtenido 1 agosto 2008).

[15] T. D. Jakes, The Potter’s House, Trinity Broadcasting Network, 20 junio 1999.

Las Falsas Enseñanzas de Joyce Meyer

12 Nov

meyer

El siguiente artículo fue obtenido enteramente del libro “Cristianismo en Crisis: Siglo 21” de Hank Hanegraaff. Puedes comprar este libro aquí.

No hay esperanza de que nadie vaya al cielo a menos que crea esta verdad que estoy presentando. No puede ir al cielo a menos que crea con todo su corazón que Jesús ocupó el lugar suyo en el infierno.[1]

—JOYCE MEYER

Al igual que Joel Osteen, Joyce Meyer es una figura emergente en la galaxia de la fe. Como se observa en su página en la red, Meyer «es autora de más de 80 libros», y en cuanto a 2008, «más de 12 millones de sus libros han sido distribuidos en todo el mundo». Además, su página en la red afirma:

«Joyce también tiene un programa de televisión y de radio, Enjoying Everyday Life [Disfrutando la vida diaria], que se emite en todo el mundo a una audiencia potencial de tres mil millones de personas».[2] Aunque ella presume de «un merecido PhD en teología por la Life Christian University»,[3] sus enseñanzas carecen de credibilidad espiritual de modo muy parecido a como esta universidad carece de acreditación escolar. (Otras notables lumbreras de la fe que han recibido «merecidos» títulos de la universidad de la vida incluyen al Dr. Benny Hinn, Drs. Kenneth y Gloria Copeland, y Drs. Adonica y Rodney Howard-Browne, alias camarero del Espíritu Santo.)[4]

Siguiendo el paso de Joel, Joyce tuerce el texto bíblico a fin de retratar a un indefenso paralítico en el estanque de Betesda por treinta y ocho años como un infiel y un necio. En la revisión que Joyce hace de las palabras de Jesús, el paralítico invoca una patética excusa tras otra. Sin ni siquiera una pizca de compasión, ella responde: «Yo pensaría que después de treinta y ocho años, una persona diligente y decidida podría haber gateado hasta el borde de ese estanque. Aun si ese hombre sólo se hubiese movido una pulgada al año, parece que en treinta y ocho años debiera haber sido capaz de acercarse lo bastante al borde para lanzarse rodando al agua cuando era removida».[5] (Dada la indignación que ella siente por un paralítico en el pasado, uno apenas puede imaginar el desprecio que siente por los paralíticos que encuentre en el presente.)

Meyer hace una clara distinción entre su propia fe y la del paralítico. Dice Meyer: «Treinta y ocho años es mucho tiempo para estar tumbado en algún lugar, esperando que alguien haga algo por uno. Yo habría estado en el borde de ese estanque, y al siguiente año, cuando descendiese el ángel, cuando el agua comenzase a borbotear, yo me habría tirado y habría dicho: “O bien voy a ser sanada, o voy a morir, pero no me voy a quedar así”».[6] Meyer concluye su vilipendio del paralítico con casi palabras idénticas a las utilizadas por Osteen: «A veces tenemos que levantarnos, movernos y seguir avanzando».[7] La moraleja de Meyer es esta: Si usted es paralítico o parapléjico, ¡usted es el problema! En lugar de sentir lástima por usted mismo, sencillamente «¡levántese!» Dicho de otro modo, la clave de la salud y la prosperidad está en tener fe en su fe en lugar de tener fe en su Dios.

Dice Meyer: «La fe no es decir: “Bueno, mira, yo creo en Jesús”. La fe es una fuerza que cambiará su vida y cambiará su destino».[8]

Meyer lo dejó claro diciendo: «Las palabras son contenedores de poder. Llevan poder creativo o poder destructivo, poder positivo o negativo. Y por tanto, necesitamos pronunciar cosas correctas sobre nuestra vida y sobre nuestro futuro si esperamos que sucedan cosas buenas. Porque lo que usted dice hoy es lo que probablemente terminará teniendo mañana».[9] En otras palabras, las palabras que pronunciamos crearán las futuras realidades que experimentemos.

Según Meyer, las palabras que usted pronuncia no sólo crean realidades futuras, sino que también son el medio por el cual usted «mantiene al diablo bajo sus pies».[10] En agudo contraste con el arcángel Miguel, quien «ni siquiera… cuando argumentaba con el diablo… se atrevió a pronunciar contra él un juicio de maldición, sino que dijo: ¡Que el Señor te reprenda!» (Judas 9), Meyer está bastante cómoda reprendiendo al diablo. En persona y en texto impreso, ella enseña a los seguidores a «responder al diablo».[11] Para el apóstol Pablo, ejercitar las disciplinas espirituales es la clave de ser semejante a Cristo. Para Meyer, «hablar la verdad al diablo… es la única manera de ver un cambio de mentalidad».[12] Así ella habitualmente reprende demonios, desde el espíritu de accidentes hasta el espíritu de lujuria.[13]

Al igual que Osteen, Meyer cree en las maldiciones generacionales. Así, dice en confianza que «un espíritu de incesto» ha sido transmitido por su línea de sangre familiar. En un sermón titulado «Trophies of God’s Grace» (Trofeos de la gracia de Dios), ella explica lo que cree que es el espíritu de incesto transmitido de sus abuelos a su padre. Por eso, su padre abusó sexualmente de ella y abrió la puerta para que el espíritu fuese transmitido a los hijos de ella. Meyer confesaba que ella no sabe por qué Dios permitió que un espíritu fuese transmitido por generaciones, pero de todos modos tiene confianza en que Él lo sabe.[14]

Así, ella emplea anécdotas personales para convencer a los seguidores de que los problemas que ellos afrontan en el presente pueden deberse a inclinaciones de generaciones pasadas. Como observamos anteriormente, sin embargo, la Escritura comunica claramente que consecuencias (no maldiciones) son transmitidas de generación en generación.[15] Por tanto, Meyer sufrió los horrores del abuso sexual únicamente como una consecuencia de la conducta incestuosa de su padre, y no como resultado de «un espíritu de incesto» que se transmitió por la línea de sangre de su familia.

En una publicación titulada The Most Important Decision You Will Ever Make [La decisión más importante que usted nunca tomará], Meyer difunde otra de las marcas de la teología de la fe; es decir, Jesús no sólo tuvo que sufrir en la cruz, sino que también tuvo que sufrir en el infierno a fin de que usted y yo naciéramos de nuevo. Dice Meyer: Jesús «estuvo en el sepulcro tres días. Durante ese período entró en el infierno, donde usted y yo merecíamos ir (legalmente) debido a nuestro pecado. Él pagó el precio allí».[16]

Tras tres días de tormento, continúa Meyer:

Dios se levantó de su trono y dijo a las potestades demoníacas que atormentaban al Hijo de Dios sin pecado: «Suéltenlo». Entonces el poder de resurrección del Dios Todopoderoso pasó por el infierno y llenó a Jesús. En la tierra, su sepulcro, la tumba donde lo habían enterrado, se llenó de luz cuando el poder de Dios llenó su cuerpo, y Él resucitó de la muerte: el primer hombre nacido de nuevo. La Biblia lo denomina «el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29). Él fue el primero a fin de que ahora usted pueda ser uno de los muchos hermanos.[17]

En claro contraste con la afirmación de Meyer, la Biblia nunca dice que Jesucristo naciese de

nuevo. Además, el concepto bíblico de nacer de nuevo (Juan 3:3) se aplica únicamente a la humanidad pecadora. Mientras que la Biblia dice que Jesús fue engendrado, no dice que Él naciera de nuevo.

Cuando Juan se refiere a Cristo como «el unigénito del Padre» (Juan 1:14), estaba haciendo hincapié en la naturaleza única de nuestro Señor. Así solamente Jesús es plenamente Dios y plenamente hombre, el único y eterno Hijo del Padre. Jesús no tenía necesidad de nacer de nuevo en el infierno, porque Jesús es y siempre ha sido el eterno Hijo de Dios.

Tan estridente es Meyer al pretender que Jesús sufrió y nació de nuevo en el infierno, que en subsiguientes revisiones de su publicación original ella reitera la idea de que si no creemos que Jesús sufrió en el infierno, no tenemos absolutamente ninguna esperanza de ir al cielo. Dice Meyer:

«No hay esperanza de que alguien vaya al cielo a menos que crea esta verdad que estoy presentando. Usted no puede ir al cielo a menos que crea con todo su corazón que Jesús ocupó el lugar suyo en el infierno».[18] De modo que aunque Jesús dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46), Joyce dice: El espíritu de Cristo «fue al infierno porque es allí donde nosotros merecíamos ir».[19] Sin embargo, si hemos de tomar en serio las palabras del Salvador, Él entregó su espíritu a su Padre; Él no entregó su espíritu a Satanás. Pablo lo expresó con mucha claridad: «y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz» (Colosenses 2:15, énfasis añadido).

Irónicamente, Meyer tiene el hábito de negar lo que afirma. Como mencionamos anteriormente, en The Most Important Decision You Will Ever Make: A Complete and Thorough Understanding of What It Means to Be Born Again, Meyer dogmáticamente afirma la idea de que, tras sufrir en el infierno por tres días, Jesús emergió como el primer hombre nacido de nuevo. Sin embargo, en una entrevista para la revista Charisma, ella negó que enseñase la teoría del Jesús nacido de nuevo, sosteniendo que era «una doctrina que ella no cree y que nunca ha enseñado».[20]

De igual modo, mientras Meyer fácilmente afirma que ella peca todo el tiempo,[21] también niega enfáticamente que sea pecadora. Dice Meyer: «Yo no dejé de pecar hasta que finalmente metí en mi tozuda cabeza que ya no era una pecadora. Y el mundo religioso piensa que eso es herejía, y quieren colgarte por ello. Pero la Biblia dice que yo soy justa, y no puedo ser justa y pecadora al mismo tiempo».[22] Si ella fuese pecadora, según sostiene Meyer, anularía la muerte misma de Cristo en la cruz:

«Yo no soy pobre, no soy desgraciada, y no soy una pecadora. Esa es una mentira que viene del infierno mismo. Eso es lo que yo era, y si lo siguiera siendo, entonces Jesús murió en vano».[23]

Meyer no sólo se contradice a sí misma a este respecto, sino que también contradice la Escritura.

Aunque posicionalmente somos justos delante de Dios, por la justicia de Cristo, prácticamente somos aún pecadores. El apóstol Juan dijo: «Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros» (1 Juan 1:10). Lejos de sugerir que él no era un pecador, el mismo apóstol que escribió dos terceras partes de las epístolas del Nuevo Testamento clamó: «Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero» (Romanos 7:18-19). Aunque los creyentes están cubiertos con la justicia de Cristo, aún son pecadores y lo serán hasta el día en que sean glorificados. Lutero retrató de modo gráfico esta realidad cuando se refirió a los cristianos como «estiércol cubierto de nieve».[24]

A veces, las enseñanzas de Meyer parecen en cierta manera tontas. «Cuando estamos alabando y adorando a Dios», dice, «realmente hay un olor que sale de nosotros que es ofensivo para el enemigo. Y yo no sé si ha tenido usted alguna vez la oportunidad de oler a una persona poseída por demonios, pero yo sí, y le digo que es un hedor… las personas que están poseídas tienen un olor ofensivo para mí, y estoy contenta de que, por estar yo poseída por el Espíritu Santo, tengo un olor ofensivo para el diablo».[25]

En otras ocasiones, las aberraciones doctrinales de Meyer son singularmente graves. Es así particularmente con respecto a su afirmación de que Dios creó a los hombres como pequeños dioses». Como explica Meyer: «Si usted, como ser humano, tiene un bebé, lo denomina del género humano. Si un animal tiene otro animal, se le llama del género animal. Lo que quiero decir es: ¿cómo ha de llamarnos Dios? ¿Acaso no dice la Biblia que fuimos creados a su imagen? Ahora bien, ya me entienden, no estoy diciendo que ustedes sean Dios con mayúscula». Meyer parece ser perfectamente consciente del hecho de que está en terreno frágil. Por tanto, añade: «¡No vayan a intentar apedrearme o gritarme blasfemias!»[26]

Aunque sin duda parecería que la afirmación de Meyer roza la blasfemia, una cosa es segura: Es cualquier cosa menos bíblica. Aunque somos «hijos» del Altísimo, no somos hijos por naturaleza; somos hijos por adopción (Gálatas 4.5-8). Solamente puede decirse de Cristo mismo que tiene la naturaleza de Dios. Como tal, solamente Cristo es el Hijo unigénito (monogenes) del Padre. Que los seres humanos son creados a imagen de Dios sencillamente significa que comparten, de modo finito e imperfecto, los atributos incomunicables de Dios. De nuevo, no abordaré el punto aquí, ya que lo hago en la parte 3 titulada «Pequeños dioses». Baste decir por ahora que en la Biblia ningún lugar enseña la doctrina de Meyer de los «pequeños dioses».

Unas últimas palabras con respecto al subjetivismo de Meyer antes de que sigamos avanzando:

Meyer está convencida de que Dios no le permitiría caer en el error sin antes hacer sonar una alarma. En palabras de ella: «Si yo accidentalmente, o de cualquier otra forma, caigo en error, voy a tener una campana en mi interior que sonará tan fuerte que no sólo yo voy a oírla, sino también todos los demás».[27] Si Meyer hubiera estado verdaderamente aferrada al texto de la Escritura, sin duda alguna habría oído el toque de la campana.

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[1] Joyce Meyer, The Most Important Decision You Will Ever Make: A Complete and Thorough Understanding of What It Means to Be Born Again (Fenton, MO: Life in the Word, 1991), p. 37.

[2] En http://www.joycemeyer.org/AboutUs/AboutJoyce, acceso obtenido el 5 julio 2008.

[3] Ibid.

[4] Life Christian University portal, “Questions”, en http://www.lcus.edu/questions.htm, acceso obtenido 5 julio 2008.

[5] Joyce Meyer, Eight Ways to Keep the Devil Under Your Feet (Nueva York: Warner Faith, 2002), p. 27.

[6] Ibid., p. 28.

[7] Ibid., p. 30.

[8] Meyer, “Interrupting Satan’s Plan: Releasing the Supernatural Power of God Through Prayer”, cinta 3 de la serie titulada: “Violent Christians in a Violent Society”, grabada en San José, California, 19 julio 2001.

[9] Después, en un capítulo titulado «Watch Your Mouth”, Meyer escribe: «Las palabras son recipientes de poder. Llevan poder creativo o poder destructivo» (Meyer, Eight Ways, pp. 87–88).

[10] Véase Meyer, Eight Ways.

[11] Ibid., p. 95.

[12] Ibid., p. 151.

[13] Por ejemplo, con respecto a accidentes cercanos en el estacionamiento de un restaurante de comida rápida, Meyer escribe: «Yo reprendo el espíritu de accidentes, ¡en el nombre de Jesús! Creo que hay ciertas potestades y principados sobre ciertas áreas. ¡Aquellos reclamos eran ataques del diablo!»

[14] Joyce Meyer, Trophies of God’s Grace, parte 1 (Fenton, MO: Joyce Meyer Ministries, 1991), cinta de audio.

[15] Véase, por ejemplo, Ezequiel 18.2–4, 20.

[16] Meyer, The Most Important Decision You Will Ever Make: A Complete and Thorough Understanding of What It Means to Be Born Again (Tulsa: Harrison House, 1996), p. 41.

[17] Ibid., p. 42 (énfasis en el original).

[18] Meyer, The Most Important Decision You Will Ever Make (1991), p. 37. En la edición de 1996, Meyer suprimió las palabras «en el infierno» de este pasaje en particular; pero dos párrafos antes, dentro del mismo contexto, ella retuvo la frase (como en su edición de 1991): «Por tanto, lo pusieron; es decir, su cuerpo, en un sepulcro, y su espíritu fue al infierno porque es ahí donde nosotros merecíamos ir». Y dentro del mismo capítulo, titulado “What Should You Believe?”, aún dentro del mismo contexto, Meyer escribe: «Crea que Jesús hizo lo que la Biblia dice… Él estuvo tres días en el sepulcro. Durante ese período, Él entró en el infierno, donde usted y yo merecíamos ir (legalmente) debido a nuestro pecado. Él pagó el precio allí… Jesús pagó en la cruz y fue al infierno en mi lugar… Jesús fue al infierno por usted. Él pagó por los pecados suyos… Cuando se pagó la factura y toda nuestra deuda fue completamente cancelada, el Padre lo resucitó de la muerte. Pero hasta que eso sucedió, Él estuvo solo por tres días satisfaciendo al tribunal de justicia y conquistando las huestes del infierno» (pp. 41, 43, 44, énfasis en el original).

[19] Meyer, The Most Important Decision You Will Ever Make (1996), p. 43.

[20] Ken Walker, “The Preacher Who Tells It Like It Is”, Charisma, noviembre 1998, p. 55.

[21] Véase la entrevista de Todd Wilken a Joyce Meyer, Issues Etc., KFUO Radio, 23 mayo 2005.

[22] Joyce Meyer, From the Cross to the Throne (St. Louis: Life Christian Center, s.f.), cinta de audio.

[23] Ibid., énfasis añadido.

[24] Lutero describió al cristiano como «simultáneamente justo y pecador» (Simul Iustus et Peccator), especialmente sobre la base de Romanos 4.

[25] Joyce Meyer, Enjoying Everyday Life, 16 julio 2002.

[26] YouTube, “Joyce Meyer—Little Gods” ( http://www.youtube.com/watch?v=7Y4eVu2oxP8 ), acceso obtenido 12 julio 2007.

[27] Joyce Meyer, “Witchcraft & Related Spirits” (parte 1), s.f.

Las Herejías de Joel Osteen

11 Nov

osteen

El siguiente artículo fue obtenido enteramente del libro “Cristianismo en Crisis: Siglo 21” de Hank Hanegraaff. Puedes comprar este libro aquí

No es suficiente con ver simplemente por fe o en su imaginación. Usted tiene que comenzar a pronunciar palabras de fe sobre su vida. Sus palabras tienen un enorme poder creativo. En el momento en que usted dice algo, le da nacimiento. Este es un principio espiritual, y funciona a pesar de que lo que usted esté diciendo sea bueno o malo, positivo o negativo.[1]

—JOEL OSTEEN

Joel Osteen actualmente ha eclipsado la condición estelar de Benny Hinn como el destacado predicador de la prosperidad sobre el planeta. La revista People describe a Osteen como «el pastor de la Lakewood Church, con una asistencia semanal de 47.000[2] (dos veces mayor que el competidor más próximo); la principal atracción de los servicios de los domingos se emite en 100 países; autor de dos libros de éxito de ventas (el primero, en 2006, se vendió más que el último de Billy Graham); y la cabecera de espectáculos donde lo motivacional se encuentra con la adoración que abarrota lugares como el Madison Square Garden de Nueva York».[3] El subtítulo dice: «Él vive en una mansión, viaja en jet privado y, con su último éxito de ventas, ya ha ganado, según se dice, 13 millones de dólares».

A pesar de estupendos éxitos, los sermones de Joel Osteen, en concierto con otros maestros de la fe, consisten en una interminable lista de anécdotas no documentadas y leyendas urbanas reforzadas por citas equivocadas e interpretaciones erróneas de la Biblia. Como ejemplo, Joel altera el relato de Jesús del paralítico que estaba tendido en el estanque de Betesda a fin de demostrar la premisa de que mediante nuestras palabras y actos creamos realidad. En la versión que hace Osteen de la historia, ese paralítico estuvo en el estanque de Betesda por treinta y ocho años, sintiendo lástima de sí mismo.

Para alterar su realidad, lo único que él tuvo que hacer fue tomar su lecho y caminar. Por el contrario, por treinta y ocho años él puso excusas. Exhorta Osteen: «Si van ustedes en serio en cuanto a estar bien, si realmente quieren estar física y emocionalmente sanos, deben levantarse y moverse en su vida. Ya no más mentiras sintiendo lástima de ustedes mismos».[4]

Trágicamente, Osteen ha cambiado por completo la interpretación que Jesús hace de la historia. Según Jesús, el paralítico en primer lugar fue curado y luego recogió su lecho y anduvo. Dicho de otro modo, tanto lógica como lingüísticamente el paralítico fue curado antes de caminar.[5] En la revisión que Joel hace del texto, el paralítico recogió su lecho y anduvo antes de ser curado.

Las leyendas urbanas y las historias legendarias son un relato estándar en los libros y sermones de Osteen. Irónicamente, hasta puntos bien presentados se apoyan con tonterías. En su libro, Your Best Life Now [Su mejor vida ahora], Osteen relata una leyenda urbana común con respecto al bacalao.

Escribe Osteen: «Hace muchos años, pescar bacalao en la costa noreste se había convertido en un negocio comercial lucrativo. La industria pesquera reconoció que existía un gran mercado para el bacalao por toda Norteamérica, pero tenían un importante problema en la distribución». El problema, según Osteen, es que los propietarios no podían congelar el bacalao porque «después de que el bacalao se congelaba, perdía su sabor». Además, llevar en barco el bacalao por todo el país en inmensos tanques de agua salada sencillamente empeoraba las cosas. «Debido a que el pescado estaba inactivo en el tanque, se volvía blando y suave, y una vez más perdía su sabor». Los propietarios finalmente resolvieron el problema metiendo bagres en el tanque. Dice Osteen: «El bagre es un enemigo natural del bacalao, así que, mientras el tanque viajaba por el país, el bacalao tenía que permanecer alerta y activo y estar atento al bagre».[6]

Si esta fuese la única leyenda urbana que Osteen pone en circulación, sería una cosa; pero Osteen continúa su historia del pescado con una sospechosa historia tras otra. Mientras que interpretar leyendas sobre abejas que mueren en el espacio exterior debido a que no utilizan sus alas,[7] o sobre monos capturados con sus manos en el proverbial cesto de la basura[8] es perdonable, no lo es la interpretación que Osteen hace de doctrina cristiana esencial.

Durante mensajes de Semana Santa, por ejemplo, a Osteen le gusta decir a sus devotos que Jesús no finalizó la obra de redención en la cruz. Aunque la Escritura dice que Jesús hizo un espectáculo público del diablo y sus demonios, «triunfando sobre ellos en la cruz» (Colosenses 2:15), Joel dice que Jesús triunfó sobre las huestes demoníacas en el infierno. Aunque la Biblia nos dice que nuestro Salvador siempre ha tenido el control de la muerte y del infierno, Joel dice que Jesús tuvo que arrebatar las llaves de la muerte y del infierno de las manos de Satanás. Y contra todo el consejo de la Escritura, Osteen asevera que en el infierno, «las dos fuerzas más poderosas en el universo se han reunido para hacer batalla por primera vez en la historia».[9]

En una imaginativa reconstrucción que no tiene base alguna en la Biblia, Osteen pasa el triunfo en la cruz a los pasillos del infierno. Allí, Jesús «sí batalló con Satanás cara a cara». En contradicción directa con el texto bíblico, «cuando Jesús inclinó su cabeza y murió en la cruz», dice Osteen, «Satanás y todos esos demonios se reunieron en el infierno para una gran celebración de la victoria. Puedo imaginarlo parecido a la fiesta de celebración en el vestuario después del Super Bowl». Al final, sin embargo, el Salvador aplastó a Satanás y «arrebató las llaves de la muerte y del infierno de manos de Satanás. Y agarró a Satanás por el cuello y comenzó a arrastrarlo lentamente por los pasillos del infierno. Todo golpeado y magullado, ¡porque Él quería asegurarse que cada demonio viera con mucha claridad que Jesús era, sin duda, el Campeón indiscutible de todos los tiempos!»[10]

Es casi inconcebible que cualquiera, particularmente alguien que pone en sus labios el sagrado nombre de Cristo, reconstruyese de modo tan descarado la centralidad de la expiación de Cristo en la cruz. Sin embargo, ante la Escritura, la cual nos dice claramente que «mediante la muerte», Jesús destruyó «al que tiene el dominio de la muerte; es decir, al diablo» (Hebreos 2:14, énfasis añadido), Osteen sitúa a Cristo en la caldera del infierno, finalizando la obra de redención. No atacaré aquí los horrores de tales atrocidades sobre la expiación, ya que lo hago en la parte 4, pero baste con decir que esto está entre las perversiones doctrinales más atroces de Osteen.

Increíblemente, en la revisión que Osteen hace de la Escritura, la victoria de Cristo en el infierno fue insuficiente para expiar nuestros pecados. Después de la resurrección, «aún tenía que haber un sacrificio de sangre por nuestros pecados. Aún se tenía que pagar un precio». Por eso Jesús «presentó su propia sangre en el atrio exterior del cielo como sacrificio por todos nuestros pecados: pasados, presentes y futuros». Sin duda, según Osteen, esa es precisamente la razón por la cual Jesús mandó a María que no le tocase después de la resurrección. «¿Por qué no quería Jesús que María le tocase?», pregunta Osteen. «Les diré la razón. Jesús acababa de resucitar del sepulcro, y aún tenía su sangre santa en Él. Era esa sangre la que Él iba a utilizar como sacrificio por nuestros pecados».[11]

En realidad, nada podría estar más lejos de la verdad. Lejos de tener cierto tipo de eficacia mágica, la sangre de Jesucristo es emblemática de la muerte de Jesucristo.[12] Tampoco hay ninguna justificación para sugerir que en algún momento entre el encuentro que Él tuvo con María y su encuentro con Tomás, Jesús fuese al cielo para rociar su sangre sobre el propiciatorio. Por el contrario, los creyentes a lo largo de las épocas han celebrado el precioso sacramento de la Comunión como el cuerpo partido y la sangre derramada de Jesucristo para la completa remisión de los pecados. Una vez más, no fue el triunfo de Cristo sobre Satanás en la caldera del infierno lo que expió el pecado. Jesús dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46; cf. Juan 19:30) y no: «Satanás, en tus garras entrego mi espíritu», ni tampoco la deuda quedó impagada hasta que Cristo ascendió al cielo. La deuda por todo el pecado, pasado, presente y futuro, fue pagada por la pasión de Cristo en la cruz. Cuando su pasión en la cruz fue completa, Cristo pronunció la palabra tetelestai, que significa «¡la deuda ha sido pagada por completo!» Ya no quedaba ninguna otra deuda por saldar en este mundo o en el siguiente.

Por grave que sean las atrocidades sobre la expiación de Osteen, su argumento de que la fuerza de la fe es tan potente que hasta el Soberano del universo está atado por ella es igualmente inquietante.

Como observamos en la introducción, Osteen llega hasta el extremo de decir que Dios sabía que las confesiones negativas de Zacarías, «¿Estás seguro realmente de que esto va a suceder? ¿Ves la edad que tengo? No creo que esto pueda ser posible», detendrían su plan.[13] Así Dios tuvo que quitarle el habla a Zacarías. Una vez más, sin embargo, hemos entrado en la zona de interpretación. Osteen no sólo ha añadido interpretación al texto bíblico, sino que también ha dejado fuera porciones importantes de la narrativa bíblica.

En primer lugar, aunque Zacarías «se asustó, y el temor se apoderó de él» ante la presencia de un ángel (Lucas 1:12), Dios personificó a Zacarías como recto e intachable (v. 6).

Además, Gabriel concretamente le dijo a Zacarías: «No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo» (v. 13, énfasis añadido). Como respuesta, Zacarías preguntó: «¿Cómo podré estar seguro de esto?» (v. 18). El ángel Gabriel respondió dándole una señal: «Pero como no creíste en mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo, te vas a quedar mudo. No podrás hablar hasta el día en que todo esto suceda» (v. 20, énfasis añadido).

Finalmente, en ningún lugar en el texto hay alguna indicación de que Dios tuviera que quitarle el habla a Zacarías debido a que Él sabía que las palabras negativas de Zacarías cancelarían su plan. Por el contrario, si la Biblia nos enseña algo, es que Dios es supremo en su autoridad y su poder. Como Daniel recordó a Belsasar, inmediatamente antes de la caída del Imperio Babilónico, su padre, Nabucodonosor, había llegado a creer en la soberanía de su gobierno y mandato personales; por tanto, Dios le dio «mente de un animal; vivió entre los asnos salvajes y se alimentó con pasto como el ganado; ¡el rocío de la noche empapaba su cuerpo! Todo esto le sucedió hasta que reconoció que el Dios Altísimo es el soberano de todos los reinos del mundo, y que se los entrega a quien él quiere» (Daniel 5:21).

Después, el poderoso Nabucodonosor reconoció, tras haber sido reducido a comer hierba como un animal, que el dominio de Dios (no de Nabucodonosor) «es eterno; su reino permanece para siempre. Ninguno de los pueblos de la tierra merece ser tomado en cuenta. Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni quien le pida cuentas de sus actos» (Daniel 4:34-35, énfasis añadido).

Otra de las convicciones fundamentales de Osteen es que tanto las maldiciones generacionales como las bendiciones generacionales son transmitidas vía «la línea de sangre que se forma en el AND suyo».[14] Esto, a pesar de la realidad de que no hay base bíblica para creer ni en las bendiciones generacionales ni en las maldiciones generacionales. La Escritura comunica que se transmiten consecuencias, no maldiciones, de generación a generación. En este sentido, la Biblia dice que los hijos son castigados por los pecados de sus padres «hasta la tercera y cuarta generación » (Éxodo 20:5). Los hijos de padres alcohólicos frecuentemente sufren descuido y abuso como consecuencia directa de la conducta pecaminosa de su padre. Además, la Escritura nos dice explícitamente que «ningún hijo cargará con la culpa de su padre, ni ningún padre con la del hijo» (Ezequiel 18:20, énfasis añadido). Finalmente, cuando el Israel de antaño citaba el proverbio: «Los padres comieron uvas agrias, y a los hijos se les destemplaron los dientes», Dios respondió en términos nada inciertos:

«Yo, el Señor omnipotente, juro por mí mismo que jamás se volverá a repetir este proverbio en Israel. La persona que peque morirá» (vv. 3-4, énfasis añadido).

Sin embargo, en contradicción con la clara comunicación de la Escritura, Osteen ofrece una leyenda urbana como apoyo a las maldiciones generacionales (véase la introducción), y en apoyo a las bendiciones generacionales ofrece la historia de un amigo que pastorea a varios miles de personas pero quiere desesperadamente pastorear a «miles y miles más». Además, el pastor codicia la realización de su «sueño de escribir libros que afecten al mundo».

A pesar de la realidad de que la iglesia promedio tiene menos de cien miembros, cada vez que este pastor pasa al lado de una iglesia que es más grande que la de él siente «como si me estuvieran frotando sal en una herida». Como resultado, comienza a pronunciar palabras de temor en lugar de palabras de fe: «Dios, no es justo. Yo derramé mi corazón y mi alma en el sueño que tú me diste, pero no creo que nunca esté a la altura del éxito de este hombre… Siento como si se riesen de mí. Ni siquiera sé si debería seguir en la carrera».[15]

Uno podría pensar que Dios reprendería a este pastor por buscar el éxito desde una perspectiva mundana o por sucumbir a los pecados de envidia y codicia. Por el contrario, el Todopoderoso aparentemente afirmó las propensiones materialistas del pastor sugiriendo que se consolase con la posibilidad de que él estuviera «poniendo las bases» para el futuro éxito de sus nietos. En otras palabras, el Todopoderoso supuestamente ofreció la esperanza de que, al igual que las maldiciones generacionales, las bendiciones generacionales «pueden ser cosechadas por los hijos y las hijas de uno».[16]

Osteen escribe en cuanto a una circunstancia en su propia vida en la cual, como ese amigo pastor, él dijo palabras negativas. Él y su esposa, Victoria, vivían en una pequeña casa no muy buena cuando un día se toparon con una hermosa casa en las etapas finales de su construcción. Joel estaba tan convencido de que poseer una casa así estaba por encima de la posibilidad, que continuamente pronunciaba palabras de temor. Victoria, sin embargo, no lo hacía. «A lo largo de los meses siguientes, ella siguió pronunciando palabras de fe y de victoria». Finalmente, Joel se libró del «pensamiento limitado» y comenzó a estar en acuerdo con ella. «Seguimos creyéndolo, viéndolo, y diciéndolo», escribe Joel, «y lo vimos suceder».[17]

La fe de Joel aparentemente está siendo «cosechada» también por su hijo, Jonathan. «Un día cuando íbamos conduciendo por la autopista», escribe Joel, «llegamos al Compaq Center, el estadio con dieciséis mil asientos que era el anterior campo de los Houston Rockets… Yo reduje la marcha y señalé. “Jonathan, mira allí. Un día, ahí es donde tú predicarás”. Él dijo: “Oh, no, papi. Cuando yo sea lo bastante grande, ¡voy a predicar en el Reliant Stadium!” (el Reliant Stadium es el campo, con setenta mil asientos, del equipo de fútbol americano Houston Texans)».[18] Así es precisamente como el padre de Joel, John, había enseñado a su hijo a pensar. Dice Osteen: «Siempre que la gente me preguntaba: “Joel, ¿crees que serás capaz de hacer tanto como tu papá?”, yo siempre decía: “Creo que voy a hacer más que mi papá”».[19]

Aunque, sin duda alguna, no hay nada inapropiado en soñar grandes sueños para nosotros mismos o para nuestros hijos, no hay justificación bíblica para suponer que las bendiciones generacionales se transmiten vía «la línea de sangre que se forma en nuestro ADN».[20] Tampoco hay ninguna razón para creer que la adquisición de Osteen de una casa grande sea el resultado de que él se someta eficazmente a la inexorable fuerza de la fe más que la adquisición de Rhonda Byrne de una casa grande resultase de que ella «mandó una solicitud al catálogo del universo».[21] Es mucho más probable que ellos tengan lo que tienen como resultado de decirles a las personas lo que ellas quieren oír (por ejemplo: en el momento en que usted pronuncia algo, le da nacimiento). No sólo eso, sino que lo grande no siempre es lo mejor. Yo he tenido el privilegio de tener una plataforma mucho más grande que la tuvo mi padre durante su ministerio terrenal, pero puede ser que en los planes de Dios mi padre tenga una recompensa mayor en la eternidad debido al fiel servicio, a la abnegación y al sufrimiento. Tales recompensas duraderas no son con frecuencia el tema de los sermones contemporáneos; sin embargo, eran un tema constante en los sermones de Cristo.

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[1] Joel Osteen, Your Best Life Now: 7 Steps to Living at Your Full Potential (Nueva York: Warner Faith, 2004), p. 129.

[2] Osteen escribe: «En 2003, la revista Forbes denominó a la iglesia Lakewood Church “la iglesia más grande de Estados Unidos”, con una asistencia semanal de veinticinco mil personas. ¡Y aún seguimos creciendo!» (Ibid., p. 217).

[3] Patrick Rogers y Vickie Bane, “Joel Osteen Counts His Blessings”, People, 17 diciembre 2007, p. 96.

[4] Osteen, Your Best Life Now, p. 149.

[5] Véase Juan 5.1–15, concretamente los versículos 8–9.

[6] Osteen, Your Best Life Now, p. 211.

[7] Ibid., p. 212.

[8] Ibid., p. 227.

[9] Joel Osteen, mensaje del servicio de Semana Santa en la Lakewood Church, sermón #CS_002 -4-23-00, 23 abril 2000, transcripción anteriormente en http://www.lakewood.cc/sermons/cs_002.htm, énfasis añadido; transcripción archivada en http://web .archive.org/web/20040408215244/ http:// http://www.lakewood.cc/ sermons/cs_002.htm, acceso obtenido 1 noviembre 2008. Cf. Joel Osteen, mensaje del servicio de Semana Santa de 2004 en el programa Discover the Champion in You, Trinity Broadcasting Network, 26 abril 2004.

[10] Ibid.

[11] Ibid.

[12] Véase John R. W. Stott, The Cross of Christ (Leicester: IVP, 1986), pp. 179–81; Leon Morris, The Apostolic Preaching of the Cross, 3a ed. (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1984), pp. 112–28. También: «Algunos han argumentado, en gran parte sobre la base de este versículo [Levítico 17.11], que “sangre” en la Escritura significa vida en lugar de muerte. Sin embargo, en todos los sacrificios del Antiguo Testamento, la sangre se obtiene matando a un animal, y la vida de que se habla en Levítico 17.11 es “aquella que deja de existir cuando la sangre es derramada”» (Steve Jeffrey, Michael Ovey, Andrew Sach, Pierced for Our Transgressions: Rediscovering the Glory of Penal Substitution [Wheaton: IL: Crossway Books, 2007], p. 45, n. 23).

[13] Joel Osteen, programa Discover the Champion in You, Trinity Broadcasting Network, 3 mayo 2004.

[14] Osteen, Become a Better You, p. 63.

[15] Ibid., pp. 63–64.

[16] Ibid., p. 64.

[17] Osteen, Your Best Life Now, pp. 7–8.

[18] Ibid., pp. 8–9.

[19] Osteen, Become a Better You, p. 26.

[20] Ibid., p. 63.

[21] Byrne, The Secret, p. 60.

Recursos Adicionales

¿Yo declaro? Una reseña del libro de Joel Osteen por Edgar Aponte

John MacArthur denuncia los errores de Joel Osteen

Steve Lawson Reprende a Falso Maestro Joel Osteen

Entrevista a Joel Osteen

La Divina Comedia de Dante Gebel — Lo sagrado hecho vulgar

2 Nov

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Mi conclusión es que Dante Gebel calza a la perfección con el perfil bíblico de un falso maestro: es blasfemo, arrogante, adulador, hereje, burlador, maldiciente, soñador e irreverente.

Te invito a leer este artículo en el que traté de ser lo más objetivo, bíblico y detallado posible.

Puedes leerlo aquí: http://esclavosdecristo.com/la-divina-comedia-de-dante-gebel-lo-sagrado-hecho-vulgar/

Falsos Maestros Latinoamericanos

23 Sep

falsos

Te invito a que leas la introducción de una serie de artículos sobre apóstatas latinoamericanos que escribiré para el ministerio Esclavos de Cristo.
Prometo ser bíblico, objetivo y justo.
Algunos de los falsos maestros que se incluirán en esta serie son Marcos Witt, Dante Gebel, Guillermo Maldonado, Cesar Castellanos y Cash Luna.

Dale clic a este link para leer la introducción: https://goo.gl/lDWGPX

CESACIONISMO, “LOS DONES DE SANIDADES,” Y LA SANIDAD DIVINA

16 Ago

Este artículo fue escrito por Richard L. Mayhue quien sirvió como Vice Presidente y Profesor Decano de Teología y Ministerios Pastorales en The Master’s Seminary

El estudio de la sanidad divina debe incluir la abundancia trágica de maestros falsos con enseñanzas y prácticas falsas, quienes afirman autoridad bíblica, pero en un examen más detallado claramente no son de Dios. ¿Están aún en operación hoy “los dones de sanidades” mencionados en 1 Cor 12:9, 28, 30 como en los tiempos del Nuevo Testamento? Este don-señal cesó con el fin del canon del NT. ¿Sana Dios todavía como lo hizo tanto en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento? Un estudio inductivo del registro bíblico (incluyendo el AT, los Evangelios, Hechos, y las epístolas del NT) establecen características inconfundibles de sanidad divina genuina.

Los estándares bíblicos se vuelven el estándar por el cual supuestas afirmaciones de sanidades divinas contemporáneas deberían ser juzgadas, ya sea si son de Dios o no lo son. Seguidamente, la promesa final de sanidad de salvación de Dios en 1 Pedro 2:24 merece atención. En el contexto, el pasaje habla de sanidad espiritual (la salvación), y no de sanidad física. Finalmente, una serie de observaciones teológicas conducen a la conclusión práctica de que los cristianos deberían enfocarse en lo espiritual/eterno en vez de lo físico/temporal. Cuando Dios sana hoy, no será a través de una agencia humana, y será caracterizada como fueron Sus sanidades registradas en la Escritura.

* * * *

Referente a la idea del cesacionismo, una publicación reciente contenía este comentario notable. ¿Cuál es su reacción a eso?

Si usted toma a un nuevo convertido, quién previo a su conversión no sabía nada de la historia del Cristianismo o del Nuevo Testamento, y usted lo encierra en un habitación con una Biblia por una semana, él saldrá de allí creyendo que él forma parte de un cuerpo que tiene un amor apasionado por el Señor Jesucristo y un cuerpo que consistentemente experimenta milagros y hace milagros. Se necesitaría un teólogo astuto sin experiencia en lo milagroso para hacer cambiar de opinión a este joven creyente.[1]

A primera vista y sin pensarlo mucho, podríamos estar de acuerdo. Pero mire la declaración de nuevo. Para mí, esto rápidamente se convierte en una situación de acuerdo/desacuerdo.

Estoy de acuerdo que un nuevo convertido que desconoce completamente la historia, quien no tiene experiencia en interpretar la Biblia, y quien no tiene las herramientas de estudio podría concluir que la iglesia de hoy experimenta milagros como la iglesia del primer siglo.
Pero estoy completamente en desacuerdo, y sospecho que usted también, que el nuevo convertido estaría en lo correcto. ¿Desde cuándo le pedimos a un nuevo convertido que sin nada más que una Biblia determine la expresión teológica correcta de un tema tan complejo como los milagros? Más aun, ¿por qué el teólogo tendría que tener experiencia en lo milagroso para ser creíble si creemos que las Escrituras son suficientes para articular la sana doctrina (2 Tim 3:16-17)?

Esto hace surgir una pregunta aún mayor: ¿Por qué los teólogos preparados, que tienen un conocimiento de historia y que tienen las capacidades para usar buenas herramientas de estudio de la Biblia, proponen la misma conclusión inmadura que un nuevo creyente que no sabe nada? ¿Puede ser que ellos han utilizado una combinación de experiencia y una teología predeterminada para anular de otro modo conclusiones razonables?

El cesacionismo implica la creencia de que los dones milagrosos de señales del NT (cf. Hechos 2:22; 2 Cor 12:12; Heb 2:3-4) cesaron con la muerte de los apóstoles y la terminación del canon del NT.[2] En general, los no-cesacionistas creen que todos los dones espirituales del NT han permanecido operativos, incluso hasta hoy.[3]

Este ensayo presenta la perspectiva cesacionista. Los “dones de sanidades” del NT (1 Cor 12:9, 28, 30) en particular y la sanidad bíblica en general son abordados. El tema de la sanidad es tan vasto que un artículo es muy insuficiente para hacer justicia al tema. Por consiguiente, el lector debería consultar la obra exhaustiva de este escritor, La Promesa de Sanidad,[4] para una cobertura más cabal de este amplio tema y para un trasfondo suficiente para entender cómo las partes guardan relación con el todo.

LA PERSPECTIVA

Con el tema de la sanidad, el debate y las conclusiones adjuntas van mucho más allá de la pureza del simple debate teológico y doctrinal. Cualquier cosa que uno crea sobre este tema dramáticamente influencia sus expectativas cuándo una enfermedad seria o una lesión afecta a un ser querido o incluso a uno mismo. No importa qué posición teológica uno tome sobre el tema, es imperativo que sea fuertemente corroborado por la Escritura, no sea que él sinceramente crea en promesas que Dios nunca realmente hizo. Cuando esto sucede, puede dar lugar a un desánimo tremendo, depresión, e incluso a una decepción con el Cristianismo.

El Falso Maestro

Uno de los exponentes más visibles y elocuentes del no-cesacionismo y un supuesto practicante de sanidad es Benny Hinn.[5] Sus libros recientes han sido éxitos de librería; él también regularmente es invitado al Trinity Broadcasting Network. Hinn da a entender que él ha tomado el lugar que Kathryn Kuhlman dejó.[6]

Debido a su influencia inusualmente extendida y debido a que él ha tratado de expresar una teología de sanidad en su libro “Señor, Necesito un Milagro”, cobra una particular importancia el examinar lo que enseña Benny Hinn. Este análisis breve compara lo que Hinn cree acerca de la sanidad con lo que las Escrituras enseñan. Usted luego puede hacer sus propias conclusiones acerca de la credibilidad de la enseñanza de Hinn (vea Hechos 17:11).

  1. Benny Hinn no ora “Señor, Hágase Tu Voluntad.” [7] Jesucristo si lo hizo (Lucas 22:42).
  2. Hinn cree que Dios siempre tiene la intención que los creyentes sean sanados.[8] En contraste, la Biblia enseña que algunos de los grandes santos, incluyendo a Jacob y Pablo, tuvieron enfermedades físicas de las cuales nunca fueron sanados.
  3. Hinn enseña que los creyentes le deberían ordenar a Dios sanar.[9] La Biblia enseña que le pidamos (1 Juan 5:14-15).
  4. Hinn sugiere que la sanidad milagrosa de Dios es gradual.[10] Las sanidades por Cristo y los apóstoles ocurrieron instantáneamente.
  5. Hinn enseña que la fe de la persona enferma es esencial para la sanidad.[11] Lázaro y la hija de Jairo no pudieron haber ejercido fe cuando resucitaron de entre los muertos.
  6. Hinn escribe que debemos hacer nuestra parte para que Dios pueda sanar.[12] La Biblia enseña que Dios es soberano.
  7. Hinn cree que los cristianos no deberían enfermarse.[13] La Biblia enseña que el cristiano puede enfermarse y que todos eventualmente morirán.
  8. Benny Hinn implica que la sanidad de una persona puede perderse y que la persona sanada debe hacer ciertas cosas para que la sanidad continúe.[14] La Biblia en ninguna parte enseña algo semejante.

Asombrosamente, Hinn no sólo contradice las Escrituras respecto al tema de la sanidad, sino que también se contradice a sí mismo. En 1992 Hinn escribió:

Esto me hace recordar un día, hace años, cuando oí a Kathryn Kuhlman profetizar, de una forma inimitable que el día llegaría, antes de la venida del Señor, cuando el poder de Dios sería tan grande que todo el mundo sería sanado. “No habrá un santo enfermo en todo el cuerpo de Cristo,” declaró.

Con su dramatismo acostumbrado, señalando con el dedo, y la mano en la cadera, preguntó: “¿Pudiera ser hoy?” Por supuesto, ella nunca lo vio venir, pero vendrá. El Espíritu Santo me ha convencido de ello.[15]

Más tarde, en una entrevista en 1993, la revista Carisma le preguntó a Hinn: “Usted ha mencionado otros cambios en su teología. ¿Ha cambiado usted su punto de vista sobre la sanidad?” Compare su respuesta de 1993 a lo que supuestamente el Espíritu Santo le dijo en 1992:

Huldah Buntain, misionera en la India, estuvo en nuestra iglesia recientemente, y ella habló cómo murió su marido, Mark. La historia me partió el corazón porque me percaté de que algunos de los santos más grandes de la tierra se han enfermado.

Jacob cojeaba al andar. Eliseo murió de una enfermedad, aunque el poder de Dios permaneció mucho tiempo en sus huesos. Incluso el apóstol Pablo tenía una enfermedad – aunque no estamos seguros de lo que era.
¿Por qué Dios no los sanó? ¿Sabe algo?, mi papá murió de cáncer.
Tristemente, en el pasado, lo dije públicamente: si mi papá hubiera sabido entonces lo que sé ahora, él no habría muerto. ¡Qué cruel!
No voy a volver a decir eso acerca de nadie.

Pero todavía creo que la sanidad es ofrecida a todos nosotros como hijos de Dios. La Palabra de Dios es clara sobre eso. El salmo 103 dice: “Bendice alma mía al Señor, y no olvides ningunos de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.”

Así es que creo con todo mi corazón que la sanidad es una parte de nuestra herencia como creyentes. Es una provisión del pacto de Dios con nosotros. Pero ahora me he dado cuenta de que Dios es soberano, y que hay cosas que simplemente no comprendo.”[16]

O bien el Espíritu Santo habló correctamente en 1992 y Hinn decidió corregir al Espíritu en 1993, o el Espíritu no habló lo que Hinn afirmó en 1992 y él tuvo que reparar los daños en 1993. Toda la evidencia señala a la última conclusión.

Las Enseñanzas Falsas

Las enseñanzas falsas acerca de la sanidad han tomado formas diversas pero casi siempre contienen una mezcla de verdad y error. Las verdades a medias acerca de la sanidad divina le dan combustible a los errores dañinos de nuestro día. Déjeme advertirle de algunas de estas medias verdades más frecuentes a fin de que usted pueda estar preparado para rechazarlas.[17]

  1. Ya que Dios quiere que los cristianos disfruten Sus bendiciones, la enfermedad demuestra que usted está fuera de Su voluntad.
  2. El pecado es la causa de fondo de la enfermedad; por eso usted debe resistir la enfermedad como usted lo haría con el pecado.
  3. Puesto que Cristo murió por su enfermedad y su pecado, usted puede ser liberado de ambos.
  4. Si usted tiene suficiente fe, usted será sanado.
  5. Lo que usted confiesa es lo que usted posee; así que declare enfermedad y usted se enfermará; declare salud y usted la obtendrá también.
  6. Toda adversidad se origina en Satanás; así que la enfermedad, al igual que Satanás, debe ser reprendida.
  7. Si usted sólo supiese la realidad secreta del poder sanador de Dios, usted puede ser sanado.
  8. Puesto que Cristo y los apóstoles sanaron en su día, los cristianos pueden sanarse hoy.
  9. Puesto que la enfermedad proviene de Satanás, ningún bien puede venir de la enfermedad.
  10. Puesto que Dios quiere su bien, nunca ore, “Hágase tu voluntad” con respecto a la sanidad.
  11. Puesto que el pecado es la causa de la enfermedad, si usted está enfermo, entonces usted tiene un patrón de pecado en su vida.
  12. Dios le ha sanado, pero el diablo no deja que los síntomas se vayan.

Las Prácticas Falsas

Miles de personas podrían brindar testimonio de qué tan dolorosas pueden ser estas medias verdades. El Dr. C. Everett Koop recuerda en particular un episodio brutal.

Contratamos a un escritor investigador para analizar algunas de las sectas y específicamente a los sanadores de fe. Nuestro investigador viajó a una ciudad del Suroeste donde una campaña de sanidad había sido anunciada con semanas de anticipación…

Entre los que acudieron buscando sanidad estaba un hombre cristiano entrado en años que vivía en el campo. Su vista se había nublado, y lo más probable era que tenía cataratas. La única luz en la pequeña cabaña donde él vivía era una lámpara de parafina. Él era un cristiano devoto, leía su Biblia diariamente – o trataba de leerla – y tenía toda la fe necesaria para sanarse, si la fe ciertamente garantiza la sanidad. Su queja principal era que su vista se había deteriorado hasta el punto donde él ya no podía leer su Biblia.

En la noche en que acudió a ver al sanador, el anciano fue presentado dentro de la atmósfera de un espectáculo. El sanador por fe dijo: “Bien, abuelo, usted no puede ver más ya. Usted ha envejecido, usted incluso no puede ver con sus gafas. Su visión está fallando.” Entonces él extendió su mano y le quitó las gafas al anciano, las tiró en la plataforma, las pisó, y las rompió. Él entonces le entregó al anciano una Biblia de letra grande, la cual, bajo las luces necesarias para televisión de aquellos días, le permitió al caballero leer Juan 3:16 en voz alta, para asombro y aplauso de la audiencia.

El anciano alabó a Dios, el sanador alabó a Dios, la audiencia alabó a Dios, y el anciano volvió a su cabaña pobremente iluminada y no podría encontrar su Biblia, porque sus gafas fueron destruidas. El hombre volvió al sanador pero se le dijo la cosa más desalentadora que un hombre piadoso posiblemente podría escuchar: “Usted no tuvo suficiente fe, porque de haberla tenido, la sanidad hubiese sido permanente.”[18]

Trágicamente, todos los ejemplos anteriormente citados involucran a personas que son no-cesacionistas. Ni su teología ni sus ministerios armonizan con lo que la Escritura enseña en general acerca de los dones de señales milagrosos diseñados para autentificar a Cristo y a los apóstoles o lo que enseña en particular acerca de la sanidad.

LOS DONES DE SANIDADES

“Los dones de sanidades” es la frase más enigmática que trata con el tema de la sanidad en toda la Biblia. ¿Por qué? Porque esa frase es mencionada sólo tres veces en el NT, y las tres veces aparecen en 1 Corintios 12. Los versículos no proveen ninguna explicación de lo que implicaron las manifestaciones. Ni aparece el don en alguna de las otras listas de dones del NT. Eso quiere decir que hay muy poca evidencia bíblica a la cual echar mano.[19]

No obstante, varias observaciones bíblicas pueden ayudar. Primero, ambas palabras en la expresión están en plural – “dones de sanidades.” El plural seguramente no requiere que el don se manifieste en más de una ocasión por la misma persona, pues eso significaría “que la palabra de sabiduría” en 1 Cor 12:8 fuese una que ocurriese una sola vez. Uno debe pensar más allá.

Podría ser que “los dones” se refieren a: (1) Diversos métodos de sanidad; (2) Ocasiones diversas de sanidad; o (3) Diversas variedades del don. Porque no hay ningún otro texto del NT o contextos, nadie lo sabe con seguridad. “Sanidades” probablemente se refiere a diversas enfermedades.

Los plurales paralelos, “los que hacen milagros,” “discernimiento de espíritus,” y “géneros de lenguas,” bien podrían señalar que las manifestaciones fueron temporales (una sola vez) y tenían que ser renovadas por Dios según Su voluntad.[20] Por Ejemplo, Pablo sanó a multitudes (Hechos 19:11-12), pero no podría sanarse a sí mismo (Gal. 4:13), Epafrodito (Fil. 2:25-30), o Trófimo (2 Tim 4:20). Eso también explicaría por qué Pablo no dirigió a Timoteo (1 Tim 5:23) a una persona con este don. Alguien que lo había ejercitado en una ocasión no tendría razón para sospechar que se manifestaría de nuevo. Santiago 5:13-18 se puede entender en forma semejante; esta temprana epístola (alrededor de A.D. 50) exhortó a los enfermos a llamar a los ancianos y no a una persona que manifestara “los dones de sanidades.”

Fuera de su asociación con los apóstoles, los “dones de sanidades” aparecen raras veces. Sólo Felipe es mencionado específicamente (Hechos 8:6-7). Esteban (Hechos 6:8) y Bernabé (Hechos 14:3) también podrían haber ejercido este don de señales. Eso explicaría por qué Bernabé, quien pudo haber sanado a otros con Pablo en Iconio (Hechos 14:3), no sanó al mismo Pablo cuando casi lo matan apedreado en Listra (Hecho 14:19-20).

Los “dones de sanidades” parecen ser una señal que fue dada para autenticar a los apóstoles (Heb 2:4). Por consiguiente, no es sorprendente descubrir su ausencia de la lista de dones de Romanos 12, la cual fue escrita después que 1 Corintios. Una vez que los apóstoles fueron autenticados y la iglesia temprana se estableció, las señales apostólicas gradualmente desaparecieron, pues habían servido al propósito de Dios.

Tampoco nos sorprende ver la ausencia de dones de señales de las Epístolas Pastorales escritas por Pablo a Timoteo y Tito. Si esos dones debían ser perpetuados, ciertamente Pablo habría mencionado eso, cuanto más debido a que Timoteo padecía problemas estomacales y otras aflicciones frecuentes (1 Tim 5:23).
Si Dios pretendiese que “los dones de sanidades” funcionaran como algo más que un don de señal milagrosa, esperaríamos verlo manifestado en las vidas de los numerosos compañeros de Pablo. Pero allí no hay el menor indicio de su manifestación después del año 59 d.C. El argumento del silencio no es conclusivo, pero es una porción más de evidencia que necesita ser seriamente considerada, porque es consistente con las otras indicaciones mencionadas arriba.

Lo más probable es que “los dones de sanidades” fuesen un don temporal de señal que fue usado por Dios para autenticar a los apóstoles y se evidenció esporádicamente con la excepción de Pedro y Pablo, fue otorgado una sola vez, y debía ser renovado por la voluntad soberana de Dios. Por consiguiente, no fue la intención de Dios de que los “dones de sanidades” en 1 Cor. 12:9, 28, 30 fuesen operativos hoy.

La naturaleza temporal de los “dones de sanidades” no quiere decir que Dios no sane hoy. Este ensayo distingue entre la “sanidad divina” humana real del Antiguo Testamento y el NT, al ser comparada a la posibilidad de la “sanidad divina” directa de Dios para hoy. Porque el número escaso de sanidades en el Antiguo Testamento y las sanidades innumerables de Cristo no dependían de los “dones de sanidades,” ni la sanidad divina está bajo la dependencia de esa señal/don hoy.

Puesto que el término “dones de sanidades” y su contexto siguen siendo ambiguos, una persona no debería construir una superestructura teológica sobre este débil fundamento. Aquellos que desarrollan su teología de sanidades para la iglesia de hoy de este pasaje lo hacen imponiendo sus conclusiones en el texto en lugar de hallar otras indicaciones evidentes de otras cartas del NT.

Primera de Corintios 12 parece ser un refugio de rescate para los defensores de la sanidad quienes comprenden lo peligroso que sería su caso si descansara solamente sobre el patrón de sanidad de Cristo y los apóstoles. J. Sidlow Baxter correctamente concluye que ni los milagros de sanidad de Cristo ni de los apóstoles continuaron después de la edad apostólica.

Ni de los milagros de sanidad del Señor ni de los de los apóstoles podemos deducir en forma segura que los tales deberían continuar hoy, ni deberíamos suponer que sí. Si tales sanidades tenían la intención divina de continuar de la misma manera hoy, entonces todos los que acuden a sanarse hoy estarían sanados sin excepción, como lo fue en el caso de los días de nuestro Señor y los apóstoles. Pero miles que vienen buscando hoy sanidad no son sanados. Por consiguiente, por ese texto sencillo y práctico sabemos que las sanidades de hoy no tienen la misma base que en aquellos lejanos días.[21]

Sin embargo, Baxter entonces acude a las epístolas del NT y desarrolla la idea – primordialmente de Rom 8:11, 1 Corintios 12, y Santiago 5:13-16 – de que la sanidad corporal ha sido prometida por las Escrituras para hoy.[22] Lo hace, sin embargo, con esta franca salvedad:

Aquellas parecen ser las únicas promesas o declaraciones que están en las epístolas con respecto a la sanidad divina o renovación del cuerpo humano para esta edad presente. ¿Cuál es el primer pensamiento considerado que salta a la mente? ¿No es el muy pequeño espacio dado a la sanidad física? En cierto modo, parece decepcionantemente pequeño. Dejemos que esto nos diga la importancia comparativamente pequeña que Dios le asigna. Permítale señalar su lugar comparativamente menor en comparación al énfasis principal de las cartas del Nuevo Testamento a los creyentes cristianos.[23]

Jack Deere también considera 1 Corintios 12 como un texto bíblico principal para explicar la sanidad para hoy.[24] El concluye que puesto que (1) los apóstoles fueron los más dotados de todas las personas en la iglesia, (2) los dones espirituales varían en fuerza e intensidad, y (3) los dones milagrosos no fueron limitados a los apóstoles sino distribuidos a toda la iglesia, entonces (1) hay una distinción entre señales/maravillas y “dones de sanidades,” y (2) es incorrecto insistir en que los milagros apostólicos establecieron la pauta por la cual evaluar las sanidades hoy. Él concluye que: (1) las sanidades hoy no serán tan espectaculares como las de Pablo o Pedro, (2) que las sanidades no podrían ser tan abundantes como en la era apostólica, y (3) que esto abre la posibilidad de que existan intentos fracasados en las sanidades.

Mi respuesta sería que el Dr. Deere ha desarrollado una teoría más de lo que la Escritura no dice que lo que claramente dice. Su teoría fracasa, a mi parecer, para varias razones:

  1. La frase “dones de sanidades” es tan ambigua en sus contextos que nadie realmente puede saber con seguridad lo que quiere decir. Ciertamente algo así de importante como una teología de sanidad física no debería ser edificada sobre tal cimiento poco profundo.
  2. Su teoría no explica la disminución en la calidad y la cantidad de incluso las sanidades apostólicas a medida que la era apostólica se acercaba a su conclusión.
  3. Su teoría no explica adecuadamente porque los “dones de sanidades” aparecen sólo en la lista de dones de 1 Corintios 12.
  4. Su teoría no anticipa la falta total de instrucción en las epístolas en materia de la sanidad (con la excepción de lo que es encontrado en Santiago 5). Sugeriría que Santiago 5 y 1 Corintios 12 no están relacionados.
  5. Su teoría asume completamente que si la Escritura no prohíbe sanarse o no habla directamente de la cesación de la sanidad apostólica, entonces implícitamente las Escrituras enseñan al don de sanidad para hoy.[25]
  6. El Dr. Deere parece contradecir su teoría cuándo escribe: “creo que Dios está haciendo milagros de la calidad del NT en la iglesia hoy, y creo que Él los ha hecho a todo lo largo de la historia de la iglesia.”[26] Los únicos milagros que conocemos de la calidad de Hechos son aquellos realizados por los apóstoles. Incluso el Dr. Deere en otro sitio teorizó que los milagros de la iglesia fueron de bajo nivel comparado a los de los apóstoles. Ambas cosas no pueden ser verdaderas.

 

EL REGISTRO BÍBLICO

Puesto que “los dones de sanidad” no son operativos hoy, como lo fueron en los tiempos del NT, ¿cómo debe la iglesia distinguir entre lo verdadero y lo falso de una supuesta sanidad divina? Lo que sigue es un estudio inductivo de sanidades tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que ayudará a contestar la pregunta mencionada más arriba. Lo que caracterizaba a la sanidad divina entonces validaría la sanidad divina de hoy, si la naturaleza de la sanidad fuese de la misma calidad bíblica.

La comunidad cristiana debe enfrentarse con el hecho de que es sumamente raro cuando una sanidad reportada coincide con el modelo bíblico. Cuando Dios milagrosamente sanó a través de los profetas, Cristo, o los apóstoles, estas cualidades, entre otras, caracterizaron la sanidad:

  1. Fue inmediata.
  2. Fue pública.
  3. Tuvo lugar en ocasiones ordinarias no planeadas.
  4. Incluyó enfermedades que la comunidad médica no podía tratar.
  5. Fue completa e irreversible.
  6. Fue innegable, incluso para los detractores.

Tomando la sanidad contemporánea un paso más adelante, la mayoría de las sanidades reportadas de hoy se diferencian poco de las sanidades reportadas por las sectas y otras religiones del mundo. El siguiente patrón bíblico separa lo verdadero de lo falso.[27]

EL REGISTRO DE SANIDADES DEL ANTIGUO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento tiende un puente desde la Creación hasta Cristo. Sería ingenuo suponer que cada ejemplo de enfermedad o sanidad haya sido registrado. Sin embargo, parece razonable que Dios incluyó la mayor parte de los casos especiales en el registro sagrado. Moisés escribió la declaración central sobre sanidad divina en Deut 32:39 (cf. Job 5:18):

Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir,
y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.

El testimonio es claro: Dios lleva la responsabilidad final para la vida o para la muerte y para la salud o la enfermedad.

Afligido por Dios

Dios físicamente afligió a más personas, más a menudo que las que Él físicamente sanó. Por ejemplo:

Gen 12:17 – La casa de Faraón

Gen 16:2 – Sara

Gen 20:18 – La casa de Abimelec

Gen 30:2 – Raquel

Gen 32:22-32 – Jacob

Exod 4:6-7 – Moisés

Exod 12:29-30 – Los primogénitos de Egipto

Lev 10:1-2 – Abiú y Nadab

Núm 12:1-15 – Miriam

Núm 16:41-50 – Israel

Núm 21:4-9 – Israel

Núm 25:1-9 – Israel

1 Sam 1:5-6 – Ana

1 Sam 5:6, 9, 12 – Filisteos

2 Sam 12:1-23 – El pequeño hijo de David

2 Sam 24:1-17 – Israel

1 Rey 13:4 – Jeroboam

1 Rey 14:12,17 – El hijo de Jeroboam

2 Rey 5:20-27 – Giezi

2 Rey 19:35 – El ejército de Senaquerib

2 Cron 21:16-20 – Joram

2 Cron 26:16-21 – Uzias

Ezeq 24:16 – La esposa de Ezequiel

Dan 4:28-37 – Nabucodonosor

 

Los Métodos de Sanidad Variaban

Dios honró y, a veces, personalmente usó técnicas diversas para sanar físicamente.

  1. Oración

Gen 20:1-18 – Abraham

Núm 12:1-15 – Moisés

1 Sam 1:19-20 – Ana

1 Reyes 13:6 – Un hombre de Dios

1 Reyes 17:17-24 – Elías

 

  1. La mano en su pecho

Éxodo 4:6-7 – Moisés

 

  1. El límite de tiempo predeterminado por Dios

Dan 4:28-37 – Siete años

 

  1. Metiéndose siete veces en el río Jordán

2 Rey. 5:1-14 – Naamán

 

  1. Actos inexplicables

1 Reyes 17:17-24 – Elías

2 Reyes 4:18-37 – Eliseo

 

  1. Sin ninguna cosa

Gen 21:1-2 – Sara

Gen 29:31 – Lea

Gen 30:22 – Raquel

 

  1. Combinación de eventos

1 Reyes 17:17-24 – Oración y actos inexplicables
2 Reyes 20:1-11 – Oración y actos inexplicables
2 Reyes 4:18-37 – Oración y la medicina

 

  1. Mirando a una serpiente elevada

Num 21:4-9 – Israel

 

  1. Plaga bloqueada, pero sin sanidad física

Num 16:41-50 – Incienso ofrecido

Num 25:1-9 – Dos personas muertas

1 Sam 5:6, 9, 12 – Obediencia

2 Sam 24:1-17 – Tiempo límite predeterminado

 

  1. Medios desconocidos

Job 42:1-17 – Job

 

Enfermedad relacionada con el pecado

Dios directamente causó aflicción física en ocasiones por el pecado personal, aunque la persona físicamente afectada no sea siempre el pecador.

  1. El pecador no fue castigado

Éxodo 32:22-32 – Aarón

Num 12:1-15 – Aarón

 

  1. El pecador fue castigado

Lev 10:1-2 – Nadab y Abiú

Num 12:1-15 – Miriam

Num 16:1-50 – Coré

1 Reyes 13:4 – Jeroboam

Dan 4:28-37 – Nabucodonosor

 

  1. Alguien aparte del pecador fue castigado

Gen 12:17 – Toda la casa de Faraón

Gen 20:1-18 – La casa de Abimelec

2 Sam 12:1-23 – El pequeño hijo de David

2 Sam. 24:1-17 – La casa de Israel

1 Reyes 14:12, 17 – El hijo de Jeroboam

 

Enfermedades Inexplicables

Gen 27:1 – Isaac

Gen 32:22-32 – Jacob

2 Sam 4:4 – Mefi-boset

1 Rey 17:17-24 – El hijo de la viuda

2 Rey 4:18-37 – El hijo de la sunamita

Dan 7:28; 8:27 – Daniel

 

Dios Sanó A los Incrédulos

Gen 12:10-20 – La casa de Faraón

Gen 20:1-18 – La casa de Abimelec

1 Reyes 13:6 – Jeroboam

2 Reyes 5:1-14 – Naamán

2 Cron. 30:20 – Israel

Dan 4:34-37 – Nabucodonosor

 

Dios Restauraba la Vida

En el Antiguo Testamento, sólo tres personas experimentaron resurrección.

1 Reyes 17:17-24 – El hijo de la viuda de Sarepta

2 Reyes 4:18-37 – El hijo de la mujer sunamita

2 Reyes 13:21 – El hombre desconocido cuyo cuerpo tocó los huesos de Eliseo

 

Satanás Causó Enfermedad

Dios utilizó a Satanás como un agente para la enfermedad sólo una vez.

Job 1–2

 

Santos se Enfermaron

Algunos de los grandes santos del Antiguo Testamento estaban enfermos, pero no por causa directa del pecado personal.

Gen 27:1 – Isaac (no sanado)

Gen. 32:25 – Jacob (no sanado)

Gen 48:1 – Jacob (no sanado)

Éxodo 4:6-7 – Moisés (no sanado)

1 Reyes 14:4 – Ahías (no sanado)

2 Reyes 13:14 – Eliseo (no sanado)

Job 1-21; 42:10 – Job (sanado)

Dan 8:27 – Daniel (sanado)

Sin embargo esto podría tener la apariencia de un gran número de incidentes de sanidades, recuerde que ocurrieron en un período de tiempo que excede a dos mil años. Significativamente, una cantidad mucho menor de sanidades ocurrieron en miles de años en el AT que las que fueron experimentadas durante simplemente algunas décadas en el NT.

EL REGISTRO DE SANIDADES DE LOS EVANGELIOS

Nunca en la historia humana tantas personas han sido sanadas de semejante multitud de enfermedades en un tiempo tan breve como durante el ministerio público de tres años de Cristo. Este despliegue de sanidades nunca ha sido repetido. El ministerio sanidad de Cristo es verdaderamente único porque permanece inigualable.

Los Propósitos de la Sanidad

El ministerio de sanidad de Cristo sirvió para varias cosas; todas ellas primordialmente contribuyeron a autenticar a la persona de Jesús como el Mesías verdadero. Los milagros de sanidad nunca fueron realizados simplemente para el beneficio físico de las personas.
Mat 8:17 – Un cumplimiento de la profecía mesiánica en Isa 53:4

Mat 9:6 (también Marcos 2:10; Lucas 5:24) – De esta forma las personas sabrían que Cristo tuvo autoridad para perdonar pecados

Mat 11:2-19 (también Lucas 7:18-23) – Para autenticar el ministerio mesiánico a Juan el bautista, que estaba en prisión

Mat 12:15-21 – Para cumplir con la profecía mesiánica en Isa 42:1-4

Juan 9:3 – Para que las obras de Dios pudieran manifestarse en Cristo

Juan 20:30-31 – Para que la gente creyera que Jesús es el Cristo

Hechos 2:22 – Para que Dios autenticara a Cristo

La Sanidad tuvo un Propósito

Aunque los milagros de Jesús abundaron, Él no los realizó indiscriminadamente, ni tampoco sanó siempre a todo el que necesitaba sanidad (vea Juan 5:3-5); ni realizó señales cuando se le solicitaron (vea Mat 12:38-40); ni usaría Sus poderes para evitar la cruz (vea Mat. 26:52-53). Dios siempre dirigió los milagros hacia los propósitos previamente documentados.

 Mat 4:1-11 Mat 16:1-4 Mat. 27:40 Lucas 11:16
Mat 12:38-40 Mat 26:52-53 Marcos 6:5 Juan 5:3-5

La Sanidad fue Inmediata

Con tres excepciones, todas las sanidades de Jesús ocurrieron instantáneamente. No requirieron en absoluto un período recuperativo porque los enfermos inmediatamente recobraron la salud completamente. La ausencia de recaídas o malentendidos de los que fueron sanados, fue una marca de las sanidades de Cristo.

Mat 8:3 Mat 9:22 Mat 17:18 Lucas 13:13
Mat 8:13 Mat 9:29-30 Mat 20:34 Juan 4:53
Mat 8:15 Mat 15:28 Mar 3:1-6 Juan 5:8-9
Mat 9:6-7 Mat 15:30-31 Mar 7:33-35

Algunas Sanidades tuvieron Retrasos de Tiempo

Los únicos tres retrasos de una sanidad total incluyeron algunos minutos y no más. Los hombres involucrados recibieron sanidad total.

Marcos 8:22-26 Lucas 17:11-19 Juan 9:1-7

Las Sanidades fueron Abundantes

Los milagros de Jesús abundaron; Él sanó en número y alcance ilimitado.

Mat 4:23-25 Mat 14:35-36 Lucas 6:17-19 Juan 7:31
Mat 8:16 Mat 15:30-31 Lucas 7:21 Juan 12:37
Mat 9:35 Mar 1:32-34 Lucas 9:11 Juan 20:30
Mat 12:15 Mar 3:7-11 Juan 6:2 Juan 21:25

Sanidad en Ausencia

La sanidad ocurrió sin la presencia física de Jesús.

Mat 8:5-13 Mat 15:21-28 Lucas 7:1-10 Juan 4:46-54

 

Los Métodos de Sanidad Variaron

Al igual que con las sanidades del Antiguo Testamento, Jesús usó una colección variada de métodos para sanar. ¡Recuerde, el poder de Dios sanó! No había nada mágico en el método mismo que produjera sanidad.

  1. Cristo tocó (Mat 8:15; Mat 20:34; Lucas 13:13).
  1. Cristo habló (Mat 9:6-7; Mar 10:52; Juan 5:8-9).
  1. La enferma tocó el manto de Jesús (Mat 9:20-22; Mat 14:36; Lucas 8:44).
  1. Cristo usó saliva (Mar 8:22-26).
  1. Cristo tocó los oídos del hombre con Sus dedos y le puso saliva en la lengua (Mar 7:33-35).
  1. Cristo untó barro (Juan 9:6)

 

Cristo Aprobó a los Doctores

Jesús reconoció los medios normales de sanidad física: el médico y la medicina.

Mat 9:12 – “los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.”

Lucas 10:30-37 – El samaritano usó aceite, vino, y vendajes para ayudar al judío abandonado.

 

Sanidad para la Gloria de Dios

Aunque la enfermedad puede directamente resultar del pecado personal, como se evidencia en el Antiguo Testamento, en ninguna parte de los relatos de los Evangelios se atribuye la enfermedad directamente al pecado personal. Sin embargo, la Escritura indica dos veces que la enfermedad ocurrió con el propósito de que Dios fuera glorificado.

Juan 9:1-41 – el hombre con ceguera congénita

Juan 11:1-53 – Lázaro

El Ministerio de Sanidad de Cristo fue Único

Otro ministerio de sanidad como el ministerio de Cristo nunca ha ocurrido.

Mateo 9:32-33 Marcos 2:12 Lucas 10:24 Juan 9:32

Cristo Esquivó la Aclamación

Jesús se esforzó en evitar la aprobación o recompensa pública por Sus milagros de sanidad. En Lucas 10:20, Jesús dijo explícitamente a los discípulos que no debían regocijarse en el poder que habían recibido, sino más bien que se regocijaran en el hecho de que sus nombres estaban escritos en el cielo.

Mat 8:4 Mar 1:44 Mar 8:26
Mat 9:30 Mar 5:43 Lucas 5:14
Mat 12:16 Mar 7:36 Lucas 8:56

 

Las Sanidades fueron Innegables

Las sanidades de Cristo generaron una reacción fenomenal del espectador. Todos, incluyendo sus enemigos, se alejaron asombrados, pasmados, e incapaces de negar o desacreditar los milagros.

Mat 9:1-8 Mar 3:6 Lucas 18:43
Mat 9:33 Mar 3:10 Juan 9:1-41
Mat 12:23 Mar 5:20 Juan 11:47-48
Mat 15:31 Mar 7:37
Mar 2:12 Lucas 11:14

Reacciones Nacionales

El rango geográfico de reacción alcanzó proporciones a escala nacional. Marcos 1:45 describe el hecho de que las noticias del ministerio de sanidad de Cristo se propagaron hasta el punto de que no podía entrar a la ciudad. Si bien Él se quedó en las áreas deshabitadas, la gente venía a Él de todas partes.

Mat 4:23-25 Mat 9:31 Mat 15:30 Mar 1:45
Mat 9:26 Mat 14:35 Mat 19:2 Mar 6:2

 

La Santidad No Necesariamente Salvó

Aunque los milagros de Cristo no podían ser negados, no llevaron necesariamente a la fe.

  1. Fueron innegables (Juan 3:2; Juan 7:25-46; Juan 11:4-48)
  1. No condujeron a la fe (Mat 11:21-23; Mat 12:38-45; Lucas 10:12-15; Juan 6:26-36; Juan 12:37-43)

Cristo Sanó a Incrédulos

Dondequiera que Él sanó a las multitudes, puede ser asumido que la mayoría, si no es que todos, eran incrédulos.

Mateo 8:1-4 – El leproso

Lucas 17:11-19 – Diez leprosos

Juan 5:1-9 – El cojo en la piscina


La Fe No Era Necesaria

Jesús no requirió una fe personal para sanar. Además de los siguientes ejemplos, es obvio que Lázaro, la hija de Jairo, y el hijo de la viuda fueron incapaces de manifestar fe. Aun así, todos ellos fueron resucitados de la muerte.

Mat 8:14 Mat 12:22 Mar 8:22 Lucas 22:51
Mat 9:32 Mat 20:30 Lucas 14:4 Juan 5:8
Mat 12:13 Mar 7:35 Lucas 17:14 Juan 9:1

Se Honra la Fe de Otro

A veces, Cristo sanó cuando otro aparte del afligido exhibió fe. Note especialmente Mateo 17:19-20. Los discípulos habían sido incapaces de expulsar a un demonio y vinieron a Jesús en privado para mayor instrucción. Él les dijo que era debido a su falta de fe. El pasaje paralelo en Marcos agrega que la oración habría provisto éxito (9:29). Los que afirman que una persona no es sanada por su falta de fe deben ser alertados y corregidos.

 Mat 8:10-11  Mat 15:28  Mar 9:23-24  Juan 4:50
 Mat 9:2  Mar 2:1-5  Lucas 8:50

La Fe del Afligido Honrada

Ocasionalmente, Cristo alabó la fe del afligido.

Mat 9:22 Mat 9:29 Mar 10:52

 Las Sanidades No Estaban Planeadas de Antemano

  1. Él sanó desde el principio de Su ministerio (Mat 4:23-25) hasta el fin (Juan 11:1-44)
  2. A menudo Jesús se acercó a la persona (Lucas 13:10-17; Juan 5:1-9).
  3. Jesús siempre sanó durante el curso normal de Su ministerio (Mat 9:27-31; Mat 12:10-14; Lucas 13:10-17; Juan 5:1-9).

Satanás y los Demonios Causaron Enfermedad

          No toda enfermedad es causada directamente por Satanás o los demonios, sino que las personas poseídas por demonios son susceptibles a tener enfermedades físicas. Lucas 13:10-17 sirve de ejemplo clásico – donde una señora que había sido atada por Satanás (probablemente a través de un demonio) y había estado encorvada por dieciocho años.

 Mat 4:24  Mat 12:22  Mar 1:32-34  Lucas 13:10-17
 Mat 8:16-17  Mat 15:21-28  Mar 9:25  Hechos 10:38
 Mat 9:32-33  Mat 17:14-18  Lucas 8:2

El Poder Celestial de Sanidad

Debido a que Cristo había abandonado voluntariamente el ejercicio independiente de Sus atributos divinos, Su poder sanador se originó del Padre Eterno.

Mat 12:28 – Él expulsó a demonios por el Espíritu de Dios

Lucas 5:17 “Y el poder del Señor estaba con él para sanar”

Lucas 11:20 – Él expulsó demonios por el dedo de Dios

Juan 5:19 – “…no puede el Hijo hacer nada por sí mismo”

Hechos 2:22 – “…prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él”

Hechos 10:38 – Cristo sanó porque Dios estaba con Él

La Sanidad por los Discípulos

Otras personas aparte de Cristo sanaron en los relatos de los Evangelios.

Mat 10:1-15 – Yendo sólo a la ovejas perdidas de la casa de Israel (vea 10:6), todas las necesidades de los discípulos fueron satisfechas sobrenaturalmente por Dios. No debían llevar nada en sus excursiones de predicación y sanidad.

Lucas 10:1-16 – Otros setenta fueron comisionados de modo semejante a los doce.

Tan espectaculares como se leen en los capítulos anteriores en Hechos respecto a la sanidad, parecen nada cuando son comparados a las sanidades interminables por Jesús. El registro de sanidad de los Evangelios incuestionablemente está en una liga propia. Las sanidades de Cristo superan en mucho, en cantidad, a todos los demás sanidades en la Biblia en su conjunto.

 EL REGISTRO DE SANIDAD EN HECHOS

El ministerio sanador en Hechos se lee con menos intensidad cuándo es comparado al de Cristo, aunque Hechos cubre aproximadamente treinta años. Sin embargo, en una base de comparación de tiempo, Hechos tiene mucho más sanidades que todo el Antiguo Testamento. Las epístolas del NT parecen casi áridas de sanidades cuando se comparan a Hechos.

Las Técnicas de Sanidad Variaron

Las técnicas de sanidad fueron variadas en Hechos, como también lo fueron en el Antiguo Testamento y los Evangelios.

  1. Mediante mandato (Hechos 3:6; 9:32-35; 14:8-10)
  2. Por la sombra del sanador (Hechos 5:15)
  3. Al tocar la prenda de vestir del cuerpo del sanador (Hechos 9:11, 12)
  4. Por oración o la imposición de manos (Hechos 28:8-9)
  5. Al hablar (Hechos 9:17-18)

La Sanidad fue Inmediata

Todas las sanidades en Hechos ocurrieron instantáneamente; no requirieron de un período de recuperación. El afligido experimentó restauración inmediata de la salud total.

 Hechos 3:7-8  Hechos 14:8-10  Hechos 14:19-20  Hechos 20:9-12

 Incrédulos Sanados

 Hechos 5:16  Hechos 8:6-7  Hechos 19:11-12  Hechos 28:8-9

 Se Honró la Fe del Enfermo

 Hechos 3:16  Hechos 14:8-10

 La Fe No Fue Necesaria

Los sanadores apostólicos no necesariamente demandaron una fe personal del enfermo.

 Hech 5:16  

Hech 9:36-43

 

 

Hechos 19:11-12

 

 Hechos 20:9-12  Hechos 28:8-9

La Sanidades Fueron Innegables

Los milagros de sanidad no pudieron negarse – aun por el sanedrín.

 Hechos 2:43  Hechos 4:15-17  Hechos 14:3

Los Demonios Causaron Enfermedades

 Hechos 8:7  Hechos 10:38

Enfermedad Relacionada con el Pecado

Algunas veces Dios afligió debido a pecado personal

 Hechos 5:1-11  Hechos 9:8  Hechos 12:23  Hechos 13:4-12

Vida Restaurada

Ocurrieron dos resurrecciones.

Hechos 9:36-43 – Dorcas (por Pedro)

Hechos 20:9-12 – Eutico (por Pablo)

Enfermedad Impedida

 Hechos 28:1-6

 Poder Celestial de Sanidad

 Hechos 4:30

 Los Santos Tuvieron Enfermedades

Hechos 9:36-43 – Dorcas

Hechos 14:19 – Pablo

 Sanidad en Ausencia

 Hechos 19:11-12

 Todos Fueron Sanados

 Hechos 28:9

Como era de esperarse, la calidad de las características de estas sanidades correspondió a las de Cristo. Sin embargo, la cantidad ni siquiera se aproximó a las sanidades, tan numerosas para contar, hechas por Jesús.

 

EL REGISTRO DE SANIDADES DE LAS EPÍSTOLAS

Dios usó señales, milagros, y prodigios para autenticar a los apóstoles y su ministerio (Rom 15:18-19; 2 Cor 12:12; Heb 2:4). La certificación de los apóstoles primordialmente explica las acciones milagrosas de hombres, no la simple sanidad de los santos.

Las sanidades sobrenaturales espectaculares estaban entre las señales exhibidas por los apóstoles y por aquellos con quienes personalmente ministraron. Si los apóstoles mismos o aquellos con quienes ministraron hicieron señales, estas fueron diseñadas para atestiguar la autoridad de los apóstoles como reveladores de la verdad (vea Hechos 2:42, 43).

Si se suponía que todos los cristianos realizarán tales acciones, esas acciones no pudieron haber servido de señales de apostolado (vea 2 Cor. 12:12). Las señales atestiguaron que las palabras de los apóstoles tenían igual autoridad que la de Jesús mismo, pues Él los había escogido como Sus portavoces (vea Mat 10:11-15, 20, 40; 1 Cor 14:37).

Medicina Aprobada

Pablo reconoció y recomendó la medicina.

 1 Tim 5:23

 

Enfermedad Relacionada con el Pecado

Santiago 5:14-20 da la respuesta bíblica para las enfermedades severas o inoportunas y físicas que probablemente, pero no necesariamente, pudieran tener su fuente en el castigo de Dios por el pecado personal.

El Declive de la Sanidad

La frecuencia de la sanidad de Pablo declinó con el paso del tiempo.

Gal 4:13-15 – Pablo estaba enfermo

Fil 2:25-30 – Epafrodito estaba enfermo

1 Tim 5:23 – Timoteo estaba enfermo

2 Tim 4:20 – Trófimo estaba enfermo

Ni Juan ni Pedro mencionan ejemplos de sanidad históricos del primer siglo en sus epístolas y Apocalipsis.

La sanidad es notable en el Antiguo Testamento (por 4,000 años), impresionante en los Evangelios (aproximadamente tres años), ocasional en Hechos (aproximadamente treinta años), e insignificante en las epístolas (aproximadamente cuarenta años). La era apostólica terminó y la sanidad milagrosa por intervención directa humana cesó. Las subsiguientes y supuestas sanidades señaladas por historiadores antiguos de la iglesia no se comparan con el registro bíblico con relación a la calidad milagrosa de la sanidad, instantánea, total e innegable.

LAS EXPECTATIVAS PROFÉTICAS DE SANIDAD

Cuando Juan el Bautista dudó si Jesús verdaderamente era el Mesías o si él debería esperar a alguien más, Juan envió a sus discípulos a Jesús por una respuesta (Mat 11:2-19; Lucas 7:18-23). En respuesta, Cristo primero sanó, y luego les dijo a los hombres de Juan que informaran estos acontecimientos milagrosos a Juan, recordando a Isa. 35:5-6.

En otra ocasión, Jesús sanó para cumplir Isa. 42:1-4 (Mat 12:15-21). La sanidad en Marcos 7:31-37 se refiere a Isa. 35:5-6. En esas ocasiones, Jesús sanó para ver con antelación el poder de Su reino como una credencial adecuada con el fin de ser correctamente reconocido como el Rey de Israel.

Estos despliegues abruptos breves de poder en los Evangelios señalaron algo aun a futuro que el Antiguo Testamento (especialmente Isaías) había predicho. La Biblia anticipa dos períodos futuros cuándo la sanidad humana será dramáticamente mejorada – El Milenio y la Eternidad Futura.

  El Milenio

 Isa 29:18-19  Isa 33:24  Isa 42:7-16  Miq 4:6-7
 Isa 32:3-4  Isa 35:5-6  Isa 65:19-20, 22  Zac 3:19

La Eternidad Futura

 Isa 25:8  1 Cor 15:54  Apoc 21:4  Apoc 22:2

 

LA PROMESA DE DIOS DE SANIDAD

          Mientras este estudio no podría decidir cada asunto concluyentemente, una cosa si es cierta – la Biblia contiene una promesa de sanidad. Muchos la han malentendido. Vea 1 Pedro 2:24 cuidadosamente:

Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia;
y por cuya herida fuisteis sanados.

¿Lo puede ver? “Por cuya herida fuisteis sanados.”[28] ¿Qué quiere decir Pedro? ¿Cómo se aplica esto a usted y a mí en esta vida? Si tiene aplicación físicamente, entonces ¿por qué no están todos los cristianos sanados? ¿Ha fallado la Palabra de Dios? ¿Ha perdido Dios Su toque sanador? ¿Están equivocadas las Escrituras?

Dos verdades fundamentales nos dan una base correcta para entender a Pedro y a la sanidad divina. Primero, cada ser humano, cuándo es concebido, posee un defecto espiritual congénito – una discapacidad de pecado que necesita ser sanada. Segundo, Pedro se refiere a nuestra necesidad de restauración espiritual en 1 Pedro 2:24 con su argumento de la provisión de Cristo de la sanidad de la salvación.

Con esos dos pensamientos en mente, mire de cerca las partes de 1 Pedro 2:24-25. Luego, siendo re-ensambladas, usted podrá comprender el todo porque las partes han sido identificadas. Nuestro texto explica cinco elementos de la salvación:

  1. El hecho de la salvación (verso 24a): “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”
  2. Los propósitos de la salvación (verso 24b): “…a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia (LBLA).”
  3. El medio de salvación (verso 24c): “…por cuya herida fuisteis sanados.”
  4. La necesidad para la salvación (verso 25a): “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas.”
  5. El resultado de la salvación (verso 25b): “…pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas (LBLA).”

Primera de Pedro 2:24 tiene todo que ver con la sanidad espiritual, la cuál la Biblia llama salvación. De hecho, 1 Pedro 2:18-25 quiere decir simplemente lo opuesto de lo que la mayoría de los defensores de la sanidad enseñan. Pedro sostiene la opinión de que puesto que Cristo físicamente y espiritualmente sufrió por nuestra sanidad espiritual (vv. 21-24), entonces deberíamos estar dispuestos a sufrir físicamente en esta vida a manos de los  hombres (vv. 18-21), porque ya hemos recibido la promesa de sanidad de Dios para la salvación eterna (vv. 24-25). Pedro realmente valida el propósito divino en el sufrimiento humano en vez de eliminarlo.

A menos que comencemos con esta perspectiva eterna, nunca comprenderemos bíblicamente cómo Dios obra en los asuntos físicos del género humano en esta vida. Las buenas noticias son que los cristianos verdaderos están seguros en su salvación. La otra noticia importante para saber es que no todos los beneficios de la salvación serán recibidos hasta que nuestros cuerpos hayan sido resucitados de la tumba (1 Cor 15:42-44, 52-54). Después de que Dios comienza nuestra salvación, todos los cristianos aun pecan, aun sufren de mala salud, y eventualmente morirán. Sin embargo, al final, los creyentes divinamente perfeccionados morarán por siempre en presencia de un Dios santo (Apoc 21:1-8).

CONCLUSIÓN

Después de todo lo que ha sido estudiado y ha sido escrito, creo que la Biblia enseña que Dios puede soberanamente elegir sanar a quienquiera y cuando quiera, pero eso no será un suceso frecuente ni se hará a través de sanadores humanos porque:

  1. El evangelio son buenas noticias acerca de nuestro problema del pecado, no de nuestras enfermedades (Rom 3:23; 6:23).
  2. La expiación de Cristo enfoca primordialmente la atención en nuestros pecados (iniquidades), y no en nuestras enfermedades (Lev 16:1-34; Isa 53:5-6, 11-12; 1 Ped 2:24).
  3. Cristo murió por nuestros pecados y no por nuestras enfermedades (1 Cor 15:3).
  4. Cristo fue hecho pecado, no enfermedad (2 Cor 5:21).
  5. Cristo perdonó nuestros pecados, no nuestras enfermedades (1 Juan 2:12).
  6. Cristo se dio por nuestros pecados, no por nuestras enfermedades (Gal. 1:4).
  7. Nuestros cuerpos son corruptibles y, así, sujetos a enfermedad (1 Cor 15:42-44).
  8. Todos moriremos físicamente (Heb 9:27).
  9. La “promesa de sanidad” del NT se refiere a la salvación, no a la sanidad física (1 Ped 2:24).
  10. Nuestra esperanza en la tierra está en el cielo, no en la sanidad (Rom 8:24-25).

Aunque la señal/autenticación del NT de “dones de sanidades” ha cesado, la posibilidad de que Dios sane sin sanadores humanos es ciertamente posible hoy. Sin embargo, cuando Él sana, será caracterizado en una manera similar a Sus sanidades registradas en la Escritura.[29]

[1] Jack Deere, Surprised By the Power of the Spirit (Grand Rapids: Zondervan, 1993) 114. Vea a Richard L. Mayhue, “Who Surprised Whom? The Holy Spirit or Jack Deere?,” The Master’s Seminary Journal 5:2 (Fall 1994):123-40, para una crítica y revisión más a fondo de la posición no-cesacionista de Deere.

[2] Las siguientes obras, totalmente o en parte, desarrollan el debate histórico, la evidencia, la exégesis, y el argumento teológico que conduce a la perspectiva del cesacionismo. Walter J. Chantry, Señales de los Apóstoles: Observaciones sobre el Pentecostalismo Antiguo y Nuevo, 2d ed. (Edimburgo: El Estandarte de Verdad, 1976); Thomas R. Edgar, Miraculous Gifts: Are they For Today? (Neptune, N.J.: Loizeaux, 1983); John F. MacArthur, Los Carismáticos (Casa Bautista); Richard Mayhue, La Promesa de Sanidad (Portavoz 1995); Robert L. Thomas, Comprendamos los Dones Espirituales, ed. Rev. (Grand Rapids: Kregel, 1999) 154-204; B. B. Warfield, Milagros Falsificados, 1918 reimpresión (Edimburgo: Estandarte de Verdad, 1972).

[3] Para una presentación representativa del caso para el no-cesacionismo, lea a Wayne Grudem, Teología Sistemática (Grand Rapids: Zondervan, 1994) 1031-46.

[4] Richard Mayhue, La Promesa de Sanidad, (Editorial Portavoz, 1995).

[5] Para un resumen bien documentado del ministerio y enseñanzas de Hinn, lea a Hank Hanegraaff, Cristianismo en Crisis (Eugene, Ore.: Harvest House, 1993) 33-34, 339-45. También a William Lolodell, “The Price of Healing,” Los Angeles Times Magazine (27 de Julio, 2003):20, 30-32.

[6] Benny Hinn, The Anointing (Nashville: Thomas Nelson, 1992) 59-60.

[7] Benny Hinn, Señor Necesito un Milagro (Nashville: Thomas Nelson, 1993) 63.

[8] Ibid.

[9] Ibid. 74-75.

[10] Ibid.,79, 81, 83-84.

[11] Ibid., 85-87.

[12] Ibid., 58-62.

[13] Ibid. 67, 72.

[14] Ibid., 100-102.

[15] Benny Hin, La Unción, p.148.

[16] Stephen Strang, “Benny Hinn Speaks Out,” Charisma (Agosto, 1993):28.

[17] Este debate ha sido modelado de William C. Moore, “Nine half-truths on Healing,” Eternity (Mayo, 1983): 36-38.

[18] C. Everett Koop, “Faith-Healing and the Sovereignty of God,” en The Agony of Deceit, ed. Michael Horton, (Chicago: Moody Press, 1990) 179-80.

[19] Para una discusión completa vea a Robert L. Thomas, Understanding Spiritual Gifts (Chicago: Moody Press, 1978), pp. 40-42, 82-83.

[20] J. Sidlow Baxter llegó esencialmente a esta misma conclusión en Divine Healing of the Body (Grand Rapids: Zondervan, 1979) 281-83, así como D.A. Carson, Showing the Spirit (Grand Rapids: Baker, 1987) 39-40.

[21] Ibid., 123.

[22] Ibid., 155-80.

[23] Ibid., 157.

[24] Jack Deere, Surprised, 64-68.

[25] Ibid., 18-19, 99-115.

[26] Ibid., 58.

[27] La siguiente información ha sido tomada de The Biblical Pattern from Divine Healing de Richard L. Mayhue (Sun Valley, Clif.: Grace Books Int’l, 2002).

[28] Vea a Richard Mayhue, “For Whom Did Christ Atone Isaiah 53:4-5?”, The Master’s Seminary Journal 6:2 (Fall 1995): 121-41 para un tratamiento mas completo del texto del AT el cual 1 Pedro 2:24 cita.

[29] Artículo original en Inglés: https://www.tms.edu/m/tmsj14j.pdf

Nota: Puedes bajar este artículo en formato PDF haciendo clic aquí: Dones de Sanidades – Mayhue